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Blanco de Lago SC: Una ganadería que apuesta por la calidad de vida que proporcionan los robots de ordeño Lely

Ganar en calidad de vida, apostando por la simplicidad y por la robotización, y diversificar las fuentes de ingresos es la estrategia que sigue Ganadería Blanco de Lago SC, una granja familiar de Mazaricos (A Coruña) que combina la granja de vacas de leche con un albergue en el Camino de Santiago a Fisterra

Blanco de Lago SC: Una ganadería que apuesta por la calidad de vida que proporcionan los robots de ordeño Lely

“Quiero calidad de vida para mi familia, para mi empleado y que mis padres al jubilarse no se vean en el deber de seguir teniendo que ayudarme en la granja”. Así resume Óscar Blanco Ribeiro el objetivo que se marcó desde que en el 2002 se incorporó a la ganadería familiar, Blanco de Lago SC, situada en el lugar del mismo nombre en el ayuntamiento coruñés de Mazaricos.

“Hice los estudios de Formación Profesional Agraria en el Centro de Promoción Rural EFA Fonteboa entre los años 1996 y 2001 y el paso por esta escuela me marcó positivamente desde el punto de vista personal y profesional, ya que al ser una formación muy práctica, con estadías en granjas de otros países, en mi caso en Francia, te abre la mente de que las cosas en el campo pueden hacerse de otra forma”, explica.

La transformación que experimentó la granja en estos 20 años fue muy relevante, duplicando el número de vacas en ordeño y al mismo tiempo mejorando notablemente las condiciones de trabajo del personal de la ganadería: Óscar, su madre a punto de jubilarse y un empleado.

Así, Óscar cuenta que “partíamos en el 2002 de un establo viejo de al lado de casa, con unas 60 vacas en ordeño, con cubículos pero la mitad del establo con parrillas y la otra mitad sin ellas. Cuando me incorporé hicimos el nuevo establo, a un kilómetro de la casa, para 120 vacas en ordeño”.

Querían un establo con una tercera fila de cubículos, algo infrecuente de aquella, por lo que visitaron varias granjas, pero asegura que “no encontramos un referente y acabamos haciendo los cubículos con nuestras medidas, creo que no lo hicimos muy mal”. Hace 8 años ampliaron el establo con una nueva zona para las vacas secas y el pasado año acometieron una nueva ampliación para las novillas.

Paso de sala a robots de ordeño Lely

BLANCO LAGO MAZARICOS LELY ROBOT 1

La búsqueda de una mayor calidad de vida llevó a Óscar Blanco a apostar también por el ordeñado robotizado de la mano de Lely en el año 2017. “En el establo viejo teníamos una sala en espina con 4 puntos centrales, y cuando pasamos para las nuevas instalaciones pusimos una sala de 10 puntos, que luego ampliamos a 12 y habíamos pensado ampliarla a 16 puntos en el 2017, pero finalmente optamos por los robots”. La razón: “Mis padres estaban a punto de jubilarse y no quería que siguieran trabajando después. Yo quería calidad de vida para ellos y para mí y fue ese el principal motivo”. De este modo, incorporaron dos robots Lely Astronaut A4 y este año van a sumar un tercero, un Lely Astronaut A5, pasando a más de 150 vacas en ordeño.

Los robots de ordeño están completamente equipados, báscula, recuento celular y sistema de desinfección por vapor Lely Pura. Además, cuenta con collares de celo y de rumia, para controlar aún más los datos de sus vacas.
La adaptación de los animales fue muy buena y de hecho solo tuvieron que vender una vaca porque no se ajustaba al robot. “Como le pasa a todo el mundo, en los primeros 15 días hubo que meter vacas al robot pero luego enseguida se normalizó la situación”, subraya.

A nivel productivo el cambio de sala a robot supuso pasar de dos ordeños diarios y una media de 39 litros por animal a 2,7 ordeños por animal y día y una producción de 46 litros (más de 3.000 kg por robot y día) con un 3,66% de grasa y 3,23% de proteína. El número de ordeños buscan mejorarlo con la incorporación del Lely Astronaut A5, así como la producción diaria por vaca. En Recuento de Células Somáticas no hubo variación, con una 180.000 de media anual.

Para lograr esta producción les suministran a las vacas una ración diaria compuesta por 36 kg de silo de maíz, 10 kg de silo de hierba y 7,5 kg de pienso en carro y en el robot a mayores 7 kg de pienso. El pienso para el robot se lo suministra Piensos del Sil, mientras que para el carro mezclador se lo compran a la cooperativa Piensos Alborés, de la que son socios, algo que notan mucho en los precios.

La base territorial que manejan para su rebaño, que ronda las 300 cabezas, es de tan sólo 55 hectáreas. “Aquí hay mucha demanda de tierra y es el principal factor que nos limita para crecer. A pesar de todo, el terreno que manejamos nos permiten producir forraje suficiente para alimentar las vacas, y solo compramos la paja y el pienso”, destaca Óscar.

Siembran unas 40 hectáreas a maíz, con ciclos 400, logrando unas producciones de entre 50 y 55 toneladas de media por hectárea. “Esta es una zona muy buena para la producción de maíz, pues al estar cerca de la costa en verano siempre hay humedad”, aclara. El maíz lo rotan con raigrás italiano y en las 15 hectáreas restantes tienen praderas permanentes.

Los trabajos agrícolas, al igual que el servicio de carro mezclador, lo contratan a empresas de servicios agrarios.

Hacen genotipado y inseminan con raza Angus

BLANCO LAGO MAZARICOS LELY BECERRA 2

Siguiendo esa filosofía de simplificar el trabajo y centrarse en el cuidado y en el bienestar de los animales, en Blanco de Lago SC buscan a la hora de los acoplamientos vacas saludables y rentables. “En los toros miro sobre todo que no penalicen ubre, tipo y patas y después primo los rasgos de salud”, explica Óscar.

En la misma línea de optimizar el rendimiento del rebaño, hace un año empezaron a hacer genotipado de las terneras con el programa Clarifide® de Zoetis. “De esta forma, estamos inseminando a las novillas solo con semen sexado y en las vacas adultas metemos solo cruces cárnicos, en concreto Angus”, precisa.

Diversificación con un albergue en pleno Camino de Santiago

La estadía de Óscar en granjas de Francia durante su época de estudiante en la EFA Fonteboa lo llevó a valorar la importancia de la diversificación de las fuentes de ingresos en una ganadería de vacuno de leche.

Fue así, como en el 2018 abrió junto a su pareja, Tania, el Albergue Monte Aro, un alojamiento con 30 plazas, en una casa que restauraron junto a la vivienda familiar y que se encuentra en la segunda etapa del Camino de Santiago a Fisterra.

La granja es un plus de ocio a mayores que ofrece el albergue: “Las personas que se alojan vienen a visitar la granja y, muchas veces, quedan asombrados porque no se corresponde con la imagen que ellos tenían de lo que ven en la televisión sobre las ganaderías. Además de peregrinos, también vienen familias que disfrutan tanto mayores como pequeños de la experiencia”, finaliza.

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