Calculan pérdidas por la sequía de 164 millones de euros en la producción de forrajes en Galicia

Unións Agrarias pide ayudas urgentes e indica que el maíz forrajero concentra más de 102 millones en daños irrecuperables en una campaña marcada por los altos costes de producción

Calculan pérdidas por la sequía de 164 millones de euros en la producción de forrajes en Galicia

La sequía y las extremas temperaturas registradas durante este verano están golpeando con enorme severidad al sector ganadero de Galicia. Según las estimaciones de Unións Agrarias (UUAA), las pérdidas acumuladas en la producción de forrajes para la alimentación del ganado alcanzan los 164,1 millones de euros hasta la primera semana de agosto. Ante la gravedad de esta coyuntura, la organización agraria solicitó de manera urgente una reunión de seguimiento a la Consellería de Medio Rural con el objetivo de evaluar la evolución de los daños y diseñar una hoja de ruta para habilitar ayudas directas a las explotaciones.

El impacto económico abarca tanto la merma de la cantidad de alimento disponible como la pérdida de calidad nutricional. El cultivo más perjudicado es el maíz forrajero, que concentra 102 millones de euros en pérdidas. En la mayoría de las zonas productoras, el cultivo completó la floración y se encuentra en fase de formación de la mazorca con una maduración acelerada por el calor. La reducción del área foliar impide que el maíz recupere su potencial aunque vuelvan las lluvias. Por su parte, las praderas acumulan 34,8 millones en daños y los pastos permanentes suman 27,3 millones de euros.

Las comarcas Barcala-Xallas, Chantada y Deza son las más afectadas, con índices de impacto de entre el 20 % y el 40 %.

Geográficamente, A Coruña concentra más de la mitad de las pérdidas estimadas, seguida de la provincia de Lugo, debido al gran peso de sus granjas. Comarcas como Barcala-Xallas, Chantada y Deza son las más afectadas, con índices de impacto de entre el 20 % y el 40 %. En esta última zona, los cultivos de manzana corren además un especial peligro por el riesgo de encorchamiento de los frutos.

Esta crisis llega tras la campaña de siembra más cara de la historia reciente por el encarecimiento del gasóleo, fertilizantes, semillas y plásticos de ensilado. La menor disponibilidad de forraje propia obligará a las explotaciones lecheras, donde la alimentación representa el 60 % de los costes, a comprar alimentos alternativos más caros como alfalfa o veza, extendiendo el impacto económico y financiero durante todo el invierno y la primera parte del año 2027.

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