
João Sousa, en los IV Encuentros Ibéricos de Calidad de Leche, celebrados en Zamora a finales de enero
João Sousa trabaja en el laboratorio de microbiología Segalab, en Portugal, como técnico de calidad de leche y es uno de los fundadores del Conselho portugués de Saúde do Úbere. Segalab nació en el año 1991 como un departamento perteneciente a Agros, la unión de cooperativas de productores de leche del norte de Portugal.
La dinámica de trabajo de los tres veterinarios de Segalab incluye las llamadas pruebas de establo, que son visitas de un técnico al ordeño para recogida de muestras de mastitis, la elaboración de un boletín de análisis e informes de resultados caracterizando la situación animal a animal y una reunión con el ganadero estableciendo un resumen con las medidas preventivas más adecuadas para su situación.
En ganaderías más grandes vemos nuevas infecciones en menos tiempo
“Cuando hacemos visitas de seguimiento, la hora de la visita es importante, ya que después de un ordeño de 3 o 4 horas nuestra disponibilidad mental y la del ganadero no es la mejor”, asegura.
Precios y calidad de la leche
“La mejor estrategia en calidad de leche para mí es hablar con el ganadero, nos tiene que ver como un aliado que quiere ayudarle, no como un técnico que vive de su dinero”, afirma João.
“Nosotros tenemos que ayudarles a tomar decisiones a ellos, porque la idea que prevalece al final es siempre la del ganadero. Por eso, para que nos haga caso de verdad, tiene que estar convencido”, insiste.
El criterio del ganadero es al final el que prevalece; tiene que estar convencido
“Cuando los precios de la leche son buenos, los ganaderos se esfuerzan más en la calidad de la leche”, asegura. “En situaciones de dificultad veo más resistencias; pero con unos céntimos más por litro de leche todo el mundo se anima: el ganadero, por supuesto, pero el técnico de calidad de leche también”, argumenta.
Reunión con el ganadero
“Somos una empresa del grupo cooperativo Agros pero hacemos nuestro trabajo de forma independiente. La ligación con el ganadero es fundamental. Tratar con personas es un arte y tiene mucho de psicología. Tenemos que saber decirle al ganadero que sus vacas están sucias sin decirle que sus vacas están sucias”, afirma.
“Hay que buscar en cada granja el momento óptimo para hablar con el ganadero. Si el ganadero se ha levantado a las 6 de la mañana para ordeñar y son las 10 de la mañana y todavía no ha desayunado, a lo mejor no es la mejor hora”, razona.
Tenemos que simplificar los protocolos y hablar más con el ganadero
“Cambiar protocolos de control de calidad de leche es complicado porque también creamos hábitos en el ganadero. Nosotros antes hacíamos un análisis completo de la granja y de los problemas de calidad de leche que detectábamos, pero era un proceso largo, tardábamos entre 2 y 3 semanas y los ganaderos quieren tratar rápido, porque tienen un problema y lo quieren resolver”, explica.
“Dábamos demasiada información al ganadero de una sola vez, y el ganadero sólo hacía caso a qué vacas tratar y con qué antibiótico, el resto de información y recomendaciones no eran tenidas en cuenta en la mayoría de los casos. Por eso cambiamos la metodología de trabajo. Hoy hacemos pocas pruebas de establo (visitas a la granja para tomar muestras en el ordeño). Solo hacemos una prueba de establo anual”, explica.
Clasificación de granjas según su recuento de coliformes en tanque
En cuanto a las pruebas analíticas, João indica que “hoy en día disponemos de PCRs para detectar los agentes contagiosos pero la microbiología del tanque de leche es algo que para nosotros tiene mucho valor y aprovechamos que tenemos el respaldo de un laboratorio de microbiología detrás para clasificar a las ganaderías según su recuento de coliformes: alto, más de 100 ufc/ml; medio, entre 50 e 100, y bajo por debajo de 50”.
“Mi experiencia con los cepillos de predipping usados en sala es mala. En todas las granjas en las que empezé a trabajar con estos cepillos los han descartado. El resultado del conteo de coliformes en el tanque de leche es claro; el pezón puede estar limpio, pero hay contaminación”, insiste.
En la zona norte de Portugal tenemos muchas mastitis subclínicas
“En nuestra zona tenemos ganaderías con pocas vacas en ordeño y muchas mastitis subclínicas. Hace años Agros tomó la decisión de suspender la recogida de leche en la granja después del quinto tanque de leche con un recuento de más de 400.000 células o tres tanques con más de 100.000 gérmenes para concienciar a los ganaderos de la necesidad de mejorar la calidad de leche y se hacen analíticas en todas las recogidas del camión cisterna en el tanque”, explica.
Agros tomó la decisión hace años de suspender la recogida de leche en granjas con 5 muestras con más de 400.000 células y 3 con más de 100.000 gérmenes
Otra prueba habitual en los establos son los tests de California para mastitis, pero el técnico portugués asegura que en explotaciones robotizadas en las vacas que están recién ordeñadas hay que desconfiar de los resultados del test de California. “Esas vacas que salen del robot se pueden marcar y hacer el TCM más tarde. Además de la dificultad para tirar chorros en estos animales recién ordeñados, los resultados pueden llevarnos a engaño”, advierte.
“En granjas pequeñas sin Control Lechero intentamos reunir la mayor información posible con los datos de microbiología, porque en una granja grande de más de 100 vacas sin Control Lechero vamos a tener más difícil detectar y caracterizar los problemas”, afirma.
Programas específicos
Segalab llevó a cabo hace años un programa específico de control de Streptococcus agalactiae en el tanque de leche, con seguimiento mensual durante 1 año tras el tratamiento (terapia Blitz). “Era una estrategia diferente que nos dio buenos resultados. Cuando empezamos, el 9,6% de las explotaciones eran positivas, con una prevalencia de animales dentro de la explotación del 43%. La relación coste-beneficio 6 meses después del tratamiento era de 2,66 euros, es decir, por cada euro invertido el ganadero recuperaba 2,66 por la mejoría en el precio de la leche y la cantidad de leche que dejaba de tirar, pero se dejó de hacer porque la terapia Blitz tiene complicaciones asociadas”, reconoce.
La administración de antibióticos intramamarios betalactámicos en los cuatro pezones tiene complicaciones asociadas
Entre ellas, con la administración en los cuatro pezones de tratamiento intramamario con antibióticos betalactámicos aparecían otras infecciones, había animales con reacciones alérgicas y exigía un mayor intervalo de seguridad, lo que hacía que durante una semana hubiese que tirar la leche de ese 40% del rebaño que era positivo en la explotación. “Era un esfuerzo económico muy importante”, reconoce. Por eso, en la actualidad tratan, con medidas de desinfección de pezones, tratamientos de secado, etc, bajar la incidencia para después sí tratar de erradicarla enfermedad de la granja.
El Staphylococcus aureus es otra de las causas más comunes de infecciones intramamarias, aunque João asegura que “cada vez tenemos menos clientes con problemas de aureus”. Hoy en día hay cada vez más granjas limpias de aureus. Habitualmente se clasifica como contagiosa pero hoy sabemos que no es puramente contagiosa, pues tiene capacidad de resistencia a los antibióticos en la ubre de la vaca, pero también alguna capacidad de tener reservorios ambientales.
La presencia de aflatoxinas en los silos tiene relación con la mastitis
En Portugal se van a empezar a analizar por sistema las aflatoxinas presentes por ejemplo en los forrajes ensilados y en los concentrados. La presencia de aflatoxinas tiene implicaciones a nivel de la salud animal y también tiene relación con la mastitis, porque hay mastitis de origen alimentaria o nutricional. “Hay una influencia pero no hay evidencias claras demostrables”, matiza sin embargo João.
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