
Sofie Piepers, licenciada en Veterinaria por la Universidad de Gante (Bélgica), fue una de las ponentes en el congreso de la Asociación Nacional de Especialistas en Medicina Bovina de España (ANEMBE) celebrado en Valladolid. La tesis doctoral de Piepers se centró en la mastitis en novillas y fue dirigida desde el Departamento de Reproducción, Obstetricia y Salud del Rebaño de la propia universidad.
Actualmente es directora general de MEX™, una empresa derivada de la Universidad de Gante especializada en cursos de formación y herramientas para facilitar el manejo de la mastitis a veterinarios y otros asesores lecheros.
En la segunda de sus intervenciones en el congreso analizó la relación entre el material de cama, la contaminación bacteriana y la mastitis. Y hizo un repaso por las abundantes investigaciones que hay sobre el tema. Como factores que intervienen en esa relación y pueden modificar el nivel de riesgo citó los siguientes:
– Contenido de humedad en la cama
– Porcentaje de materia seca
– Ventilación del cubículo
– Densidad de animales en el establo
– Prácticas de gestión del material de cama
Diferentes modelos, diferentes materiales
La cama de las vacas en explotaciones lecheras intensivas es un factor determinante en la aparición o ausencia de las mastitis. Con una media de un mínimo de 9 horas tumbadas, la exposición de la ubre y su contacto directo con el material de la cama es muy elevada. Por eso, es crucial elegir adecuadamente el material que se va a emplear y manejarlo con el mayor control posible.
El contacto de la ubre con la superficie de la cama es muy prolongado y puede ser foco de infecciones que acaban en mastitis
Y es que, dijo Piepers, “el material de cama constituye un elemento central, aunque con frecuencia subestimado, en el control de la mastitis en explotaciones lecheras. Desde una perspectiva científica, la relación entre material de cama y mastitis se ha demostrado notablemente consistente en distintos países y sistemas de producción a lo largo de décadas de investigación.”

Sofie Piepers durante una de sus intervenciones en el congreso de ANEMBE
Pero precisamente la diferencia de modelos productivos, de climas, de razas de vacuno, de tipo de instalaciones, de sistemas de ordeño… hacen imposible que se pueda determinar si un material de cama es más adecuado que otro en todos los casos.
Piepers se preguntó si existe un material de cama óptimo y de qué manera influye en la salud de la ubre. “Al seleccionar el material de cama, deben considerarse múltiples factores: el bienestar y confort de los animales, la mano de obra, la disponibilidad, el coste, la gestión de purines y estiércoles, las implicaciones para la salud pública y, sobre todo, la sanidad de la ubre.”
Desde los años 70 del pasado siglo se desarrollaron numerosas investigaciones que generaron un corpus de literatura científica. Fruto de todos esos estudios, surgieron los 5 puntos implementados por el NIRD británico en 1969, que fue después ampliado al plan de los 10 puntos del NMC estadounidense.
“El conocimiento científico demuestra reiteradamente que el material de cama tiene una influencia significativa en la carga bacteriana, lo que afecta al riesgo de mastitis. En ese sentido, hay que tener en cuenta la diferencia fundamental entre materiales de cama orgánicos e inorgánicos.”
El cambio de material de cama es relativamente frecuente en las granjas porque en su eficacia influyen numerosos factores
Pros y contras de los tipos de material
En el caso de los materiales orgánicos, la veterinaria destacó el serrín, la paja y los sólidos de purín y estiércol reciclado (RMS, recycled manure solids). “Por norma general, favorecen un mayor crecimiento bacteriano que los materiales inorgánicos, como la arena.”
Piepers citó diferentes estudios que muestran de forma consistente recuentos más elevados de bacterias Gram negativas, coliformes y Klebsiella spp. en materiales orgánicos. “Ensayos experimentales de incubación dejan clara la rapidez con la que las poblaciones bacterianas pueden multiplicarse en el estiércol reciclado y el serrín, en comparación con la arena fresca.”
En cambio, la arena correctamente manejada suele tener recuentos bacterianos más bajos. Sobre todo por su contenido de nutrientes limitado y mejores propiedades de drenaje. “Hay que destacar que un aumento de la carga bacteriana en el material de cama se asocia con un mayor riesgo de mastitis.”
Las camas con materiales inorgánicos suelen tener cargas bacterianas más bajas que las de materiales orgánicos
La ponente mencionó investigaciones que demostraron una relación positiva entre las unidades formadoras de colonias (UFC) por gramo de materia seca del material de cama y la incidencia de la mastitis clínica. Con una afección especial en casos causados por patógenos Gram negativos y Klebsiella spp.

Los trabajos de limpieza deben centrarse tanto en las camas como en las ubres antes y después de ordeñar
Aunque dicha asociación, remarcó Piepers, no es absoluta. “La variabilidad entre explotaciones es considerable, lo que indica que el tipo de material de cama, por sí solo, no determina la aparición de mastitis. Los sistemas de cama compostada y el uso de sólidos de estiércol reciclado ganaron popularidad por sus ventajas en términos de bienestar animal y sostenibilidad.”
Por otra parte, los recuentos bacterianos en estos sistemas pueden variar ampliamente entre explotaciones. “Factores como el contenido de humedad, ventilación, densidad de animales, frecuencia de volteo y gestión general de la cama desempeñan un papel determinante. La investigación destaca que el contenido de materia seca es un factor crítico.”
Piepers señaló también que los sólidos de estiércol reciclado obtenidos horas antes suelen contener menos del 35 % de materia seca. Y, en condiciones reales de explotación, los niveles de humedad pueden mantenerse elevados, favoreciendo así la proliferación bacteriana.
“Procesos como el compostaje, la biodigestión, el secado o los tratamientos mecánicos pueden reducir la carga bacteriana, aunque su eficacia depende de una implementación adecuada y una gestión constante. Las camas de arena -consideradas estándar de referencia para la salud de la ubre- tampoco están exentas de limitaciones.”
En el caso de emplear purines y estiércoles reciclados, conviene que no pase mucho tiempo entre el secado y la utilización como cama
Y es que la distribución del tamaño de partícula influye tanto en el drenaje como en el confort animal. Una arena demasiado fina reduce la capacidad de drenado. Y partículas demasiado angulosas acaban provocando lesiones en los pezones o en la piel.
“Incluso los materiales inorgánicos requieren de una correcta especificación y un adecuado mantenimiento. Las investigaciones sucesivas determinaron que la gestión de la cama suele ser más importante que el tipo de material empleado.”

La profesora Piepers defendió que el manejo de la cama es más importante que el material empleado en ella
Prácticas preventivas
Porque en el riesgo de mastitis ambiental no solo influye la contaminación bacteriana del material de cama, sino también la transferencia de bacterias del material a la piel del pezón. La preparación y desinfección de los pezones antes de ordeñar ayuda a reducir las bacterias en la piel del pezón entre 1,5 y 2,0 log UFC, atenuando significativamente el impacto de los materiales contaminados. El término «log UFC» se refiere a la escala logarítmica de las Unidades Formadoras de Colonias (UFC) y que se utiliza para contar las bacterias, hongos o levaduras presentes en una muestra.
Piepers aseguró que “este hecho demuestra la interacción entre gestión del alojamiento y la higiene del ordeño. Los sólidos de purín y estiércol reciclado requieren especial atención. Diferentes procesos como la separación mediante prensa de tornillo, la biodigestión, el compostaje, los compostadores de tambor y el secado mecánico o por infrarrojos, influyen en la supervivencia bacteriana.”
Ninguno de los materiales garantiza por sí solo la eliminación de la presencia de bacterias en la cama. Eso dependerá del manejo
Pero ninguno de los sistemas elimina por completo las bacterias. Y, en el control de la humedad, la reposición frecuente de material de cama, la ventilación adecuada y la reducción de densidad de animales son aspectos clave para limitar la multiplicación bacteriana.
“Las investigaciones que comparan sistemas de reposición diaria de material con sistemas de lecho profundo muestran diferencias substanciales en los recuentos bacterianos a lo largo del tiempo. Eso refuerza la importancia de una gestión activa del material de cama. También se investigaron los aditivos para materiales de cama como medio para controlar el crecimiento bacteriano.”
Respecto de los aditivos ácidos, la cal hidratada y los productos alcalinos ayudan a reducir temporalmente el recuento bacteriano en materiales como la arena, el estiércol reciclado y el serrín. “Los estudios in vitro demuestran efectos inhibidores sobre las bacterias, pero son efectos habitualmente de corta duración.”
Así, los aditivos deben considerarse medidas complementarias y no soluciones independientes. En conjunto, los estudios coinciden en el mensaje clave: el material de cama puede exponer los pezones a cargas bacterianas elevadas; y los materiales orgánicos tienden a favorecer un mayor crecimiento bacteriano que los inorgánicos.
Es fundamental higienizar las ubres antes y después del ordeño porque los pezones están sensibles cuando van a reposar
Pero Piepers recordó que la mastitis es una enfermedad multifactorial. “El tipo de material de cama puede influir en la distribución de patógenos, pero la incidencia final de la mastitis depende de la interacción entre la gestión del material de cama, la higiene del ordeño, la inmunidad de las vacas, la densidad de animales y la gestión general del rebaño.”

No hay ningún material de cama mejor que otros. Los resultados dependerán del tipo de explotación y de su contexto
Conclusiones
Por lo tanto, la evidencia científica confirma de forma consistente que el material de cama es un factor clave para la salud de la ubre. Los materiales orgánicos presentan cargas bacterianas más altas, pero con una gestión adecuada se mitiga el riesgo.
Los materiales inorgánicos ofrecen ventajas inherentes para limitar la proliferación bacteriana, pero requieren de selección y mantenimiento rigurosos. Y una gestión proactiva resulta más determinante que la elección del material por sí sola. Pero debe incluir control de humedad, reposición regular del material de cama, higiene pre-ordeño y atención a las condiciones ambientales.
“Desde la perspectiva científica, el mejor material de cama no se define solo por el tipo de material, sino por la eficacia con la que se gestiona como parte de una estrategia integral de prevención de la mastitis.”
El debate sobre la eficacia de cada material va a seguir, pero hay consenso en que el manejo es el factor principal
En conclusión, Piepers afirmó que el material de cama desempeña un papel fundamental en la epidemiología de la mastitis. Pero el debate sobre cuál es el material más adecuado va a continuar. “La evidencia científica es consistente: el tipo de material de cama influye en la carga bacteriana y, por tanto, en el riesgo de mastitis.
Los materiales orgánicos suelen favorecer el crecimiento de bacterias Gram negativas y Klebsiella spp. en comparación con materiales inorgánicos. Lo cual por sí solo no determina la salud de la ubre. “Hay que prestar atención en los sistemas de sólidos de estiércol reciclado, en los compostados y en el uso de aditivos en los materiales de cama.”
Más información sobre mastitis en el siguiente ENLACE:
La inmediatez en el diagnóstico de mastitis, clave para una estrategia terapéutica eficiente
Español









Control OJD