La comunidad de montes vecinales en mancomún de Meira (Moaña) lleva años gestionando su monte con un objetivo principal de prevención contra incendios. Hace una década, la comunidad introdujo un rebaño de cabras en el monte, en la idea de que ayudase en el control del matorral, y en los últimos años está potenciando los cortafuegos verdes, con frondosas caducifolias, en las zonas más próximas la viviendas y en zonas estratégicas del monte (riberas, autovía y pistas forestales). Hablamos con su capataz, Sergio Chapela.
– Empieza hablándonos de vuestro monte vecinal, superficie que tenéis y cómo se reparte esa superficie en las distintas especies forestales.
– Nuestro monte tiene unas 450 hectáreas. Lo que más, pino, sobre un 43%, alrededor de un 15% de eucalipto, de monte raso debemos tener cerca del 17% y sobre un 25% de frondosa. La frondosa, principalmente roble y castaño, y en alguna zona de regato o río hay vegetación de ribera, como abedul, sauces, alisos…
– Ahora que está de actualidad, háblanos de cómo afrontáis la temporada de incendios cada verano. Habíais tenido un incendio importante en 2023. Cuéntanos cómo os afectó aquel incendio y cómo veis la situación.
– El verano se afronta con mucho respeto… Hay cierta inquietud, según avanza el verano y aumenta la sequía, y viendo el panorama… Vemos los incendios importantes que hay en Galicia, estamos con precaución y en alerta por lo que pueda pasar.
El incendio de 2023 se inició en las casas y quemó algo más de 20 hectáreas, la mayoría de monte vecinal y algunas propiedades. Fue un incendio complicado porque entró en masas de eucalipto que eran principalmente propiedades particulares. Nosotros teníamos en el monte masas de eucalipto pero más lejos de lo que indica la ley, a más de 50 metros de las viviendas.
El viento fue llevando el fuego en paralelo a las casas por la parte baja de la autovía, y lo vivimos con miedo y precaución por los vecinos, y bastante alerta porque si el viento soplaba del sur pensamos que saltaría la autovía.
Estamos apostando por cortafuegos verdes, con frondosas caducifolias alrededor de las viviendas y de la autovía, pero los incendios hoy en día, con sequía y calor, son imprevisibles y más agresivos
Los márgenes de la autovía no se habían limpiado nunca, había retamas de 4 o 5 metros tranquilamente. Teníamos bastante miedo pero al final fue pasando próximo a las casas, y los vecinos colaboraron mucho y conseguimos que no afectara a ninguna vivienda, y finalmente conseguimos detenerlo y que no fuera a más de esas 20 hectáreas.
Ese incendio hizo que nos replanteáramos alguna cosa, ya que el monte había quedado partido por la autovía y teníamos eucalipto. Y decidimos apostar por replantar en la parte baja con frondosas, abedul, roble y castaño, principalmente. Se hizo un esfuerzo económico, porque hubo que sanear la zona, cortar la madera quemada, sin valor, de un eucalipto muy joven, y quitar otra zona de pino, sanear y plantar.
Nuestra idea es hacer un cordón de frondosas que proteja. Llevábamos tiempo denunciando el abandono de los márgenes de la autovía y sirvió de toque de atención a los responsables de esto, que también decidieron limpiar los márgenes de la autovía y plantar frondosas, para hacer un cortafuegos verde que se mantenga solo en el futuro.
Somos conscientes de que llegado el momento, el fuego puede llegar de cualquier parte, entonces al final por mucho que tú tengas el monte bien gestionado, con la potencia que cogen los incendios hoy en día, el ambiente seco y el viento, sabemos de este peligro, y no queda otra que seguir trabajando para que si algún día llega el fuego a nuestro monte, que no evolucione tan rápido y podamos detenerlo.
– Como vía de prevención de incendios, hace años iniciasteis un proyecto potente de introducción de cabras para controlar el matorral. En 2022, aquel proyecto decidisteis reducirlo porque lo visteis inviable, tal y como estaba montado. Háblanos de cómo fue todo el proceso.
– El proyecto con el rebaño se inició en 2016 con un cercado de 15 hectáreas y una nave para resguardarlas, y unas 100 cabras que se trajeron de los Ancares. La idea era pastorearlas a diario, pero los problemas surgieron de que ese cercado de 15 hectáreas no era excesivamente productivo, ya que tenía un eucaliptal y poco pasto.
Las cabras rápidamente liquidaron ese cercado y había que apostar todo al pastoreo, lo que implicaba tener una persona contratada para ello en exclusiva, y era un coste elevado para nosotros, sin ayudas económicas.
Hubo un segundo cercado, pero la situación fue parecida, el rebaño creció a 180 cabras, había un consumo elevado de hierba, e hicimos como un reseteo. Decidimos reducir el número de animales e ir creciendo poco a poco, con pasos firmes.
Pastorear a diario las cabras no era viable económicamente para nosotros y además, los animales precisaban de importantes compras de forraje. Decidimos resetear y cambiar de modelo
Reducimos a 70 cabras e hicimos un tercer cercado que nos facilitó la Consellería, para que las cabras se vayan manteniendo prácticamente solas e intentaremos conseguir nuevos métodos para que sea viable, como el vallado virtual, que pensamos que sería una experiencia muy positiva para nosotros y para las cabras.
Desde que iniciamos el cambio, pasamos de un modelo semiextensivo, con mucho consumo de forraje comprado, a uno extensivo, con menos gasto, en el que las cabras se mantienen solas e incluso sanitariamente mejoraron mucho, por ejemplo en los partos.

Sergio, con el rebaño de cabras de la comunidad de montes.
– Si un monte vecinal quisiera meter cabras en el monte desde cero, ¿qué les aconsejaríais, en base a vuestra experiencia?
– Que recopilen la mayor información posible, porque hoy en día ya hay más experiencias que cuando iniciamos nosotros con el proyecto. Informarse, visitar otras explotaciones, y sacar ideas de cómo funcionan para poder adaptarlo a su monte.
– A nivel de aprovechamientos madereros, ¿cómo es a día de hoy la situación del monte?
– Supongo que como en el resto de los montes vecinales, principalmente aprovechamos el pino y el eucalipto. La principal problemática es el precio de la madera, que se sigue pagando como hace 30 años o a veces incluso menos. La mayoría acaba en Finsa o en Ence.
El resto de la madera no tiene salida, cuando hicimos un clareo en un soto de castaños tuvimos problemas para colocar esa madera, que finalmente fue para trituración, lo que es una lástima, que no haya industria en Galicia hoy en día para este tipo de maderas.
La madera que sacamos de una clara de un soto de castaños tuvo que ir para trituración. Es una lástima que esa madera no tenga aprovechamiento industrial especializado en Galicia
– Háblanos de vuestra idea de futuro a nivel de ordenación forestal del monte.
– Estamos bastante próximos a lo que queremos para nuestro monte, con zonas de conservación y zonas de disfrute por parte de la gente. Que haya también zonas de producción de pino y eucalipto. Reducimos la superficie de eucalipto, porque entendemos que tiene que haber una ordenación, ya que hay zonas en las que no debería haber eucalipto, como cerca de los ríos.
Llevamos mucho trabajo hecho en ese sentido, y si teníamos a comienzos de los 2000 unas 180 hectáreas de eucalipto, hoy en día tendremos el 14% de esa superficie a eucalipto. Reducimos unas 130 hectáreas de eucalipto, y la idea es seguir reduciendo, actuando en los bordes de pista.
En los últimos 25 años reducimos más de un 80% de la superficie de eucalipto, pero tenemos que mantener una parte, ya que no podemos depender sólo de la madera comercial de pino
Es importante para nosotros el tema de la gestión de cara a los incendios, porque cada vez es una problemática más grave, con incendios más agresivos, y tenemos que intentar hacer una gestión de cara a eso.
Como estamos haciendo ahora, con la gestión silvopastoril con el rebaño, con el que tratamos de hacer una franja de defensa a media ladera, donde tenemos los cercados, para que las cabras los mantengan limpios, y después actuar en las orillas de las pistas, zonas de manantiales, que nos sirve como cortafuegos verde, porque están conectadas con las propiedades particulares, que sabemos que normalmente o no están gestionadas o tienen eucalipto.
Esa es la idea, seguir trabajando en esta línea en la que llevamos 25 años: prevención de incendios, zonas de aprovechamiento maderero combinadas con áreas de conservación, de ocio y puesta en valor del patrimonio, que también tenemos bastante.
Somos conscientes de que la superficie de eucalipto no se puede reducir mucho más porque no podemos depender de la madera comercial del pino, tenemos claro que tenemos que tener algo de eucalipto, pero también valorando las zonas en las que puede estar y en las que no, y sí, intentaremos reducir algo más, sobre todo en zonas de manantiales, que queremos recuperar, pues sabemos de la demanda hídrica del eucalipto y de la demanda que vamos a tener en el futuro de agua, porque tenemos claro que los manantiales no recuperan tanta agua como antes,
Vemos que las lluvias son más torrenciales y no tan continuas, y no filtra tanta agua en el suelo, y entonces queremos actuar en esas zonas para que las cuatro traídas de agua que hay en nuestra parroquia no sufran tanto el futuro que nos espera, con el cambio climático y con sequías más prolongadas.
– Teníais también alguna plantación de frondosas caducifolias y castaños. ¿Cómo está siendo la experiencia con las plantaciones de castaños?
– La experiencia principal, la más grande, es la de un soto que se inició a principios de los 2000 y podemos decir que es una experiencia muy positiva, llevó mucho trabajo, pues era una selva de pino, acacia y eucalipto en la que no se podía entrar, y ya podemos ver el resultado.
Fueron años de trabajo, de castaños que teníamos que defender de los caballos. Es una zona que ahora mismo, desde hace unos dos años, está registrada como masa consolidada de frondosa autóctona por el registro de la Xunta, siendo la única que hay ahora mismo en el Morrazo, con unas 20 hectáreas. Es una zona en la que la gente viene a recoger castañas y setas y paisajísticamente es una zona espectacular.
En cuanto a la castaña, ¿hacéis algo de recogida y venta?. ¿O pensáis solo en el castaño a nivel de madera?
– Ya hicimos hace años algún proyecto piloto, pero se descartó totalmente porque este no es un castaño que destaque por la castaña, y toda la que recogimos, se almacenó y la humedad que tenía acabó estropeándola. La mejor castaña que tenemos en Galicia la tenemos en el interior.
Estos son castaños híbridos, porque si no, (por el problema de la tinta) nos costaría mucho más que se adaptara la especie a zona de costa, y tuvimos algún caso de chancro… El aprovechamiento no se hace, al final lo dejamos para que los vecinos las recojan para consumo propio.
– A nivel social, cuéntanos cómo está funcionando la comunidad de montes, en cuanto a participación de los vecinos y del entorno.
– A nivel social tenemos bastante actividad. Contamos con un local social con varias aulas que cedemos para bastantes actividades como gimnasia, zumba, grupos folclóricos, baile, pintura, etc.
También colaboramos económicamente con muchos colectivos, como el club de remo de Samertolomeu, de Meira, con el club de atletismo, y colaboraciones para las fiestas de la parroquia, y distintos colectivos, como la coral y otras asociaciones que solicitan colaboración.
Por otra parte, intentamos que haya implicación, hemos hecho actividades de voluntariado para que nos echen una mano y, sobre todo, para que vean el trabajo que hay en el monte y se impliquen, concienciando a la gente de la actividad que tenemos, recuperación de manantiales, alguna corta, eliminación de brotes en zonas de eucalipto para consolidar la frondosa que se plantó…

La Ría de Vigo, vista desde el monte vecinal de Meira.
Nos gusta implicar a los vecinos y a los colegios en el monte, sobre todo para que vean lo que se está haciendo. Ese es el futuro, que se conozca y se valore nuestro trabajo. Porque lo que no se conoce no se valora ni se defiende
Con los colegios empezamos a tener bastante actividad a nivel de charlas sobre incendios, sobre planta autóctona que tenemos, jornadas de visita al monte para ver patrimonio, para ver el rebaño que tenemos de cabras, incluso para hacer alguna limpieza de áreas recreativas… Estamos encantados de tener tanta actividad porque vemos que ese es el futuro: que se conozca y valore el trabajo que hay en el monte, porque lo que no se conoce no se valora, y lo que no se valora no se defiende.
– En cuanto a trabajadores en la comunidad, ¿qué plantilla tenéis a día de hoy y qué trabajos cotidianos se hacen?
De momento somos dos trabajadores, yo como capataz y Mario como peón, porque la economía de la comunidad tampoco soporta más plantilla por ahora. Hacemos trabajos habituales, como echarle un ojo al rebaño, desbroces, mantenimiento de plantaciones, podas, alguna corta pequeña, y básicamente cualquier trabajo que haya que hacer en el monte.
– Estáis en una zona con mucha presión urbana y tradición de uso del monte. ¿Cómo es la convivencia con los usuarios del monte, gente que va de paseo, en bicicletas, vehículos…?
– Estamos en un monte totalmente periurbano y se nota la presión de las ciudades, con el aumento de la población, y tenemos que convivir con mucho uso social y recreativo del monte. Tenemos mucha gente en bicicleta, mucha gente que anda en moto por las pistas, y gente que viene a hacer senderismo, gente que viene a comer a las áreas recreativas…
Tenemos mucho uso social del monte y pensábamos que con el tiempo, la gente tendría más conciencia en cuestiones como recoger la basura que genera o no verter escombros. Pero parece que es al contrario
No tenemos problema con eso, pero notamos que en estos últimos años parece que la conciencia medioambiental está decayendo un poco y no se respeta el tema de recoger la basura, incluso con el tema de vertidos de escombros. Pensábamos que con el tiempo la gente tendría más conciencia en este sentido, pero parece que al contrario. Pero por lo demás, bien, mucho uso y hasta ahora sin mucha complicación.
– Otro tema que os puede afectar es el de los parques eólicos. ¿Cuál es la situación de los parques eólicos en el Morrazo?
– Todas las comunidades de montes del Morrazo estamos más unidas que nunca, nos ayudamos mutuamente y estamos contra el parque eólico que está proyectado para aquí, para el Morrazo, que afectaría más a Domaio y a Moaña, nosotros nos libraríamos un poco, pero sí que hay un parque proyectado y llevamos tiempo protestando, haciendo manifestaciones, rutas reivindicativas, y esperamos buenas noticias pronto de que ese proyecto vaya abajo porque la sociedad aquí está totalmente en contra de ese parque por la manera en que se plantea.
Todas las comunidades de montes del Morrazo estamos contra el parque eólico aquí proyectado, esperamos que vaya abajo
– Nos hablabas antes del patrimonio cultural de vuestro monte. ¿Cuál es su situación actual?.
– Tenemos una gran riqueza patrimonial. Desde un gran número de petroglifos que encontramos por el monte hasta la torre de Meira, que ahora podemos empezar a llamarla el castillo de Meira porque se está demostrando que era mucho más complejo que una simple torre. Y tenemos también un Castro das Cidades, que actualmente no está visitable porque no se ha hecho ninguna actuación arqueológica, pero lo tenemos en mente para el futuro, para seguir potenciando nuestro patrimonio.
Aquí se encontraron muchos restos de tejas, puñales, cerámicas bastante inusual para la época… Es una grata sorpresa descubrir nuestro patrimonio, aflorar todo el potencial que tenemos, con la ayuda sobre todo del Concello de Moaña, que está bastante implicado en la recuperación y conservación de esto.

Sergio Chapela, en una masa de frondosas de la comunidad de montes.
– Alguna cuestión más, para concluir.
– Nuestra idea es seguir trabajando así, poniendo en valor el patrimonio dentro de nuestras posibilidades, apostando por un monte multifuncional, por la recuperación de zonas de ribera, que sabemos que afectarán positivamente a la biodiversidad. También por la eliminación de grandes superficies de monocultivo, y la apuesta por la defensa contra el fuego.
Para nosotros lo principal es dar a conocer la importancia y beneficio del monte, a nivel social, económico, ambiental… Para que las generaciones futuras se impliquen, lo valoren, y lo defiendan, y haya una continuidad y relevo generacional para este trabajo colosal.
–
* Nota: Esta entrevista se realizó antes de la ola de fuegos que afectó a Galicia desde mediados de agosto de este año. En el Morrazo, sólo hubo que lamentar por el momento un incendio de cierta entidad en Vilaboa.
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