Claves para que las frondosas autóctonas sean una alternativa rentable para madera

Uno de los mayores expertos peninsulares en frondosas, Froilán Sevilla, apunta algunos de los principios básicos para lograr optimizar su aprovechamiento. La apuesta por la calidad, la transparencia en la venta de la madera o la formación de los productores resultan imprescindibles para incrementar el valor de especies como el roble, el rebollo o el castaño

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Claves para que las frondosas autóctonas sean una alternativa rentable para madera

Gestión de una masa de frondosas en montes de la provincia de Ourense.

Convertir las frondosas autóctonas en una alternativa forestal atractiva para los propietarios es uno de los principios con los que trabaja Froilán Sevilla doctor ingeniero de montes y Jefe de Sección Territorial Merindades, en la Junta de Castilla y León. Sevilla, que participó recientemente en una jornadas para la valorización de las frondosas celebradas en Lugo, organizadas por el Distrito IX Lugo-Sarria, incide en que la selvicultura es la herramienta fundamental para lograr dar valor a estos montes, aunque también se requieren otros cambios en la gestión de los bosques autóctonos.

“A diferencia de lo que ocurre en Europa, en España apenas se ha desarrollado selvicultura de frondosas”: Froilán Sevilla, ingeniero de montes

“A diferencia de lo que ocurre en Europa, en España apenas se ha desarrollado selvicultura de frondosas. Navarra es la comunidad más avanzada en este sentido, con un porcentaje de corta del 15% sobre el crecimiento de las frondosas”, explica.

En los bosques de la Sección Territorial IV de Burgos que gestiona, Sevilla apuesta por un modelo de gestión de mínima intervención, centrado en dirigir los procesos espontáneos con el mínimo gastos, a través de aprovechamientos. “Es fundamental comprender al máximo los cambios en el ecosistema, al fin y al cabo la selvicultura es una aplicación de la ecología forestal”, valora.

Apostar por la calidad

En la gestión de las masas boscosas de frondosas autóctonas como robles, rebollos o castaños es primordial apostar por la calidad. “A diferencia de los eucaliptos, en los que la rentabilidad se puede basar en la cantidad, en las frondosas autóctonas es fundamental apostar por la calidad”, reivindica Sevilla.

En función de la calidad, la madera de frondosas autóctonas puede terminar utilizándose para ebanisterías, desenrollo, chapa a la plana o en el caso de los robles para cubas de vino. Todo ello si tienen una gran calidad y logran lo que en el mercado francés, uno de los más especializados en este tipo de madera, se conoce como de calidad A. “Conseguir madera de la máxima calidad es extremadamente difícil. Requiere de conocimiento, actuaciones cuidadosas, mejora progresiva en función de los resultados y una continuidad a lo largo de las décadas que es muy difícil de alcanzar en España”, reconoce Sevilla.

Los árboles aún con buena madera pero que tienen uno o dos nudos pequeños cada metro lineal se consideran de calidad B y pueden emplearse para sierra de alta calidad, muebles e parqué. Los ejemplares con nudos sanos, considerados como de calidad C en el mercado francés, se destinan a sierra de calidad media. Mientras, la madera con muchos defectos y nudos saltadizos, se clasifica como de calidad D en Francia, y se emplea en sierra de baja calidad como traviesas. La peor madera se utiliza como leña o en trituración. “En robles y rebollos hay demanda incluso para la madera de sierra mediocre (calidades C y D) aunque non tengamos pies bien conformados, si son sanos y gruesos ya presentan madera de sierra aprovechable”, concreta.

En función de la calidad de pieza, un roble puede pasar de pagarse a 20 euros euros el metro cúbico a alcanzar los 400 euros

Sobre todo en especies como el roble o el rebollo, lograr madera de calidad permite incrementar el precio considerablemente. “La diferencia de precio por unidad de volumen en el roble es del orden de 20 veces: 20 euros por metro cúbico para leña, los ejemplares de menor calidad, y de 400 euros metro cúbico para el roble que sirve para chapa”, detalla Sevilla.

Al margen de la calidad, una de las claves para lograr oportunidades para la comercialización de frondosas autóctonas es contar con un mercado transparente que ofrezca información sobre los precios que se pagan por la madera. “Todos los actores deben conocer lo que se compra y vende, sus calidades y precios”, apunta. Para Sevilla también es fundamental evitar los oligopolios. En el caso de las frondosas el mayor peligro es la escasez de compradores.

Lograr madera de calidad

Para conseguir madera de calidad en estas especies se puede apostar por bajas densidades de árboles y muchos cuidados o por una alta densidad y trabajos puntuales, de manera que sea la naturaleza quien realice la mayor parte del trabajo para después ir haciendo una selección de los ejemplares con mejores aptitudes.

Las masas con alta densidad de árboles espontáneos es una opción viable para lograr madera de calidad

En los montes de Burgos que gestiona Sevilla están apostando por altas densidades. “Para conseguir madera de calidad en frondosas es fundamental partir de una elevada densidad inicial, de varios miles de pies por hectárea, para que los troncos tiendan a crecer en vertical, las ramas sean finas y exista una amplia base sobre la que seleccionar”, detalla el ingeniero de montes.

En este sentido, Sevilla recomienda centrar esfuerzos en una selección adecuada con un marcado correcto y lograr el mejor precio por ejemplar, más allá de gastar tiempo y dinero en averiguar el volumen por hectárea.

Las frondosas en Galicia

En Galicia, la superficie de frondosas autóctonas es de más de 400.000 hectáreas, lo que supone el 14% de la superficie gallega y el 29% de la arbolada. La mayor parte son robledales de Quercus robur (124.780 hectáreas) seguido de robledales mixtos con otras frondosas autóctonas (121.665) aunque también hay un importante número de sotos y abedulares que ocupan unas 46.455 hectáreas. A ellas se suman repoblaciones jóvenes de frondosas y bosques de ribera o de Quercus pyrenaica.

Tanto los robles como los castaños se encuentran entre las especies mejor pagadas en el mercado internacional de madera de calidad. Además, en España hay una gran demanda no cubierta de especies como el rebollo, aunque según apunta Sevilla, los robles y en especial los rebollos, requieren de una selvicultura compleja para lograr madera de máxima calidad.

“El producto que se ofrece en Galicia es de muy baja calidad y con un volumen mínimo, lo que en absoluto se corresponde con su importancia en extensión”

Según los datos del Observatorio Forestal de la Xunta de Galicia, la corta anual de frondosas caducifolias en Galicia se sitúa en los 250.000 metros cúbicos, casi todos en montes de gestión privada. “El producto que se ofrece en Galicia es de muy baja calidad y con un volumen mínimo, lo que en absoluto se corresponde con su importancia en extensión”, reivindica Sevilla.

Una de las claves para mejorar las oportunidades para las frondosas autóctonas en Galicia pasa por disponer de unidades de gestión de suficiente tamaño, tal y como indica Sevilla, dado el minifundio que caracteriza el monte gallego. “Sería mejor contar con propiedades de más de 50 hectáreas, pero también sirven 20 hectáreas y asociaciones para la gestión”, apunta.

Pese a la baja tasa de extracción de madera de frondosas, Sevilla pone más el foco en mejorar a la hora de cómo se corta y no tanto en el volumen que se logra, para comenzar a valorizar la producción de madera de calidad.

Otro de los aspectos en los que incide Sevilla para mejorar el aprovechamiento de las frondosas en Galicia es en la necesidad de proporcionar una mayor formación sobre las oportunidades y la gestión que se precisa para el aprovechamiento de los bosques autóctonos. “Es importante contar con una red de bosques demostrativos que ayuden a comprobar de manera directa las pautas a aplicar y ver los resultados”, apunta.

La importancia de la selvicultura

Una selvicultura adecuada puede acelerar el crecimiento de las frondosas autóctonas. Para lograr resultados es fundamental realizar una selección adecuada de los árboles con mejores aptitudes a temprana edad y trabajar desde el primer momento a favor de pies bien conformados y vigorosos. “La mera extracción de pies maderables o leñosos no es selvicultura”, comenta.

Sevilla recomienda cuidar la selección de los árboles a cortar, de manera que se haga por un profesional en la gestión de la masa arbórea y prestando atención a las primeras cortas.

“La idea de que los robles apenas tienen un elevado potencial de crecimiento proviene del maltrato secular al que se han visto sometidos. Cuando los árboles han sufrido repetidos daños no se puede aspirar a madera de calidad, pero cuando una selvicultura selecciona progresivamente los pies más vigorosos y mejor conformados, la situación cambia radicalmente”, argumenta el ingeniero de montes.

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