La asociación Agromuralla, que agrupa a productores de leche de las provincias de A Coruña y Lugo, a viticultores de la Ribeira Sacra y a productores de vacuno de carne de la provincia de Ourense, pide que se adopte “con carácter de urgencia” una excepcionalidad legal que permita realizar tratamientos fitosanitarios con drones en las fincas de maíz afectadas por el gusano soldado, que está amenazando gravemente en los últimos días este cultivo en toda Galicia. Se suma así a la petición de la Xunta de Galicia al Ministerio de Agricultura.
Del mismo modo, Agromuralla pide que también se permita realizar tratamientos antifúngicos en los viñedos de la Ribeira Sacra debido a la alta presión de mildiu, la dificultad de acceso a las parcelas por la orografía y la elevada edad de los viticultores de la zona. De lo contrario, afirman, podría llevar a la pérdida de la cosecha de este año y al abandono del viñedo.
El maíz, un cultivo estratégico en Galicia
Agromuralla recuerda que el maíz representa “la principal producción forrajera de las explotaciones lecheras gallegas, de la que depende la alimentación del ganado y la rentabilidad de las granjas”, por lo que pide a la Xunta de Galicia y al Ministerio de Agricultura “que adopten todas las medidas necesarias de manera inmediata”.
La presidenta de Agromuralla, Noelia Rodríguez, explica que “en este momento las principales zonas de producción lechera de Galicia, tanto en la provincia de A Coruña como en Lugo, están sufriendo graves ataques de gusanos defoliadores pertenecientes a dos especies diferentes, *Spodoptera exigua* y *Mythimna unipuncta*, que en pocos días son capaces de arrasar por completo fincas enteras de maíz debido a su voracidad”.
La plaga, que se ha visto favorecida en su expansión por las altas temperaturas de este año, inusuales para un mes de junio, llegó un mes antes de lo normal y avanza muy rápido, dado que encontró al maíz en plena fase de crecimiento inicial, con todavía pocas hojas.
Para controlarla, insiste Agromuralla, deben aplicarse urgentemente tratamientos fitosanitarios a base de insecticidas, pero, asegura, “en algunos casos resulta imposible entrar en las fincas con el tractor y la pulverizadora convencional porque el maíz sembrado más temprano ya está muy desarrollado”.
Seguridad y garantías legales en las aplicaciones
Por ello, Agromuralla exige que las explotaciones afectadas puedan realizar las aplicaciones con drones “con seguridad y garantías legales”. En este momento, explica Noelia Rodríguez, está permitido el uso de drones en agricultura para la aplicación de abonos foliares y bioestimulantes sobre los cultivos, pero no para tratamientos fitosanitarios.
“La Xunta anuncia que va a pedir al Ministerio cambios en la regulación de los drones y que Bruselas autorice determinados productos para su aplicación aérea, pero este es un trámite que lleva tiempo y no nos resuelve el problema que tenemos ahora mismo en el campo, por eso es necesario habilitar una excepcionalidad, que es la vía más rápida para poder autorizar las aplicaciones con drones con carácter de urgencia”, insiste.
Los drones, útiles también en patata y viñedo
Los gusanos defoliadores no atacan solo al cultivo de maíz, sino que también afectan a otras plantaciones, como huerta, patata o viñedo, por lo que Agromuralla pide que esta excepcionalidad para la aplicación de fitosanitarios con drones se extienda también a estos otros cultivos.
“Pedimos a la Administración que agilice todos los trámites para facilitar los medios de aplicación de los tratamientos necesarios para que puedan ser efectivos. Pedir al Ministerio no es suficiente porque no resuelve el problema. La Xunta, en el ámbito de sus competencias, debe adoptar medidas encaminadas a lograr una excepcionalidad para el uso de drones o en cuestión de días nos quedaremos sin maíz, sin patatas y sin vino”, alerta Agromuralla.
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