
Juan Aguiar es desde hace 2 años y medio el gerente de Recría Castro
Recría Castro es el único centro público de recría de vacuno de leche que existe en España. Impulsado por la Diputación de Lugo en las instalaciones de la Granja Gayoso Castro y gestionado mediante una concesión a 25 años por Seragro, acoge en este momento a 2.600 animales procedentes de 60 granjas, todas ellas de la provincia de Lugo salvo 2 de municipios limítrofes situados ya en la provincia de A Coruña.
“Al ser un centro dependiente de la Diputación de Lugo, tienen prioridad las granjas de la provincia de Lugo, pero en caso de tener espacio tratamos de completarlo con otras granjas próximas”, detalla.
El tamaño medio de las explotaciones que emplean los servicios del centro de Recría Castro es de 70 vacas en ordeño, pero existe una gran disparidad. “Nuestro mayor cliente en este momento es de Monforte y ordeña 400 vacas, y el más pequeño, que es de Taboada y que se va a jubilar ahora, ordeña 7; nosotros damos servicio a todo tipo de granjas”, valora el gerente de las instalaciones.
Recría Castro da servicio a granjas grandes y pequeñas, y para entrar tienen prioridad las situadas en la provincia de Lugo
El centro de recría se encuentra en Castro Ribeiras de Lea, en una parcela de 180 hectáreas propiedad de la Diputación de Lugo, en la que se ubican las naves que albergan a los animales, construidas tras una inversión de 12 millones de euros, y 160 hectáreas de producción forrajera de hierba y maíz, una parte de ellas dotadas de regadío.
Recría Castro se puso en marcha en el año 2018 y, tras 7 años de funcionamiento, busca ganar en eficiencia gracias a la tecnología. El equipo técnico está formado por Juan Aguiar como gerente y dos veterinarios: María, que se encarga de la parte clínica, del control sanitario de las granjas de origen, así como de la entrada y el seguimiento diario de los animales; y Luis Díaz, que se ocupa de la reproducción. Hablamos con ellos para conocer cómo trabajan.
Profesionalizar la recría
Las principales ventajas de trabajar con un centro como este tienen que ver con la profesionalización de la recría. “Aquí los animales están controlados en todo momento, no tienes que invertir en instalaciones que hay que amortizar y que hoy en día son muy caras, ni tampoco en mano de obra o en forrajes, pudiendo destinar esos recursos a tener una mayor capacidad de producción de leche en la explotación”, dice Juan.
“Si puedes centrarte en producir leche tendrás mejor calidad de vida, los animales mejor cuidados y mejores resultados, porque si en lugar de dar 20 kg de silo de maíz a las vacas que tienes dando leche les puedes dar 30 kg o hacer pastone, estarás abaratando tu ración para obtener mayor rentabilidad por litro de leche producido”, argumenta.
Las vacas secas eran antes las grandes olvidadas en las explotaciones; ahora se les presta algo más de atención, pero en la recría aún hay mucho margen de mejora en muchas granjas
El gerente de Recría Castro hace hincapié en los beneficios que aporta contar con buenos animales de reemplazo en las explotaciones. “Las secas eran antes las grandes olvidadas en las explotaciones; ahora se les presta algo más de atención, pero en la recría aún hay mucho margen de mejora en muchas granjas. Pienso que ese es el siguiente reto, porque cuando se le presta atención, se ven los resultados”, asegura.
Controles sanitarios estrictos a la entrada de los animales

María es la veterinaria responsable de la granja
Las becerras entran en las instalaciones a partir de las 3 semanas de vida y salen con 7 meses preñadas, por lo que permanecen en el centro una media de entre 21 y 22 meses. Todas las semanas tienen lugar entradas y salidas de animales del centro, en un número que fluctúa entre 30 y 60 por semana. La recogida de los animales en las explotaciones la realizan con medios propios directamente, mientras que el reparto de las novillas a las granjas de origen se efectúa a través de transporte externo.
La entrada a las instalaciones se produce con una media de 20 días de vida, en cuanto reciben los resultados de la prueba de cartílago que certifica que son negativas a BVD. Además, cuentan con otros requisitos mínimos: “Las becerras tienen que ser libres de IBR, BVD y paratuberculosis, y las explotaciones de origen de los animales deben llevar un mínimo de 5 años en ADSG y las madres ser negativas a BVD y paratuberculosis”, aclara Juan.
Aquí el tratamiento es el mismo para todos los animales, pero se notan diferencias abismales en función del trato que recibieron en casa durante los primeros 20 días
A la entrada realizan un chequeo veterinario. En esa revisión general, de manera rutinaria, observan el pulmón con ecografía, las diarreas neonatales mediante pruebas rápidas, el ombligo y cualquier otra cuestión que puedan detectar, como fiebre, artrosis o un posible golpe en el transporte, etc.
A continuación, proceden al descornado con anestesia y analgesia y comienzan con las pautas vacunales de virus respiratorios, desparasitaciones y control de moscas y mosquitos, en función de la época del año, y las terneras quedan en boxes individuales.
Período de vigilancia y cuarentena

Una ternera en la primera semana de llegada al centro
“Realizamos controles estrictos a la entrada, porque nos los exige la Xunta y también nos los exigimos nosotros, ya que uno de los retos de un centro de este tipo es mezclar animales de distinta procedencia”, reconoce María.
“Lo más problemático aquí quizá sean las neumonías debido a la conjunción de varios factores: distintas granjas, el estrés del transporte, los cambios en la alimentación, etc. Otro de los problemas que notamos en las entradas son las onfalitis, por problemas de mala desinfección del ombligo en las explotaciones de origen, por el encamado, el lugar donde paren las vacas, etc. Quizás sean las dos cuestiones más problemáticas aquí en el momento de la entrada”, indica.
El período de vigilancia establecido en Recría Castro es de 15 días para las terneras que permanecen en la UCI en la zona de cuarentena, mientras que se reduce a una semana en el caso de los animales que ya pasan directamente a la zona de la granja tras superar la revisión inicial.
Hay que tratar de prevenir lo máximo posible los contagios aquí mediante la vacunación en granja
También hacen especial hincapié en los protocolos de vacunación de los animales durante todo el tiempo que pasan en el centro, insistiendo además en la necesidad de vacunación previa en las explotaciones. “Es muy importante que se vacune en la granja a las vacas secas frente a las diarreas neonatales y clostridium para prevenir un posible contagio después aquí. Nosotros les recomendamos que lo hagan, pero no es obligatorio”, indica María.
Adaptación al sistema de manejo

Zona de boxes individuales
También tratan de unificar en lo posible el manejo en las granjas de origen para facilitar su adaptación a la llegada al centro. “Cada ternera viene tratada de un modo distinto porque unas toman lactoreemplazante y otras leche de vaca, unas maman en cubo y otras con biberón, unas granjas usan tetina semiblanda y otras no, y todas tienen que adaptarse a nuestro sistema de manejo. Eso les genera un estrés adicional, que se suma al del propio transporte”, asegura.
Para las terneras, en las primeras semanas, es mejor la leche de vaca que el lactoreemplazante, pero si esa adaptación no la han hecho en la granja, tienen que hacerla aquí
“Por eso tratamos de hablar con las explotaciones para que todas ellas den a las terneras en casa el mismo manejo, con el fin de tener una entrada lo más homogénea posible, pero al final eso depende mucho de las preferencias de cada ganadero”, relata.
“Aquí el tratamiento es el mismo para todos los animales, tanto en alimentación como en manejo, pero sí se notan diferencias entre clientes en función de la genética y, sobre todo, del trato que reciben las terneras pequeñas en esas primeras tres semanas que pasan en las explotaciones de procedencia. Se aprecian diferencias en el crecimiento y en la fertilidad, ya que unas ganan mejor peso que otras o unas quedan preñadas con facilidad mientras que a otras les cuesta más”, asegura.
Destete progresivo a los 90 días

Lote de 4 terneras en el momento previo al destete
A la llegada al centro, las terneras reciben dos tomas diarias de lactoreemplazante de 3,5 litros, con una mayor concentración en los meses de invierno. La temperatura de preparación también varía, procurando que siempre llegue al animal entre 38,5 y 40 grados.
“Eso hace que en verano preparemos la leche a 55 °C y la envasemos a 41 °C, mientras que en invierno tenemos que envasarla a 44 °C. Medimos la temperatura cuando envasamos la primera y la última botella, así como la concentración de cada mezcla que preparamos, para que no haya una desviación de más de 0,5 grados Brix”, detalla.
Medimos la concentración de cada mezcla que preparamos y la temperatura de la primera y la última botella que envasamos
“Damos dos tomas por cuestiones de personal, pero si pudiéramos daríamos tres, porque para las terneras es mejor”, reconoce Juan. Las terneras permanecen en boxes individuales hasta los 50 días, tomando leche y pienso, un preestarter que tienen a su disposición desde el primer día, además de heno seco.
Entre los 45 y los 50 días, las terneras salen del box individual y pasan a otro colectivo en grupos de 4 animales. “En ese momento pesamos y continuamos con los protocolos vacunales”, cuentan. Los pesos en ese momento rondan los 65 kilos de media (al ingreso la media es de 41 kg), con una ganancia media en esta primera etapa de entre 0,6 y 0,8 kg/día”, explican.
El destete se produce a los 90 días, con una estrategia de destete progresivo en la que de las dos tomas de 3,5 litros pasan a dos tomas de 2 litros y luego a una sola toma de 2 litros. El peso medio en este momento se sitúa en 95 kg, mientras que el objetivo es superar los 90 kg. En esta segunda fase la ganancia media se sitúa entre 0,8 y 1 kg/día.
Movemos de lote a las terneras por peso hasta la inseminación y, una vez preñadas, por parto previsto
Tras el destete, se mantienen en grupos de 4 animales alimentadas con pienso y heno seco hasta que tienen entre 130 y 150 días, dependiendo del lote, con pesos que se sitúan entre 150 y 170 kg, y ganancias medias de entre 1,1 y 1,3 kg/día. “Siempre que realizamos pesadas, si detectamos un animal que está por debajo o por encima, intentamos colocarlo en otro lote con pesos similares para que avance con los de su tamaño”, explica Juan.
Ración a partir de los 5 meses
En torno a los 5 meses, las terneras pasan a estar en grupos de 10 animales, se inician los protocolos vacunales de IBR, BVD y clostridios, y comienzan a ser alimentadas con ración unifeed elaborada en carro mezclador.
Disponen de carro mezclador propio y elaboran distintas raciones según la edad de los animales. En las más pequeñas incluyen silo de hierba, silo de maíz, paja y concentrado, y conforme van creciendo incorporan bagazo de cerveza. Posteriormente se retira el silo de maíz y la soja, que es sustituida por colza.
Antes de los 6 meses trabajan con soja y posteriormente la sustituyen por colza como materia prima
“A medida que las terneras van creciendo vamos sustituyendo la soja por colza y el silo de maíz por el de hierba. Según vamos observando la condición corporal de los animales, vamos modificando la ración. No tenemos un nutricionista que venga una vez al mes, sino que llevamos un seguimiento diario que nos permite ser mucho más ágiles a la hora de hacer cambios en la ración, que elaboramos y ajustamos aquí mismo. Tomamos los pesos en báscula cada vez que cambiamos de lote a los animales y eso nos permite tener datos reales y ajustar la alimentación a sus necesidades. Tenemos una capacidad de respuesta mucho más rápida”, destaca.
Paso a cubículo a los 9 meses

Lote de novillas preñadas
Las novillas permanecen en cama caliente hasta los 9 meses, momento en el que pasan a cubículos de compost. Para elaborar el material que utilizan como cama, disponen de un separador sólido-líquido, que tienen previsto sustituir por otro que permita obtener un material con un poco más de materia seca.
Las novillas pasan de cama caliente de paja a cubículo de compost
A los 370-380 días se les colocan los collares de monitorización para la detección de celos y, en el momento de la reproducción, las novillas ya se encuentran en lotes de 100 animales según su edad y tamaño.
En esta última fase también se les realizan los controles de las enfermedades en seguimiento dentro de las ADSG (IBR, BVD, paratuberculosis y neospora), con el objetivo de que regresen a su granja de origen con un estatus sanitario equivalente al del resto del ganado de la explotación.
Vienen a hacernos el saneamiento cada dos meses, para que todas las novillas regresen con él pasado a sus explotaciones
“Cuando salen de aquí, además de un control de ADSG, pasan también otro de saneamiento, ya que deben ir negativas a IBR, BVD y paratuberculosis. La neospora no, porque es una enfermedad de seguimiento, pero si alguna resulta positiva, hablamos con la granja de origen para que decida qué hacer con ese animal, si lo recibe o prefiere sacrificarlo. Es un problema de origen, ya que aquí no tenemos caninos”, aclara Juan.
Uso de semen sexado

Luis realizando el control reproductivo en Recría Castro
La elección del toro para la inseminación de las novillas corresponde al propietario del animal, pero 9 de cada 10 dosis utilizadas son de semen sexado, lo que permite aprovechar el mayor potencial genético y la mejor fertilidad de los animales más jóvenes, redundando además en un crecimiento exponencial del ganado de las explotaciones.
“Lo que les ocurre a veces a algunas explotaciones es que, al empezar a trabajar con nosotros, se ven enseguida desbordadas por el número de novillas que les regresan, por lo que tratamos de hacer con ellos una previsión de necesidades de recría para ajustarnos a ellas, poniendo más carne, por ejemplo, en las vacas adultas que tienen en la granja para regular esos excedentes”, indica Juan.
Los collares nos garantizan que una parte muy grande de los animales que revisamos en el primer diagnóstico estén preñados
Recría Castro dispone de collares para detectar los celos en las novillas, lo que les ayuda tanto en la detección como en ajustar la ventana óptima de inseminación para obtener mejores resultados. “La reproducción aquí está más controlada, porque en otros lugares se hace a celo visto y es más problemática. Los collares facilitan mucho la labor de saber qué animales están en celo y cuál es el mejor momento para inseminarlos. Nos garantizan que una parte muy alta de los animales que revisamos en el primer diagnóstico estén preñados. Es muy raro que haya animales vacíos, eso ayuda a que haya muy pocos retrasos y que los animales que vuelven a entrar en celo se inseminen de nuevo cuanto antes”, destaca Luis, que forma parte del equipo de veterinarios de reproducción de Seragro.
Todos los jueves acude al centro para realizar el control reproductivo. “Prácticamente no sincronizamos nada, tenemos los collares para la detección de celos y el 95% de las vacas quedan preñadas de ese modo. En las que quedan vacías o en las repetidoras es en las que se inician los protocolos adecuados, dependiendo del animal”, explica.
Actualmente necesitan una media de 1,65 dosis para preñar una novilla
“Hay diferencia de resultados entre lo que conseguimos aquí y lo que logramos en otras granjas, porque aquí ya se realiza una alimentación adecuada hasta los 12 meses para que las terneras tengan un buen crecimiento y puedan llegar a inseminarse con un peso y un tamaño mucho más apropiados. Lo importante es conseguir que los animales estén a la edad estipulada para inseminar con el tamaño y el peso óptimos sin tener que esperar porque no tienen las condiciones corporales adecuadas”, reitera.
“Tenemos unos objetivos mínimos que la novilla debe cumplir para ser inseminada: una edad de 13,5 meses, pesar como mínimo 400 kg y medir al menos 1,40 metros de altura a la grupa. Si se cumplen esos tres requisitos, se insemina; si no, se espera. Actualmente estamos entre 420 y 430 kg de media, dependiendo del lote de animales, y nos movemos entre 1,49 y 1,51 metros de altura a la grupa”, indica.
“Eso hace que no haya retrasos y los animales salgan de aquí con una edad y un peso muy parejos siempre. Hay diferencias, pero estas diferencias vienen dadas muchas veces por la genética que el animal trae de origen o por algún problema que pudo tener en las primeras semanas de vida”, explica.
Primer parto antes de los dos años

Novillas en la última fase de estancia en el centro, antes de su regreso a las explotaciones de origen 2 meses antes del parto
Las novillas salen del centro de recría con 7 meses de gestación, dos meses antes del parto, para que tengan tiempo de aclimatarse a las explotaciones de las que proceden. “Por cuestiones de bienestar animal, tampoco podrían moverse en el último mes de gestación”, aclara Juan.
El coste total de recría se sitúa en torno a los 2.200 euros por animal
“El objetivo principal que nos proponemos es que las novillas que salen de nuestras instalaciones y regresan a las granjas de origen lleguen al parto con una media inferior a los 24 meses, actualmente estamos en 23,5 meses, y que, cuando se marchan de aquí, alcancen el 80% del peso que tendrá el animal adulto, es decir, unos 600 kg, cuando actualmente estamos en una media de 630 kg”, detalla. “Después, aún tendrían 2 meses más para seguir creciendo en la granja y llegar fuertes a la etapa crítica, que será el parto y el momento posterior de la producción de leche”, añade.
Una novilla fuerte, con buena genética y que alcanza el primer parto en condiciones óptimas es sinónimo de alta producción, longevidad y rentabilidad en una explotación lechera, además de una garantía para la continuidad en la mejora del rebaño como madre de futuras terneras de recría.
“Yo creo que habría demanda para otro centro de estas características que diese servicio a las explotaciones de A Coruña y de Pontevedra”

Equipo habitual de trabajo en el centro de Recría Castro
Siete años después de la puesta en marcha del centro de recría dentro de la Granja Gayoso Castro, sus instalaciones se encuentran prácticamente al 100% de su capacidad, lo que da idea de la alta demanda que existe para este tipo de servicio, al que recurren cada vez más explotaciones lecheras a medida que van creciendo.
“Recibimos llamadas todas las semanas de nuevas granjas que quieren entrar y muchas se ven obligadas a enviar la recría a Zaragoza y a Valencia. Yo pienso que habría demanda para otro centro de estas características en Galicia”, afirma el gerente de Recría Castro.
En lo que nosotros podemos marcar la diferencia respecto a otros centros de recría a nivel español es en la cercanía con nuestros clientes
La proximidad a las granjas de origen marca en este caso la diferencia respecto a los otros dos centros de recría importantes que existen a nivel español: Rancho Las Nieves, en Zaragoza, y Cowvet, en Valencia. “En lo que nosotros podemos marcar la diferencia es en la cercanía con nuestros clientes, porque nosotros vamos a las granjas y podemos asesorarlos sobre cómo hacer el manejo antes de que nos envíen la ternera”, destaca Juan.
“Tenemos todo tipo de clientes: los que nos envían toda la recría, los que hacen una parte en casa, la que les cabe en el establo viejo, por ejemplo, y nos mandan el resto, y también los que envían animales a diferentes centros de recría porque prefieren no poner todos los huevos en la misma cesta”, asegura.
La externalización de la recría es una práctica cada vez más extendida a medida que las explotaciones ganan tamaño
La externalización de la recría es una práctica cada vez más extendida a medida que las explotaciones van creciendo, pero la legislación actual, que limita a 850 UGM el tamaño máximo de las explotaciones de ganado vacuno, impide la ampliación de las instalaciones de Castro, que busca poder acoger algún animal más mediante la reestructuración de los espacios actuales. “Estamos intentando reorganizar y acondicionar alguna zona para poder admitir algún cliente más y ampliar nuestra capacidad hasta los 3.000 animales”, explica Juan.
“El año pasado llegamos al 100% de capacidad, con 2.900 animales, pero cerraron varios clientes por cuestiones de relevo generacional y en este momento estamos al 95% de la capacidad total de las instalaciones, por lo que todavía tendríamos sitio para acoger alguna explotación más de las que tenemos ahora mismo y alrededor de 200 animales adicionales”, explica.
La normativa actual impide llevar a cabo una ampliación de las instalaciones
Sin embargo, los requisitos sanitarios exigidos son muchas veces una barrera de entrada para numerosas explotaciones. “Muchas de las granjas que nos llaman quedan fuera por temas sanitarios, bien porque han tenido algún caso de IBR, de BVD o de paratuberculosis”, reconoce.
Para poder empezar a enviar a sus animales al centro, las explotaciones tienen que llevar al menos 3 años libres de IBR y BVD y 5 de paratuberculosis. “Por seguridad nuestra y del resto de granjas que nos confían su recría, no podemos asumir el riesgo de introducir aquí un animal que en un momento dado pueda dar positivo”, asegura.
Ganar eficiencia por medio de la tecnología

Están estudiando la incorporación de básculas electrónicas y comederos inteligentes
Tras un concurso público en el que resultó adjudicataria Seragro y después de los primeros años de puesta en marcha, el objetivo actual es “reinvertir para convertir Recría Castro en un centro pionero en el que podamos incluso trabajar en proyectos propios de I+D+i”, adelanta Juan.
“Cada día intentamos poner el listón más alto en términos de eficiencia, es decir, conseguir tener mejores animales gastando menos y utilizando menos recursos. La tecnología puede ayudarnos en eso, porque la granja no disponía en un inicio de ningún tipo de tecnología cuando se construyeron las instalaciones. Tenemos claro que invertir en ello también supondrá tener mejores animales con mejores rendimientos”, defiende.
Los datos te los da la tecnología, por eso tenemos que invertir en ella
De cara a mejorar los índices de conversión, el gerente de Recría Castro considera imprescindible manejar “datos fiables” y eso, asegura, “te lo da la tecnología”. Por ejemplo, dice, “tenemos que aprovechar las posibilidades que ofrece el crotal electrónico a nivel de identificación individual, lo que nos permite comenzar a utilizar básculas electrónicas o comederos electrónicos para medir el pienso ingerido”.
Los nuevos crotales electrónicos, que ya tienen todas las terneras nacidas a partir del pasado 1 de julio, permiten también hacer anotaciones de tratamientos u otro tipo de registros. “Es mucho más fiable que una misma persona lea el crotal, realice el tratamiento y haga ella misma la anotación, que andar apuntándolo en un papel para después pasarlo al ordenador. Tenemos que automatizar en lo posible esos procesos”, asegura.
Actualización de tarifas cada dos años
El coste diario de estancia de un animal en el centro es un precio público aprobado por la Diputación de Lugo, que se sitúa en este momento en 3,33 euros por animal y día. El precio se actualiza cada dos años, lo que en ocasiones genera distorsiones respecto a los costes reales.
El precio para las explotaciones está fijado actualmente en 3,33 euros por animal y día de estancia
“Cuando estalló la guerra de Ucrania y comenzaron a aumentar tanto los precios de los cereales y las materias primas, quedamos totalmente descubiertos porque no pudimos trasladar esos incrementos de costes al precio que cobrábamos a nuestros clientes”, recuerda. “Nuestro margen de maniobra en ese sentido es muy limitado”, añade.
Organización del trabajo

Un total de 13 personas atienden el día a día del centro de Recría Castro, contando a los 11 operarios más Juan como gerente y María como veterinaria responsable de la granja. Además, se apoyan en el trabajo de otro técnico externo, Luis, el veterinario de Seragro encargado de la reproducción.
El grueso del trabajo semanal se concentra los martes, miércoles y jueves (por ejemplo, los pesajes, cambios de lote, destete y predestete tienen lugar los martes; las entradas de nuevos animales se realizan los miércoles, y los controles reproductivos y protocolos de vacunación los jueves), con el fin de liberar de carga laboral el fin de semana, en el que se organizan dos turnos: la mitad de los trabajadores libran el viernes y el sábado, y la otra mitad el domingo y el lunes, alternándose cada semana.
45 hectáreas de maíz con regadío

Una de las naves, donde predomina el uso de madera para el cerramiento exterior
Para alimentar a los animales que están en el centro de recría, cuentan con una base territorial de 160 hectáreas, en las que cultivan praderas para ensilado a base de raigrás inglés, raigrás italiano y mezclas de raigrás con tréboles. “Esta zona es muy encharcada y por eso no hacemos mezclas de cereales con veza, porque las veces que las sembramos no recogimos nada. Preferimos asegurar un poco más la producción”, dice Juan.
Con maíz rotan cada año entre 40 y 45 hectáreas. Todas ellas cuentan con sistema de riego, lo que les garantiza una alta producción. El sistema de riego actualmente es por goteo. “Antes se regaba con cañón, pero se sustituyó por goteo, con un coste de 340 euros por hectárea, de los cuales 140 son fijos y los otros 200 corresponden a la tubería que hay que recoger y extender todos los años”, detalla Juan.
Gracias al riego por goteo logran producciones medias de 65 toneladas por hectárea
Gracias al regadío y a la calidad del suelo en esta zona, la productividad de las tierras dedicadas al cultivo de maíz es elevada y se sitúa entre 62 y 67 toneladas por hectárea. El año pasado, sin embargo, bajó a 55, porque entraron tarde a sembrar y tuvieron que adelantar la recogida debido a la llegada del mal tiempo para evitar problemas posteriores, lo que redujo el rendimiento a 15 toneladas de materia seca por hectárea, cuando lo habitual es alcanzar las 21 toneladas de materia seca en un año normal.
Este año también sembraron tarde, concretamente el día 6 de junio, cuando normalmente lo hacen entre el 10 y el 15 de mayo. Eso les obligó a bajar el ciclo. “Antes sembrábamos un 300 largo y este año tuvimos que poner un 200 largo, y aun así no completó el ciclo”, explica Juan.
Para la realización de los trabajos agrícolas, contratan a una empresa de servicios, ya que, en cuanto a maquinaria propia, únicamente disponen de un tractor, un carro mezclador, varias palas telescópicas y un esparcidor de estiércol.
Entre los proyectos de futuro está también la puesta en marcha de la planta de biogás con la que ya cuenta el centro
El purín y estiércol que producen los 2.600 animales que están en el centro de recría se gestionan en las 160 hectáreas de superficie agraria de las que disponen en el entorno de las instalaciones, lo que les permite distribuir el purín mediante un sistema umbilical en el que se conecta el pozo con los aplicadores que van en el tractor mediante una manguera especial.
Otro de los proyectos que quieren llevar a cabo, y que requiere la autorización de la Diputación, es la puesta en marcha de la planta de biogás con la que cuenta el centro y que en estos momentos está parada. Su puesta en funcionamiento permitiría aprovechar el poder energético del purín que producen y, al mismo tiempo, darle un tratamiento adecuado que mejorara su poder fertilizante.
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