Carlos Pérez Blanco (Ginebra, 1975) recogió en los últimos años todo tipo de información sobre el Complejo de Industrias Lácteas de Lugo S. A. (COMPLESA). Información tanto en su vertiente empresarial -Carlos es economista- como en el componente humano que desarrolló el proyecto. Una empresa que funcionó entre 1966 y 1975 en la ciudad de Lugo y que, luego de un ascenso meteórico, desapareció de la noche a la mañana.
Parte de las investigaciones de Pérez Blanco acaban de ser publicadas en “Alicerces. Revista de estudos do Miño medio”, que edita la Irmandade Cultural País do Faro (Chantada). Hablamos con el autor para profundizar en uno de los primeros grandes proyectos industriales del sector lácteo gallego, pero del que apenas hay recuerdo.
¿Qué fue COMPLESA? ¿Cómo nació y con qué objetivos?
La idea de Complesa arranca del decreto gubernamental de 1952 que ordenaba la creación de centrales lecheras en las poblaciones de más de 25.000 habitantes. El decreto buscaba que la leche estuviera más higienizada, más controlada y que no supusiera ningún riesgo para la salud, en un tiempo de escasez en todos los sentidos.
Sin embargo, el cumplimiento del decreto se demoró mucho. En Lugo no fue hasta 1965 cuando Manuel Lamela vio en esa normativa la oportunidad de establecer un negocio con la leche. Entonces consiguió reunir a 30 personas de perfiles muy diferentes (funcionarios, policías, médicos, abogados…) pero que tenían en común poseer capital y tener contactos en la sociedad lucense.
COMPLESA echó a andar con 179 socios en febrero de 1966. En un acto para la prensa. Lamela era inspector provincial de las Hermandades Sindicales Labriegas y Ganaderas y afirmaba que sería la gente del campo la que solucionaría los problemas del campo. Y que para eso nacía COMPLESA.
COMPLESA se presentó como un proyecto del campo para la gente del campo. Pero la realidad no era esa
La idea inicial consistía en buscar la fórmula jurídica más adecuada para establecer una estructura empresarial que organizase la recogida de la leche, con unos precios pactados, y en la que los ganaderos tuvieran un papel decisivo en la toma de decisiones.

Acciones emitidas para la captación de socios en COMPLESA
La idea parecía buena de entrada. ¿Qué aspectos fallaron para que no perdurase?
El lema “una industria del pueblo para el pueblo”, que promovió COMPLESA y recogió la prensa de la época, suponía algo totalmente innovador e inédito. Eso contrastaba con el hecho de que los tres principales accionistas concentraban más del 11% del capital, llegando Manuel Lamela a casi un millón y medio de pesetas bajo su control.
Otros proyectos que se acogieron al decreto de 1952 sí que se consolidaron y perduraron. Fue el caso de Larsa, que tenía ya una trayectoria y que aprovechó que tenía asignada la ciudad de Vigo. En el caso de COMPLESA uno de los errores pudo ser el de diseñar un proyecto demasiado grande y sin experiencia previa en la gran industria.
Sin duda uno de los factores que influyó en el fracaso empresarial fue la falta de experiencia en gestionar proyectos tan dimensionados
Había un componente rural y un cierto conocimiento del campo en la gente que participaba. Y unas aportaciones económicas considerables. Pero fallaba saber desenvolverse en una empresa nueva y de esa magnitud.
Se construyeron unas instalaciones de lo más moderno de la época y con un presupuesto muy elevado. Lo que pasa es que tanto los proveedores como el mercado local eran de volumen reducido -Lugo apenas llegaba a 60.000 habitantes-. Al fallar al mismo tiempo abastecimiento y demanda, siempre va a haber problemas. Y luego la gestión también fue cuestionable.

Imagen de Complesa en los años 80. La industria de Nadela es hoy en día propiedad de Puleva – Lactalis.
¿Cómo fue la implantación de COMPLESA por la provincia de Lugo?
La dirección de la empresa siempre presumía en la prensa de representar a 6.000 familias labriegas. No hay un mapa que señale exactamente dónde estaban dispersas esas familias, pero se sabe que buena parte de ellas eran de los mismos lugares que los consejeros.
Por cierto, llegó a haber hasta 30 consejeros. Una cifra totalmente desproporcionada. Y controlaban más del 90% de las acciones. Obviamente, la gente que había invertido fue buscando otras personas con capacidad de inversión. Tengo constancia de que hubo inversores en ayuntamientos como Abadín, Palas de Rei, A Fonsagrada o Chantada. Y de Lugo, claro.
El número de miembros del consejo de administración y el capital que acumulaban carecía de lógica financiera
También es difícil identificar a los antiguos socios porque las acciones eran al portador y en aquella época no había obligación de registrar nada. En el registro mercantil solo queda constancia de los grandes movimientos o cambios en la dirección. Nada más.
Ahora bien, es complicado adjudicar responsabilidades. Todo estaba muy diferido en la provincia. No hay actas de apoderamiento ni registros oficiales fiables. No deja de ser curioso: hubo 6.000 familias pero pocas quieren recordar ese vínculo.

«Manolo do Pepolo» recogía bidones de leche para el camión de COMPLESA en Agrade (Chantada)
¿Con una mejor planificación y unos objetivos más modestos podría haberse mantenido como empresa de capital lucense?
Es imposible dar datos de lo que pudo ser y no fue. Pero, por ejemplo, algo innegable es que las comunicaciones ferroviarias eran inexistentes y las viarias muy, muy limitadas. Eso supuso un enorme lastre. La maquinaria con la que contaba arrancar COMPLESA no podía llegar de una pieza. Había que traerla dividida. Y no era nada fácil a través de aquellas carreteras. Un caso claro eran los silos de leche, que hubo que cortarlos y volverlos a unir.
Las pérdidas económicas fueron muy importantes. Eso no se olvida. Hablamos de todo el capital aportado por las 6.000 familias y de préstamos que se contrajeron de hasta un mínimo de 62 millones de pesetas. El agujero que quedó tuvo, sin duda, un impacto en la economía lucense que se estima entre 120 y 200 millones de pesetas.
La falta de infraestructuras viarias y ferroviarias también lastró el proyecto. Aunque en menor medida que la gestión
Por otro lado, tuvo un efecto incluso psicológico. Hubo mucha gente que perdió la fe en proyectos societarios y cooperativos. Se perdió la confianza. Y se perdió la posibilidad de que hubiera más proyectos vinculados al sector.
Además, siempre estaba presente la posibilidad de que el gobierno central -entonces no había otro- asumiera el control de COMPLESA. Cuando finalmente se produjo esa toma de control, también se perdió la esperanza de una gran industria gestionada desde Lugo y por gente del campo.
Si bien hay que reconocer que, luego de la intervención estatal a través del Instituto Nacional de Industria (INI), de la sociedad de capital riesgo Sodiga y con la participación de la Caja de Ahorros de La Coruña y Lugo, llegó a ser una de las empresas más rentables dentro del propio INI.
Con todo, la empresa tendría que tener algún aspecto positivo que la mantuviera todos esos años…
Sí que se puede hablar de aspectos positivos en la historia de COMPLESA. Para empezar fue algo totalmente innovador. Y más teniendo el coraje de salir a un mercado incipiente. Faltó información. Mucha gente creía que era una cooperativa y no una SA. Pero es innegable que propuso un modelo económico de futuro en un país que seguía traumatizado por las cartillas de racionamiento.
Y, sin duda, la tecnología fue un hecho diferenciador. La maquinaria y tecnología eran de las mejores que había en toda Europa en aquel momento. Llegó a estar considerada la industria láctea más avanzada de España. Quizá también por eso el gobierno no dudó en hacerse con ella a pesar de la mala situación de las cuentas.
La política comunicativa, las instalaciones y maquinaria y la traída de vacas frisonas son aspectos en los que hay que valorar positivamente a COMPLESA
Y, más allá de la recogida y procesado de la leche, uno de los mayores activos estaba en la comunicación: fue de las primeras empresas que contaron con un departamento dedicado específicamente a la prensa. Paco Rivera, un periodista de Lugo que también trabajaba en El Progreso, diseñó la estrategia para hablarle al consumidor en un lenguaje directo. Y con una clara constancia en los mensajes. Hoy parece normal, pero en aquel tiempo sacaron un anuncio en el que una vaca hablaba directamente con las mujeres en el mercado. Fue revolucionario en Galicia.

Cartel de una de las campañas publicitarias de COMPLESA
En todo momento la empresa informaba de los pasos que se estaban dando y cuáles eran los objetivos que perseguían. Todo eso fue muy novedoso. Sin olvidar las instalaciones. La nave diseñada por Manuel Cortón -uno de los principales accionistas- no solo implicaba la eficacia y eficiencia en la recogida de los bidones de leche y el envasado. También suponía un proyecto visualmente atractivo que buscaba llamar la atención de quien la visitara o pasara por delante de ella.
¿Podría haber sobrevivido COMPLESA si hubiera surgido más tarde y con un sector lechero ya más profesionalizado?
Pues posiblemente. La inversión fue demasiado grande para cómo era el sector en aquellos años y para el mercado tan reducido que había. Contaban con tecnología y promoción, pero faltaban estudios previos y estrategias comerciales y empresariales. Quizá la liberalización de los mercados llegó cuando el daño ya estaba hecho.
Pero no hay que olvidar que COMPLESA fue clave para el despegue de la raza frisona en Galicia. Porque necesitaban aumentar la materia prima. Un ejemplo es que traían partidas de vacas y sementales desde Países Bajos y Alemania y los sorteaban entre los propios accionistas, en colaboración con la Caja de Ahorros de La Coruña y Lugo.
Las tecnologías de almacenamiento eran equiparables a las de los países con una industria láctea más desarrollada, como Alemania o Gran Bretaña. Fue una línea clara de inversión desde que surgió el proyecto. Más allá de estas entelequias industriales, COMPLESA contribuyó activamente a la implantación de la raza frisona en Galicia.
¿COMPLESA era consciente de que competía con empresas muy diferentes como Larsa y otras?
Tanto Larsa como empresas posteriores, caso de Lence, eran modelos construidos desde abajo. Con fundamentos muy sólidos. Que fueron creciendo poco a poco y con proyectos que se fueron ampliando parejos al crecimiento de la producción lechera. Estaban más asentados en el rural y con un contacto directo y diario, por así decirlo.
COMPLESA ya arrancó a lo grande. Con un proyecto muy caro y muy ambicioso. Y la gente de la empresa abrigaba cierta trayectoria en el campo, mas no había una relación directa. Todos decían venir del rural, pero esa relación ya se había perdido.
Los requisitos y regulaciones de la época dificultan la investigación ya que quedaron muchas actividades y acciones sin registrar
Por así decirlo, COMPLESA entró a competir con empresas que ya estaban asentadas y conocían el difícil mercado de la leche. Pero no se puede afirmar que fuese la acción de esos competidores lo que llevó a la intervención de COMPLESA. Eran concepciones empresariales muy diferentes.
¿Por qué decidiste investigar sobre COMPLESA?
Siempre me interesó la historia de nuestra comarca de Chantada. En todos los ámbitos. Escogí COMPLESA porque escuchaba historias de vecinos y familiares y, ciertamente, parecía muy raro que una empresa así partiese de un modelo cooperativo. Esa fue una motivación.

Escultura realizada por Manuel Mallo en 1970 e instalada en la entrada a COMPLESA
El “detonante” fue encontrar documentos relativos a COMPLESA en archivos familiares. Cuando comencé a preguntar, nadie sabía explicar muy bien lo que fue la empresa y su historia. Por eso pasé ya a indagar en las fuentes documentales (jurídicas, mercantiles, administrativas…).
También llamaba la atención que no había apenas referencias en la prensa ni estudios de la universidad. Hasta que encontré un trabajo de Jesús Penelas, precisamente en Campo Galego, sobre el sector lácteo de Galicia en el que indicaba que COMPLESA era la pieza que faltaba por investigar para completar el puzzle.
¿Qué recuerdo y visión tienen las personas que vivieron directa e indirectamente la evolución de COMPLESA?
Normalmente encuentro dos perfiles de reacción. Hay quien trabajó para la empresa recogiendo leche o haciendo otras labores sin ser socio. O quien era socio pero con una cantidad económica baja. En esos casos hay más decepción que otra cosa. Lamentan que no saliera bien pero no se percibe rencor.
Y luego están los que sí apostaron claramente por el proyecto y que dicen sentirse estafados. Siguen pensando que se trataba de una cooperativa, cuando para nada fue así. La estrategia de los miembros del consejo era la de captar socios por toda la provincia.
Muchos de los que tuvieron vinculación directa con la empresa siguen pensando que fueron víctimas de una estafa
Hacer kilómetros era uno de sus lemas. Uno de ellos presumía de haber recorrido 500.000 kilómetros en un Citröen dos caballos en busca de inversores. Se hacían reuniones informativas en las escuelas unitarias y después iban casa por casa explicando el proyecto. Tanto para quien quisiera invertir como para posibles proveedores.
Obviamente falló la información. Quizá no se explicó ni se entendió bien el objetivo. Pero más allá del éxito inicial y del fracaso posterior de COMPLESA, es innegable que hubo una labor divulgativa. Para profesionalizar el sector lácteo.

El Progreso recogía toda la actividad de COMPLESA, como la sesión de constitución
¿Cómo terminó todo? ¿Qué llevó a la intervención y desaparición de un proyecto tan ambicioso?
Todo apunta a una mala gestión. Habrá auditorías que lo dictaminen. La legalidad fiscal de entonces no es la de hoy. Hay indicios de que personas que figuraban como aportadores de capital nunca llegaran a ejecutar esa aportación. Situaciones así no tendrían por qué afectar al proyecto industrial, pero quiebran la confianza.
Hay un hecho muy revelador. En el año 1970 la comisión ejecutiva dimite en bloque de un día para otro y sin que se esperase. Parece que, presuntamente, todos ellos estaban entre los que no habían ejecutado sus aportaciones. Pese a que era un requisito legal para formar parte del consejo de administración. Y hablamos de millones de pesetas.
La captación de inversores y de proveedores de leche fue muy exhaustiva en los primeros años y en un contexto económico débil
Más allá de los resultados económicos -impecables al principio- el valor de la compañía estaba en su tamaño y en su proyecto. En otras circunstancias, la magnificencia del proyecto sería digna de estudio. Pocas veces se habrá visto una inversión tan atractiva.
Podemos afirmar que el proyecto inicial comienza a desaparecer en 1974 y 1975. La empresa estaba en una situación financiera ya insostenible y entre los ganaderos proveedores y accionistas había mucho pesimismo y decepción. De ahí que interviniera el INI. Pero esa es otra historia.
COMPLESA fue un gran proyecto con una ambición, parece, poco adecuada a la realidad de aquella época en Galicia. La gran pregunta es: ¿y si hubiera triunfado? Porque en muchas familias aún está presente todo lo que se vivió. Y faltan explicaciones.
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