Cómo las algas marinas se están probando con éxito en cultivos gallegos

El proyecto Algaterra está llevando a cabo estudios para desarrollar nuevos insumos para la agricultura a base de algas marinas. Se observaron efectos beneficiosos como abono de suelo, bioestimulante y fungicida, y se están probando en el cultivo de vid, patata, lechuga y tomate

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Cómo las algas marinas se están probando con éxito en cultivos gallegos

Las algas tienen amplias posibilidades en el campo por su valor fertilizante y bioestimulante

Las algas marinas son un importante recurso ambiental y en el siglo pasado también fueron valiosas a nivel agropecuario. Hoy en día, la actividad agromarítima se redujo hasta el punto de romper en gran medida a conexión del alga con la agricultura. Por eso, surge el proyecto Algaterra, bajo el objetivo de elaborar nuevos insumos agrícolas con los descartes de algas marinas que se producen en la industria alimentaria, así como para probar su eficacia para ser utilizados tanto en agricultura ecológica como en agricultura convencional sostenible.

Las características de este producto marino ofrecen un valor fertilizante alto, “mejorando la actividad microbiana, generando un suelo más vivo y por lo tanto más resiliente ante cualquiera estrés”, destaca María Elvira López, investigadora del grupo de agronomía y ciencia animal de la Universidad de Santiago de Compostela -USC-, y parte integrante del proyecto Algaterra. Su poder encalante, el aporte de macronutrientes o la mejora de la actividad biológica del suelo “convierten las algas en el abono del mar”, explica López.

Una de las firmas base del proyecto fue Porto-Muíños S.L., una empresa familiar localizada en Cerceda (A Coruña) cuya actividad principal es la recolección, cultivo, procesado y elaboración de productos con algas marinas. La propuesta de este proyecto contó con la cooperación de FEUGA -Fundación Empresa-Universidad Gallega-, de la USC, de la Misión Biológica de Galicia del CSIC -a través del grupo VIOR-, y de las empresas Adegas Terras de Asorei S.L., Riveiro Ecológicos y Horta da Lousa S.C.
El valor fertilizante de las algas para lo cultivo
La consideración de las algas marinas como “abono del mar” viene dado por sus calidades fertilizantes, bioestimulantes e incluso fungicidas. “Se trata de un producto natural, sin semillas de adventicias ni patóxenos, con ficocoloides que mejoran la estructura del suelo, aumentan la retención de agua, aumentan la capacidad de intercambio catiónico del suelo y actúan como fitorremediadoras”, detalla Elvira López.

Además, “aunque las algas no tienen un alto nivel de fósforo, aumentan su disponibilidad para las plantas porque complejan el aluminio; esto también explica su poder encalante”, amplía la investigadora de la USC. Del mismo modo, “aportan macronutrientes -especialmente potasio- y micronutrientes importantes para las plantas, como el hierro, el magnaneso, el zinc y el boro”, especifica. En función de la tipología de alga el aporte en % de nutrientes NPK -nitrógeno, fósforo y potasio- varía.

Otra de las características que ofrece el valor fertilizante de este vegetal marino es una mayor “resistencia a agentes abióticos, como una sequía o una helada, y los agentes bióticos desfavorables, como plagas o enfermedades, porque tienen determinados componentes que actúan como bioestimulantes”, concreta Elvira López.

De los ensayos históricos con algas en fresco a bioestimulantes, compós y abonos
En un ensayo anterior titulado “Efecto del abonado con algas en la producción de patata” (Pazos y López Mosquera, 1997) se establecieron una serie de parcelas control, otras de abono y superfosfato, y otras con diferentes dosis de algas en fresco -20t/ha, 40t/ha y 60t/ha-. “Los rendimientos con 20 toneladas eran equiparables a los terrenos tratados con abono y mineral, superiores a la de control en cualquiera caso, y a medida que se aumentaba la dosis de algas, aumentaba el rendimiento de producción”, afirma la investigadora.

Gráfico del estudio sobre el valor fertilizante del alga en cultivo de patata

Gráfico del estudio sobre el valor fertilizante del alga en cultivo de patata

A pesar de que los resultados en términos de producción eran positivos, lo más interesante de ese trabajo “fue poder ver cómo lo que decía la literatura se cumplía; venimos como en las parcelas abonadas con algas se incrementaba el pH del suelo, debido al incremento de los niveles de calcio y a la merma de las cantidades de aluminio, y en la misma medida, aportando fósforo y potasio significativamente”, concreta a Elvira López.

Tabla con datos característicos del suelo 70 días después de la plantación de la patata

Tabla con datos característicos del suelo 70 días después de la plantación de la patata

Aunque las algas en fresco manifiestan buenos resultados de estudio, también lo hacen aquellas hechas en compostaje con restos de pescado y cáscara de pendiente. Así lo probó el grupo de investigación a lo que pertenece Elvira López en colaboración con la empresa Pescados Rubén S.L. “En las pruebas que hicimos mezclamos en volumen una parte de restos de pescado, una parte de algas y tres de cáscara de pino, otorgando, tras tres meses, buenos valores NPK, 2,1% N, 0,6%P, y 0,7%K”, amplía López.

A mayores de los nutrientes que aporta al suelo, otra de las importantes funciones de las algas es su valor como bioestimulante. “Tienen un gran número de compuestos beneficiosos como fitohormonas, especialmente auxinas y citoquininas, bioactivadores, vitaminas, etc. que producen mejoras del sistema radicular, en el crecimiento y en los rendimientos, y una mayor resistencia a estreses”, destaca la investigadora.

Variación de auxinas e citoquininas en función de la especie

Variación de auxinas e citoquininas en función de la especie

Porto-Muíños fue la empresa beneficiaria del proyecto Algaterra, apostando por las algas marinas cómo “recurso en la elaboración de nuevos insumos agrarios”. La firma, que se dedica a la recolección sostenible y al cultivo de algas, vio la necesidad de “desarrollar distintos productos con algas, como fertilizante de suelos, bioestimulantes y fungicidas con aplicaciones en distintos cultivos y en dosis diferentes, como en viña, patata, lechuga y tomate”, expresan Antonio Muíños y Manuela Buján, del departamento de Innovación de Porto-Muíños.

Imagen de un parque de cultivo experimental de algas de Porto-Muíños

Imagen de un parque de cultivo experimental de algas de Porto-Muíños

En viña colaboraron con la Adega Terras de Asorei para hacer “ensayos con abono de algas y bioestimulantes, llevados a cabo por la Misión Biológica de Galicia”, explican Muíños y Buján. En este caso, se dividió la parcela experimental en fracciones de terreno de control, de abonado con algas, y tradicional, para probar los índices de fertilidad y enfermedad, y varias parcelas en las que se utilizaron diferentes dosis de bioestimulantes de algas. “A respecto de los primeros resultados se podrán valorar entre septiembre y octubre, tras la vendimia”, comenta Manuela Buján.

Distribución de las parcelas experimentales de la Adega Terras de Asorei

Distribución de las parcelas experimentales de la Adega Terras de Asorei

Con respecto a las pruebas con lechuga y tomate, en el proyecto colabora Horta da Lousa (As Encrobas, Cerceda), explotación productora de cultivos hortícolas en ecológico. El procedimiento seguido fue similar al resto de estudios de campo, estableciendo parcelas de ensayo y de control, incluyendo análisis del terreno. “Se comenzó con la recogida recientemente, y se hará en varias etapas para llegar a los resultados finales; por el momento se hicieron mediciones de clorofila y se observa un nivel mayor de los productos abonados con alga”, avanza Buján.

“Otro de los ensayos se realizó con tierras de patata, en este caso con la colaboración de Oscar Riveiro, de cultivo en ecológico”, detalla la miembro del departamento de Innovación de Porto-Muíños. “En esta ocasión se hizo un diseño experimental en varias fincas, en una de ellas se probó sólo el abono de suelo, y en otra se utilizaron dos bioestimulantes diferentes con dos aplicaciones de la misma dosis hasta el momento y faltaría una tercera”, sintetizan A. Muíños y M. Buján. “Aunque hasta septiembre no podemos extraer conclusiones, según lo que se percibe principalmente por parte del propietario, se observa diferencia en la planta tratada con bioestimulante”, afirma.

Orígenes
Las algas marinas se consideran un recurso agropecuario y ambiental. Existe documentación gráfica de cómo en el siglo pasado abundaba la actividad agromarítima, y de cómo el alga se utilizaba como un complemento para el ganado. En mayor medida, se trata de un recurso ambiental fundamental, y en definitiva de un “ecosistema que se debe mantener; por eso, si recogemos alga es muy importante dejar una parte en la playa y actuar con los permisos correspondientes”, incide Elvira López.

Imagen de actividad agronómica y de la recolección de algas

Imagen de actividad agronómica y de la recolección de algas

Hoy en día, en Europa el 1% del alga marina se utiliza para alimentación, el 24% para otros usos, incluyendo la agricultura, y el 75% restante para la extracción de coloides, suponiendo grandes diferencias con respeto al contexto mundial.

Gráficos sobre la distribución de usos de algas marinas

Gráficos sobre la distribución de usos de algas marinas


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