La Comisión Europea dió este miércoles un paso más para calmar las protestas de agricultores y ganaderos ante la inminente ratificación del acuerdo entre la UE y Mercosur, un tratado que temen que supondrá una nueva competencia desleal y que suscita una fuerte oposición, especialmente en los gobiernos de Francia y de Italia. El acuerdo está previsto que se firme el próximo lunes día 12 en Paraguay.
Así, si a comienzos de esta semana Bruselas prometió un incremento en el presupuesto de la próxima PAC, este miércoles propuso en la reunión informal de ministros de Agricultura de los Veintisiete suspender temporalmente los aranceles a los fertilizantes ( amonio y la urea) que la UE aplica a terceros países.
Estos fertilizantes nitrogenados están muy extendidos en la agricultura europea y son esenciales para cultivos de cereales, hortalizas y forraje.
Los aranceles afectados, los MFN (Most-Favoured Nation), son los aplicados a todos los terceros países de manera uniforme según las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y su suspensión temporal busca conseguir una reducción de los precios de las importaciones, y en consecuencia, para los productores.
Además, la Comisión planteó a los ministros unas salvaguardias para que la medida beneficie directamente a los agricultores y no se quede «en intermediarios o distribuidores».
«Mantener los fertilizantes asequibles es vital para los ingresos de los agricultores y la seguridad alimentaria de Europa , lo que requiere diversificar las fuentes de suministro y reforzar nuestra propia capacidad de producción», aseguran fuentes comunitarias, que recuerdan que los fertilizantes siguen siendo aproximadamente un 60 % más caros que en el 2020, lo que presiona los márgenes de beneficio en las explotaciones agrícolas europeas.
También se apostó por fortalecer la producción nacional y así reducir las dependencias.
Entre otros temas, los ministros de Agricultura trataron el marco plurianual de la Política Agraria Común (PAC) y su presupuesto, la competitividad global del sector agrícola y la simplificación administrativa para los agricultores. Los debates se centraron además en las preocupaciones derivadas de la mayor volatilidad e incertidumbre en los mercados mundiales, así como en la necesidad «de preservar una fuerte posición competitiva de los agricultores europeos», explicó la Comisión.
Mejora del presupuesto de la próxima PAC
En cuanto a la propuesta de la Comisión Europea para mejorar la PAC para el periodo presupuestario 2028-2034 se propone un presupuesto de 293.700 millones de euros para la política agraria, que se destinarán sobre todo a apoyar la renta de los agricultores. Como mejora, ahora se plantea que cuando los Estados miembros presenten sus Planes de Asociación Nacional y Regional iniciales, tengan acceso a hasta dos tercios del importe normalmente disponible para la revisión intermedia, lo que supondrá poder movilizar de inmediato unos 45.000 millones de euros para apoyar a los agricultores.
Eso permitirá, según la propuesta de la Comisión “garantizar la disponibilidad de recursos adicionales a partir del 2028 para abordar las necesidades de los agricultores y las comunidades rurales”. A ello se sumará «la cantidad duplicada de 6.300 millones de euros disponible para abordar las perturbaciones del mercado y estabilizar los mercados agrícolas», llamada Red de Seguridad de la Unidad.
Además, los agricultores tendrán la posibilidad de recibir pagos de crisis con cargo al importe flexible del 10 % de los Planes de Asociación Nacionales y Regionales en caso de catástrofes naturales, fenómenos climáticos adversos o enfermedades animales.
Además, la Comisión propone que al menos el 10 % de los recursos de cada Plan de Asociación Nacional y Regional deberá destinarse a apoyar inversiones en zonas rurales para garantizar que esos territorios se beneficien de un enfoque político integral que responda a sus desafíos.
Por otra parte, el objetivo rural ascenderá a 48.700 millones de euros para las zonas rurales, cifra que podría aumentar hasta 63.700 millones de euros gracias a la posibilidad que ofrecen los préstamos impulsados por instituciones europeas como el BEI, que actúan como catalizadores para el crecimiento.
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