La fuerte sequía que está afectando este año al continente europeo también se deja notar en Galicia. En el caso del maíz la práctica ausencia de precipitaciones -en algunas zonas desde el mes de mayo- está generando una fuerte preocupación entre las ganaderías de vacuno de leche, en las que el maíz constituye el principal forraje para el ganado y que se cultiva mayoritariamente en secano en Galicia y la cornisa cantábrica.
En Francia, donde las previsiones calculan un desplome de la cosecha de maíz forrajero de más del 30%, el instituto Arvalis, referente para cultivos forrajeros y cerealistas, ha emitido unas recomendaciones sobre pautas a seguir a la hora de decidir ensilar o no el maíz expuesto a sequía.
En todo caso, los técnicos de Arvalis recuerdan que “en las parcelas totalmente secas, un retorno de las precipitaciones no permitirá recuperar los efectos sufridos. Sin embargo, en las zonas que aún permanecen verdes, si vuelve la lluvia, el rendimiento todavía puede aumentar”.
Antes de decidir si hay que ensilar, Arvalis ofrece a los ganaderos algunas claves para realizar un diagnóstico en profundidad. Para el maíz forrajero cultivado en secano se presentan tres situaciones:
1/ Cultivo aún poco perjudicado, en suelos de profundidad media o profundos:

Las hojas están enrolladas y presentan un tono «verde grisáceo», con solo algunas hojas inferiores de color gris-marrón. La emisión de nuevas hojas se ha ralentizado y la floración se retrasa. A pesar de ello, la superficie verde sigue siendo funcional: las plantas tienen capacidad para reanudar su crecimiento si vuelve la lluvia, aunque el rendimiento final se verá afectado debido al menor tamaño, que limita la capacidad de alimentar el grano. Tras la floración, será posible evaluar el nivel de fecundación de las mazorcas. Es demasiado pronto para ensilar.
2/ Caso intermedio: más del 30 % de las hojas están secas

Las últimas hojas emitidas adquieren un tono marrón en sus extremos y se blanquean. La emisión de nuevas hojas y la floración están bloqueadas. Solo un rápido regreso de las lluvias podría permitir una reanudación del crecimiento, pero la floración y el llenado de los granos serán inciertos. Algunas plantas no tendrán mazorcas.
Las últimas hojas emitidas adquieren un tono marrón en sus extremos y se blanquean. La emisión de nuevas hojas y la floración están bloqueadas. Solo un rápido regreso de las lluvias podría permitir una reanudación del crecimiento, pero la floración y el llenado de los granos serán inciertos. Algunas plantas no tendrán mazorcas.
3/ Situaciones más preocupantes: quedan menos de dos hojas verdes

Cerca del 90 % de las hojas están de color marrón claro – gris blanquecino. El crecimiento se ha detenido por completo. Solo la base de las últimas hojas y el tallo permanecen verdes. El ensilado puede plantearse sin esperar más, ya que el rendimiento y el valor nutritivo no mejorarán. No obstante, el interés de ensilar debe evaluarse en función de la biomasa presente en relación con el coste de la cosecha.
¿Qué rendimiento puede esperarse en esta fase?
Para maíces que todavía no han desarrollado mazorca, o para plantas con mazorcas con pocos granos, los métodos clásicos de estimación del rendimiento no son válidos. A título orientativo, con una densidad adecuada (más de 65 000 plantas/ha) y para estados comprendidos entre 10 hojas y la floración femenina, el rendimiento se sitúa:
• entre 2 y 4,5 t de MS para maíces de 1 m a 1,5 m de altura;
• entre 3,5 y 7 t de MS para maíces de 1,5 m a 2 m de altura.
La digestibilidad no está relacionada con el nivel de desecación de las hojas
Las mediciones realizadas en maíces desecados de forma precoz revelan composiciones químicas muy variables, pero aun así con un valor energético que no disminuye a pesar de la ausencia de almidón.
Por último, desde Arvalis matizan que el contenido de materia seca de estos maíces sin mazorca puede fluctuar considerablemente a lo largo del día; este aspecto debe tenerse en cuenta para organizar el ensilado y garantizar una buena conservación.
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