Fue en el año 2003 cuando Antonio “Toño” Bertólez asumió la responsabilidad de continuar con la explotación de ganado vacuno cárnico que su familia tenía en Vilariño Frío, en el ayuntamiento de Montederramo. Actualmente en la ganadería -denominada A Barreira SC– trabajan Toño y su esposa. Él se encarga del manejo diario de los animales y de los terrenos y ella de las tareas logísticas y administrativas.
El Macizo Central Ourensano sigue siendo una zona de importante producción ganadera de vacuno y en menor medida de ovino y caprino. Sin embargo, el despoblamiento, un cierto nivel de aislamiento y el minifundio llevaron a que la actividad ganadera sea cada vez menor.
Bertólez es uno de los que sigue manteniendo una ganadería. Incluso fue creciendo con el paso de los años y no descarta próximas redimensiones si las circunstancias lo permiten. Conocemos su granja para comprobar cómo es el trabajo en esta zona de Galicia en que las vacas son aún uno de los principales medios de vida.
Las cifras
La granja cuenta con 300 cabezas de ganado. 170 son madres reproductoras, alrededor de 20 son novillas para recría, otros 50 ejemplares son animales para cebo y el resto son terneros de corta edad. En el origen de la explotación se partió de la raza rubia gallega, y luego se fueron introduciendo cruces para los que se emplearon toros limousine y blonde de Aquitania.
Para diversificar la cabaña, potenciar diferentes parámetros y evitar la consanguinidad, Bertólez cuenta en su rebaño con siete sementales limousine y blonde de Aquitania. Con todo, en determinadas ocasiones recurre a la inseminación artificial. Esa opción surge cuando los toros están separados del lote que se tiene que inseminar, aunque es algo poco frecuente. En ese caso, llaman a un veterinario.
El principal parámetro que se busca en la cabaña es la facilidad de parto. Dado que eso es algo innato en la raza limousin, lo tienen garantizado en cada cruce de esa raza, bien vía toro, bien vía dosis de semen. Cada cuatro años, los toros se marchan de la explotación y son reemplazados por ejemplares nuevos que ya comienzan a trabajar con las novillas de recría.
Contamos con siete sementales que cambiamos cada cuatro años para evitar la consanguinidad y mantener el parámetro de facilidad de partos
Para el cultivo de pastos y forrajes manejan alrededor de 200 hectáreas. De esa superficie, 60 son propias y el resto corresponden a arrendamientos y cesiones que les hacen vecinos de edad avanzada que ya no tienen ganado y no las utilizan.
El sistema de esta explotación es esencialmente extensivo. Los animales están todo el año en el monte y solo permanecen estabulados cuando tienen un parto complicado o alguna enfermedad. Los animales de engorde disponen de un espacio de 300 m² donde terminan de ser cebados.
Lo único que siembran es hierba. Bien sea para que las vacas y terneros pazcan directamente en el prado, bien para segado y ensilaje. El cultivo de los cereales no es adecuado en esta zona de Ourense y tampoco lo consideran necesario para tener el rebaño bien surtido. Lo que sí hacen es roturar periódicamente para renovar praderas.

Las vacas de Toño pasan todo el año en las parcelas que el ganadero tiene por los montes
De ese modo, aprovechan la primavera para que los animales consuman todo el pasto posible y disponible. Y desde el final del verano hasta finales del invierno utilizan silo de hierba e hierba seca. Estas prácticas se pueden ver alteradas en función del clima porque la zona padeció sequías intensas en los últimos años.
Comercialización y condicionantes
A diferencia de otras ganaderías de la zona y del resto de Galicia, Bertólez apuesta por comercializar la mayor parte de la producción a través de la Lonja Agropecuaria de Galicia, en Silleda. Antes de optar por esa salida comercial, le vendían la producción a un carnicero de la zona. Pero los precios de Silleda son más atractivos para esta explotación.
“Nuestra principal producción son los terneros. Pero también llevamos tiempo cebando bueyes y vacas de desvieje. Porque el mercado de vacuno mayor no deja de crecer y los precios que se están pagando en origen son buenos. Además, sigue habiendo escasez de ese tipo de ganado por lo que su cotización no parece que vaya a bajar a corto plazo.”
Desde que se hizo cargo de la explotación familiar, Toño decidió modernizarla. Ya cuando su incorporación fue ampliando el número de cabezas y de terrenos. Con la posterior incorporación de su mujer, continuó la filosofía de expansión de la granja. Y eso que en los primeros cinco años compaginó el trabajo de ganadero con el de conductor de una excavadora de obra.
El minifundio, la escasez de parcelas de calidad y lo difícil que resulta hacerse con ellas impide que las explotaciones podamos crecer
El principal problema que detecta Toño en el sector gallego de vacuno de carne en general y en su zona en particular es el acceso a la base territorial. “Quedan pocos terrenos aptos. Porque desbrozar lo que está a retamas y monte bajo y volverlo a poner en producción es muy costoso. Y la tierra que queda libre suele ser de parcelas muy pequeñas que aún complican más que ayudan.”
Aunque los arrendamientos de las tierras no son excesivamente elevados en esta zona de Ourense, tampoco son fáciles de conseguir. “Y otro problema lo tenemos en los accesos. Aunque se fueron abriendo pistas y limpiando caminos, sigue habiendo tierras de calidad a las que resulta muy difícil entrar tanto con el ganado como con los vehículos agrícolas.”

La actividad de ganaderos como Toño Betólez impidió que ardiera esta parte occidental del Macizo Central Ourensano
Enfermedades emergentes
Como todos los ganaderos de vacuno en extensivo, Bertólez se muestra preocupado por la evolución que puedan tener la Dermatosis Nodular Contagiosa y la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE). “Hay mucha preocupación. Sabemos que la DNC va a llegar pero no sabemos cuándo. Con todos los insectos que hay en el verano… somos pesimistas. Y hay que tener en cuenta que su aparición implica el vaciado de la explotación, con unas pérdidas económicas consiguientes inasumibles. Hay miedo en todo el sector.”
En los sistemas extensivos ya sabemos que estamos expuestos a las enfermedades emergentes. Necesitamos más información y medidas menos agresivas
En el verano de 2024 ya habían tenido problemas con la EHE. “Las vacas que cogieron el virus se ponían muy agresivas e incluso era peligroso acercarse a ellas durante los primeros días. También dejaron de comer y tuvimos problemas de fertilidad. Para nosotros fue un golpe duro ver así a los animales.”
Este ganadero considera que la Unión Europea (UE) debería cambiar la calificación de la DNC pasándola del grupo de enfermedades A a otro grupo que no conlleve sacrificios masivos y erradicación inmediata. “De ese modo se evitarían cierres de explotaciones y enormes pérdidas económicas mientras las vacunas van generando inmunidad.”
“Además, en granjas extensivas no hay medidas de prevención que sean efectivas. Al estar al aire libre las vacas, prácticas como la desinsectación o la desinfección de vehículos y la restricción de movimientos no resultan eficaces porque los insectos no se consiguen frenar. La única medida sería la vacuna, pero no tenemos de momento ni información ni acceso a ella.”
Fauna salvaje
La convivencia de la ganadería extensiva con la fauna salvaje siempre es algo delicado. También en el caso de los ganaderos de esta parte de la provincia de Ourense. “Durante el invierno el lobo hizo bastante daño. Los que habitaban las zonas que ardieron en el verano se desplazaron hacia aquí y ahora hay mucha concentración. Muchos terneros murieron o quedaron muy dañados.”
También el jabalí causa problemas. “El jabalí es uno de los motivos por los que en esta zona no se siembra ni trigo ni maíz. Si ya hace daños importantes en los pastizales, en el cereal aún sería peor. Por eso no podemos perder recursos en unas cosechas tan expuestas.”
Los fuegos del verano hicieron que las manadas de lobos se desplazaran hacia estas zonas que no ardieron
Aun con todos esos daños, Toño no considera que la fauna salvaje sea un problema que vaya a causar problemas estructurales de viabilidad. “No es que no molesten o hasta provoquen pérdidas pero, de momento, hay mecanismos de control y no están yendo a más.”
Maquinaria agrícola
En esta ganadería cuentan con un parque de maquinaria compuesto por tres tractores de entre 90 y 140 caballos. Uno de ellos lo emplean en el trabajo diario para acompañar al ganado y para labores como, por ejemplo, suministrarles rollos de hierba seca o ensilada.
Los otros dos vehículos se emplean para tareas de desbroce, abonado, laboreo de fincas… Y durante el final de la primavera y parte del verano todos los tractores se emplean para la recogida, acondicionado y almacenaje de los forrajes que se consumirán en los meses en que no hay pasto.

El ganadero dispone de una manga pegada a la nave para desparasitar a los animales
Igual que en explotaciones de la misma actividad e igual volumen, disponen de una cisterna, un remolque autocargador, una desbrozadora grande, una rotativa y una máquina para hacer los rollos de silo y de hierba seca, entre otros dispositivos.
El futuro
Este ganadero forma parte de la Asociación del Sector Primario de Galicia, que protagonizó buena parte de las protestas contra el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur a comienzos de este año y también participa en la asociación Ganaderos Gallegos de la Suprema.
El relevo generacional aún parece algo lejano en esta explotación. “Yo tengo un hijo de seis años que ya está loco por las vacas. Le encanta andar con ellas y todo lo de la granja. Pero creo que mejor será que se forme y estudie. Si después decide quedarse, tendrá todo mi apoyo. Pero tiene que ser consciente de que la ganadería es muy trabajosa y muy inestable. Aunque, también es cierto, todo en la vida requiere de esfuerzo. Ya veremos.”
Primero intentaremos consolidar lo que logramos en estos años y después veremos si las circunstancias permiten cumplir objetivos de crecimiento
Pese a ser consciente de que el futuro pasa por la incorporación de tecnologías, Bertólez aún no tiene muy desarrollado ese apartado. “Por ahora no se nos hace imprescindible. Lo que tenemos son cámaras de videovigilancia que empleamos para controlar los partos. Cuando vemos movimientos extraños, llevamos las vacas a un recinto que tenemos habilitado para que paran con comodidad.”
De cara al futuro, la intención de la familia es ampliar la explotación, aunque son conscientes de las limitaciones. “A corto plazo intentaremos mantener lo que fuimos creando en estos años. Más adelante buscaremos fórmulas para que la granja coja más dimensión. Pero sabemos que será difícil por la dificultad de acceso a la tierra, por las crisis sanitarias o por el contexto económico global.”
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