Campaña de la castaña 2022: la sequía reduce la producción y afecta a la sanidad del fruto

Se prevé poca castaña y muy afectada por la falta de lluvias y las altas temperaturas. Las castañas tienen menor calibre y hay gran cantidad dañada. Los precios al productor se resienten en buena parte de las zonas productora

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Campaña de la castaña 2022: la sequía reduce la producción y afecta a la sanidad del fruto

Las altas temperaturas y las escasas lluvias de este verano también han pasado factura a los castaños del país. La campaña, que en algunas de las zonas productoras arrancó aún en la última semana de octubre, está siendo complicada. Las primeras castañas recogidas son de menor tamaño y también se vio afectada la sanidad del fruto.

“Las elevadas temperaturas que tuvimos en los meses de verano y la escasez de agua afectaron no solo a la castaña sino que se aprecia también en los castaños, y no va a haber buena cosecha, puede que sea de las peores de los últimos años”, valora Jesús Quintá, presidente de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Castaña de Galicia y gerente de Alibós, una de las industrias destacadas en la transformación de la castaña. Con todo, apunta que habrá que esperar al avance de la campaña para poder hacer una estimación de la reducción que se producirá.

Las primeras castañas se vieron afectadas por la falta de lluvia y se espera que las variedades tardías puedan tener mejores rendimientos y calidad

Cuando aún queda alrededor de un mes de la campaña, tanto industria como productores tienen la vista puesta en las variedades de tarde, que pudieran tener mejores rendimientos que las primeras castañas recogidas. “Falta ver si las lluvias que se registraron en septiembre le han servido a los castaños de las variedades de tarde para recuperarse y tener mejor producción”, indica Quintá.

Industrias transformadoras como Alibós comenzaron la semana pasada a procesar castaña. Con estas previsiones y el incremento de los costes de energía y embalajes que registraron lo más probable es que también se incremente el precio de las castañas y de los productos elaborados con ellas, pero desde la industria aseguran que será difícil trasladar toda la subida registrada en los costes de transformación, ya que temen que se lo hacen caiga el consumo.

También se mira con inquietud a la evolución de las temperaturas en el resto de la Península, ya que el mercado en fresco de las castañas está muy condicionado por el frío y los altos registros que afectan al resto de España condicionan la campaña. Aunque este año se han hecho virales ya imágenes de gente comprando castañas asadas en manga corta, productores e industriales coinciden en que “se no hace frío no se venden tantas castañas”.

Los precios pagados a los productores también se resintieron ya en algunas zonas productoras debido a la sanidad de la castaña. Así, aunque las primeras castañas se pudieron pagar por encima de 1,10 o 1,20 hay zonas en las que el precio ya lleva tiempo asentado en un euro. También se espera que variedades de tarde y las de mayor calidad y calibre se paguen alrededor de los 2 euros, como venía siendo habitual.

Hacemos un repaso por algunas de las zonas productoras de castaña en Galicia para conocer cómo avanza la campaña:

Courel: Se espera mejor campaña que la pasada

La mayor parte de los sotos del Courel son variedades tardías, pero con todo, este año la campaña fue con cierta demora, puesto que otros años a comienzos de octubre ya estaban recogiendo. El verano seco y el tiempo muy soleado aún en el comienzo del otoño influyeron mucho en la cosecha, haciendo que se retrasara.

Se espera que este sea algo mejor año que el pasado, que había sido una pésima campaña. “Al menos se ven erizos en los castaños, ya que el año pasado ni eso teníamos. Fue una campaña desastrosa, no hubo castaña ninguna”, recuerda Verónica Núñez, de la firma Caurelor, especializada en la transformación de la castaña.

La comarca también sufrió este verano las consecuencias de un gran incendio, aunque buena parte de los sotos apenas se vieron afectados y sirvieron de protección a algunas aldeas, relentizándose allí el fuego y pudiendo apagarlo. Así, en pueblos como Santa Eufemia, donde reside esta productora, los sotos se vieron afectados mínimamente, solo con algunos ejemplares dañados.

Aunque las previsiones de castaña son bajas, el Courel recupera este año dos de las citas tradicionales alrededor de este fruto, que en los últimos dos años se habían visto suspendidas a causa de la crisis sanitaria. Por un lado, se celebrará el próximo 5 de noviembre la Fiesta de la Castaña, que este año tiene lugar en Folgoso. Además, el 3 de diciembre está prevista la Fiesta de la Pisa en Froxán.

Macizo Central: Prevén una cosecha reducida, un 80% menos que los buenos años de producción

En los montes de Manzaneda (Ourense), en la pasada semana caían las primeras castañas. Esperan que esta sea una mejor campaña que la pasada, en la que no habían recogido casi nada. “Si en un año bueno en esta zona podemos llegar a una producción de unos 250.000 kilos de castaña, este año se recogemos 60.000 ya sería todo un logro”, apunta Óscar Freire, de la cooperativa Amarelante, centrada en la producción y transformación de la castaña.

Con los últimos días de mes comenzaron la recogida de manera más intensa, luego de los vientos y lluvias que favorecieron la caída de los frutos. Como en otras zonas de Galicia, la sequía está detrás de esta reducción de la producción, ya que a diferencia de otros años en los que la avispilla del castaño había hecho estragos, las sueltas de parásitos para controlar la incidencia de esta plaga están contribuyendo a reducir la incidencia.

Por el momento, los precios se sitúan en valores semejantes a los del año pasado, pero aún queda un mes de campaña.

Zona centro de Lugo: Se prevé menos cantidad y se teme que haya poca castaña de calidad

En los sotos de Chantada, donde la sequía fue intensa apenas se está cosechando castaña este año. “El dicho no se cumplió. La castaña ardió de más en agosto y en septiembre no bebió lo que precisaba”, recuerda Miguel Areán, gerente de Castañas Naiciña, una de las empresas transformadoras destacadas en el sector y asentada en Chantada. Las temperaturas tan altas registradas en verano y la falta de lluvias suficientes con los primeros días del otoño hicieron que la producción se resintiera.

“La castaña quedó pequeña, los rendimientos en kilos pueden ser un 30% menos que otros años. Además de tener un calibre por debajo del necesario la calidad sanitaria también se vio afectada por el calor y las nieblas que hubo este año”, explica Areán.

O Deza: La campaña fue más tardía y la castaña está dañada

En Pontevedra, en la comarca del Deza, la campaña de la castaña también vino con cierto retraso, con respeto de otros años. Las primeras castañas se recogieron a finales de septiembre, pero aún se cogió castaña a lo largo del mes de octubre. “Se cogió alguna, pero lo más fuerte de la campaña quedó aún para finales de octubre”, explica Óscar Estévez, gerente de la comercial homónima ubicada en Lalín, uno de los puntos de recogida de castaña en la villa.

La castaña también está siendo de baja calidad en las tierras del Deza. “Hay mucha castaña dañada, está siendo muy mal año”, explica Estévez, que este año dio un paso más en la comercialización de este fruto y cuenta con una planta en Palas de Rei (Lugo) en la que busca transformar la castaña. “Antes se la vendíamos tanto a industrias de Galicia como de zonas de Castilla y decidimos comenzar a procesar la castaña nosotros en esta planta”, explica.

En la comarca dezana, los precios también cayeron rápidamente. Aunque las primeras castañas se llegaron a pagar la 1,40 euros el kilo, ahora la mayoría está ya pagándose sobre 1 euro, debido a la baja calidad del fruto.

En los sotos ourensanos: En Valdeorras hay aldeas productoras donde no quedó castaña por los fuegos

En las tierras de Valdeorras la campaña de la castaña se vino muy afectada por los fuegos que arrasaron los montes en verano. “Hay aldeas en las que los sotos quedaron quemados y no hay castaña ninguna”, explica Juan Fernández, presidente de la Red Estatal del Castaño y gerente de Castañas Rafael. “Este año tendremos un 80% menos de castaña con respecto de otros años, no solo por los fuegos sino también por la incidencia de la avispilla, que sigue afectando a los castaños, así como por la sequía”, detalla Fernández.

Así, aunque ya contaban con una bajada de la producción, estos tres factores echaron por tierra aun más las perspectivas de la campaña. Además de la poca castaña que está habiendo, tampoco está siendo de calidad, lo que reduce aún más la castaña que finalmente se puede comercializar, después de los procesos de selección. Otro factor negativo fue que las previsiones de una superprodución de castaña en otros países productores provocó que en las primeras castañas, los precios cayesen enseguida por la entrada de castaña del extranjero.

Subidas de los costes de transformación

Esta campaña está caracterizada también por el incremento de los costes de la energía y de materiales para la transformación y envasado de las castañas. Las industrias gallegas están acusando también subidas que afectan a todo el proceso de envasado y transformación de la castaña y que hizo disparar los costes. En las industrias transformadoras coinciden en señalar que los costes se le incrementaron esta campaña entre un 30 y un 50% con respeto del año pasado. Los procesos de desinsectación o refrigeración de la castaña tienen un alto coste de energía que se vio fuertemente afectado con las subidas que se experimentó en el último año.

También la subida de otros materiales como el cartón, el plástico o los palets de madera, que vieron incrementado su valor notablemente en estos meses afectan directamente a las industrias transformadoras de la castaña.

Los altos costes de la energía y la falta de castaña motivan que haya industrias gallegas que hayan optado por cerrar al poco de comenzar la campaña

La baja sanidad de la castaña este año también está incrementando los costes para las industrias, ya que de la castaña que se recoge mucha de ella se descarta tras el proceso de selección. Ante esta situación, ha habido industrias gallegas que optaron por cerrar ya al comienzo de la campaña tras ver los gastos y la baja perspectiva de la campaña.

La mala sanidad de las castañas, que reduce la cantidad de fruto tras la selección en la industria o los procesos que deben seguir las castañas para garantizar su calidad cuando llegan al  mercado están detrás de los precios que encuentra el consumidor. “El precio se debe a todo el proceso que hay detrás de la castaña, aunque sea en fresco. Hay castaña de otras zonas de España que se paga un 30% más que la gallega al productor solo por la buena calidad que tienes y las pocas mermas de kilos que supondrá tras la selección”, explican desde el sector.

Apuesta por la calidad

Tanto desde la IGP Castaña de Galicia como por parte de las industrias inciden en la importancia de la profesionalización del sector para contar con una producción cada vez más regular y de calidad, como ya hicieron otras zonas productoras próximas a Galicia tanto de España como de Portugal. Así, en Extremadura o en la región lusa de Trás os Montes hace años que apostaron por la producción de castaña de manera profesional, con nuevas plantaciones, con un cuidado adecuado y regular de los sotos, lo que permitió fijar población y tener una producción de castaña más regular. Apostar por asociaciones de productores y por fomentar las variedades autóctonas son dos de los pilares sobre los que apuntan que debe asentarse esta profesionalización.

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