“Con el método biointensivo logro altos rendimientos en poco espacio, pero cuidando y protegiendo el suelo”

Casi nueve años lleva Aitor Jamardo cultivando productos de la huerta en la comarca de Caldas. Y con un precepto claro: el respeto por el medio ambiente y el cuidado de los suelos en todo el proceso. La venta directa es otra señal de identidad de este proyecto que también ofrece formación y asesoramiento. Hablamos con Aitor para repasar la trayectoria de su empresa y las expectativas de futuro

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AITOR JAMARDO

Gerente, operario de cultivos, formador y comercial de Cultivo Gallego. Prácticamente todas las labores que se realizan en la empresa recaen en Aitor Jamardo Chenlo. A punto de cumplir los 33, este joven nacido en Caldas de Reis y músico de formación lleva 9 años dedicado a la huerta. Con la especificidad de que practica la agricultura biointensiva.

El método biointensivo

“El proyecto comenzó con una huerta casera y con la venta de limones que tan bien se dan en nuestra comarca. De ahí monté un negocio de tareas de jardinería en el que estuve cinco años. Entre la experiencia que adquirí y la formación que me fui preocupando de recibir, puse en marcha Cultivo Gallego.”, explica Jamardo.

Desde el primer momento tuvo claro que se iba a dedicar a la producción hortícola de temporada mediante el método biointensivo. “Se trata de un sistema de agricultura orgánica a pequeña escala que permite obtener altos rendimientos, en poco espacio, ahorrando insumos y, lo que es más importante, cuidando y protegiendo el suelo.”

Según la definición de la Food and Agriculture Organization (FAO), el cultivo biointensivo es un método de agricultura enfocado, principalmente, al autoconsumo y comercialización de excedentes. El sistema no utiliza insumos externos para alcanzar un alto rendimiento en poco espacio, y usa menos cantidad de agua que la empleada en agricultura convencional.

Jamardo destaca, además que “la agricultura biointensiva es un sistema de cultivo resiliente que restaura y mejora el terreno. También mezcla el saber tradicional con los conocimientos científicos actuales, lo que lleva a cultivos respetuosos con el medio ambiente y sostenibles a largo plazo.”

Cultivo Gallego, que tiene sus instalaciones en el ayuntamiento de Portas, apuesta por cinco preceptos claros:

– Mayor producción en menos espacio

– Alimentos más nutritivos y saludables

– Reducción de costes de producción

– Preservación de la biodiversidad

En el caso de Jamardo, es un cultivo regenerativo de terrenos y adaptado a la comercialización. Aumenta la producción por metro cuadrado en comparación con sistemas comerciales o ecológicos. Aitor considera que lo que hace crece en valoración entre el público urbano cada año que pasa.

“Porque ven a una persona joven con un proyecto de emprendimiento en el mundo rural. El producto gusta y además tiene unos precios populares y atractivos. Sin olvidar que hoy está muy valorado todo lo que tiene que ver con el cuidado del medio ambiente y las prácticas sostenibles.”

Cada vez hay más público urbano dispuesto a comprar productos respetuosos con el medio ambiente y producidos en el entorno de las ciudades. (Aitor Jamardo, Cultivo Gallego)

Venta directa

Su principal mercado es el de proximidad y, en el ámbito urbano, Vilagarcía, la octava población con más habitantes de Galicia. Pero recibe numerosos pedidos de personas residentes en Vigo o Pontevedra. “Porque en las ciudades no hay posibilidades de cultivar, mientras que en Caldas y en el entorno cada vez hay más gente que se decide a poner una huerta. Eso hace que los pedidos de particulares y restaurantes puedan disminuir en cantidad, pero acabo ganando clientes por otras vías.”

El proyecto de Jamardo se centra en ofrecer en todo momento productos de temporada

El proyecto de Jamardo se centra en ofrecer en todo momento productos de temporada

Jamardo señala también que en las ciudades hay poco espacio y poca cultura de los huertos urbanos. Y los que hay no tienen la continuidad y crecimiento esperados. Por eso ve en lo urbano un nicho cada vez más importante para el producto local.

Los inicios siempre son difíciles. Él tuvo muchas dificultades cuando comenzó. “Aprendí todo por las malas. Pero eso tiene la ventaja de que, si te equivocas una vez, ya no tienes ganas de volverte a equivocar. Aprendes muy rápido porque los errores suponen pérdidas económicas. No es preciso ser ingeniero agrónomo para sacar adelante un cultivo, pero sí que es necesario formarse lo máximo posible y aprovechar todas las actividades formativas que se nos presenten.”

La imposibilidad de cultivar en las ciudades junto con la preocupación por la salud y el medio ambiente favorecen las producciones como la nuestra

También considera imprescindible hacer un estudio de mercado antes de emprender. Porque de poco sirve hacer bien las cosas o tener un producto de primera categoría si luego no hay a quién vendérselo. O que los precios que paguen sean demasiado bajos. Sin olvidar que siempre va a haber una merma en el cultivo por diferentes motivos (plagas, clima, manejo…).

La venta directa es la práctica más empleada por Jamardo. Y supone una mejora del margen de beneficio. “No hay la presión de obtener una cantidad mínima de kilos para cumplir con un solo comprador de la distribución y cubrir los costes. Y también se puede combinar la provisión a un almacén o a una cooperativa con la venta directa.”

Hoy tiene 4.000 metros cuadrados de cultivos y le da para vivir sobradamente. En buena medida, eso se debe a la venta directa. “Que aparezca un poco de mildiu o un poco de pulgón no me quita el sueño. No tengo la necesidad de que todo esté perfecto y se pierda un solo gramo de producto. Con las plantaciones industriales para la gran distribución están pactados los kilos a entregar, los tratamientos que se pueden aplicar o no y todo el proceso desde el inicio hasta el final de la temporada.”

“Nuestros productos se recolectan el mismo día de la entrega, garantizando una frescura óptima con un máximo de 24 horas entre la recolección y la entrega. Así ofrecemos alimentos frescos siguiendo el ciclo natural de las estaciones y respetando los tiempos de la naturaleza.”, afirma.

Emprender en el rural puede resultar atractivo, pero es precisa una cierta formación y analizar muy bien lo que se quiere hacer y si se puede hacer

Promoción y programa formativo

Para el responsable de Cultivo Gallego, “Asistir a eventos de encuentro rural/urbano es muy importante para pequeños productores como yo. Ahí nos damos a conocer y siempre establecemos contactos que nos sirven a nivel comercial, técnico y colaborativo. Quizás para quien ya está asentado no son de tanta utilidad, pero para los pequeños productores son el mejor escaparate y la mejor biblioteca, estoy seguro.”

Para Jamardo es fundamental estar presente en foros de encuentro rural/urbano como el foro Rural Sustentable

Para Jamardo es fundamental estar presente en foros de encuentro rural/urbano como el foro Rural Sustentable

Otra línea de negocio de Cultivo Gallego está en la formación. La experiencia y los conocimientos adquiridos en nueve años de agricultura biointensiva -y lo que siguen aprendiendo todos los días- están disponibles mediante programas de formación personalizados. “Cada terreno y cada cultivador es un mundo y tiene sus particularidades. De ahí que cada quien tenga que aprender en función de los recursos de los que dispone.”

La empresa ofrece cursos, talleres y asesoramiento para agricultores, estudiantes y con una línea específica para cualquier persona que tenga interés en aprender métodos de cultivo sostenibles y que sienta preocupación por preservar el medio ambiente.

Hay que tener en cuenta que en la agricultura, y más en la biointensiva, hay principios generales. Pero luego cada terreno, cada persona y cada cultivo son muy específicos

Tanto en su práctica agronómica como en las acciones formativas que desarrollan, en Cultivo Gallego se guían por los siguientes principios y criterios:

. Regeneración del suelo

Se mejora la fertilidad del suelo año tras año, en lugar de degradarlo

Se fomenta la vida microbiana y la biodiversidad mediante el uso de compost y la supresión de agroquímicos

Se evita la erosión por el empleo de cultivos densos que protegen del sol y la lluvia

. Ahorro significativo de agua

El cultivo biointensivo puede reducir el uso de agua hasta en un 80-90% respecto a métodos convencionales

Alta densidad de siembra, que sombrea el suelo y reduce la evaporación

Se utilizan técnicas de riego eficiente como riego por goteo o manual

. Protección de la biodiversidad

No se usan pesticidas ni fertilizantes sintéticos, lo que protege a los polinizadores (abejas, mariposas y otros insectos beneficiosos)

Se fomenta un ecosistema agrícola diverso y equilibrado

Las técnicas biointensivas pueden convivir con agroecosistemas locales sin desplazar especies nativas

. Reducción de la huella de carbono

El método biointensivo es esencialmente manual, reduciendo el uso de maquinaria pesada y, por tanto, de combustibles fósiles

El compostaje y la producción local de alimentos secuestran carbono en el suelo, ayudando a mitigar el cambio climático

Promueve el cultivo local, disminuyendo la necesidad de transporte y sus emisiones asociadas

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