Campaña de la castaña 2020: escasa cosecha y con precios a la baja

La incidencia de la avispilla deja una reducida producción en los sotos gallegos, casi un 35% menor que en los mejores años. El mercado en fresco se resiente por la crisis sanitaria y la caída de la demanda, por lo que la bajada de los precios en algunas variedades fue notable

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Campaña de la castaña 2020: escasa cosecha y con precios a la baja

Recogida de la castaña en la zona de Manzaneda. // Foto de la Cooperativa Amarelante.

La campaña de recogida de la castaña comenzó este año más temprano de lo habitual y está siendo más corta de lo esperado debido a la escasa cantidad de fruto. Así, cuando en algunas zonas como en el sureste de la provincia de Ourense, uno de los principales espacios de producción, la campaña debía estar comenzando, en estos días apuran ya la recogida, que está a punto de rematar.

La incidencia de la avispilla está reduciendo la cantidad de castaña, al tiempo que afecta a su calidad. En cuanto a la comercialización, la crisis sanitaria del coronavirus deja huella en este sector al verse reducido el mercado en fresco, lo que provoca una bajada de los precios ante la escasa demanda.

Con la campaña por rematar, las previsiones que manejan se alejan de las cifras que Galicia consiguió en años pasados, con una producción próxima a los 20 millones de kilos en los mejores casos, o a los 15 millones, una franja que solía conseguirse habitualmente. «Faltan por recoger aquellas zonas más tardías, pero con todo esperamos quedar bastante por debajo del promedio habitual, estaremos entre los 12 y los 13 millones de kilos», concreta Jesús Quintá, presidente de la Indicación Geográfica de Galicia (IGP) Castaña de Galicia.

«Está siendo una campaña muy complicada por la poca castaña que hay y por la bajada del consumo en fresco» (Jesús Quintá, IGP Castaña de Galicia)

«Esta campaña está siendo muy complicada tanto por la poca castaña que está habiendo como por la caída del consumo a causa de las restricciones del Covid-19», explica Quintá. La incidencia de la avispilla se está notando en los sotos gallegos, por lo que desde la IGP valoran muy positivamente las sueltas del parasitoide Torimus sinensi, que se están realizando para controlar biológicamente esta plaga.

«Con todo lo que nos está afectando la avispilla aún no llegamos a una situación tan preocupante como la de Italia, donde la cosecha se llegó a reducir en su día a un 10% de la habitual, o en Ronda (Málaga) donde las pérdidas llegaron a ser del 60%. Tenemos que seguir trabajando porque la avispilla ha venido para quedarse y tenemos que proteger nuestros sotos», valora Quintá.

Con la caída de la demanda en fresco se resienten también los precios. Aunque es habitual una bajada de las cotizaciones segundo va avanzando la recogida, marcando los máximos con las primeras castañas, así como que haya importantes diferencias entre las variedades, en buena parte de las zonas productoras acusaron precios inferiores a los de otras campañas.

«Los precios en fresco esta campaña fueron más bajos por la falta de demanda, con los asadores y restaurantes cerrados por el coronavirus. La industria está respondiendo mejor porque tiene expectativas de que el consumo se recupere», detallan desde la IGP. Este año en las mejores variedades los precios estuvieron entre 1,80 y 1,50 euros y en el resto se movieron entre 1,30 y 1,10 euros.

Repasamos con recolectores y cooperativas de las principales zonas productoras de Galicia el balance de la campaña de recogida de la castaña en este 2020:

Oriente ourensano

En los sotos más orientales de la provincia de Ourense, una de las principales zonas productoras de castaña de Galicia, la campaña está casi para finalizar, cuando otros años por estas fechas aún estaban comenzando. «Empezó muy temprano, hace 15 días cayeron las primeras castañas y ahora en una semana ya remataremos», explica Xosé Manuel Guerra, un productor de castaña de la zona de A Gudiña.

En su caso, espera recoger unos 600 kilos, frente a los 2.400 kilos que había cogido el año pasado. «Es una plantación nueva, aunque tiene algunos castaños centenarios, pero en vez de ir en aumento este año la producción se redujo mucho por la avispilla», detalla.

La producción de castaña en algunas plantaciones fue cuatro veces menos que hace un año por causa de la avispilla

En la zona de A Gudiña y Riós la producción se vio muy reducida por esta causa, teniendo en cuenta además, que la mayor parte de la castaña producida en estos sotos es de la variedad Famosa, una de las más afectadas por la avispilla. «En zonas de A Mezquita y contra Portugal tenían mejores perspectivas, pero ya estamos a una altitud de más de 800 metros y predominan otras variedades como la Ventura o Longal», concreta el productor. Las podas y el saneado de los castaños más viejos también puede ser un aliado para incrementar la producción, tal y como indica Guerra.

El precio de la castaña en estas zonas estuvo en 1,60 euros a comienzos de la campaña y ahora ronda 1,30 euros el kilo.

Macizo Central

En la comarca de Manzaneda, la avispilla está también a causar estragos dañando tanto la producción como la propia salud de los castaños, que acusan los daños con la falta prematura de hoja. «Este año hay poca castaña y mucha de ella aun queda en el monte porque no está muy sana», indica Óscar Freire, productor de la cooperativa Amarelante. Las previsiones apuntan a una campaña muy reducida, lejos de los casi 40.000 kilos que llegaron a recoger algunos años en la cooperativa. «No creo que lleguemos al 60% de lo que se cogió el año pasado, que ya habíamos recogido sólo la mitad de lo que teníamos habitualmente», explica el productor.

«Los mercados de fresco están parados a causa del Covid-19 y la castaña se está pagando casi como hace 20 años»

También el precio está siendo un problema para muchos productores este año. «Los mercados de fresco están todos parados al no haber magostos ni celebración de Santos por causa del Covid-19 y se está pagando la castaña casi como hace 20 años», valora Freire. La campaña comenzó pagándose a 1,5 euros el kilo y ahora está ya desde mediados de semana a 1 euro el kilo. «No hay más que ver los camiones que marchaban estos años para mercados de fresco como Mercamadrid y lo poco de este año para darse cuenta de lo que ha afectado el coronavirus», explica.

En la cooperativa llevan años apostando por transformar la castaña para y evitar la dependencia de los mercados en fresco, por lo que secan el 90% de la producción para comercializarla luego a lo largo del año. «Ya casi tenemos el secador completo, nos queda una remesa más de secado y con eso esperamos tener para todo el año», detalla.

Nuevos productos, nuevas oportunidades

La cooperativa Amarelante lleva desde sus comienzos impulsando la transformación de la castaña para reducir la dependencia del mercado en fresco y de la exportación para otras industrias. En esta línea, este año están impulsando varios proyectos en colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela y el Centro Tecnológico de la Carne.

Se trata de un proyecto piloto sobre tres nuevos productos elaborados a base de castaña: leche vegetal, copos y un snack elaborado con la castaña ya precocinada. «Nosotros hemos probado la elaboración de todos ellos de modo casero, pero ahora precisamos que nos concreten qué procedimientos y maquinaria precisaremos para hacerlo a mayor escala y poder comercializarlo», apunta Freire. Estas investigaciones se prolongarán durante los próximos 3 años.

Caurel

Este otoño, la avispilla dejó los sotos de muchas zonas del Caurel sin apenas castañas. «Llevamos 4 años perdiendo producción, este año ya ni empezamos la campaña de recogida porque no hubo castaña que coger», explica Verónica Núñez, de la empresa Caurelor, situada en Quiroga (Lugo) y especializada tanto en la comercialización de la castaña como en la elaboración de mermeladas.

«Este año ya ni empezamos la campaña de recogida porque no hubo castaña que coger», (Verónica Núñez, de Caurelor)

«Ya ni pudimos abrir la venta electrónica porque la avispilla no ha dejado nada de castaña», comenta la productora. Atrás quedan años en los que llegaba a recoger unos 4.000 kilos de castaña en los sotos que gestiona. «Los pueblos de las zonas del alta montaña este año están muy afectados, casi no hubo castaña», indica Núñez.

Os Ancares

Más al norte, en los sotos de los Ancares donde predomina la castaña de la variedad Parede, una de las más afectadas por la incidencia de la avispilla las pérdidas son del 90% con respeto de otras campañas. «Cogeremos un 10% de lo que recogíamos habitualmente. Ya el año pasado fue una campaña muy mala y esta aún está siendo peor», valora Román Sánchez, gerente de la cooperativa A Carqueixa.

Además de lo escasa que está siendo la campaña, también está resintiéndose la calidad de la castaña, tal y como apuntan los productores. En esta cooperativa toda la producción la destinan para la venta a la industria y los precios estuvieron entre 1,5 y 1,35 euros, aunque prevén bajadas en estos últimos días de cosecha.

En Deza

En las comarcas del centro de Galicia la campaña de la castaña este año también llegó muy adelantada. Ya a mediados de septiembre comenzaban a cogerse las primeras castañas en la comarca de Deza, con lo que también rematará antes. Mientras lo habitual en estas zonas era que se prolongara hasta principios de noviembre, algunos almacenes dejaron de recogerla antes por la escasa demanda que estaban teniendo. En los comienzos de la campaña también detectaron que la castaña estaba muy dañada, una situación que fue mejorando conforme fue avanzando el otoño.

«La campaña fue algo mejor que el año pasado, pero se vio muy afectada por el coronavirus, que paralizó el mercado», detalla Patricia Hermida, que colabora en la gestión de uno de los almacenes que recogen castaña en Lalín (Pontevedra) y que recoge unos 150.000 kilos a lo largo de toda la temporada a productores de la comarca del Deza.

En plena campaña, en este almacén del centro de Lalín envían unos 13.000 kilos de castaña al día para distintas fábricas tanto gallegas como de Portugal.

También los precios se resintieron con la bajada de la demanda. «Aquellas castañas con un calibre y calidad muy bueno llegaron a 1,30 euros, aunque el precio se instauró alrededor de 1 euro o 1,10 euros por kilo», detalla Hermida. Ya en el final de la campaña, cayó hasta los 0,70 euros cuando los principales compradores comenzaron a dejar de pedirla.

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