Cómo el portainjerto influye sobre el vino: el caso de la variedad Albariño

Un viñedo de ensayo instalado por el Evega en Ribadumia analizó los resultados agronómicos y enológicos obtenidos con cuatro patrones distintos, cultivados en espaldera

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Cómo el portainjerto influye sobre el vino: el caso de la variedad Albariño

Plantación del campo de ensayo de portainjertos. // Foto cedida por la Evega.

En la Denominación de origen Rías Baixas, la mayor parte de las plantaciones de Albariño se conducian en emparrado y el portainjerto más empleado para este tipo de suelos era el 196-17C y en menor medida el 110R. En los últimos 20 años, con la reestructuración del viñedo, se incrementó la superficie plantada en espaldera, como un sistema más adaptado a la mecanización, pero no hubo esa misma evolución en lo que a portainjertos se refiere.  

«El portainjerto sigue siendo el gran olvidado del viñedo. La elección del portainjerto para estas nuevas plantaciones se realiza  por tradición o basándose en las características teóricas de los mismos, a falta de estudios particulares para cada zona de producción», señala Beatriz Castiñeiras, técnica de la Estación de Viticultura y Enología de Galicia (Evega).

«Se alaba al terruño y la cepa, olvidando que el portainjerto asegura el lazo entre los dos y que su uso en la viticultura surgió como una solución de lucha biológica frente a la plaga de la filoxera y a la resistencia a parásitos del suelo y nematodos», recuerda Castiñeiras. 

En este contexto, en la Evega llevaron a cabo un campo de ensayo en las Rías Baixas en el que estudiaron el efecto de 4 portainjertos sobre la variedad Albariño en un sistema de formación en espaldera para conocer la respuesta agronómica y enológica del viñedo.

En el año 2007 realizaron la plantación del campo de ensayo con 4 clones de Albariño sobre 4 portainjertos (196-17C, 101-14MG, 3309C y SO4), sobre una espaldera simple con un marco de plantación de 2,50 x 1,20 metros, lo que supone unas 3.333 cepas por hectárea, con 3 repeticiones por portainjerto y clon y 5 plantas por repetición.

Los resultados del estudio pretenden ser una herramienta para los viticultores para la elección del portainjerto, de modo que se amplié, con datos contrastados, el abanico de variedades de portainjertos a emplear en las nuevas plantaciones

«Los resultados obtenidos del estudio, pretenden ser una herramienta para los viticultores a la hora de seleccionar el portainjerto para sus nuevas plantaciones en base a datos contrastados, de manera que se amplíe el abanico de portainjertos empleados», detalló Castiñeiras durante la presentación de la experiencia en una reciente jornada técnica organizada por la Evega y Agacal.  «La diversidad varietal de portainjertos empleados en Galicia es muy estrecha, y esta estrategia puede poner en riesgo a viñedos por las condiciones ambientales, que se ven modificadas con el cambio climático, y también por la evolución de las plagas de suelo para adaptarse a estas nuevas condiciones», explica la técnica.

La selección del portainjerto

Castiñeiras recuerda que a la hora de seleccionar el portainjerto es preciso escoger el que mejor se adapte a las condiciones edafoclimáticas en las que se va a desarrollar, buscando que sea afín a la vinífera y a ser posible, mejore las aptitudes propias de la vinífera. Además, para una decisión correcta, resulta imprescindible conocer el tipo de suelo de la plantación, por lo que se requiere un análisis físico y químico del terreno, ya que este suele limitar las funciones del portainjerto.

«La elección del portainjerto es una decisión clave que el viticultor tiene que tener muy presente, puesto que va a condicionar el éxito o el fracaso de la plantación, moderando el vigor, si lo que se busca, es la obtención de vinos de calidad», detalla Castiñeiras.

En este trabajo de investigación, se seleccionaron cuatro portainjertos en base a las características y condiciones edafoclimáticas de la parcela, la afinidad con la variedad Albariño y el vigor:

Portainjerto 196-17C, de vigor medio-alto, buen comportamiento y desarrollo en suelos ácidos, resistente a suelos secos y tolerante a terrenos húmedos y compactos. Muy empleado en la zona de las Rías Baixas y otras zonas vitícolas de Galicia.

Portainjerto S04, de vigor medio alto, tolerante a suelos húmedos y ácidos, con baja resistencia a la sequía . Es una opción que absorbe mal el magnesio y favorece el fenómeno de desecación de raspón. Lo seleccionaron en este estudio por ser empleado en la zona, en suelos frescos y en sistemas de emparrado.

Portainjerto 3309 C, de vigor medio, como alternativa apropiada para suelos profundos, fértiles y permeables, que también se adapta a terrenos sueltos y ácidos, con mayor sensibilidad a terrenos húmedos y muy secos y a las carencias de potasio. Es un portainjerto que logra afinidad con un gran número de viníferas.

-Portainjerto 101-14MG, con un vigor moderado, es una opción adecuada para suelos sueltos, tolerante al exceso de humedad y a terrenos compactos, pero sensible a la sequía.

Además de los portainjertos, en la investigación de la Evega, se utilizaron clones de Albariño con diferentes perfiles procedentes de la propia selección clonal del cultivar Albariño, presente en la Estación Experimental de Viticultura y Enología de Ribadumia. «Para poder valorar la influencia del portainjerto sobre la variedad de Albariño, se escogieron clones con perfiles diferentes, con el objetivo de establecer una parcela policlonal, que representara el material vegetal que pueden tener los viticultores en sus plantaciones», especifica Castiñeiras.

Establecieron una parcela policlonal, con clones de Albariño de diferentes perfiles, para valorar la influencia del portainjerto

Optaron por emplear los clones A-57 y A-60, que tienen una producción y formación de azúcar alto y acidez por debajo del promedio. También utilizaron el A-158, con una producción media-baja y una formación de azúcar y acidez alta. El estudio lo completaron con el A-006, que tiene una producción y formación de azúcar bajos y acidez alta.

Para evaluar el comportamiento de los 4 portainjertos seleccionados, realizaron el estudio de la fenología y el estudio de parámetros de fertilidad. Así, analizaron el porcentaje de yemas francas brotadas y número de racimos por yema franca brotada. Analizaron también, parámetros agronómicos de producción (kilos por cepa, número de racimos por cepa y peso del racimo).

Referente al desarrollo vegetativo, estudiaron el peso de madera de poda (kilos por cepa) y el equilibrio entre producción y vigor calculando el Indice de Ravaz. Para evaluar la calidad del mosto analizaron los parámetros de grado alcohólico probable, pH, AT, ácidos tartárico y málico, potasio y NFA.

También realizaron microvinificaciones en la propia bodega de la Estación Experimental de Viticultura y Enología de Ribadumia, para analizar los parámetros y calidad del vino resultante para cada uno de los portainjertos objeto de estudio. Finalmente, analizaron estatísticamente los datos estudiados durante el período 2011 hasta 2016.

Los resultados obtenidos

En el estudio fenológico, el equipo de investigadores que participó en la experiencia destacó que los portainjertos SO4 y 196-17C, consiguieron una floración más tardía y el portainjerto 3309C llegó al envero más atrasado que el resto de los portainjertos estudiados. Mientras, el 101-14MG fue el portainjerto más adelantado en la floración y en el envero.

«El ciclo de la variedad sobre cada uno de los portainjertos en estudio es importante a la hora de seleccionar aquellos que consigan la maduración de la variedad antes del inicio de las lluvias equinocciales de otoño, que en Galicia se producen a partir de mediados de septiembre y favorecen el desarrollo de la Botrytis cinerea«, explica Castiñeiras.

En parámetros de producción, destacaron los resultados logrados con el portainjerto 3309C, con una producción por cepa de 2,95 kilos, un rendimiento de 9.821,30 kilos por hectárea, así como unos 33,16 racimos por cepa, con un peso medio del racimo de 115,15 gramos. Con el 3309C obtuvieron valores de producción por encima del promedio, con un incremento del 5%. También lograron buenos resultados con el portainjerto 101-14MG, con un incremento próximo al 3%.

Los portainjertos 196-17C y SO4, en cambio, obtienen valores de producción por debajo del promedio. Referente al peso del racimo y al número de racimos por cepa, los portainjertos 101-14MG y 3309C obtuvieron valores por encima del promedio.

En parámetros de fertilidad, los porcentajes de yemas francas brotadas, lograron valores superiores los portainjertos 101-14MG, 3309C y 196-17C, frente al índice de brotación con el portainjerto SO4, que obtuvo el valor de tasa de brotación más bajo e inferior al promedio. El número de racimos por yemas francas brotadas, mostró valores superiores en los portainjertos 101-14MG y 3309C.

En el analíse del desarrollo vegetativo, con el Indice de Ravaz, los portainjertos 3309C, SO4 y 101-14MG tuvieron los valores más altos, siendo los más equilibrados a nivel de desarrollo vegetativo. Mientras, el portainjerto 196-17C presentó un valor más bajo, como consecuencia de una menor producción.

Otro de los aspectos que valoraron fue la calidad del mosto, aunque no detectaron diferencias significativas entre los distintos portainjertos, sí observaron tendencias estables. Así, con el portainjerto 101-14MG y el 196-17C se logran mostos de mayor graduación, con valores de acidez y málico por debajo del promedio. Con el portainjerto 3309C se consiguen mostos de menor graduación, menor ácido málico y valores de potasio, y mostos de mayor acidez, ácido tartárico y NFA. El portainjerto SO4 obtiene mostos de menor grado y NFA, valores altos de acidez, ácido málico y potasio.

Portainjerto más equilibrado

En la comparativa, el portainjerto con un comportamiento ‘más equilibrado’ para una plantación de Albariño, conducido sobre una espaldera simple, es el 101-14MG, tanto en parámetros de fertilidad, agronómicos y enológicos, como logrando mostos equilibrados.

Castiñeiras también destaca que en la plantación, el portainjerto 196-17C, aunque agronomicamente no se comporta de forma equilibrada, presentó una buena tasa de brotación y a nivel enológico obtuvieron mostos equilibrados.

El portainjerto SO4 resulta ser el menos aconsejable para un viñedo de Albariño sobre un sistema de formación en espaldera

Con el portainjerto 3309C, a nivel agronómico y de fertilidad, la variedad se comporta de forma estable y equilibrada, con todo enológicamente presenta mostos con menor concentración de azúcar y valores más altos de acidez. Entre la selección de portainjertos que estudiaron en la Evega, el portainjerto SO4 resulta ser el ‘menos aconsejable’ para utilizar sobre un sistema de formación en espaldera. «Fue el menos estable y equilibrado tanto a nivel enológico como agronómico», concreta la técnica.

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