
Bajo el título “El acuerdo de comercio entre la Unión Europea y MERCOSUR y su impacto sobre el sector vacuno de carne de España y de la UE” el Doctor en Economía Agraria, Diego Pazos, compara las condiciones naturales, estructurales, laborales, socioeconómicas y regulatorias en las dos orillas del Océano Atlántico.
La primera gran diferencia está en el censo. El europeo es de 72 millones de cabezas y el español de 6,6 millones. Pero con una tendencia decreciente cada año. El del Mercosur es de 317 millones de cabezas y lo encabeza Brasil con 238 millones, seguido de Argentina con 54, Paraguay con 13 y Uruguay con 11.
Respecto de las condiciones naturales, Pazos señala que en España los pastos permanecen secos o en reposo vegetativo por frío o sequía un mínimo de cuatro meses al año, lo que impide cubrir las necesidades de mantenimiento y producción. Por contra, en el Mercosur los pastos están verdes y en crecimiento durante todo el año, lo que la convierte en la mejor región del mundo para la cría de vacuno.
De ese modo, en España se crea un coste de suplementación de ración durante 120 días para vacas nodrizas que se estima en 70 euros por animal. Pazos calcula que si el número de terneros vendidos por vaca fuese de 0,8, el coste de mantenimiento de la vaca durante el periodo vegetativo ascendería a 87,2 euros para canales de 300 kilos. Por tanto, el coste por tonelada canal ascendería a 289 euros.
Las condiciones estructurales indican que la media en España es de 26,04 nodrizas por granja, superior a la media de la UE. Y que la densidad es de 0,6 nodrizas por hectárea. En Argentina y Brasil el número de nodrizas es de más de 300 por explotación y la densidad se eleva a 1,2 cabezas por hectárea. Aparte de que en el Mercosur no se fija un límite de animales por hectárea.
La legislación española establece un límite de 850 UGM para los cebaderos de nueva creación. Y la media actual es de 200 animales presentes en los cebaderos que tienen permitidas hasta 360 UGM. Tampoco los cebaderos tienen ninguna limitación para el número de cabezas en el Mercosur.

Las normativas de bienestar animal de Mercosur no limitan el número de vacas por hectárea
En el ámbito laboral y social, el estudio indica que el coste laboral total de un ganadero tipo en España es de 1.692 euros/mes frente a los 575 euros de Argentina o los menos de 300 de Brasil. Y el coste laboral por vaca en rebaños de 100 animales asciende a 169,2 euros, si bien las subvenciones a nodrizas lo bajan hasta 77,67 euros. Con la media de 0,8 terneros vendidos por vaca, el impacto laboral por tonelada de carne en España iría hasta los 323 euros.
En el Mercosur, el coste laboral por vaca en rebaños de 300 animales es de 23 euros. Y, con ese mismo índice de 0,8 terneros, el coste laboral por ternero sería de 29 euros y el de tonelada en canal quedaría en 96 euros.
Pazos alude también a costes legislativos y regulatorios que son mucho mayores en la UE que en el Mercosur. Así, hace referencia a:
-Uso de Organismos Genéticamente Modificados (OGMs) para producir materias primas destinadas a la alimentación animal, que en el MERCOSUR incrementan la productividad de los cultivos en más del 15%, y reduce el uso de fitosanitarios y las labores de cultivo. Estos OGMs están prohibidos en la UE, con la excepción del maíz Bt para siembra –el evento MON 810– y solo se cultiva en España.
-Plaguicidas y herbicidas. El 27% de las materias activas utilizadas en Brasil fueron prohibidas en algún momento en la UE. Son, por ejemplo, la amicarbazona, el clorotalonil o el novalurón (prohibido en 2012). En los últimos cinco años la UE retiró 79 sustancias activas y no aprobó ninguna.
-Límites máximos de residuos (LMR) en el abastecimiento de ingredientes en alimentación animal. Se refiere a fitosanitarios, insecticidas post cosecha, aflatoxinas y otros contaminantes anormalmente bajos. Esto impide comprar, por ejemplo, maíz argentino con lo cual hay que buscarlo en otros mercados y a mayor precio.
-Empleo de promotores de crecimiento hormonales (zeranol, estradiol, trembolona, progesterona…). Los países de MERCOSUR utilizan sustancias prohibidas en la UE que mejoran el índice de conversión, acortan los periodos de cebado y pastoreo y reducen el coste de producción entre un 10 y un 20%. El uso de estas sustancias es indetectable tras un periodo de retirada de semanas antes del sacrificio.
-Antibióticos: (monensina, penicilina, clortetraciclina, eritromicina, estreptomicina, bacitracina, espectinomicina….). Los antibióticos como promotores de crecimiento o como aditivos para evitar problemas en los procesos de cebo están prohibidos en la UE pero no en el Mercosur.
-Gestión de subproductos de origen animal (incluidos los cadáveres). La gestión en la UE de los SANDACH (subproductos de origen animal no aptos para consumo humano) generados en granja y matadero, supone costes muy elevados que asumen los productores y las industrias. Se sitúan en 90 euros por tonelada de canal para la cadena de producción. La retirada de cadáveres y materiales de riesgo con los métodos de la UE no es habitual en el MERCOSUR.

La retirada de cadáveres en rara ocasión supone coste para los ganaderos de Mercosur, como si sucede en la UE
El estudio de Pazos concluye que todos estos condicionantes suponen una diferencia de 1.164 euros por tonelada de carne canal entre la UE y el Mercosur. Y eso sin tener en cuenta los costes de alimentación, que también son mayores en Europa. Pero teniendo en cuenta las primas directas de la PAC a nodrizas y sacrificio. Se puede consultar el informe completo en el siguiente documento:
“A vantaxe do vacún arxentino é que produce grandes volumes con calidade e baixos custos”
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