Claves en el uso del azufre en la viticultura: cuándo y cómo aplicarlo

Recogemos de mano de expertos y viticultores algunas recomendaciones sobre la utilización del azufre en los viñedos, uno de los tratamientos empleados contra el oídio y que también tiene propiedades acaricidas

Publicidade
Claves en el uso del azufre en la viticultura: cuándo y cómo aplicarlo

Aplicación del azufre en polvo en un viñedo.

Conocido como uno de los primeros fungicidas de la historia, el uso del azufre se remonta ya a las sociedades clásicas, aunque su empleo en la viticultura no se documentó hasta los siglo XIX. Desde entonces hasta nuestros días, el azufre continúa siendo uno de los tratamientos presentes en los viñedos gallegos, como una solución para evitar o reducir los daños del oídio tanto en la viticultura tradicional como en los cultivos en ecológico.

«Se dice que el azufre comenzó a aplicarse en la viticultura al comprobar que las viñas que se situaban cerca de los molinos en los que se molía el mineral tenían menos problemas de oídio», indica Francisco Rego Martínez, investigador y técnico jubilado de la Estación de Viticultura y Enología de Galicia (Evega), que continúa empleando el azufre en el cuidado de su viñedo. «A nosotros el azufre nos está haciendo un buen trabajo para atajar el oídio», apunta Daniel Vizcaya López, un viticultor de la comarca de Valdeorras que, junto con su hermana, cuenta con unas 8 hectáreas de viñedo.

La sensibilidad frente al oídio que presentan variedades como Brancellao o la falta de ventilación que pueda darse en algunos viñedos son factores que condicionan a los viticultores a seguir empleando tratamientos de azufre, segundo explica el investigador.

Además de ser un fungicida efectivo, sus propiedades como acaricida también hicieron que muchos viticultores lo empleen para mantener saneados sus viñedos. «Ácaros como la erinosis, que no suelen ser un gran problema para las cepas y que se manifiesta como pequeños bultos en la hoja, pueden controlarse con el azufre», detalla el técnico.

El azufre suele emplearse contra el oídio, así como contra la excoriosis o para atajar la presencia de ácaros en el viñedo

En algunas zonas del sur de Galicia ya se ha constatado una muy baja presencia de ácaros en el viñedo, de manera que no sería preciso emplearlo para este fin. «Desde hace bastantes años en la zona de Pontevedra casi no hay ácaros en los viñedos, ni en aquellos que se tratan con azufre ni en los que no reciben tratamiento», concreta Rosa Pérez Otero, ingeniera técnica agrícola y responsable de los avisos sanitarios de la Estación Fitopatolóxica de Areeiro, dependiente de la Diputación de Pontevedra.

El azufre también se emplea en la viticultura para atajar los daños que provoca la excoriosis en el viñedo. «Cuando hay problemas leves de excoriosis el azufre puede ser una buena opción para controlarlo», indica Rego Martínez.

Existen, además, mezclas de azufre para atajar otras problemáticas del viñedo, como azufre con cal, conocido como mezcla sulfocálcica. «Suele emplearse en invierno para tratar la excoriosis o la cochinilla y durante años incluso dejó de comercializarse, pero ahora vuelve a haber firmas que lo tienen», detalla Rego.

En seco o en mojado

La aplicación del azufre fue durante mucho tiempo uno de los mayores inconvenientes de este tratamiento, puesto que se aplicaba en polvo en el viñedo y, pese a emplear equipos de protección, terminaba causando importantes molestias a los viticultores que lo aplicaban. La irritación de los ojos o las molestias al respirar son algunos de los daños que provoca su aplicación en polvo.

Hoy en día, aun se sigue a dar en polvo, pero también se comercializa para aplicar diluido en agua, como otros fitosanitarios. «Si se emplea azufre en polvo y se da con equipos de mano, por mucho que utilices protección acabas teniendo molestias y picores, incluso varios días después», reconoce Daniel. En su caso, opta por dar dos tratamientos, uno de ellos con los primeros pámpanos, que dependiendo de los viñedos realiza con equipos de mano. Mientras, la segunda de las aplicaciones, que hace previo a que aparezca la flor, suele ya realizarlo con el tractor, con lo que se reduce la problemática, ya que la propia cabina del tractor protege en mayor medida al viticultor.

Muchos viticultores optan por aplicarlo en mojado por las molestias que provoca utilizarlo en polvo

Su aplicación en mojado, diluido en agua, es una solución por la que optan muchos viticultores. «La mayor parte de los viticultores que emplea azufre en la zona de Pontevedra opta por aplicarlo en mojado, como cualquier otro producto fitosanitario, ya que le resulta más cómodo», indica Rosa Pérez. «En años como este, con una carga importante de mildiu, hay muchos viticultores que aprovechan cuando se da este tratamiento para acompañar con azufre para prevenir el oídio», detalla el investigador Francisco Rego. En el caso de las grandes bodegas, es poco frecuente que se decanten por emplear el azufre, como apunta la experta.

Pese a que los viticultores coinciden en señalar las incomodidades que puede suponer su aplicación en polvo, también valoran que esta opción parece traer mejores resultados para el viñedo. «Aunque los principios son los mismos en seco que en mojado y debiera funcionar igual, parece resultar más rápido si se aplica en polvo», explica Rosa Pérez Otero, que matiza que se trata de una conclusión basada en la observación experimental que hace en su día a día en los viñedos de la provincia. Una opinión semejante tiene Rego que detalla que en aquellas variedades que no sean muy sensibles al oídio suele resultar efectivo el tratamiento mojable, que resulta más cómodo de aplicar.

Método de aplicación tradicional do xofre na zona de Valdeorras.

Otra de las ventajas que proporciona el azufre frente a otras soluciones es que no se acumula en el viñedo, con lo que se reduce el riesgo de que provoque resistencia, a diferencia de otros tratamientos. Este es también uno de los motivos por los que se permite su uso en la viticultura ecológica. «En biología no existe el riesgo cero, pero al ser un producto de contacto tiene menos problemática», apunta Pérez Otero. Su bajo coste, en comparación con otros tratamientos fitosanitarios, es otro de los motivos por el que muchos viticultores optan por emplearlo.

Escoger el mejor momento para aplicarlo

Las propias característica del producto condicionan su aplicación y limitan su efectividad. Se dé en polvo o en mojado, hace falta esparcirlo siempre con buen tiempo tanto el propio día en el que se echa como en los siguientes, para conseguir que actúe. «Al ser un producto de contacto y no penetrar en la planta si al día siguiente de aplicarlo llueve se le resta efectividad y tendría que volver a aplicarse», explica la ingeniera.

Así, en primaveras como la de este año, con muchas lluvias, es frecuente que los viticultores decidan aplicar otras soluciones penetrantes o sistémicos con los que tratar el oídio en vez del azufre, así como cuando la presión de oídio es muy intensa. «Hay que tener en cuenta que aplicarlo de nuevo supone ya no sólo un gasto económico sino que se incrementan las horas de trabajo, que también tienen un costo económico y hace falta considerarlas», indica la investigadora.

Hace falta aplicarlo sin previsión de lluvias y antes de la floración

La aplicación del azufre, en general debe hacerse antes de la flor. «Por la manera que tiene de invernar el oídio y en variedades como el Albariño suele ser suficiente aplicarlo antes de la purga, mientras que en otras variedades más sensibles del Barrantes hace falta aplicarlo unas semanas antes», detallan desde Areeiro. Sin embargo, también las condiciones meteorológicas del invierno y de la primavera pueden motivar que se deba adelantar su aplicación. «Este año, en variedades como el Albariño, en la zona de Pontevedra bastaría con haberlo dado hace una semana, mientras que si el invierno se presenta con un clima más semejante al de Castilla habría que adelantar su aplicación», concreta la experta.

Recomendaciones en la aplicación

A la hora de aplicar el azufre hace falta tener presente que, como en la mayor parte de los tratamientos de la viticultura, es preventivo, por lo que no debe esperarse a localizar importantes daños en el viñedo para aplicarlo. «De poco sirve recurrir al azufre cuando ya tienes mucho oídio. Resulta efectivo a modo preventivo, no curativo», detalla el viticultor Daniel Vizcaya.

Tampoco debe aplicarse el tratamiento con elevadas temperaturas, por lo que lo aconsejable es escoger las primeras horas del día. «Nunca se debe aplicar con temperaturas superiores a 28 grados, puesto que puede provocar una especie de quemaduras en las hojas de la viña», explica Pérez.

Aplicarlo con elevadas temperaturas puede provocar daños en las hojas similares a las quemaduras

En el caso de aplicar el azufre en polvo también se recomienda buscar horas calmas, en las que el efecto del viento no impida que el mineral quede en el viñedo. «En la zona de Valdeorras incluso hay quien lo aplica de noche buscando que la hora esté lo más calmada posible», concreta el viticultor Daniel Vizcaya.

Además, hace falta tener en cuenta todas las precauciones que se deben tomar a la hora de manipular cualquier caldo fitosanitario y no exceder de las dosis recomendadas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información