Cómo el monte vecinal de Meira repensó su ganadería de cabras para hacerla viable

La comunidad de montes de Meira, en Moaña (Pontevedra), introdujo en el 2016 un rebaño de 120 animales, pero las exigencias de su manejo diario impedían la rentabilidad de la iniciativa. Para solucionarlo, optaron ahora por limitar el pastoreo de las cabras a cierres fijos

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La comunidad de montes de Meira (Moaña) se ha replanteado su proyecto de pastoreo con cabras tras ver que los costes de mantenimiento eran difíciles de asumir. La iniciativa había arrancado hace 5 años con el pastoreo diario de unas 120 cabras. Con el paso del tiempo, la comunidad llegó a tener 170 cabezas aproximadamente. Para su manejo, llegaron a contratar a tres personas, pues en los inicios, las cabras se pastoreaban a diario por diferentes partes dentro de las más de 400 hectáreas que abarca este monte vecinal.

Los animales se rotaban por las diferentes zonas del territorio para ir limpiando la maleza que se da. Apenas existían cierres, por lo que, todas las noches las cabras tenían que volver a una nave construida por la comunidad. Tal y como especifica Javier Fernández, presidente de la Comunidad de montes de Meira, “las cabras tienen mucha utilidad pero con un cierre nada más como teníamos antes, requerían muchos recursos de tiempo y mano de obra”.

La inversión desde un principio fue cuantiosa, y según especifica Jesús Collazo, miembro de la directiva de la Comunidad, “a nuestra inversión se le sumó a mano de obra del trabajo diario de tres personas, además de los gastos de mantenimiento de los animales porque conviene tener en cuenta que no es un monte que le dé una alimentación completa al ganado”. Por este motivo, se vieron en el deber de cambiar el formato de esta iniciativa para buscar la continuidad del proyecto con menores costes.

«Arrancamos con una inversión para la nave de unos 150.000 euros y con gastos de mano de obra de tres personas, y no era viable» (Jesús Collazo)

“Hemos tenido que dar una pequeña marcha atrás porque teníamos tres trabajadores y muchos gastos, y esto tiene que estar acompañado de algún rendimiento económico”, explica Collazo. Tras vender una parte de la explotación, aproximadamente 100 cabezas, a un particular orensano, “la idea es continuar con el proyecto introduciendo más cierres, esa nos dimos cuenta qué era a clave”, detalla el presidente. En estos momentos cuentan con dos cierres, uno de 15 ha, otro de 12 ha, a los que incorporarán un más de 6 hectáreas.

Jesús Collazo y Javier Fernández coinciden en que “sigue siendo una buena idea por la labor que hacen las cabras en el monte y por su utilidad en un terreno tan extenso” pero “tienen que reducir gasto para ‘casi empatar’ los costes a cero”. Asimismo, entre sus objetivos futuros están el aumento de cabezas bajo la premisa de “darles un cuidado especial, dándole prioridad a los cuidados veterinarios y su salud para tratarlos como se habían ido personas”, avanzan.

Instalaciones y ayudas

“Los inicios fueron totalmente sobre nuestra responsabilidad, no recibimos ayuda de nadie”, confirma Javier Fernández. En aquel año, la Xunta concedía ayudas a la compra de cabezas de ganado, pero “justo cuando arrancamos nosotros, quitaron este tipo de subvenciones”, detalla Collazo. Luego, una ayuda que habían tenido por parte de Medio Rural había sido para colaborar en una de las propuestas de cierre que habían pensado.

Ahora, “la Consellería va a colaborar haciendo un nuevo cierre, y los va a hacer un refugio de ‘tres paredes’ cubierto para que los animales no tengan que ir todos los días la una nave, y que en caso de temporal tengan un lugar donde resguardarse”, adelante Fernández. De la misma manera aclara que “este año van a salir unas ayudas para el mantenimiento de razas autóctonas, en este caso de cabra gallega, las cuales intentaremos solicitar”. “Este proyecto hay que readaptarlo la otra forma de funcionar para continuar teniendo un buen complemento a nuestros montes”, concluye Javier Fernández.

Las cabras del proyecto comunitario en su refugio

Las cabras del proyecto comunitario en su refugio

«Estaremos atentos a unas nuevas ayudas que van a salir el próximo año para el mantenimiento de razas autóctonas» (Javier Fernández)

“Este proyecto hay que readaptarlo la otra forma de funcionar para continuar teniendo un buen complemento a nuestros montes”, concluye Javier Fernández.

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