
Foto: Instituto de Ciencias de la Vid y el Vino
David Gramaje, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto de Ciencias de la Vid y el Vino (ICVV), ofreció una formación online en la que habló de cómo los hongos pueden afectar seriamente la salud de las vides y cuáles son las mejores técnicas para combatirlos. La prevención sigue siendo la principal herramienta frente a unas enfermedades que todos los años provocan enormes pérdidas económicas en el sector.
Contexto de las enfermedades más habituales
Un primer aspecto que hay que tener claro es que las enfermedades fúngicas de la madera del viñedo (EFMV) pueden afectar a cualquier vid independientemente de su tamaño, su edad, la casta de la que se trate o la zona geográfica donde esté el viñedo. Por eso hay que estar vigilante en todas las localizaciones y en todos los momentos y procesos.
“Por ejemplo, el pie negro o la enfermedad de Petri afectan principalmente a plantas de vivero o cepas muy jóvenes haciendo que no broten bien y carezcan de vigor. En plantas adultas es muy habitual la Botryosphaeria —conocido como brazo negro muerto— que hace secar sarmientos y pulgares.”, dijo Gramaje.
Pero la dolencia fúngica más conocida en todo el mundo es la yyesca. Por su expansión y por lo visual que resulta. Su síntoma más perceptible es el cambio en la parte interna de los sarmientos, apareciendo manchas rojas en las cepas tintas y amarillas en las cepas blancas. Y puede provocar la muerte súbita de la planta en los meses de verano.
La yesca y la eutipiosis son las enfermedades fúngicas más habituales en viñedos adultos en todo el mundo
Y destaca también la Eutipiosis, causada principalmente por el hongo Eutypa lata. Aparece generalmente en plantaciones de más de 8 años. Las vides presentan brotes raquíticos, de hoja muy pequeña, cloróticas (verde pálido) y con necrosis marginales cuando la afectación es alta. Y los racimos sufren corrimiento, es decir, caen antes de desarrollarse.
Más allá de esos tres hongos extendidos, hay miles más en cada zona vitícola. Otro principio claro es que no hay ninguna madera resistente por sí misma a los hongos. Puede haber algún genotipo más o menos tolerante a ciertos patógenos, pero no plenamente resistente.

Los síntomas de la yesca son fácilmente reconocibles en los brazos de la vid
También hay que tener en cuenta que los hongos pueden desarrollarse en vivero y en viñedo y que muchos tienen fases latentes que no permiten detectarlos. Y es fundamental ser conscientes de que no hay tratamientos curativos plenamente eficaces. Lo único que funciona es el control preventivo.
Causas y pérdidas
Gramaje ofreció cifras para ilustrar las pérdidas económicas que causan las EFMV. Por ejemplo, en Australia se estima que el 47% de la casta syrah está afectada por la eutipiosis, con un impacto de 2.800 dólares australianos (1.026 euros) por hectárea. Y en California, las pérdidas por eutipiosis y botryosphaeria suponen 260 millones de dólares (223 millones de euros). En Francia la yesca daña el 12% de los viñedos, implicando un gasto superior al millón de euros solo en intentar frenarla.
Aunque las EFMV llevan siglos presentes, en los últimos tiempos su incidencia aumentó exponencialmente en prácticamente todo el mundo. Una de las causas está en el boom de plantaciones que se produjo desde los años 90 del pasado siglo.
La lucha contra las EFMV siempre supone un gasto en prevención, pero será más caro intervenir cuando los hongos ya hayan actuado
“En aquel momento se comercializó desde los viveros mucho material vegetal. Algo de primera calidad pero buena parte también de segunda y de tercera. Ahora esas plantas que superan los 30 años ya están mostrando los efectos de las EFMV.”
Otra de las causas del auge de estas enfermedades estaría en los cambios en los métodos de producción. Al pasar a producir en espaldera y aumentar la densidad de vides por hectárea, también hay más cantidad de madera en el viñedo y más posibilidades de contagio.

A pesar de las prácticas de prevención, las EFMV siguen causando enormes pérdidas económicas todos los años
Y en tercer lugar influyó la prohibición en muchas zonas de utilizar determinados fungicidas. “Fue el caso del arsenito sódico, los fungicidas bencimidazoles o el bromuro de metilo. Todos ellos ayudaban a mantener las vides en buen estado sanitario, si bien causaban problemas medioambientales.”
Todo esto llevó a que ya se identificasen en las regiones vitícolas hasta 135 especies de hongos que pueden causar EFMV y 35 géneros de patógenos asociados a ellas. Por contraste, en 1980 en España solo estaba certificada la presencia de la yesca y de la eutipiosis.
La prohibición de los fungicidas químicos más eficaces dificulta la prevención pero ayuda a cuidar el entorno de los viñedos
Los hongos pueden estar presentes en los suelos y atacar las plantas desde la raíz, pueden llegar por el aire y entrar en la vid a través de las heridas de poda y los hay capaces de colonizar el material genético presente en los viveros de vid.
Sistema integrado de prevención
Así pues, para frenar el impacto de las EFMV, es necesario actuar en todas las fases de la vida útil de la vid, en un sistema de manejo integrado. Empezando por los viveros, siguiendo por el viñedo joven y acabando en el viñedo adulto. De nada sirve una buena genética o un buen estado fitosanitario sin una estrategia de control preventivo de las EFMV.
En el vivero el proceso de propagación se puede dar ya en la fase de creación de la planta-injerto. O en las heridas de poda de las plantas nuevas, en el desyemado o en la realización de injertos. La cuestión es que en el vivero es muy difícil detectar la presencia de las EFMV porque las plantas pueden presentar una apariencia óptima y estar contaminadas. Unas infecciones aeróbicas y anaeróbicas que no siempre se sabe cómo se producen.

La alta densidad de vides por hectárea es un factor que ayuda a la propagación de las EFMV
Para evitar infecciones en los viveros se puede recurrir a productos químicos de síntesis. Pero ninguno de ellos es totalmente eficaz. Los que realmente funcionaban ya no están autorizados en la UE. Por eso, lo más recomendable es utilizar técnicas de control biológico.
Una norma básica en la prevención consiste en tener en cuenta que buena parte de las EFMV son muy difíciles de detectar hasta que se manifiestan
“El control biológico emplea organismos vivos que compiten con los hongos por el espacio y los nutrientes. Son organismos que crecen mucho y muy rápido. También se puede acudir a la producción de metabolitos y al micoparasitismo.”
Curiosamente, uno de los organismos que mejor funciona para frenar los hongos nocivos para la madera de vid es precisamente un hongo: el trichoderma. Ensayos realizados en España e Italia demostraron la efectividad de inocular la cepa SC1 en las plantas de Vivero, ya que se adaptan rápidamente, no daña la planta y se esparcen con rapidez. “También es útil la cepa PTA-271 de la bacteria bacillus subtilis. Pero hoy no está disponible comercialmente.”
La termoterapia con agua caliente es otra medida de prevención. La que más se emplea hoy en la UE. Consiste en hidratar la planta de vivero durante una hora, sumergirla en agua caliente a entre 50 y 53 ºC durante 30 minutos y volverla a hidratar otra media hora. Al cabo de 24 horas hay que plantarla inmediatamente en lo que va a ser el terreno definitivo.
El problema de la termoterapia es que puede afectar a la viabilidad de algunas plantas. Por ejemplo la casta pinot noir puede resultar muy afectada mientras que en la cabernet apenas tiene impacto negativo. Además de las castas, la eficacia dependerá del material empleado en la inmersión y del clima de la zona donde se trabaje. Y tampoco está probado que sea totalmente eficaz en la eliminación de hongos causantes de EFMV.
Los agentes de control biológico son principalmente bacterias y hongos. Pero ya se avanzó con levaduras, plantas crucíferas y oomicetos
En el caso de Galicia, el CSIC y la Estación de Viticultura y Enología de Galicia aplicaron tratamientos de termoterapia a 53 ºC en plantas de vivero de 9 castas autóctonas gallegas y se obtuvieron unos resultados de viabilidad de entre el 90 y el 100%.
La combinación de termoterapia con la inoculación de la cepa SC1 de trichoderma sí que ofreció unos resultados de alta eficacia en la contención de patógenos causantes de las EFMV en material vegetal de los viveros, según arrojan diferentes estudios en los que participó Gramaje.
Otra fase de prevención está en los campos de vivero. El proceso en el que la planta enraíza y comienza a formar su parte aérea. En esta fase es muy común la aparición de hongos asociados al pie negro. Y es que son capaces de producir estructuras que les permiten vivir mucho tiempo en ausencia de hospedante.

La biofumigación con agentes de control biológico es una medida efectiva en viñedo adulto
Al no poder usar químicos, lo más eficaz y sostenible es la fumigación con plantas crucíferas. Una de las más empleadas es la mostaza. Las crucíferas acumulan en todos sus tejidos glucosinolatos, un grupo de sustancias que, al ser liberadas, se vuelven bioactivas y pueden ser tóxicas para diferentes organismos presentes en el suelo.
Investigaciones realizadas en España, Nueva Zelanda y Canadá demostraron que la aplicación de biofumigación con mostaza reduce hasta en el 50% la aparición de hongos asociados a la transmisión del pie negro.
Lo que se hace es preparar el terreno para plantar en otoño las crucíferas. En la primavera se procede a su picado y esparcimiento y se cubre el suelo con plástico negro. Durante un mes se mantiene cubierto y regada la superficie y luego se libera para que termine de ejercer todo su efecto biocida.
Los tratamientos en la pre-plantación constituyen la segunda fase preventiva. También en este caso el control biológico es la mejor herramienta. Y también con el uso de hongos, bacterias e incluso oomicetos. Se pueden esparcir directamente sobre la planta-injerto o sumergir esta en los productos preventivos preparados.
“Hay que tener claro que un solo agente de control biológico no va a funcionar. Tendremos que emplear combinaciones de varios de esos elementos. Sobre todo para combatir el pie negro y la enfermedad de Petri. Pero hay que saber que estos productos son más caros que los fungicidas de síntesis, y aún más cuando hay que combinar varios. Eso suele retraer a los viticultores.”
Los suelos son espacios llenos de microorganismos que interactúan de miles de formas diferentes. Por eso es necesario emplear dosis de recuerdo de los agentes de control empleados. Y eso vuelve a encarecer las medidas de prevención en esta fase.
Los trabajos de investigación de Gramaje mostraron que la cepa SC1 de trichoderma funciona bien en suelos arcillosos pero pierde eficacia en los arenosos. Y, con la cepa PTA-271 de la bacteria bacillus subtilis sucede lo contrario. Por lo tanto, la eficacia de estos y otros agentes dependerá del tipo de suelo.
La estrategia preventiva tiene su tercera fase en los viñedos jóvenes. “Un paso agronómico fundamental es evitar cualquier tipo de estrés en las plantas en los primeros años de vida. Hay que moderar la velocidad de formación y retrasar la entrada en producción.”
La termoterapia con inmersión a 53 ºC con castas autóctonas gallegas mostró unos resultados óptimos de desinfección
Conviene evitar que haya producción en los tres primeros años de vida y demorar la llegada al rendimiento máximo hasta los 8 o 10 años, dependiendo de la casta de uva y del portainjerto. Y es que cualquier planta estresada va a ser más susceptible a la acción de los patógenos, no solo de los que causan las EFMV.

Gramaje explicó gráficamente el ciclo de los hongos en las viñas en producción
Fortalecer el sistema radicular, rebajar a dos yemas el pámpano mejor situado, que el tronco y los brazos tengan una buena formación y, finalmente, dejar los pulgares en los brazos y aumentar paulatinamente la capacidad de carga. Todos estos pasos hay que seguirlos en función de la aparición de las cuatro primeras hojas.
El estrés hídrico también hay que evitarlo, siempre que el cambio climático lo permita. No está demostrado que un mayor estrés hídrico suponga una mayor aparición de hongos causantes de EFMV. Lo que se comprobó es que la yescasez de agua y humedad favorece la aparición de yesca y enfermedad de Petri en el sistema vascular de la vid. Y que la abundancia de agua ayuda a que se desarrolle el pie negro en la raíz y la rizosfera.
Viñedos adultos y poda
La cuarta fase de prevención está en la sanidad de los viñedos adultos. Un paso principal es la eliminación de los restos de poda. En los restos pueden permanecer hongos que, mediante el efecto del aire, de los insectos o de la lluvia acaban volviendo a las vides a través de las propias heridas que deja la poda. Y es que la persistencia de los hongos en la madera cortada llega a ser de meses.
Los métodos de eliminación de los restos de poda son variados. Uno de los más eficaces es la quema, si bien no está autorizada en todas las regiones vitícolas. “Otra opción es triturarlos, pero el tamaño microscópico de las esporas de los hongos implica que pueden permanecer en el triturado; y aún sería más peligroso si ese triturado se emplea como abono o para mulching. La estrategia más sostenible pero también más cara sería compostar los restos de poda. Está demostrado que su uso reduce en un 100% la incidencia de los hongos de la madera de vid.”
La quema de los restos de poda y madera dañada es el método más efectivo. Pero no en todas las zonas está autorizado
Y, por supuesto, la propia poda va a condicionar la aparición o no de EFMV. Como principios básicos se recomienda nunca podar antes o después de que llueva, realizar los cortes en bisel, cortar alejados del punto de inserción de las yemas y dejando madera de protección y reducir en lo posible el tamaño y número de cortes.
Las heridas de poda son fuente de entrada de hongos patógenos tanto en campos de plantas madre como en viñedo establecido. La protección de los cortes mediante pastas y resinas que combinen diferentes agentes de control biológico —principalmente SC1 trichoderma— es una práctica habitual. En España está permitido el uso en heridas de una mezcla de piraclostrobin (0,5%) y boscalida (1%) aunque son productos químicos.

En la poda hay que reducir el número y tamaño de cortes para dejar expuesta la menor superficie
La mejor opción es aplicar los medios de control biológico inmediatamente después de realizar la poda. Así, los agentes biológicos comenzarán a competir desde el primer momento con los patógenos, que están presentes en la madera y en el ambiente.
Los métodos de control biológico serán más efectivos cuanto antes se proceda con su aplicación
Por contra, los medios químicos son más flexibles. Los autorizados en España obtienen la misma eficacia si se aplican al día siguiente de podar que si se aplican seis días después de la poda. Un factor a tener en cuenta, dada la yescasez de tiempo y mano de obra que hay habitualmente en el viñedo.
Dado que la efectividad de los agentes biológicos dependerá de la genética de la vid y de las condiciones climáticas y ambientales, se recomienda recoger toda la información disponible sobre los productos que hay en el mercado y los estudios realizados de efectividad antes de comprarlos y aplicarlos. Para que el viticultor disponga de lo que más resultado puede dar.
Más allá de la prevención, hay una estrategia que puede resultar curativa ante la eutipiosis y la botryosphaeria: la renovación de la cepa. Funciona bien en plantas con afección localizada en brazos y pulgares. Consiste en ir eliminando las partes afectadas hasta llegar a la madera sana. Luego se cubren los cortes con una pasta o una resina y después se intenta renovar la planta con el brote basal.
Es una estrategia que resulta cara y requiere de mucho trabajo. Y tampoco resulta 100% eficaz. Se recurre a ella para proteger viñedos de alto valor o que tienen una importancia especial para el viticultor.
Conclusiones
– Hay múltiples factores que influyen en la aparición de las EFMV y en la mayoría de los casos están correlacionados
– La gestión de las EFMV precisa de un enfoque holístico. No solo se puede actuar desde el punto de vista fitopatológico. Hay que tener en cuenta factores ambientales, genéticos, climáticos…
– En la parte agronómica hay que trabajar en el cuidado de la planta joven luego de ser introducida en el viñedo
– Conviene profundizar en nuevas prácticas culturales como el control biológico y los sistemas de conducción de los flujos de savia
– Además de hongos y bacterias, las levaduras y los oomicetos son también agentes de control biológico de eficacia contrastada
– En el futuro aumentará el empleo de nanomateriales en la protección frente a EFMV. Ya se están empleando nanotransportadores para liberación de compuestos en planta de viveros
– La prevención tiene que completarse con otras prácticas como el uso de bioestimulantes, fertilizantes foliares o compuestos naturales
Español





Control OJD