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Cambio climático: ¿cómo trabaja el campo para reducir su huella de carbono?

Analizamos las medidas que contempla la nueva PAC para reducir las emisiones de gases derivadas de la actividad agraria y ganadera. El pastoreo en extensivo es uno de los aliados en los que las políticas agrarias ponen la vista para reducir el impacto al medio

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Cambio climático: ¿cómo trabaja el campo para reducir su huella de carbono?

La ganadería extensiva y la agricultura de conservación son algunas de las estrategias para compensar la huella de carbono. Foto: Ganadería de Rubia Gallega en Fonlor, en Os Ancares.

El cambio climático y sus efectos es uno de los mayores condicionantes de la agricultura y ganadería actual, por eso la reducción de la huella de carbono y las prácticas sostenibles ambientalmente son temas presentes tanto en el día a día de las granjas y explotaciones agrícolas como en las políticas agrarias. Europa trabaja sobre estos retos ambientales y climáticos con estrategias como el Pacto Verde, la iniciativa De la granja a la mesa y la de Biodiversidad de cara a 2030. Las nuevas Políticas Agrarias Comunes (PAC) que se aplicarán entre 2023 y 2027 tienen también presente estos desafíos.

La agricultura juega un papel fundamental para alcanzar la neutralidad del carbono en el territorio comunitario de la UE en 2050

En esta línea, el Consejo informal de Ministros de Agricultura de la Unión Europea (UE), debatía a principios de febrero sobre modelos agrícolas y forestales que contribuyan a reducir la huella de carbono, dado el papel fundamental del sector de la tierra y la agricultura para alcanzar la neutralidad del carbono en el territorio comunitario de la UE en 2050.

La versión inicial del Plan Estratégico de la PAC presentado por España a finales de noviembre del pasado año, conocido como PEPAC, aborda la reducción del impacto ambiental e incluye entre sus objetivos la disminución de las emisiones de gases contaminantes de efecto invernadero (GEI), así como el aumento de la captura de carbono. “El sector agrario es un sector muy vulnerable a los efectos del cambio climático. La adaptación es clave a la sostenibilidad económica, social y ambiental”, recoge el PEPAC.

Agricultura baja en carbono

En concreto, el PEPAC incluye el Objetivo Específico 4, que busca contribuir a la atenuación del cambio climático y la adaptación a sus efectos, así como a la energía sostenible y en el que se definen las prácticas más adecuadas para conseguir una agricultura baja en carbono. La nueva PAC mira a la ganadería en extensivo no solo por ser una vía para lograr esta reducción de las emisiones, sino porque es además una forma de aumentar la materia orgánica y la capacidad de sumidero de carbono en el suelo, puesto que la mitigación de la huella de carbono también se consigue mediante la captura de carbono atmosférico y su fijación en los suelos.

“En este sentido el ecoesquema sobre pastoreo extensivo fomenta esta práctica sostenible de gestión de la tierra y los recursos pastables, además contribuye a impulsar las producciones sostenibles, pues al establecer criterios de gestión evita tanto el infrapastoreo como el sobrepastoreo, aportando materia orgánica al suelo y contribuyendo a la captura de carbono”, detalla el Plan Estratégico de la PAC.

La ganadería extensiva, la agricultura de conservación y las cubiertas vegetales son métodos incluidos en el PEPAC para incrementar la captura de carbono

Junto con la ganadería extensiva, la agricultura de conservación, con siembra directa y una gestión sostenible de los insumos de regadío, también busca minorar las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. “Este modelo agrícola consigue la mitigación mediante el aumento de carbono orgánico del suelo y la optimización de los insumos de fertilización”, detalla el borrador inicial del PEPAC.

El mantenimiento de cubiertas vegetales también es otro de los métodos incluidos en el PEPAC para lograr la captura de carbono, a la par que contribuye a evitar la erosión y desertificación. “Mediante el impulso del pastoreo extensivo se busca aumentar el carbono orgánico del suelo, objetivo que también se busca con las cubiertas vegetales espontáneas o sembradas en cultivos leñosos”, recoge el PEPAC.

Además tanto la agricultura de conservación, como las cubiertas vegetales espontáneas o de cultivos leñosos, así como la rotación de cultivo con una gestión sostenible del regadío y el fomento de la biodiversidad en tierras de cultivo contribuyen a la mitigación del cambio climático por la buena gestión de la fertilización y al generarse de este modo menos emisiones de óxido nitroso y de amoníaco.

España cuenta ya con un registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción de dióxido de carbono, que recoge los esfuerzos de las empresas y organizaciones españolas en el cálculo y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Reducción de emisiones

Al margen de la captura de carbono que pueden suponer determinadas prácticas agrarias, para disminuir la huella de carbono se están centrando esfuerzos en fomentar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. En este sentido, las granjas llevan tiempo trabajando tanto en el cálculo de su huella de carbono como en estrategias que le permitan una reducción de este impacto ambiental. En los últimos años, en España se han impulsado normativas relacionadas tanto directamente con la granja como con la gestión del estiércol.

En lo que respecta a las actuaciones en las granjas, destacan las revisiones de las normativas de ordenación ganadera, con nuevas normas para las ganaderías porcinas (RD306/2020), avícolas (RD 637/2021) y se prepara también una para el ganado vacuno que se encuentra aún en plena tramitación. Todas ellas buscan la reducción de las emisiones de amoníaco en la granja con estrategias centradas en la nutrición, los alojamientos de los animales y el almacenamiento del estiércol.

Las nuevas normas de ordenación ganadera y la gestión de los estiércoles y purines están siendo herramientas claves para reducir las emisiones de gases contaminantes en el sector agroganadero

En cuanto a la gestión de los estiércoles y purines, desde el Ministerio de Agricultura están trabajando en una base legal para la nutrición sostenible en los suelos agrarios. Esta estrategia incluye un plan de abonado basado en balance de nutrientes y que debe ser realizado bajo asesoramiento técnico especializado. Este programa también incluye la gestión conjunta de agua y fertilizantes. Además recoge la obligación de aplicación localizada de purines, la limitación en el uso de urea y otros amoniacales y el apoyo a prácticas favorables a la protección del aire y el suelo, para conseguir de esta manera una reducción de las emisiones de gases al lograr una optimización de la fertilización de los suelos.

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