Balance de los incendios: 120.000 hectáreas quemadas y debate sobre lo qué hacer

El Gobierno autonómico propone aumentar los desbroces públicos de las franjas de protección en los núcleos de población y reforzar los medios aéreos de extinción. La oposición le afea la “ocultación” de incendios y superficies quemadas, así como la insuficiencia de medios para la extinción

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Balance de los incendios: 120.000 hectáreas quemadas y debate sobre lo qué hacer

Contrafuego técnico en el incendio de Casaio, en Trevinca. / Imagen: Brif Laza (archivo).

La ola de fuegos que calcinó Ourense en el mes de agosto ha llegado hoy al Parlamento gallego, donde el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, compareció para hacer un primer balance. Rueda elevó las hectáreas quemadas en el mes de agosto a 120.000, lo que representa la peor ola de incendios en Galicia en lo que va de siglo XXI, por encima de las menos de 100.000 quemadas en el 2006. Sobre las medidas a tomar, el presidente de la Xunta incidió en el reforzamiento de las medidas de prevención y de los equipos de extinción.

Uno de los debates que viene coleando a lo largo de las últimas semanas es el dato de la superficie quemada. Medio Rural calculó inicialmente alrededor de 95.000 hectáreas afectadas, pero los datos del satélite Copernicus apuntaban a 140.000. Finalmente, Rueda elevó hoy el dato de superficie quemada al entorno de las 120.000 hectáreas en el mes de agosto, de las que señaló que un 31% correspondieron a superficie arbolada y 69% a matorral. A mayores, hubo 144 casas afectadas y 191 explotaciones agroganaderas que solicitaron ayudas por daños de los fuegos.

Desde la oposición, tanto BNG como PSdeG le afearon a Rueda la “ocultación” de los datos de superficie afectada, así como la falta de información inicial sobre la magnitud de incendios como el de Trevinca.

Medidas anunciadas por la Xunta
¿Qué hacer tras los fuegos?. El presidente de la Xunta aboga por ahondar en las medidas preventivas y por reforzar el dispositivo de extinción, en especial los medios aéreos. Rueda manifestó que en los ayuntamientos con menos de 10.000 habitantes, la Xunta está dispuesta a asumir la limpieza en los puntos críticos de las franjas de protección alrededor de los núcleos de población, en las llamadas fajas secundarias. Eso sí, pasándole la factura correspondiente al Concello de turno.

Rueda avanzó además que obligará legislativamente a que las comunidades de montes reinviertan en prevención de incendios un porcentaje mayor de sus ingresos. El presidente remarcó que también se va a trabajar en la simplificación de los permisos para hacer desbroces y quemas controladas, así como en dar facilidades para convertir el suelo forestal en suelo agrario: “Haremos posible que toda la superficie que fue agraria y quedó abandonada hace 40 años o menos pueda volver a su uso inicial sin necesidad de ningún tipo de procedimiento”, apuntó el presidente.

En cuanto al dispositivo de extinción, el presidente de la Xunta anunció la futura puesta en servicio de nuevos medios aéreos, hidroaviones y helicópteros, así como de bases para su gestión.

En lo que respecta al Gobierno central, le pidió que instale en Galicia una sede de la Unidad Militar de Emergencias, que en la actualidad tiene su sede más próxima en la provincia de León.

Valoraciones de la oposición: fracaso de la prevención y plazas de extinción sin convocar
Desde los grupos de la oposición cuestionaron las propuestas de Rueda y le recordaron que tras la ola de fuegos del 2017, hubo un concenso parlamentario para aplicar 123 medidas contra el fuego, “de las que usted incumplió la mayor parte”, sostuvo el portavoz socialista, José Ramón Gómez Besteiro.

“Fracasaron en sus competencias. Se habían comprometido en el 2018 a hacer una nueva ley gallega de incendios y seguimos sin ella. En cuanto a las ayudas de prevención (de 2025 y 2026) destinadas a las comunidades de montes vecinales en man común, siguen sin resolverse a día de hoy”, criticó Besteiro.

Tanto el portavoz socialista como la nacionalista Ana Pontón cuestionaron además que la Xunta convocara 200 plazas para personal de extinción en plena ola de fuegos. “La falta de efectivos de extinción fue un fracaso de coordinación y planificación”, cuestionó Pontón.

Los grupos de la oposición criticaron asimismo que la Xunta se hubiera pasado media ola de fuegos echando “balones fuera”, pidiéndole más medios al Estado, “mientras no cubría los medios que tenía comprometidos en el Plan de Incendios de Galicia”, en lo que consideraron un “incumplimiento claro de competencias propias”

Reflexión profesional
Coincidiendo con el debate parlamentario de hoy, desde las entidades gallegas ligadas a la ingeniería forestal han emitido una declaración conjunta en la que llaman a una reflexión social para generar, en el medio plazo, un documento técnico que permita diseñar nuevas estrategias contra el fuego.

“No nos cabe duda de que se trata de una cuestión de ordenación del territorio en sentido amplio, pero también es una cuestión social, de pensamiento sosegado de hacia donde nos dirigimos como sociedad,tanto en el ámbito público como en el privado”, valoran.

Firman el documento el Colegio Oficial de la Ingeniería Técnica Forestal de Galicia junto con el Colegio de Ingenieros de Montes en Galicia, la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Lugo (Universidad de Santiago de Compostela), la Escuela de Ingeniería Forestal de Pontevedra (Universidad de Vigo) y la Asociación Profesional de Ingeniería Forestal de la Xunta de Galicia.

El enquistado ‘expediente X’ de Ourense

G.B.

El problema de fondo de las olas de fuego de Ourense tiene diagnóstico sencillo y cura complicada. En un reportaje publicado hace 5 años en Campo Galego, ‘Ourense arde sobre quemado’, analizábamos los incendios del verano del 2020 en Ourense. La diagnosis que se hacía de aquella mantiene su vigencia. Se trata de una provincia en la que el abandono es la principal actividad rural en muchas comarcas. Lo que arde básicamente es la despoblación y la falta de gestión del monte.

El territorio rural de la provincia a penas mantiene actividad. Agricultura, ganadería y gestión forestal tienen una escasa presencia, en superficie, en la mayor parte de las áreas afectadas por el fuego. Toda la provincia suma menos del 5% de las talas de madera de Galicia, tiene menos del 1% de las granjas de leche y menos del 9% de las ganaderías de carne.

Esa situación hace que el territorio se esté transformando -se advertía ya en el 2020- en una “bomba de biomasa” formada por miles de hectáreas de matorral y monte desordenado, en continuidad y sin apenas presencia de los cortafuegos naturales que forman tierras de labor, pastos, y prados.

Un año antes de los incendios de hace cinco años, en el 2019, el Consello Forestal de Galicia había escuchado ya una propuesta para la provincia de Ourense de la Federación de Aserraderos y Rematantes de Galicia (Fearmaga), preocupada por la situación de abandono y minifundio del monte. Fearmaga había llamado entonces a apoyar iniciativas empresariales en los montes ourensanos, tanto agrarias como forestales, y a adoptar medidas contra el minifundio.

Existe un consenso claro en que la producción agraria y forestal es la mejor vía de prevención de los fuegos, pero cambiar el rumbo de un proceso de abandono de décadas no es posible hacerlo de un día para otro.

Una prueba de eso es la Ley de Recuperación de Tierras Agrarias de Galicia, que dio unos primeros pasos para el impulso de aldeas modelo y polígonos agroforestales. Fue un intento de recuperar tierras del abandono y, a la vez, de defender los núcleos de población del fuego, pero la timidez de sus avances, más allá de casos puntuales que puedan servir de ejemplo, apunta a la necesidad de pensar como prioritarias, en el corto plazo, en las medidas de prevención más puras: quemas controladas en invierno y desbroces primaverales.

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