Adega Sidrón, del vino a granel a la apuesta por la calidad en el alto Navia

En casa de Rosa y Paco Sanromán, en Pieiga, en el municipio de Negueira de Muñiz, siempre se hizo vino para autoconsumo. En 2013 estos dos hermanos decidieron comenzar un camino hacia la profesionalización que ya no tiene vuelta atrás

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Adega Sidrón, del vino a granel a la apuesta por la calidad en el alto Navia

«No es que nosotros nos empeñemos en tener vides ahora, aquí siempre las hubo, quizás ahora es cuando menos hay porque se perdieron muchos viñedos en el Navia alto, pero nuestros padres ya hacían vinos a granel para casa y los excedentes los vendían, como se hacía en la mayoría de las casas de esta zona», explica Paco Sanromán, que junto a su hermana Rosa están al frente de la Adega Sidrón.

Hace 6 años decidieron dar un salto de calidad construyendo una pequeña bodega en la que poder embotellar el vino de las barricas de toda la vida. «Antiguamente las bodegas estaban en los bajos de las casas. Nosotros hicimos obra nueva para tener más espacio y altura», explica Paco. La hicieron ellos mismos y gastaron unos 30.000 euros en el material, con una sala donde elaboran, fermentan y embotellan y otra pequeña sala de catas al lado donde tiene lugar una que otra fiesta. «Nos viene muy bien para comer cuando hacemos la vendimia», cuenta.

Quieren pasar de las 4.000 botellas actuales a 15.000 en los próximos años

Parte de la maquinaria ya la tenían y el resto la compraron. Ahí comenzó un camino hacia la profesionalización que parece imparable. Paco acaba de dejar su trabajo de camionero en Oviedo, al que dedicó los últimos 17 años de su vida para ahora, con 39, volver para dedicarse de lleno a la bodega. Su hermana Rosa también va a hacer la incorporación.

Entre los dos esperan crecer desde las 4.000 botellas actuales hasta las 15.000 a las que quieren llegar para que el proyecto sea viable y rentable para dos personas. «Somos conscientes de que tenemos que seguir creciendo, con las 2,5 hectáreas de viñedo que tenemos hoy no nos llega», explica. Su objetivo es alcanzar las cuatro hectáreas.

Del cacho a la copa

Si algo define los vinos del Alto Navia es el cacho. Se trata de un cuenco de madera usado tradicionalmente en esta zona tanto para trafegar el vino como para beberlo. Aun hoy lo hay en todas las casas que hacen vino. Y no podía faltar en el logo de Adega Sidrón.

Cacho para beber o viño, tradicional do val do Navia

Cacho para beber o viño, tradicional do val do Navia

Pero pasar del vino a granel al embotellado significa pasar del cacho a la copa. Un proceso en el que al mismo tiempo que Rosa y Paco están incrementando la extensión y el número de cepas que tienen también están reduciendo su producción por hectárea para ganar en calidad. «Es difícil concienciarse de que hay que quitar carga de uva a la cepa. Eso es doloroso para muchos vecinos aquí, porque venimos de la producción a granel donde lo que buscabas eran litros. Tenemos variedades de mucho vigor y tenemos que quitar, esa es la manera de mejorar», defiende.

Del mismo modo, Adega Sidrón, que lleva el nombre de la casa familiar, está reemplazando las variedades foráneas que fueron llegando al valle del Navia en las últimas décadas por variedades autóctonas que llevan siglos en la zona. Son castas como la blanca legítima o el tinto sorodio, menos productivas pero más interesantes desde el punto de vista de la diferenciación zonal.

Tenemos que quitar carga de uva a la cepa pero eso es doloroso porque venimos del granel, donde lo que se busca son litros

«El tinto sorodio, por ejemplo, es una variedad poco productiva y de racimo más pequeño. Para el granel no es interesante, por lo que en los últimos 25 años la gente puso mencía, que es mucho más estable y productiva. Buscaban más litros, así que entraron variedades como jerez, godello o mencía. La gente aquí tiene un poco de todo y nosotros estamos revirtiendo todo eso y volviendo a castas autóctonas, en blanco volviendo a poner blanca legítima y en tinto arrancando godello y mencía, que son variedades que a nosotros no nos aportan nada, y poniendo tinto sorodio y merenzao», explica Paco.

Recuperando viñas improductivas y plantando castas autóctonas

Vides centenarias que está a recuperar Adega Sidrón

Vides centenarias que está a recuperar Adega Sidrón

Paco y Rosa tienen en este momento 2 hectáreas de viñedo en producción y otra media que van a plantar este año. Y piensan seguir creciendo al igual que lo hicieron hasta ahora, recuperando y poniendo a producir vides que estaban desaprovechadas. «Además de las cepas que teníamos nosotros (una hectárea que sus padres, Juan José y Marina, heredaron de sus antepasados) arrendamos viñas a vecinos del lugar, estaban todas en producción, unas más atendidas y otras menos porque aquí la gente es cada vez más mayor y no puede cuidarlas», describe Rosa. «El recuperar viñas viejas lo que nos da es encontrarnos con las variedades que llevan en esta zona mucho tiempo», añade.

Las variedades autóctonas que están plantando son adquiridas en viveros. «Traemos mucha cepa de vivero y puede que algún problema nos pueda llegar por ahí», razona Paco, que considera que «lo ideal sería tener vivero propio pero hasta ahora no fue posible». Tienen problemas con el mildiu, «que siempre hubo», y comienzan a aparecer también otras enfermedades. «Se empieza a ver algo de yesca y yo lo achaco al tema de los viveros», dice.

Están arrancando variedades como mencía o godello y plantando tinto sorodio y merenzao

Todas las que tienen son fincas pequeñas, muy difíciles de mecanizar y que hay que trabajar a mano. «Conseguimos unir varias y hacer una más grande, de unos 3.000 metros cuadrados, el resto son todas de ahí para abajo», indican. Cuando comenzaron hace 5 años plantaron en total unos 8.000 metros cuadrados que ahora comienzan a estar en plena producción, lo que les va a hacer ir incrementando el número de botellas en los próximos años.

A Marcada

A Marcada é o viño emblema da adega

A Marcada é o viño emblema da adega

Una de las primeras fincas que cogieron en renta en el año 2013 fue A Marcada, en el lugar de Vilaseca. «Estaba abandonada cuando la cogimos. Tiene cepas centenarias de verdello, tinto sorodio y blanca del país», explica Paco.

A Marcada da también nombre a una de las tres etiquetas con las que Adega Sidrón embotella sus vinos. Es una mezcla de tinto sorodio, merenzao y algo de mencía. Otra de las botellas se hace con verdello tinto, tinto sorodio y mencía y la tercera es uva blanca legítima. Para el año que viene tendrán una cuarta, de tinto sorodio 100% y están comenzando a hacer pruebas con verdello blanco.

En el 2017 produjeron 4.000 botellas entre los tres vinos que comercializan en este momento bajo la marca Dpieiga. Del año 2018 tendrán menos producción. «Fue un año complicado y tuvimos más pérdida de uva», justifica Paco. Comercializan en las cuatro provincias gallegas, Asturias, Alicante y Barcelona. «No tenemos problema para dar salida a la producción, sobre todo el blanco», indica Rosa.

Del Barbanza a Cangas de Narcea pasando por Betanzos

La variedad blanca legítima, que es cómo se conoce en esta zona a la uva blanca del país, está en auge. Es una casta que comparten distintas zonas, desde el valle del Navia a Betanzos, O Barbanza, Cangas de Narcea en Asturias e incluso alguna zona de León.

Una de sus características es su acidez, «que también hace que el vino dure más, porque la acidez es un conservante natural», dice Paco. Para reducir esa acidez, que en el valle del Navia es menor que en el resto de localizaciones donde también se encuentra esta variedad, se embotella más tarde. «Esa acidez necesita moldearse y perfilarse por lo que lo tenemos más tiempo en la cuba», explica. También mejora una vez embotellado. «El tiempo en botella le viene bien a este vino, estamos viendo que botellas del 2017 que estamos abriendo ahora están mejor que hace un año», dice.

En busca de una IGP propia

Vista do río Navia desde Pieiga

Vista do río Navia desde Pieiga

Llegar a Negueira de Muñiz es pasar de golpe de los 1.000 metros de la altitud de A Fonsagrada a los 300 de Pieiga. A los pies del embalse de Grandas y siguiendo el serpenteante río Navia se da un microclima especial que permite la producción de vino históricamente. «Tenemos temperaturas en verano entre los 33 y los 38 grados, estamos más al norte pero las condiciones para producir vino son buenas», describe Paco.

Esas condiciones les permite vendimiar, dependiendo del año, entre el 15 y el 20 de septiembre. «Los lleva como mucho una semana y a mediados o finales de mayo comenzamos a embotellar», explica.

La evolución en los últimos años de los vinos del Alto Navia fue muy buena pero la falta de una Denominación de Origen que los acoja es un handicap para su crecimento. Por eso los productores de esta zona están luchando para conseguir una Indicación Geográfica Protegida propia que los ampare. Englobaría a los tres ayuntamientos gallegos del Alto Navia: Negueira de Muñiz, A Fonsagrada y Navia de Suarna. En total esta zona suma unas 24 hectáreas de viñedos en producción actualmente.

Solo dos bodegas con registro embotellador

Os tres viños que comercializan na actualidade na Adega Sidrón

Os tres viños que comercializa na actualidade Adega Sidrón

Aunque en la zona se mantienen dos docenas de productores, solo dos bodegas cuentan con registro embotellador: Adega Sidrón y Adega Panchín, propiedad de Manuel Cancio, el primero que comenzó a embotellar vino en esta zona allá por el año 2000.

«Si conseguimos que la IGP vaya adelante yo pienso que habrá más gente que se anime a cambiar el sistema tradicional de vino a granel de esta zona por este otro de embotellar y apostar por la calidad», afirma Paco. Aunque profesionalizarse, como hicieron Rosa y Paco, signifique competir en el mercado y pagar impuestos y eso asuste, claro.

Aguas arriba del Navia, pegado a Negueira pero del lado asturiano se encuentra Ibias. También allí se produce vino. Comparten las mismas castas y variedades autóctonas que del lado gallego pero ellos pertenecen a la Denominación de Origen de Cangas del Narcea.

Pero «Ibias no tiene nada que ver con la zona del Narcea y si siguen creciendo tendrán que hacer una subzona, porque más allá de tener las mismas variedades, las condiciones son distintas. La zona del Navia es más favorable para el vino, nosotros vendimiamos el 15 de septiembre, en Cangas no pueden comenzar hasta octubre. Las diferencias son notables y los vinos también», explica Paco.

«Sería positivo que trabajásemos en conjunto las bodegas de Galicia y Asturias»

En Ibias hay tres productores que embotellan y dos bodegas más en construcción, una de ellas de mayor dimensión que las existentes. Así pues, en pocos años habrá 5 bodegas con registro embotellador en el ayuntamiento vecino de Ibias además de las dos que hay en Negueira de Muñiz.

¿Por qué entonces, si Ibias comparte mucho más con Negueira que con Cangas, no es posible crear una Denominación de Origen diferenciada que puedan compartir los bodegueros de ambas orillas del Navia?

«Legalmente sería posible estar en la misma D.O. igual que Rioja tiene bodegas en varias comunidades»

Paco responde con claridad: «Sería positivo que trabajásemos en conjunto y sería lo más lógico y si en su momento no se hizo fue porque las comunidades autónomas no se pusieron de acuerdo, aunque legalmente sería posible que estuviésemos en la misma Denominación de Origen, también Rioja tiene bodegas en varias comunidades», compara.

Una Feria del Vino que es todo un éxito

En Negueira se haze todo a pequeña escala salvo una cosa: su Feria del Viño. Este ayuntamiento, el que menos habitantes tiene de toda Galicia, es también una de las zonas de producción de vino con identidad propia más pequeñas del mundo. Sin embargo, su Feria del Viño es una fiesta grande, por todo lo alto.

«Logramos ubicar Negueira en el mapa gracias al vino»

«Es un éxito absoluto, llevamos 9 ediciones y logró incluso que se dé a conocer Negueira fuera. Logramos ubicar Negueira de Muñiz en el mapa gracias al vino», dice orgulloso Paco, que es también el presidente de la Asociación de Bodegueros que organiza la Feria del Vino en colaboración con el Ayuntamiento.

En Negueira no se saca el vino nuevo hasta bien entrado el mes de mayo pero se hace una excepción para probarlo en la Feria del Vino que todos los años se celebra a finales de abril. Dos docenas de vecinos llevan su vino, que hacen en casa, para que todo el mundo lo pueda probar en la feria. Y cada vez el mundo que lo prueba es más. «Para el pueblo es un día de fiesta total. No estamos acostumbrados a ver tanta gente aquí, para algunos vecinos es incluso estresante», ironiza Paco. Ya se sabe que Negueira es lugar de paz y amor, por eso tiene comuna hippie.

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