
Brais, Andrés y Miguel en Cremona
Andrés Torre, Miguel Sánchez y Brais Gómez, alumnos del Centro de Promoción Rural (EFA) Fonteboa, de Coristanco (A Coruña), ya están en casa tras 92 días completando su formación práctica —y también en parte teórica— en explotaciones ganaderas de la provincia de Cremona, en la región de Lombardía, Italia. Una experiencia que, aseguran los tres, nunca olvidarán. Hablamos con cada uno de ellos y con uno de los responsables de sus estancias, José Gil.
Andrés Torre: Estancia en Castelverde Holstein
Andrés Torre llegó el 11 de marzo a Castelverde Holstein, una granja lechera con 450 vacas en producción y otras 400 en recría. La familia Quaini, que la gestiona, participa habitualmente en concursos de ganado y ha obtenido numerosos premios. Precisamente con esos animales de concurso, los más selectos, trabajó principalmente Andrés.
“A las 6 de la mañana ya les daba la comida que quedaba preparada del día anterior. Y también agua caliente, que facilita el rumen y refuerza el sistema inmunitario. Al acabar se limpiaba toda la instalación y se les dejaba hierba seca. Este proceso se repetía tres veces al día en las instalaciones específicas que tienen para las vacas de concurso”, explica el joven.
Aprendes outras formas de traballar e, sobre todo, de pensar. Porque ves máquinas, instalacións e cultivos que aquí non ves. (Andrés Torre)
Entre esas tres tareas diarias, el alumno de Fonteboa tenía la responsabilidad de dar leche a los terneros recién nacidos y pienso a los más crecidos. Además, esparcía la paja en los cubículos. Una jornada laboral de algo más de 9 horas diarias. Aunque los domingos por la mañana los tenía libres, en algunas ocasiones echó una mano como un trabajador más.
El chico pudo trabajar con la famosa maquinaria agrícola italiana, que se fabrica en su mayoría en Lombardía, aunque no tanto como le habría gustado. “Son máquinas muy variadas, con mucha potencia y tamaño. Si te gusta la maquinaria agrícola, es un buen sitio.”

Andrés amamanta a un ternero en Castelverde Holstein
“Es una experiencia única en la vida que te permite aprender otras formas de trabajar y de pensar. Ves cosas que aquí no ves. Además de que aprendí a desenvolverme en un entorno laboral muy diferente a los que viví en Galicia o en el ámbito académico”, dice Torre, que también valora haber conocido un modelo de explotación que no existe en Galicia.
Tras la experiencia, Andrés cree que está preparado para trabajar en cualquier eslabón del sector ganadero de leche en el futuro. Aun así, como está en primer año del ciclo formativo, no descarta hacer una estancia en Francia el próximo curso.
Brais Gómez: Prácticas en Azienda La Cigolina
A Brais Gómez le correspondió la estancia en Azienda La Cigolina de los hermanos Gaboardi, una explotación de leche A2A2 y carne de terneros wagyu. También cuentan con una tienda física y distribuyen carne de alta calidad en toda Italia. Además, como todas las granjas de Cremona, tienen una sección de producción de biogás.
Con tanta actividad, Brais pudo realizar diferentes labores durante los tres meses, aunque su tarea principal fue atender a las vacas. “Los primeros 45 días hice un poco de todo. Desde acercar la comida a las vacas, dar leche a los terneros, limpiar pesebres, cargar sacos… todo lo que se hace a diario en una granja.”
Unha proba de que a experiencia foi boa para eles e para min é que antes de marchar ofrecéronme un contrato indefinido para que quedara. (Brais Gómez)
En la segunda parte de la estancia, el joven asumió más responsabilidades. “El encargado de las vacas dejó el trabajo y me pusieron a mí en su lugar. Tenía que controlar los celos, llevar al día las vacunaciones e incluso aplicar medicamentos por vía oral. Y los sábados daba leche a los terneros. Y esto lo hacía con las vacas de carne, de leche y de recría.” Dada la alta tecnificación de la granja, Brais acababa rápido el trabajo asignado y dedicaba el resto del tiempo a otras tareas.
El uso de maquinaria agrícola —más allá de transportar pacas— fue algo que le quedó pendiente, ya que la familia Gaboardi subcontrata casi todo el laboreo. Tampoco pudo participar en la producción de biogás por tratarse de un campo muy digitalizado que requiere alta especialización y uso de software específico.

Brais arrima la ración a vacas de La Cigolina
La mejor prueba de que la estancia de Brais fue positiva es que pocos días antes de marcharse le ofrecieron un contrato fijo en Azienda Cigolina para quedarse en Cremona. Aunque no lo aceptó, le dejaron las puertas abiertas por si en algún momento desea regresar, algo que no descarta. De hecho, al poco de llegar a Galicia ya fue contratado en una empresa de tanques de frío e instalaciones ganaderas en Ordes.
“Más que jefes, tuve compañeros y amigos. Estamos en contacto a diario. Aprendí mucho sobre un modelo ganadero que ni siquiera sabía que existía. Hasta participé algún día en la elaboración de embutidos de alta calidad y me llevaron a ferias especializadas en carne. Y adquirí muchos conocimientos prácticos. Estoy satisfecho de haberme ofrecido para la estancia.”
Miguel Sánchez: Formación en Azienda Zaghen
Miguel Sánchez realizó las prácticas en Azienda Zaghen, una granja familiar muy similar a Castelverde —incluso en número de cabezas— pero con las instalaciones divididas en tres ubicaciones diferentes. Además de vacas lecheras y de recría, cuentan con una planta de biogás y un importante parque de maquinaria que incluso presta servicios externos. Ginevra Zaghen, coetánea de Miguel y que habla español, hizo de anfitriona.
Precisamente la maquinaria fue lo que más utilizó Miguel, que trabajaba en la nave de recría y maquinaria. “Los primeros días daba leche a los terneros y removía o cambiaba la paja. Pero ya desde el comienzo utilicé el tractor. Siempre me ha gustado la maquinaria y aquí tuve la oportunidad de usar máquinas de gran potencia muy diferentes a las que usamos en Galicia. Tengo bastante claro que mi futuro laboral está en los vehículos agrícolas, y aquí lo confirmé, porque, salvo el carro mezclador, manejé todas las máquinas”, cuenta el joven.
A maquinaria coa que traballei en Italia é moi diferente da nosa en canto a tamaño e potencia. Aprendín a utilizala e eso vaime axudar. (Miguel Sánchez)
El alumno de Fonteboa comprobó las grandes diferencias entre la ganadería de esa parte de Italia y la de Galicia. “Por ejemplo, allí todo el terreno es llano; les enseñé fotos de mi zona y les pareció increíble que se pudieran cultivar esas fincas. También les dio cierta envidia que aquí apenas haya que regar el maíz, mientras allí es imprescindible hacerlo casi a diario.”
Una de las mejores experiencias para Miguel fue introducirse en el mundo de los concursos de ganado. Ginevra Zaghen es una consumada manejadora. La joven llevó al alumno de Fonteboa al concurso de Treviglio, donde pasaron tres noches sin dormir cuidando constantemente que no les faltara de nada a los animales participantes.

Miguel manejando uno de los tractores de Azienda Zaghen
Otra ventaja de manejar maquinaria fue conocer los diferentes cultivos forrajeros que se usan en Cremona y su gestión. Sorgo, trigo, maíz, hierba, alfalfa… todos ellos en fincas de gran tamaño y con un sistema de riego que se extiende por casi todo el territorio de la cuenca de los ríos Po y Adda.
Para Miguel quedaron abiertas las puertas de Azienda Zaghen por si desea volver a trabajar o simplemente visitar. “Yo soy gallego y tengo aquí mi vida y mi familia. La estancia me dio conocimientos que me serán muy útiles para mi futuro laboral. No puedo negar que me quedó el gusanillo de quedarme allí en Cremona. Ya veremos. Lo cierto es que llegamos a entendernos de un tractor a otro solo con un simple gesto. Para la campaña del maíz sí que me gustaría ir a ayudarles.”
Una visión común
A pesar de estar en granjas diferentes, hay aspectos en los que los tres jóvenes coinciden plenamente. El primero, recomendar a todos los estudiantes que participen en este tipo de iniciativas. Dicen que hay que aprovechar la juventud para salir al mundo y aprender cosas distintas. Por eso no dudaron en acogerse a la opción que les ofreció EFA-Fonteboa.
También coincidieron, en este caso por omisión, en que ninguno de ellos llegó a ordeñar vacas. Allí es una tarea muy especializada y ya hay personal contratado exclusivamente para esa labor. Son muchas horas en la sala y un trabajo muy coordinado. Con todo, están seguros de que la experiencia será de gran valor en su currículum cuando busquen empleo o deseen iniciar un proyecto propio.
Están de acuerdo, además, en la alta calidad de la comida de la provincia de Cremona y quedaron sorprendidos por las temperaturas suaves del invierno y comienzo de la primavera, así como por el calor en la parte final de la estancia.
Y, sobre todo, alcanzaron un dominio suficiente del italiano como para desenvolverse por sí mismos incluso fuera del ámbito laboral. Tanto es así que Miguel y Andrés regresarán en noviembre para asistir a la Feria Internacional del Bovino de Cremona. Aunque solo se vieron un día en los tres meses, fue el 17 de mayo, por lo que pudieron celebrar juntos el Día das Letras Galegas.
«Las movilidades de tres meses ayudan los chicos a centrarse y a tener más claro lo que quieren en su futuro profesional»
José Gil, coordinador de movilidades de proyectos europeos en EFA-Fonteboa, también hizo un análisis muy positivo de lo que supusieron las estancias en Italia. “Las movilidades de tres meses ayudan mucho a los chicos a centrarse y saber lo que quieren en su futuro profesional. Son más efectivas que las de tres semanas. Adquieren una visión de lo que pasa en el sector en Europa. Tal vez con un mes bastaría para adquirir conocimientos técnicos, pero en 90 días se fijan en los pequeños detalles que marcan la diferencia”, dijo.
Gil considera que en Lombardía los chicos conocen modelos intensivos de gran tamaño y volumen, por lo que es más difícil que puedan familiarizarse con todas las tareas de la granja. En Piamonte las explotaciones son más pequeñas y similares a las gallegas. Y eso es positivo porque en Lombardía conocen algo diferente. Como en las grandes empresas con muchos empleados, cada uno se especializa en algo concreto, afirma.

José Gil en las instalaciones de EFA-Fonteboa
“El tamaño de las explotaciones en las que estuvieron los chicos hace que sea más difícil para los dueños proporcionar datos económicos detallados. Más allá del precio de los insumos o lo que les pagan por la leche, es difícil que den cifras pormenorizadas como márgenes de beneficio o costes energéticos. Eso deja un poco cojo el estudio económico que forma parte del trabajo que deben presentar al final de la estancia. Pero no depende de ellos.”
Según el profesor, a Andrés, Brais y Miguel les sorprendió la carga de trabajo que hay cada día en las granjas de Cremona y la estricta organización que requieren todas esas tareas. Incluso ellos mismos dedicaron parte de su tiempo libre a trabajar para que el ritmo no decayera. Y, reconoce, porque las opciones de ocio eran limitadas.
De cara al próximo curso, la intención de EFA-Fonteboa es seguir planificando estancias de tres meses en Italia. Aunque intentarán combinar las grandes explotaciones de Lombardía con las más familiares de Piamonte. Y buscando siempre qué perfil de alumno se adapta mejor a cada tipo de granja. “En las movilidades no solo buscamos que los chicos aprendan cómo funciona la granja, también que estén en un entorno humano favorable para que aprovechen todos los aspectos de la estancia”, señaló.
As estadías fan que os rapaces vexan que noutras zonas de Europa o gandeiro é unha figura de moito prestixio na sociedade e moi respetada pola súa aportación á economía do país
Gil cree que estas actividades serán de ayuda para el relevo generacional e incluso para la incorporación al sector lechero gallego. “Tanto en Italia como en Francia o Irlanda el ganadero es una figura de prestigio dentro de la sociedad. Por el trabajo que realiza, por la rentabilidad que obtiene y porque son vistos como parte fundamental de la economía del país. Eso aquí no sucede y muchas veces la mala imagen que aún tiene el sector echa atrás a los jóvenes. Y eso a pesar de que en muchos casos las instalaciones o los rebaños son peores que los gallegos. Por eso, cuando los chicos regresan, lo hacen con la moral alta y decididos a darle valor a lo nuestro.”
La buena acogida prestada a los tres jóvenes desde el primer día y la buena impresión que ellos dejaron en las explotaciones es algo que valoran desde EFA-Fonteboa. “Les dieron responsabilidades que requieren conocimiento técnico y también buena disposición. Otras veces nos ha pasado que solo les dejaban hacer una tarea y pasaban tres meses sin aprender todo lo que podrían.”
La cuestión idiomática también adquiere relevancia. “Cuando van varios chicos a la misma explotación, solo uno puede aprender algo del idioma y hace de intérprete para los demás. En cambio, si están solos, tienen que esforzarse por entender y hacerse entender. Así adquieren un conocimiento —del italiano, en este caso— que les será muy útil en su trayectoria profesional.”
“Para que los chicos se animen a participar en las estancias hacemos un trabajo muy grande de motivación. Con los chicos y con sus familias. Y somos sinceros: no van de turismo, van a trabajar. Y aunque al principio se muestren reticentes, los que prueban la experiencia siempre acaban volviendo, al menos de visita, a los lugares donde estuvieron de prácticas.”
Otro factor que ayudó a que Brais, Miguel y Andrés se sintieran cómodos en la estancia fue el hecho de que tanto los Gaboardi como los Quaini y los Zaghen son gente joven con la que pudieron entenderse mucho mejor que lo harían con personas de más edad y con otra visión de la ganadería.
Ahora los tres jóvenes afrontan su futuro laboral con la visión que les aportó Italia. Y en la EFA-Fonteboa ya están trabajando en la planificación de las estancias del próximo curso.
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