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Cómo sembrar praderas más rentables: consejos prácticos para tu ganadería

Cómo sembrar praderas más rentables: consejos prácticos para tu ganadería

Laura Vázquez, Técnica de Produción Vegetal de Delagro. Foto: Archivo

En una explotación ganadera cada decisión cuenta, y pocas tienen tanta repercusión como la siembra de praderas. De ella depende gran parte del forraje con el que se alimenta el ganado, la estabilidad de la ración y, en consecuencia, la rentabilidad de la granja. Cuando la siembra se hace bien, la explotación gana autonomía, se reduce la compra de pienso y se asegura proteína de calidad en casa. Pero cuando se descuida, la pradera se convierte en un foco de gastos, baja producción y más dependencia de insumos externos.

“Una pradera bien implantada no es solo un recurso más: es la base de la sostenibilidad de la explotación”, explica Laura Vázquez, Técnica de Producción Vegetal de Delagro. “Nuestro trabajo en el campo nos demuestra que cuando se aplican prácticas sencillas, pero bien planificadas, la diferencia en producción y rentabilidad es enorme”.

Preparar bien el suelo: la base de todo

El primer error que cometen muchas explotaciones es no darle al suelo la importancia que merece. De poco sirve invertir en buena semilla si el terreno no está bien preparado. En Galicia, uno de los problemas más habituales es la acidez. Si no corriges el pH a tiempo, olvídate de que los tréboles se implanten y persistan. Y eso no es un detalle menor: sin trébol pierdes proteína en la dieta del ganado.

Un análisis de suelo es barato y te da la información clave: pH, niveles de fósforo, potasio y la necesidad real de encalar. “Es un paso que algunos ganaderos todavía pasan por alto, pero es clave”, apunta Laura Vázquez. “Si el suelo no está equilibrado, todo el esfuerzo posterior se pierde. Corregir el pH un año antes de la siembra es un seguro de vida para la pradera”.

En este sentido, contar con productos como Blue Land, la caliza con bacterias desarrollada por Delagro, supone una ventaja. No solo corrige la acidez del suelo, sino que mejora la actividad biológica y acelera la recuperación de la fertilidad. “Con Blue Land conseguimos una corrección más eficaz y un suelo vivo, preparado para que la semilla exprese todo su potencial”, añade Laura Vázquez.

La semilla: no todo vale

En demasiadas zonas de Galicia sigue siendo habitual recurrir a la llamada “semilla de casa”, guardada de cosechas anteriores y sin certificar. A simple vista puede parecer un ahorro, pero en la práctica suele salir muy caro. Esa semilla no garantiza ni pureza, ni germinación, ni sanidad. A menudo, además de gramíneas, introduces malas hierbas o plagas que comprometen la pradera desde el primer día.

“Cuando un ganadero me dice que ha usado semilla de casa, sé que probablemente tendrá que gastar más después en corregir problemas”, explica Laura Vázquez. “Por eso insistimos en la importancia de utilizar mezclas certificadas como Grass Go de Delagro. Están diseñadas para asegurar germinación, persistencia y adaptación a nuestro clima. Es pagar por tranquilidad y por kilos de forraje asegurados”.

El calendario manda

Otro aspecto que no se puede dejar al azar es la fecha de siembra. Retrasarse una sola semana en otoño puede suponer hasta un 15% menos de producción total. Y si hablamos de siembras en noviembre o diciembre, las pérdidas pueden llegar al 50%.

Esto tiene consecuencias muy claras: menos forraje en primavera, menos cortes de calidad y más necesidad de comprar insumos. La clave está en organizarse con tiempo: revisar la maquinaria, planificar el abonado y el purín, y definir qué mezcla es más adecuada según la fecha real de siembra.

“El calendario es un factor decisivo”, subraya Laura Vázquez. “Un error de pocos días se traduce en semanas de retraso en el aprovechamiento. Lo vemos cada campaña: quienes se adelantan y planifican, consiguen más kilos y mejor calidad de forraje”.

El purín: un valioso recurso

Durante años el purín se ha visto más como un problema que como un aliado. Sin embargo, bien gestionado es un fertilizante natural de gran valor. Aplicado justo antes de la labor de grada o fresado, aporta nitrógeno, potasio y materia orgánica, reduciendo la necesidad de fertilizantes minerales.

Hoy existen productos como Blue Cycle, que mejoran el poder fertilizante del purín, reducen los olores y aumentan la eficacia de su aplicación. “El purín es un recurso estratégico que tenemos en la granja”, comenta Laura Vázquez. “Con tecnologías como Blue Cycle conseguimos que no solo sea más fácil de aplicar, sino que realmente aporte más valor a la pradera. En un contexto de fertilizantes caros, esta es una oportunidad que no se puede dejar pasar”.

Pradeira an primeiro corte. Fotgo: Agraria Comarcal de Ordes

Pradeira an primeiro corte. Fotgo: Agraria Comarcal de Ordes

Errores que cuestan producción

En la práctica del día a día, hay errores que se repiten y que acaban saliendo muy caros. Sembrar en seco o demasiado profundo es uno de ellos. Otro, no calibrar bien la sembradora o no dar un pase de rodillo tras la siembra. También es frecuente ver cómo la maquinaria pesada compacta el suelo, limitando el desarrollo radicular de la pradera desde el inicio.

Y quizá el fallo más común: no vigilar la pradera los primeros veinte días. Es en ese momento cuando se detectan problemas de germinación, ataques de aves o hongos. No actuar rápido en esas primeras semanas significa perder densidad, homogeneidad y, en definitiva, kilos de forraje.

“En nuestro trabajo de campo comprobamos que muchos de los fracasos vienen de descuidos básicos”, comenta Laura Vázquez. “Son detalles que se pueden corregir con un poco de planificación y seguimiento, pero si se pasan por alto, se pierde mucho dinero en producción”.

Delagro, un aliado en el campo

Cada explotación es diferente, y cada parcela tiene sus particularidades. Por eso contar con un socio de confianza es fundamental. En Delagro ponemos a disposición de los ganaderos herramientas y productos pensados para maximizar el rendimiento de las praderas.

Las mezclas Grass Go son un ejemplo claro: diseñadas para aportar persistencia, calidad y adaptación a distintos usos, ya sea corte, pastoreo o aprovechamiento mixto. A esto se suma una amplia gama de fertilizantes y enmiendas que permiten ajustar el abonado a las necesidades reales de cada suelo.

Además, la herramienta digital Ferplan ayuda a planificar siembras, abonados y producciones, aportando seguridad y anticipación a las decisiones. “Con Ferplan los ganaderos pueden simular diferentes escenarios y adelantarse a los problemas”, señala Laura Vázquez. “Es como tener un mapa que te guía en la gestión de la pradera”.
Detrás de todo ello está el asesoramiento técnico cercano, con profesionales que conocen la realidad del campo gallego y acompañan al ganadero en cada paso. “Nuestro compromiso es estar en el campo, al lado del socio, ayudando a que cada decisión sume productividad y sostenibilidad”, concluye Laura Vázquez.

Sembrar con cabeza para cosechar con tranquilidad

Al final, invertir en praderas es invertir en la estabilidad de la explotación. Una pradera bien implantada aporta más leche, más carne y más margen económico. Reduce la dependencia de insumos externos, fortalece la sostenibilidad y permite mirar al futuro con mayor tranquilidad.

Sembrar con cabeza significa preparar el suelo, elegir semilla certificada, ajustar el calendario, aprovechar el purín y evitar errores que restan producción. Significa también apoyarse en un socio como Delagro, que aporta semillas, fertilizantes, tecnología y asesoramiento.

Porque una pradera no es solo hierba: es el pilar de la alimentación del ganado y de la rentabilidad de la granja. Y cuando se hace bien, los resultados se notan en el bolsillo y en la tranquilidad del día a día.

Pradera en segundo corte. Foto: Agraria Comarcal de Ordes

Pradera en segundo corte. Foto: Agraria Comarcal de Ordes

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