Cómo el inventario forestal continuo de Galicia está analizando los recursos del monte

El control de la evolución de las masas forestales por imágenes satélite abre nuevas posibilidades, como la de definir mapas de disponibilidad de aprovechamientos madereros

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Cómo el inventario forestal continuo de Galicia está analizando los recursos del monte

El inventario forestal continuo registra especies, usos y posibilidades de aprovechamiento técnico-legal.

El inventario forestal continuo de Galicia está ya obteniendo sus primeros resultados, con datos publicados sobre cuatro municipios, uno por provincia: Alfoz (Lugo), Oia (Pontevedra), Laza (Ourense) y Abegondo (A Coruña). Conocemos más sobre el proyecto del inventario forestal continuo de la mano de Juan Picos y de Julia Armesto, ambos de la Escola de Enxeñería Forestal de Pontevedra (UVigo), que participaron recientemente en unas videojornadas forestales para presentar los primeros resultados de la iniciativa.

Origen
A pesar de la existencia de un inventario nacional que se realiza cada 10 años, «la propia naturaleza del medio, un entorno forestal activo como el gallego, o las propias dinámicas rurales hacían necesario reducir ese intervalo», explica Juan Picos.

De este modo, se abre en 2020 un convenio entre la Consellería de Medio Rural, la Universidad de Santiago y la Universidad de Vigo para poner en marcha el inventario forestal continuo de Galicia. La idea es «no sólo reducir ese intervalo de 10 años entre inventarios, sino asumir un trabajo continuo de seguimiento de los recursos forestales en Galicia, pudiendo actualizarse lo más en tiempo real posible».

Objetivos
Pero,¿en qué consiste el inventario? Lo que busca es «caracterizar los recursos forestales tanto en superficie como en otras variables, como existencia de madera», define Juan Picos. Para definir los parámetros a estudiar, se procedió a «una consulta a entidades del Consello Forestal de Galicia para conocer las variables que podían ser de interés para ellas», explica.

A partir de sus respuestas, «se optó por proceder a un inventario forestal aumentado, incluyendo las variables de los recursos forestales, y cuantificar otras, como su aprovechamiento desde el punto de vista económico, tecnológico o legal; esto es, en una masa determinada, además de saber la especie y la cantidad, mostrar posibles restricciones en torno a patrimonio o red natura, por ejemplo, o incluso atribuir la propiedad del monte, etc.», detalla el director de la Escuela de Enxeñería Forestal de Pontevedra, Juan Picos.

Sistema
Para conseguir esto, el proyecto parte del uso de imágenes satélite «que no sólo procuran hacer un registro del mapa de vegetación, sino también aplicar una serie de variables a la superficie de control».

Este proyecto «va a ir ganando eficiencia con el paso de la constancia, puesto que es esta última la que nos va a dar una inercia en la medición, y precisión», amplía el ingeniero. La evolución más próxima gira en torno a la integración de nuevas variables, como «capturas con tecnología Lidar, lo que nos permite ir introduciendo mejoras y afinando el sistema», detalla.

Entre las ventajas que aporta el Inventario está «el acceso a una información actualizada de los recursos, el cambio de percepciones sobre el territorio por datos precisos, y en definitiva, tener una información precisa que permita tomar medidas objetivadas», aporta Picos. El trabajo por el desarrollo de este inventario forestal continuo «es una carrera de fondo», remata.

En cuanto a las perspectivas de futuro, Juan Picos afirma que «para Galicia no hay opción de que no tenga un proyecto continuo de medición y estimación transparente, tanto para políticas, como para agentes privados del mercado o para los propios consumidores de madera del territorio, ya que permite observar que los recursos provienen de una superficie totalmente controlada», defiende.

Resultados

En su intervención en las jornadas, la doctora en ingeniería de montes Julia Armesto aludió a dos líneas de resultados: la detección de cambios en masas forestales mediante cartografía de media resolución, y un mapa de usos generales en alta resolución.

Las imágenes de la teledetección provienen de dos satélites, el Sentinel2, de Copernicus, y el Worldview 3, diferenciados, entre otras cuestiones, por su resolución. Las imágenes obtenidas se integran con algoritmos para ver cambios en la evolución de masas forestales, y se comprueban con trabajos de campo de la empresa Seaga, para «ir entrenando el algoritmo para el territorio gallego, y así clasificar eficazmente los recursos«, destaca Juan Picos.

Imágenes de media resolución: cambios en el monte
En un primer momento, los resultados de la detección de cambios con Sentinel2 tuvieron que pasar por un filtrado y eliminación de ruido, y por la localización de falsos positivos. Una vez corregidos estos errores, lograron el «objetivo primitivo de identificación de talas año a año», explica Armesto.

Fonte: Julia Armesto

Gráfico que muestra resultados cartográficos del satélite Sentinel2

Imágenes de alta resolución: mapa de usos
En cuanto a la cartografía de alta resolución, con imágenes de los satélites Worldview 3, conviene partir de la consideración de que «la ventana temporal de adquisición es muy amplia, por lo que las imágenes se ven afectadas por la pérdida de hoja de algunas especies, y por el cambio de incidencia solar, lo que da lugar a sombras, y con ellas, dificultades de identificación de información», matiza Armesto.

Al igual que en el caso de Sentinel2, a las imágenes de alta resolución del Worldview 3 se les aplica un algoritmo de clasificación, afinado y entrenado con los trabajos de campo de Seaga. Además, a estas imágenes también se les aplican correcciones de otras fuentes de medición, como los resultados de los análisis multitemporales de Sentinel2, o la aplicación de Lidar para controlar el arbolado de regeneración. De esta manera, se precisan los usos del monte y las especies que lo integran.

Fonte: Julia Armesto

Imágenes comparativas de integración de correcciones a partir de otras tecnologías

A pesar de que, por el momento, en la detección de nuevas plantaciones ninguna de las metodologías es plenamente efectiva, en el resultado final del Worldview 3 se observa una mayor precisión. No obstante, desde el grupo de investigación, están trabajando en métodos complementarios para intentar estimar estas superficies.

Fonte: Julia Armesto

Imagen cartográfica sobre la diferenciación de variedades de conífera en Laza

Definir la viabilidad de aprovechamientos
Una vez lograda la obtención de las clasificaciones de los terrenos en los mapas de usos, el proyecto procedió a «una caracterización de la viabilidad de aprovechamiento«, explica Juan Picos. La metodología sucesiva para este caso parte de la aplicación de una serie de indicadores por píxel a las cartografías de Sentinel2, como pueden ser «la forma de la parcela, la superficie, la pendiente, la distancia a la vía de saca más próxima, o la fragmentación del entorno de la parcela; entendiendo que estos factores son los que pueden condicionar el aprovechamiento».

En esta caracterización, también se incluyen las seis restricciones legales más importantes sobre el aprovechamiento, es decir, «aquellas vinculadas a infraestructuras, patrimonio cultural, aguas, espacios naturales, costas y carreteras», detalla Picos. Con la agregación de todos estos indicadores y variables se generó «un modelo de disponibilidad de aprovechamiento técnico, y de disponibilidad legal de aprovechamiento que, combinados, esperamos que puedan caracterizar la posibilidad de aprovechamiento en cada una de las áreas que se estudien», avanza.

Fonte: Julia Armesto

Imagen sobre la definición del inventario forestal aumentado

Adicionalmente a la cartografía forestal, «el Inventario Forestal Continuo de Galicia incluye el levantamiento de parcelas en campo, de manera complementaria, bajo el diseño de los investigadores de la USC liderados por César Pérez», añade Juan Picos. En estos trabajos se midieron cerca de 400 parcelas en una red piloto y se están comenzando los trabajos de la red definitiva, en la que se espera llegar a unas 4.000 parcelas.

«En ellas se adquieren datos sobre las especies, tamaño de los árboles y numerosos parámetros que facilitarán la extensión de la información de la muestra al conjunto del monte gallego» -especifica Picos-. Este proceso está coordinado con la red de daños de los bosques e incluye la toma de datos sobre el matorral «para desarrollar un mapa de combustibles que ayude a la prevención y a la lucha contra los incendios forestales, cuestión en la que están trabajando el Centro de Investigaciones de Lourizán y la Universidad de Vigo», detalla.

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