El incendio de Pantón, que se especula que fue causado por chispas de un tren de mercancías, arrasó 2.000 hectáreas en la Ribeira Sacra y llevó casas y viñas por delante. Uno de los afectados, David Álvarez, viticultor de Pantón, considera que hubo una mala organización de la extinción: “Los forestales de nuestra zona estaban en otro incendio, cuando ellos son los que mejor conocen el monte. Vinieron forestales que no conocían el territorio para hacerle frente al fuego”, cuestiona el viticultor, que expone su opinión de lo sucedido en un comunicado difundido por el Sindicato Labrego.
“No ardieron más casas ni más terrenos por la ayuda de los vecinos y vecinas que quedamos, sino ardía todo”, sostiene el viticultor. “No estamos preparados para este tipo de incendios, el fuego nos envolvió en nada, es una locura”, valora David Álvarez, que considera que falta preparación para encarar este tipo de incendios.
“Estamos aún calientes, después del fuego, pero lo que está claro es que tenemos que replantear cómo queremos nuestros montes. Insistimos, una vez más, en la falta de coordinación de los medios a la hora de apagar los fuegos, así como en la urgencia de delimitar franjas de seguridad”, defiende. Álvarez entiende también que hay que replantear los cultivos forestales en los montes y aboga también por medidas de prevención, como la instalación de bocas de incendio en los núcleos rurales.
Peticiones del Sindicato Labrego
Tras el incendio de Pantón, ocurrido este fin de semana, desde el Sindicato Labrego Galego le solicitan a la Consellería del Medio Ambiente que amplíe el plazo de las ayudas previstas para la reparación de los daños causados por los incendios, publicadas el pasado 30 de agosto y cuyo plazo finaliza el 30 de septiembre.
De otro lado, la organización agraria aboga por repensar las políticas sobre el territorio. “Llevamos años denunciando que la mejor política contra los incendios es la defensa del rural vivo. El paisaje mosaico tradicional —hecho de fincas, prados, frondosas autóctonas y ganado en extensivo— actuaba como un cortafuegos natural. La desaparición de esta estructura creó un territorio continuo de combustible perfecto para las llamas”, aseguran.
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