Claves de manejo del viñedo para enfrentar el cambio climático

La Fundación Global Nature recoge distintas estrategias de adaptación para mitigar los efectos de las variaciones climáticas en el viñedo en aspectos como el manejo del suelo, el agua o la gestión de la planta

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Claves de manejo del viñedo para enfrentar el cambio climático

Participantes en las jornadas de Monforte sobre el cambio climático en la viticultura.

“El cambio climático ha llegado para quedarse, pero el modo en que os preparéis como viticultores frente a estos cambios será fundamental para conseguir viñedos resilientes, que se adapten y resistan”. Esta es una de las conclusiones de Jordi Domingo, uno de los ponentes que participaron en una jornada técnica organizada por la Estación de Viticultura e Enoloxía de Galicia (Evega) en Monforte. El mensaje sobre la necesidad de encarar el cambio climático fue el nexo común de los distintos ponentes que, a lo largo de la sesión, abordaron planes de adaptación en la vitivinicultura.

Las olas de calor, las lluvias intensas, las heladas tardías o la escasez de agua en momentos claves para el desarrollo de la uva son algunas de las adversidades que el viñedo deberá afrontar derivadas del cambio climático. “No existen recetas escritas, hay que analizar y entender los cambios y el viñedo”, indica Jordi Domingo, técnico de la Fundación Global Nature, una entidad sin ánimo de lucro que lleva 25 años trabajando en la conservación de hábitats y en el desarrollo sostenible.

“No existen recetas escritas, hay que entender los cambios y adaptar el viñedo”, (Jordi Domingo, Fundación Global Nature)

Estas variaciones climáticas traerán, además, cambios en la calidad y las características de los vinos. “Se producirá un desajuste entre la maduración tecnológica (azúcares de la uva) y la fenólica (perfil aromático), que arrastra cambios en las variedades, el color, la acidez de los vinos… lo que nos dará vinos diferentes” comenta Jordi Domingo.

El cambio climático abre también la posibilidad a nuevas enfermedades y plagas del viñedo asociadas. “Hay quien puede creer que con el calentamiento global y la escasez de lluvias se acabarán su problemas con el mildiu, pero se abre la posibilidad de que puedan tener otras afecciones como el mosquito verde”, indica el experto.

Siete áreas que tener en cuenta frente al cambio climático

Ante esta situación cambiante, Jordi Domingo plantea una serie de estrategias para afrontar el cambio climático en el viñedo en diferentes áreas que son claves en la vitivinicultura.

1 – Manejo del suelo

Uno de los elementos que más está sufriendo los efectos del cambio climático es el propio suelo, a lo que se suman prácticas que han ido degradándolo, por eso Domingo incide en que es fundamental incrementar la materia orgánica de los suelos y reducir la erosión.

Una de las maneras de conseguirlo es con las cubiertas invernales. “No hay ninguna buena razón para que, en España, en cultivos leñosos, como el viñedo, no haya una buena cubierta vegetal desde octubre hasta abril”, reivindica Domingo. Entre las ventajas que ofrecen estas cubiertas, el técnico especifica que crecen sin mayor esfuerzo por parte del viticultor mientras el cultivo no está produciendo, sino que está en reposo, por lo que tampoco afectará a su desarrollo.

A la hora de hablar de cubiertas, Domingo trae ejemplos de viñedos del Douro, en Portugal, con cubiertas vegetales permanentes. También en Alemania optan por cubiertas, en este caso con brasicáceas, como la colza, que además de generar un importante aporte de materia orgánica, ayudan en la desinfección del suelo.

La competencia con la vid por el agua es uno de los argumentos que esgrimen los viticultores para desechar estas opciones, y en este sentido Domingo apela a que pueden implantarse cubiertas laterales, que además pueden ser utilizadas para el control de plagas, como el mosquito verde, y que precisan un aporte mínimo de agua. Así lo hacen, por ejemplo, en viñedos de Alicante, donde anualmente las precipitaciones no superan los 250 litros por metro cuadrado.

Otra de las maneras para cuidar la materia orgánica es incorporar restos de poda o de vinificación. Ante las desconfianzas de incluir la poda, para evitar contagios de enfermedades, el técnico recomienda compostar esta biomasa antes de aportarla al terreno. Además, los estiércoles también son fundamentales, aunque más difíciles de conseguir, para incrementar y mejorar la cantidad de materia orgánica.

Domingo incide en que “hay que concienciarse de que si no se aporta, iremos cada vez perdiendo más materia orgánica lo que provocará que el suelo pierda capacidad de retención del agua, así como de regular la incidencia del sol, de manera que tendremos suelos inertes”, concreta el técnico.

2- Gestión de la planta

“Debemos apostar por una viticultura equilibrada para afrontar el cambio climático. La carrera por la productividad, que se ha instalado en muchos lugares de España, no conlleva más que al agotamiento de la tierra”, comenta Jordi Domingo. Así, una de las claves es controlar la producción de las plantas y su manejo, para lo que el técnico recomienda:

Poda en verde. Con estas actuaciones en la vid, se puede equilibrar la superficie foliar y realizar aclareos en racimos. “A los viticultores les cuesta tirar racimos, pero a veces es necesario. Hemos visto que hay plantas que llegan a la vendimia sin hojas, eso evidencia que esas cepas están agotadas, por eso hay que atajarlo antes”, concreta el experto.

También son necesarias estas prácticas cuando se produce una brotación muy abundante durante la primavera. “Si no acotamos este crecimiento tendremos racimos que no nos interesan para vinificar y la vid sufrirá más ante olas de calor”, indica Domingo.

Poda tardía para posponer madurez. Así, cuánto más tarde se poda la viña más se retrasa el período crítico del racimo a épocas que no sean problemáticas.

Blanqueado de viñas. Se utiliza el caolín, al igual que se usa en frutales, y con lo que se consigue reducir la temperatura. Es una práctica muy extendida por el Levante. Este tratamiento permite reducir la temperatura, que en el racimo puede llegar a los 4 grados. Además, esta aplicación funciona a modo de insecticida ecológico y se utiliza como repelente para el mosquito verde.

Posicionamiento de las viñas en espaldera para el sombreo. El técnico incide en la importancia de controlar la producción de manera que se realicen deshojes o aclarados de racimos. “No solo se trata de eliminar racimos sino de seleccionar los que se dejan. Se trata de optimizar y quitar carga productiva”, detalla.

– En el manejo del viñedo, se pueden aplicar distintas prácticas para evitar los efectos de las heladas. Así son conocidos los fuegos antiheladas, así como la plantación de setos para evitar vientos que afecten al viñedo.

3- Manejo del agua

La gestión del agua en el viñedo es uno de los retos que afrontará el sector. “El riego no nos va a salvar del cambio climático sino que habrá que esforzarse por entender el riego y retener el agua”, apunta el técnico. En este sentido, el manejo del agua está directamente relacionado con el del suelo, que ayudará a conservar el agua. La clave está en mantener el agua tanto en el suelo como en la planta.

Es fundamental controlar el estrés hídrico de la uva, que puede afectar a la producción. Aunque este no siempre tiene que ser algo negativo para el viñedo ya que promoverlo entre envero y cosecha puede llegar a mejorar la calidad de la uva. El experto aboga por contar con datos para la toma de decisiones para la gestión del agua, así como la utilización de sistemas que optimicen su aprovechamiento como la recogida de pluviales.

4-Selección varietal

La gran riqueza de variedades de vides ofrece un mayor abanico de recursos frente al cambio climático. En este panorama, las variedades locales son una alternativa muy valorada ya que se adaptan al clima. Una de las medidas a la hora de afrontar el cambio climático pasa por contar con variedades genéticamente adaptadas para lo que la investigación es primordial.

5- Elaboración

El cambio climático no solo puede mitigarse en el viñedo, sino que sus efectos también pueden paliarse en la elaboración de los vinos. Técnicas como el coupage pueden ser una opción para corregir aspectos generados por las variaciones climáticas.

Otra opción es recurrir a la utilización de uva de otras zonas o incluso el empleo de levaduras que también pueden atajar esas variaciones motivadas por el clima, pero que darán unos vinos más fabricados en bodega que en el viñedo.

6- Políticas y seguros

A la hora de afrontar las consecuencias del cambio climático, Domingo incide en la importancia de que las políticas y seguros se adapten a estas circunstancias cambiantes. De tal forma, es necesario que las coberturas de las compañías de seguros se ajusten a estas nuevas incidencias climáticas.

En el caso de las regulaciones, el experto apunta a que tanto las Denominaciones de Origen (DO) como los Planes de Desarrollo Rural deben comenzar a contemplar estos escenarios marcados por el cambio climático en aspectos como las especificaciones y restricciones que establecen, por ejemplo, las DO.

7-Mercado

En la misma línea que con las políticas y seguros, el experto también recomienda aprovechar los cambios que se están generando en el consumidor de manera que se puedan atender con los vinos que están elaborándose en la actualidad con el clima que tenemos ahora.

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