
Antonio Nanetti, durante su intervención en las jornadas organizadas por la Agrupación Apícola de Galicia en otoño
Antonio Nanetti es un investigador de referencia en el ámbito de las enfermedades apícolas y, más concretamente, en el tratamiento de la varroa, siendo pionero en los años 90 en el desarrollo de una formulación y un método eficaz para el uso del ácido oxálico frente a este ácaro, como alternativa a la pérdida de eficacia derivada de los problemas de resistencia generados por los tratamientos químicos empleados en aquel momento.
Su carrera investigadora se ha desarrollado en el Centro de Agricultura y Ambiente de Bolonia (CREA), un organismo público de referencia en Italia, heredero de la tradición de apoyo al sector apícola implementada desde hace décadas por parte del antiguo Instituto Nacional de Apicultura. Nanetti estuvo recientemente en unas jornadas en Ourense, en las que hablamos con él.
– Descríbenos cómo es el departamento en el que trabajas?
– Nuestro grupo de apicultura viene de una institución histórica en Italia, que es el Instituto Nacional de Apicultura, que se incorporó en el CREA en una reforma de la investigación agraria. Somos en total un grupo estable de unos 20 apidólogos de sectores diferentes que cubrimos prácticamente todos los campos de investigación en la apicultura: productos, genética, biología, abejas silvestres, análisis morfométricos para la identificación de subespecies, taxonomía, laboratorio de análisis de miel, cera, pesticidas, etc.
Somos el grupo de investigación en apicultura más importante en Italia
Específicamente yo pertenezco al grupo de investigadores que se ocupa de patologías apícolas y desde los años 90 me enfoco en la varroa, en concreto en el desarrollo y uso de tratamientos orgánicos, como por ejemplo el método por goteo con ácido oxálico.
– Aquí en Galicia se echa en falta una institución oficial de investigación de este tipo, que trabaje en colaboración con el sector. ¿Cómo es vuestra relación con los apicultores?
– El antiguo Instituto Nacional de Apicultura se creó como respuesta a las necesidades de los apicultores de tener un apoyo científico, tanto desde el punto de vista técnico como práctico. Somos un organismo oficial, una institución pública gubernamental dependiente del Ministerio, y trabajamos en colaboración con el sector. Siempre hemos tenido esa relación directa con los apicultores y con las asociaciones del sector, es algo que nos caracteriza desde el comienzo.
Siempre estamos en ese camino, entre la investigación pura, la investigación aplicada y el contacto con los apicultores. El caso concreto de los tratamientos orgánicos frente a la varroa es un claro ejemplo de una necesidad eminentemente práctica de la apicultura a la que tratamos de dar respuesta.
El ácido oxálico fue el compuesto orgánico que desde el principio ofreció los mejores resultados
Yo empecé a trabajar en eso básicamente porque los apicultores tenían un problema enorme a mediados de los años 90 que era que sus colonias de abejas se morían por la farmacorresistencia al fluvalinato. En ese momento se generó la necesidad de alternativas y el ácido oxálico fue el compuesto orgánico que desde el principio ofreció los mejores resultados.
– En Galicia se está haciendo cada vez más necesario aplicar más de un tratamiento contra la varroa, ya que un único tratamiento anual en otoño no resulta suficiente para mantener la infectación de la colmena en un nivel aceptable como para lograr su supervivencia. ¿Qué consejo darías en este sentido?
– Yo creo que cada vez es más necesario hacer un tratamiento en verano, para que las abejas que tienen que invernar se desarrollen en condiciones de baja infectación por varroa de la colonia. Por eso yo el tratamiento de primavera lo haría más adelante, en verano, para que las abejas invernales puedan desarrollarse de manera óptima. Muchas veces, por comodidad de manejo, se coloca el tratamiento en primavera para poder retirarlo antes de colocar las medias alzas, cuando a lo mejor no es lo más correcto pensando en la supervivencia de la colonia. Yo haría un tratamiento en verano y otro después en otoño-invierno.
Mi recomendación es retrasar el tratamiento de primavera al verano y después hacer otro en otoño
– El pasado otoño has estado en Ourense para impartir diversas ponencias. ¿Has podido conocer la situación del sector en Galicia? ¿Qué impresión te has llevado?
– Yo creo que España en general tiene muy buenas potencialidades. Tenéis institutos de investigación de nivel internacional, por ejemplo el grupo de Marchamalo, en Guadalajara, adscrito al Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha, que conozco muy bien y con los que colaboro. Son científicos muy preparados.
A nivel práctico conozco menos, pero me llama mucho la atención el comportamiento de la abeja que tenéis aquí, la iberiensis. A menudo los apicultores españoles me dicen que tienen problemas con la técnica del enjaulado de la reina para aplicación del ácido oxálico, me hablan de rechazo y mortalidad de abejas causada por el ácido oxálico. Me interesaría mucho entender cuánto hay de verdad en esto y cuánto de mal manejo, de interferencia de otros patógenos, etc. No puedo hacerme una idea clara de cómo es la situación en la realidad.
– A nivel genético, ¿cuáles son las diferencias entre vuestra abeja y la nuestra?
– He podido experimentar directamente aquí en España y también en Portugal el carácter duro de la abeja ibérica; la nuestra es más dócil, sin ninguna duda. Son abejas diferentes, también desde el punto de vista del desarrollo de la colonia. Yo veo que la abeja ligústica (Apis mellifera ligustica), la típica de la península italiana, invierte mucho en producir cría tempranamente, en primavera, para prepararse para cosechas precoces; mientras que la abeja ibérica (Apis mellifera iberiensis) es más prudente en primavera, tiene un desarrollo más económico para llegar con la fuerza correcta a las cosechas más tardías.
Dentro del proyecto Medibees sobre monitorización de las subespecies de abejas mediterráneas y su resiliencia frente al cambio climático, que coordina la investigadora de Marchamalo Raquel Martín Hernández, tenemos una comparación entre ligústica y varias de las subespecies que se encuentran en el área del Mediterráneo, entre ellas la iberiensis.
La abeja ibérica es más conservadora en primavera. Esa actitud es el resultado de su adaptación a las condiciones locales y es una riqueza, no un problema
Por lo visto en los datos hasta el momento, esa es la diferencia principal, una inversión primaveral muy fuerte de la ligústica y una actitud más económica de la abeja ibérica. Y eso, por supuesto, es el resultado de una adaptación a las condiciones locales, un hecho que tenemos que considerar una riqueza y no un problema.
Muy a menudo los apicultores intercambian abejas de un lugar a otro, de un país a otro pensando, como se dice en Italia, que el pasto del vecino es siempre más verde. Sin embargo, en realidad estos cambios se hacen a costa de una mala adaptación.
El riesgo es que tú te traes abejas de otro país y luego no se adaptan, no sobreviven al invierno, por ejemplo. Siempre hay que tener en cuenta que la adaptación a otro medio no es algo garantizado si no viene de un proceso evolutivo que se ha desarrollado de forma natural durante miles de años y que ha llevado al mejor equilibrio teniendo en cuenta las condiciones locales. Y cambiarlas simplemente por pensar que una especie es más productiva que otra es un error.
La buchfast es cualquier mezcla posible de abejas pero que se vende bajo una etiqueta; no es una subespecie con características homogéneas
En Italia también hay la moda de la buchfast. La buchfast es cualquier mezcla posible pero que se vende con una etiqueta. Yo tengo varias subespecies cruzadas entre ellas y la vendo como buchfast. Parece que sea algo homogéneo cuando no lo es. No es nada parecido a una subespecie, que tiene sus características homogéneas y transmisibles. En la buchfast eso no pasa. Es algo muy vago, inventado.
“Italia representa un modelo positivo en apicultura a nivel internacional”
– ¿Podrías hacernos una radiografía de la situación actual de la producción de miel en Italia?
– Italia es el quinto país europeo en número de colmenas (1,5 millones para un total de 45.000 apicultores), tras España, Rumanía, Polonia y Francia. Italia está también entre los principales productores de miel de la UE, en una lista a la que también se suma, además de los países citados anteriormente, Alemania y Hungría. La producción total anual italiana se estima en unas 22.000 toneladas, aunque varía en función del año.
La producción de miel italiana expresa la vasta biodiversidad de un país que se extiende desde el Mediterráneo hasta las altas cumbres de los Alpes, con una gran variedad de mieles. La orografía, los ecosistemas y los microclimas están muy diferenciados, incluso dentro de cada región y provincia.
Italia es el quinto país de Europa en número de colmenas y el sexto importador mundial de miel
Entre las más de 50 variedades de miel diferentes que podemos encontrar en Italia, las más importantes son la de acacia en el norte y la de cítricos en el sur. Cinco mieles monoflorales en Italia (acacia, cítricos, castaño, melaza y eucalipto) son objeto de normas voluntarias, publicadas por UNI (Organismo Italiano de Normalización), que definen para cada uno de ellas los requisitos de calidad que deben cumplir.
El cambio climático nos está haciendo mucho daño; floraciones melíferas importantes, como la acacia en el norte y los cítricos en el sur, se han convertido en muy irregulares e inestables
Tanto en el norte como en el sur de Italia hay zonas de mucha producción pero también hay crisis de producción, retos y problemas tanto en el norte como en el sur del país. El cambio climático nos está creando enormes problemas. Hay floraciones melíferas ricas e importantes del norte, como la falsa acacia (Robinia pseudoacacia), que era una fuente de producción e ingresos importantísima en el norte que ahora es muy irregular y reducida. Y en el sur igual; de los cítricos hay años en los que no se cosecha nada. La producción media por colmena ha bajado, aunque mantenemos una producción media de alrededor de 20 kg por colmena.
– En otros productos, como los quesos, Italia protege su producto local y sus denominaciones de origen. ¿Ocurre lo mismo con la miel?
– En general Italia es un país importador de miel, porque la producción interna no es suficiente para cubrir la demanda, aproximadamente la producción italiana cubre la mitad del consumo italiano.
El consumo de miel en Italia ha aumentado más de un 5% en los últimos años (se consumen, de media, 500 gramos de miel por habitante), pero gran parte de ese incremento ha sido miel extranjera. En concreto, procedente de China y Hungría. Italia es el sexto importador mundial de miel.
La competencia de miel verdadera por un lado y la competencia de miel falsa por otro es un problema enorme para los apicultores italianos
La entrada de miel de países como Turquía o China es un problema para los apicultores porque esta miel viene de países que pueden vender a un precio más bajo con respecto a la que se produce en Italia, con lo cual es una competencia comercial importante.
Pero por otro lado, por esa vía entra miel cuya calidad es muy discutible e incierta; hay miel fraudulenta que entra. Hay análisis y controles pero siempre es una batalla entre guardias y ladrones. Cuando tú tienes métodos analíticos suficientes para detectar los fraudes corrientes, ya los fraudulentos van un paso por delante para hacer algo que pueda escapar a este sistema de control.
– Y en cuanto al relevo generacional, ¿estáis teniendo incorporación al sector de apicultores jóvenes?
– Sí. Hay interés en los jóvenes y está habiendo un cambio generacional bastante importante. Lo interesante es que los jóvenes están entrando en el sector ya con una serie de conocimientos de manejo adquiridos, como los tratamientos con ácido oxálico o el enjaulado de la reina, que forman parte ya de su patrimonio cultural como apicultores desde el comienzo. Es decir, comienzan ya con el pie correcto para avanzar. Empiezan con cursos y con formación y cosas que a sus padres se las había que enseñar y que no siempre era fácil que fuesen interiorizadas, ellos ya las dan por sentadas.
Con ellos caminamos hacia un sector más profesionalizado. Aunque hay muchos apicultores familiares (así les llamamos en Italia), que son los que tienen menos de 10 colmenas, en el otro extremo hay también apicultores con miles de colonias y con explotaciones gestionadas y manejadas a nivel industrial. Y en medio hay todo tipo de perfiles. En Italia es un sector muy variado.
– Desde tu punto de vista, podríamos considerar a Italia uno de los países de referencia en apicultura en Europa, junto a otros países como por ejemplo Francia?
– Yo te diría que sí. En mi carrera he viajado mucho, he visto muchos tipos de abejas y muchos tipos de apicultura y noto que en Italia el nivel técnico está entre los más altos de entre los que he podido ver en distintos continentes. En general, los apicultores italianos tienen un nivel muy alto: cuidan la formación y cuidan la calidad de la miel. Italia representa un modelo positivo en apicultura a nivel internacional.
– ¿Cómo os están afectando especies invasoras como la vespa velutina y la orientalis?
– La vespa velutina ha bajado de Francia y ha llegado a Italia por Liguria. Los apicultores se activaron mucho en el territorio e inicialmente se intentó erradicar la plaga, con algunas esperanzas de éxito, sacando los nidos. Pero no alcanzaron este objetivo y la expansión siguió. Eso no quiere decir que los apicultores no sigan intentando eliminarla, pero es una batalla que se ha hecho cada vez más dura, porque después de Liguria bajó a Toscana y está bajando actualmente por la costa Tirrénica. En el interior del país se encuentran también de vez en cuando nidos que normalmente se descubren al final de la temporada cuando los daños ya están hechos. Pero los agricultores siguen muy activos.
– ¿Hay participación del Ministerio o de las autoridades en esa lucha?
– Es un problema que no tiene un respaldo directo, no hay un organismo de referencia dirigido a esa lucha. Intervienen los apicultores con el respaldo de institutos de investigación como el nuestro; en el CREA yo tengo colegas que se encargan de eso, de ayudar a los apicultores en esta actividad de control. La investigación se está dirigiendo hoy hacia la parte tecnológica, mediante el uso de radar, por ejemplo, para localizar nidos.
Es una situación muy extraña, porque por un lado no es una enfermedad de las colmenas, con lo cual el Ministerio de la Salud no interviene porque no es su tarea. Es un problema más medioambiental pero no tenemos organismos dirigidos a una erradicación en el territorio de una plaga de este tipo.
No tenemos un organismo de referencia en Italia que se encargue de intentar erradicar la vespa velutina
Si fuese una enfermedad de las abejas se podría actuar desde el Ministerio de la Salud y poner en marcha intentos de erradicación, así como se hizo con la invasión del pequeño escarabajo de las colmenas. Al inicio se quemaron miles de colonias en Calabria para intentar erradicarlo, lo que no se logró finalmente, pero fue un intento bajo la supervisión del Ministerio de la Salud, porque se trataba de un parásito de las colmenas.
– ¿Y en cuanto a la orientalis?
– La vespa orientalis se considera una especie autóctona en Italia. Tenemos poblaciones establecidas ya desde el siglo XIX. Es una especie que no podemos considerar hoy en día foránea o invasora.
Pero con el cambio climático, que le favorece, está avanzando y subiendo desde las regiones meridionales. Por ejemplo, por la costa Tirrénica también, causando muchísimos daños. Es una especie muy agresiva y hay zonas en Toscana en las que las dos invasiones, la de la vespa velutina que vino desde el norte y la de la orientalis que vino desde el sur, ya se han juntado.
La vespa orientalis está avanzando hacia el norte favorecida por el cambio climático, pero se considera una especie autóctona en Italia y no se han establecido medidas de control frente a ella
Es un problema muy grave y mi temor es que esta doble invasión, que por casualidad o coincidencia geográfica se está produciendo por la costa Tirrénica, podría producirse también por la costa Adriática, al este del país. De momento no hay solución a corto plazo y los apicultores se están quejando mucho porque reciben daños por ambas especies pero efectivamente medidas de control no tenemos.
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