
Miguel, Tamara y Maricarmen, su madre, en la nueva nave de producción de Ganadería Palmeiro SC
Miguel Fernández Labrada y su hermana Tamara están al frente de Ganadería Palmeiro SC, situada en Ventín, en la parroquia de Silva (Pol). Juntos tomaron el relevo de sus padres, Manuel y María del Mar, que también trabajan en la granja. Entre los cuatro atienden el ganado y las tierras, sin mano de obra externa contratada.
Tratan de hacer también con maquinaria propia la mayor parte de los trabajos agrarios en las 70 hectáreas en las que producen maíz y hierba para cubrir las necesidades forrajeras de la explotación.
Los orígenes de Ganadería Palmeiro se remontan al año 1980, cuando los abuelos de Miguel y Tamara decidieron construir el primer establo para vacas estabuladas
Están ordeñando 120 vacas en dos robots de ordeño de la marca DeLaval que instalaron hace un año en sustitución de la vieja sala de ordeño de 2×5 puntos. El censo total de la granja está formado actualmente por unas 235 cabezas, sumando animales en producción, vacas secas y recría. Están aumentando las novillas y terneras para afrontar la instalación del tercer robot de ordeño, que tienen previsto incorporar en 2026.
Una nueva generación de ganaderos y ganaderas
Miguel estudió Ingeniería Agronómica y su hermana Tamara Nutrición, y representan una nueva generación de jóvenes con formación que está tomando la decisión de incorporarse a las granjas de las que proceden.
“Hace años esto no era habitual, pero ahora yo pienso que cada vez más gente joven ve en esto una oportunidad laboral que puede ser tan rentable como cualquier otra y ofrecer la misma calidad de vida. Conocemos a más chicos y más chicas de nuestra edad que están haciendo lo mismo que nosotros, no somos los únicos. En esta zona, por ejemplo, hay varias granjas con relevo y eso también te anima a la hora de tomar la decisión porque te sientes acompañado, no te ves solo en un desierto”, afirma Tamara.
Muchos jóvenes de nuestro entorno se están incorporando también a sus granjas, no es algo tan extraño como se veía hace unos años
“En nuestro caso, tanto yo como mi hermana siempre estuvimos vinculados a la ganadería familiar y siempre nos gustó el trabajo en el campo y la libertad que te da, y lo vimos como una forma de vida y como una opción atractiva porque con la tecnología que hay hoy es posible conciliar, conseguir un horario razonable y tener unas vacaciones como en cualquier otra profesión”, remarca Miguel.
Formación en el Campus Terra
Miguel es ingeniero agrónomo por la Escuela Politécnica de Lugo y cursó el Máster en Ingeniería Agronómica del Campus Terra. Al terminar continuó formándose e investigando y realizó su tesis de Doctorado sobre tratamientos a los purines de cerdo para la reducción de las emisiones de gases contaminantes.
“Decidí hacer Ingeniería Agronómica en la especialidad de Producción de Leche de cara a gestionar una explotación moderna, con ordeño robotizado, y tener competencias tanto en la producción y sanidad animal como en la vegetal y también en materia económica, porque al fin y al cabo esto es una empresa y lo que se busca es tener el máximo beneficio”, explica.
Miguel tiene 30 años y Tamara 25
Miguel compatibiliza la gestión de la explotación con un trabajo a media jornada como ingeniero agrónomo, en concreto llevando la actividad agropecuaria de la Fundación Terreo, creada por el Ayuntamiento de Ribeira de Piquín para poner a producir tierras e instalaciones agropecuarias en desuso en el municipio (producción hortofrutícola, explotación de cerdo celta, piscifactoría, etc.).
Modernizar las instalaciones y ganar volumen
Los orígenes de Ganadería Palmeiro se remontan al año 1980, cuando sus abuelos, que ya se dedicaban a la producción de leche como caseros, decidieron comprar un terreno donde construir la casa y el primer establo para unas pocas vacas estabuladas. De ahí pasaron a otra nave en estabulación libre que se fue ampliando hasta el año 2023, cuando comenzaron las obras de la nave actual, unas instalaciones totalmente nuevas y modernas, diseñadas para acoger tres robots de ordeño.
La incorporación de la tercera generación a la granja familiar supuso una mejora de las instalaciones y una apuesta por la robotización
Miguel y Tamara tienen el foco puesto en este momento en aumentar el número de animales para completar la capacidad total de la nave, que ya fue diseñada con la idea de instalar una tercera unidad de ordeño robotizado. Se situaría en la cabecera de una nueva fila de cubículos, la misma ubicación donde están también dispuestos los otros dos robots actuales. “Nuestra intención es incorporar el tercer robot ya a finales del año que viene”, avanza Miguel.
El espacio ocupado por el lote de las secas ya fue dimensionado para trabajar con 3 robots
Tienen claro que la modernización de la producción lechera vendrá de la mano de la tecnología. Por eso, también pusieron a sus vacas collares de monitorización de la actividad que permiten la detección de celos y enfermedades y cuentan con un arrimador para la comida del pesebre, lo que favorece la ingesta de los animales y su salud y estabilidad ruminal, redundando también en una mayor producción de leche.
Antes de la robotización de la granja no disponían de ningún software de gestión de la explotación pero en este momento, con la llegada de la digitalización a las granjas de leche, la gestión de las explotaciones se está profesionalizando y pasando a estar basada en el manejo de información y en la toma de decisiones en tiempo real, y la inteligencia artificial abre nuevas posibilidades en este ámbito.
Antes de la robotización de la granja no disponían de ningún software de gestión de la explotación
Ahora todos los datos de la explotación (inseminaciones, protocolos de reproducción a tiempo fijo, vacunas, etc.) pasan por el ordenador, lo que les facilita el trabajo y la coordinación, ya que Tamara acostumbra a ir a la granja por las mañanas y Miguel por las tardes.
Pueden incluso ir introduciendo datos desde el teléfono móvil a medida que realizan distintas tareas en la granja, y esas entradas se sincronizan con la información del ordenador para tener en todo momento los datos actualizados en tiempo real disponibles para todos los miembros de la explotación y los técnicos externos con los que trabajan.
La explotación la atienden sin personal contratado y en la distribución de los trabajos de lunes a viernes, Tamara acude a las 6 y media de la mañana a la nave de producción para meter retrasos y hacer camas, mientras que sus padres se encargan de la recría en el establo viejo: dar la leche a las terneras, encamar, reponer tolvas y alimentar a los lotes de destete, etc. Su padre se encarga después de hacer los carros con las raciones de alimentación tanto para las vacas en producción como para las secas y novillas. Miguel es quien va por la tarde a la nave de los robots para meter los atrasos de la tarde y para hacer los secados, inseminaciones, vacunaciones y tratamientos. Los fines de semana se turnan para no tener que estar los cuatro.
Robotización y calidad de vida

“Cuando Miguel y yo nos incorporamos hace dos años teníamos claro que queríamos apostar por la modernización de la granja y por el ordeño robotizado, que nos aporta una mayor libertad horaria”, defiende Tamara.
En julio del año pasado trasladaron su ganado a la nueva nave y comenzaron a ordeñar en los dos robots de ordeño instalados. Lo hicieron de forma escalonada, pues tras el arranque inicial fueron aumentando después cada semana lotes de 10 vacas en cada unidad hasta completar los 120 animales totales que tienen en este momento en producción. “La transición de la sala al robot fue dura, sobre todo en el primer momento”, reconoce.
El trabajo en una granja con robots es más fácil, sencillo y ligero y te facilita encontrar mano de obra
Sus padres aún son jóvenes, pero pensando de cara al futuro consideran que los robots facilitan encontrar mano de obra. “Hoy en día es difícil encontrar gente que quiera trabajar en una granja, pero el hecho de que una de las principales tareas, que es ordeñar, esté resuelta, hace que el trabajo pueda ser apto para personas con menor cualificación o sin experiencia con los animales porque lo único que hay que hacer es acercar las vacas que no hubieran venido voluntariamente a ordeñarse, y el resto de tareas a realizar, como hacer las camas, también son relativamente sencillas y rutinarias de hacer”, dice.
Manga de manejo y cancillas para mover animales
Las nuevas instalaciones fueron diseñadas para que una sola persona pueda atender la granja y sea capaz de mover animales de una parte a otra sin necesidad de ayuda, mediante cancelas móviles que permiten hacer cambios de lote de manera sencilla.
La granja fue diseñada para que pueda atenderla una sola persona. Mediante un sistema de cancelas podemos mover un animal o realizar cualquier tipo de manejo
El establo cuenta además con una manga de manejo y cada robot dispone de un área de separación, muy útil para vacas recién paridas o en proceso de secado o para la vigilancia de animales enfermos. En cuanto a los tratamientos intramamarios, para secado o mamitis, tienen la posibilidad de aplicarlos en el foso del propio robot.
Aumento de producción derivado del tercer ordeño

Tras su paso por la Universidad, tanto Miguel como Tamara trabajaron fuera de casa, pero siempre con la previsión en mente de volver a la explotación familiar para dedicarse a aquello que les gusta y vieron en los robots de ordeño la herramienta para hacerlo posible. “Queríamos poder dedicarnos a lo que nos gusta, que es producir leche, pero con una buena calidad de vida tanto para nosotros como para nuestros animales”, aseguran.
“Ahora el movimiento de las vacas en el establo es mucho más armónico y tranquilo y no está condicionado como antes por las horas del ordeño, que hacía que todas fueran a comer o acostarse al mismo tiempo”, dicen.
Se decantaron por el robot de Delaval por la posibilidad de colocación manual y por la copa de limpieza y extracción de primeros chorros
La producción actual de la explotación se sitúa en los 38 litros de media por vaca y día con un 4,10% de grasa y un 3,30% de proteína. Les interesan los sólidos ya que entregan la leche a Entrepinares. En la calidad higiénica están siempre en 100.000 células y menos de 10.000 bacterias.
Recría propia para crecer
El crecimiento exponencial que Ganadería Palmeiro tuvo en los últimos años se basó en buena medida en un incremento de la recría propia. “En enero de 2024 estábamos ordeñando 40 vacas, pero desde el año 2021, como ya teníamos idea de incorporarnos, empezamos a poner semen sexado y a comprar recría y en el momento de hacer el cambio estábamos ya ordeñando 90 vacas y seguimos creciendo para completar la capacidad de las nuevas instalaciones”, explica Miguel.
Ordeñábamos 40 vacas pero desde el año 2021 empezamos a poner semen sexado y compramos 63 animales para completar la capacidad de las nuevas instalaciones
De cara a la instalación a finales del año que viene del tercer robot tienen previsto llenarlo a base únicamente de recría propia. “Actualmente de una cabaña de 235 cabezas prácticamente 100 son recría”, detalla.
“Estamos poniendo semen sexado a todas las novillas y a las vacas de primer parto y también a las de segundo y tercer e incluso cuarto parto cuando son genéticamente buenas”, cuenta. En el resto de animales tiran de limusín y azul belga para aprovechar el tirón actual que está teniendo la carne y los buenos precios de los terneros cruzados para rentabilizar de este modo esa vía de ingresos complementaria de la explotación una vez que las necesidades de recría ya las tienen satisfechas.
Cama fría de compost para las vacas secas

Las vacas secas están en una nave cubierta pero sin cubículos, con cama fría de compost. “Lo que hacemos es meter viruta de madera como material virgen y luego vamos fresando cada 2 o 3 días, procurando hacerlo al mediodía, cuando la temperatura ambiente es más alta y la humedad menor. La nave de las secas la orientamos al sur para que le dé el sol para que evapore la humedad y está bien ventilada. Mide 300 metros cuadrados y está pensada para trabajar con entre 10 y 14 metros por animal”, detalla.
La nave de las secas está bien ventilada y la orientamos al sur para que le dé el sol para que evapore la humedad
El primer material lo echaron en marzo del año pasado y retiraron la cama en noviembre, coincidiendo con el momento de sembrar las praderas. “Nos fue muy bien. Le teníamos más miedo al lote de invierno, pero tampoco tuvimos ningún problema de células y las vacas están comodísimas. Estamos muy satisfechos”, afirma.
Cubículos flexibles y carbonato con serrín

En los lotes de vacas en producción, optaron por poner separadores de cubículo flexibles. “Veíamos en la granja vieja muchas vacas lesionadas de tumbarse contra los hierros. Aquí vemos mucha comodidad al tumbarse, sí, pero al levantarse también. Una vaca que embiste hacia delante nunca se fuerza y también se evitan accidentes porque, si una vaca monta a otra, el tubo cede y no pasa nada. Quizás era de las cosas que más dudábamos, porque te decían que se iban a tumbar mal y cagar dentro, pero eso no pasa y a día de hoy estamos muy contentos con la decisión”, asegura.
En cuanto a las camas, son de carbonato con serrín, con una mezcla al 70-30%. “Usamos carbonato porque, debido a la subvención con la que hicimos la fosa del purín, tenía que guardar una proporción entre la superficie y la profundidad para tratar de reducir las emisiones, ya que al haber menos superficie de emisión las emisiones por litro de purín se reducen. Así que tienen cuatro metros de fondo y no había manera de hacer una rampa para bajar a sacar la arena”, explica.
La arena era el material que más nos convencía, pero no era viable para el diseño de la fosa de purín que tenemos
“La arena era el material que más nos convencía, pero al ver que no era compatible con el diseño de la fosa de purín que tenemos, optamos por seguir con el carbonato con serrín, que ya era el material que usábamos en la nave vieja y nos estaba funcionando bien”, dice.
La mezcla para las camas se la sirve Galical y Miguel destaca la comodidad del encamado desde el propio camión mediante un tubo que deposita el material directamente en la cabecera de los cubículos. Añade, además, que de este modo prácticamente no necesitan encalar las tierras. “Salvo algún tratamiento encalante de corrección, el de mantenimiento está satisfecho con el carbonato de las camas”, asegura.
“A la hora de conseguir más superficie, las ganaderías no somos capaces de competir con el eucalipto”

La competencia por la tierra es uno de los hándicaps para el crecimiento de la explotación, reconoce Miguel. “Por un lado tenemos la competencia del sector forestal y, de momento, las ganaderías no somos capaces de competir con el eucalipto en rentabilidad a largo plazo. Por otro lado, están los jubilados que siguen cobrando la PAC y es un problema a la hora de anotar fitosanitarios y abonos en esas fincas y, finalmente, competimos con otras granjas, porque en esta zona hay varias explotaciones lecheras más con relevo y que están creciendo”, indica.
“Nosotros en lo de las fincas tuvimos mucha suerte, porque hace dos años mis padres trabajaban únicamente 25 hectáreas, pero para poder autorizarnos este proyecto necesitábamos mucha más superficie para justificar la aplicación de purines. Así que tuvimos que llevar a cabo una campaña muy agresiva para conseguir tierra. Aquí cerró una explotación de 12 hectáreas y la cogimos, también otra de vacas de carne y pusimos en producción unas parcelas a 11 km que pertenecían a la casa de mi abuela, son 5 hectáreas que estaban totalmente abandonadas”, cuenta.
Agricultor activo debería ser sólo aquel que cotiza a la Seguridad Social Agraria y tiene una explotación en activo a su nombre
Disponen de fincas grandes debido a que en la zona hay concentración parcelaria. “Hoy para nosotros es raro sembrar una finca de menos de una hectárea a maíz. Tenemos parcelas de 3, de 4 y de 10 hectáreas muy próximas a la explotación. Eso te facilita los trabajos y te reduce los costes, porque hoy en día en muchas zonas una parte importante de los gastos se va en transportar purín y forrajes desde fincas que están lejos”, asegura Miguel.
No tener tierra te hace inviable el proyecto, porque necesitas un mínimo de superficie en la que producir forrajes y donde aplicar purines
Palmeiro SC trabaja en total en la actualidad unas 70 hectáreas de superficie agrícola. Labran 40 a maíz, de las que rotan 30 con raigrás italiano y las 10 restantes o bien con nabos o bien las dejan en barbecho. “Prácticamente no dejamos ninguna finca vacía, salvo aquellos casos a los que no podamos acceder”, explica Miguel.
“Tratamos de hacer nosotros el máximo trabajo agrario posible pero, en la actualidad, debido al crecimiento que tuvimos, nos vemos obligados a subcontratar bastante”, admite. Compraron una cisterna con tubos colgantes para aplicar el purín, pero encargan a una empresa de servicios la siembra del maíz. “Tienen tecnología con GPS y corte de línea a la que nosotros no podemos llegar por coste y le vemos muchas ventajas para evitar los solapes en las cabeceras, con lo que consigues mayor calidad de forraje, porque en esas zonas siempre había peor maíz por la propia competencia entre las plantas”, dice.
Las fincas pequeñas, de difícil acceso o próximas al río, las estamos dedicando al eco-régimen de islas de biodiversidad en la PAC, triturándolas una vez al año, en diciembre
La siembra de las praderas sí la hacen ellos, igual que segar la hierba. Tienen también hilerador y enrolladora. Como singularidad, cuentan además con un remolque para mover los animales entre las dos instalaciones, el establo viejo donde hacen la recría y la nave nueva de producción, que están separadas por un kilómetro. “Nos permite mover 7 novillas próximas al parto en cada viaje y hacerlo con seguridad”, destaca.
Carro mezclador propio
También disponen de carro mezclador propio para hacer las distintas raciones de alimentación del ganado. Las vacas en producción están comiendo 27 kg de silo de maíz, 12 de silo de hierba y 7,5 kg de pienso en pesebre, más una media de 6,5 adicionales de punteo en el robot.
Actualmente están haciendo 4 raciones diarias, debido a la capacidad del carro: dos de leche, una de secas y otra de novillas. En uno de los robots ordeñan las primíparas y en el otro las multíparas, lo que les permite jugar con la alimentación según las necesidades específicas de cada grupo, concentrando más la ración en el lote de primerizas poniendo medio kilo más de pienso, porque tienen menor capacidad de ingestión de materia seca. “Notamos mucho el hecho de separar a las primerizas en un lote, porque al reducir la competencia no notas una jerarquía tan marcada y están mucho más cómodas”, destaca al mismo tiempo.
Cisterna con aplicadores para el purín

La normativa de aplicación de purines es cada vez más exigente, por lo que decidieron comprar una nueva cisterna con sistema de aplicación de bajas emisiones, decantándose por los tubos colgantes, con una barra de 9 metros de ancho. “Los inyectores también nos gustaban, el problema es la mayor demanda de potencia de la maquinaria y el hecho de que tenemos algunas fincas con pendiente en las que no sería viable usarlos y, con respecto al sistema de zapatas que ponen en contacto el purín con el suelo, nos preocupaba alguna maniobra, por ejemplo marcha atrás, en la que pudiéramos olvidarnos de levantarlas y romper el aplicador”, compara.
La normativa de aplicación de purines es cada vez más exigente, por lo que decidimos comprar una nueva cisterna con aplicadores para adaptarnos a ella
“Por la pendiente de las fincas quizás estaríamos exentos de emplear estos sistemas, pero lo hicimos por convencimiento. La empresa de servicios de la que tirábamos ya trabajaba con aplicadores y sí que notamos mucha diferencia, sobre todo de cara al segundo corte de ensilado de hierba, ya que estás aprovechando mucho más el nitrógeno y no manchas nada la pradera, por lo que la planta hace mucho mejor la fotosíntesis y crece más”, argumenta Miguel.
La cisterna tiene un coste de casi 100.000 euros y requiere un tractor de 200 caballos de potencia
La cisterna, de 16.000 litros de capacidad, está dotada de tecnología que permite el análisis de la composición del purín en tiempo real en el momento de su aplicación, de manera que se puede ajustar la dosis a las necesidades reales de la parcela y del cultivo. “Lleva un conductímetro que mide conductividad eléctrica y estima el contenido en nitrógeno, fósforo y potasio del purín mediante unas ecuaciones de regresión. Además, cuenta con un caudalímetro y un GPS, de manera que es capaz de crearte de forma automática una entrada en el cuaderno de campo registrando la cantidad de abonado que estás aplicando en esa finca”, detalla.
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