«De pequeño ya te inculcan que hay que marcharse, nosotros queremos demostrar que se puede vivir de producir miel y vino en esta zona»

La lucha por recuperar y dignificar la producción de vino en la ribera del río Navia comienza a dar sus frutos. Al tiempo que avanza el reconocimiento de una IGP propia, nuevos productores se van animando a retomar la tradición en sus aldeas. Es el caso de Héctor Álvarez y su hermano José. Están recuperando cepas centenarias y plantando otras nuevas en Coea, donde también han comenzado a producir miel

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Héctor e José xunto a José María, o seu pai, nunha das viñas que teñen en Coea, en Navia de Suarna

Héctor y José, junto a su padre, José María, en una de las viñas en Coea, en Navia de Suarna

Héctor Álvarez define su miel como «el legado más dulce» de sus antepasados. Esa es su filosofía de trabajo, centrada en recuperar dos tradiciones que se han ido perdiendo con el paso de los años en esta zona norte de Os Ancares: la producción de miel y la producción de vino. Lo está haciendo en el microclima particular que configura el cauce del río Navia en todo su recorrido, un territorio lleno de contrastes que impregnan a estos dos productos y que los hace únicos.

Ribeira do Navia es la marca de la miel que producen sus colmenas pero él y su hermano José quieren también profesionalizar la producción de vino que se mantuvo a nivel particular en su hogar familiar, la Casa da Señora. «Nuestro padre siempre hizo vino, tanto para casa como para vender a granel a particulares, sobre todo a vecinos de los pueblos de la zona», cuenta José.

Nuestro padre siempre hizo vino para casa y para comercializar a granel a particulares

Fue él quien primero se animó con el vino y sumó a la causa a su hermano Héctor. La intención de estos dos jóvenes es hacer renacer de nuevo una tradición que estuvo a punto de desaparecer en su aldea, Coea, perteneciente a la parroquia de Castañedo. «Esta zona era toda zona de vino, había cereal por la parte de arriba y vino más abajo, no había otra cosa, pero con la llegada de la filosera se fue abandonando», cuenta José, decidido a recuperar la tradición vitivinícola del lugar.

Dos hectáreas de viñedo

RIBEIRA DO NAVIA plantación vides

«Comenzamos hace dos años y vamos despacio porque supone trabajo e inversión», explican. No partieron de cero, porque su padre, José María, ya tenía una plantación importante, aunque no siempre de las variedades más idóneas. «Hay castas que vamos a cambiar, como el tinto alicante, que se introdujo en la zona a raíz de la filosera pero que no madura ni te da grados. Hay variedades autóctonas mucho mejores, como la mencía o el merenzao», considera José.

Pensando en hacer esta transición entre castas, que no es más que volver atrás en las variedades introducidas en décadas pasadas, José y Héctor quieren recuperar cepas antiguas. «Empezamos cogiendo una viña vieja a un vecino que no la atendía. Es una finca con cepas centenarias pero que estaban totalmente abandonadas. De hecho, le habían plantado eucaliptos pero sin arrancar las viñas, que fue lo que las salvó», destacan.

Empezamos hace dos años cogiendo una viña vieja a un vecino. Es una finca con cepas centenarias en la que habían plantado eucaliptos pero sin arrancar las viñas. Fue lo que nos salvó

Tras eliminar los eucaliptos podaron y recuperaron las cepas y decidieron plantar más. Hoy tienen ya varias parcelas plantadas con castas propias de la zona, que suman más de dos hectáreas de viñedo. Su apuesta va enfocada sobre todo al blanco, que ya es lo que más produce su familia. «Aunque depende del año, de los 3.000 litros de vino que se producen, unos 1.800 son de blanco y el resto de tinto», explican.

El coste de recuperar viñedos es importante, porque más allá de podar vides antiguas o plantar nuevas cepas hay que empezar por rozar y por colocar cierres y postes en las fincas. Cuando las nuevas plantaciones que están incorporando comiencen a producir vendrá la siguiente fase de su proyecto, la de elaborar el vino y comercializarlo embotellado con una marca propia.

Recuperar una tradición arraigada que estuvo a punto de perderse

Foto dos anos 30, coas ladeiras de Coea ateigadas de viñedos onde se chegaban a recoller 90.000 quilos de uva / Arquivo Ebeling

Foto de la década de 1930, con las laderas de Coea llenas de viñedos / Archivo Ebeling

Coea es el núcleo de población situado más al norte del Ayuntamiento de Navia, haciendo frontera con el río Suarna y A Fonsagrada por el norte y con el río Navia y con Ibias por el este. Por la depresión que hace el río, las laderas de la aldea de Coea, a solo 350 metros de altitud sobre el nivel del mar, son un lugar propicio para la maduración de la uva.

Tanto es así que las primeras noticias sobre la producción de vino en la zona datan de los fueros del conde de Altamira en los primeros años del siglo XVI y de la tradición posterior de los vinos de la parroquia da fé una botella que aún se conserva, etiquetada en Coea en el 1926 por José López, de la Casa Témez, o las fotos de la década de 1930 tomadas por Walter Ebeling, el etnógrafo alemán que durante 5 años recorrió y documentó la vida de esta zona de la montaña.

La cultura del vino en esta zona oriental de Galicia mantiene elementos propios, como el de beber por el ‘cacho’

La tradición del vino en esta zona oriental de Galicia, al igual que en las vecinas laderas del otro lado del río, hoy asturianas, sirvió también para mantener toda una cultura propia, como la de beber el vino por el cacho, un recipiente de madera con forma de taza grande que se usaba para trasegar el vino y que va pasando de mano en mano a la hora también de probarlo.

Un vino natural que «con ocho días ya es viejo»

Unha das cepas centenarias recuperada por Héctor e o seu irmán José

Una de las cepas centenarias recuperada por Héctor y José

Antiguamente las 25 casas de Coea tenían su bodega y hacían su propio vino, una tradición que se fue perdiendo a medida que avanzaba la emigración, el envejecimiento y el abandono del rural. Las viñas, que en otro tiempo llenaban las laderas pendientes de la parroquia que dan al río fueron, en muchos casos, devoradas por el monte y la maleza. Se conservan a día de hoy sobre todo en los galleiros, tiras de cepas viejas plantadas en los lindes de las fincas.

La blanca legítima es una casta autóctona de sabor suave, muy aromática y con 12 grados de acidez

Con sus uvas sigue haciéndose en algunas casas de la parroquia un vino nuevo que se consume después de 2 meses de fermentación. Un caldo natural y afrutado que «con ocho días ya es viejo», como recuerda un dicho propio de la zona. Estos vinos del año, blancos y tintos, están basados en castas propias, como la blanca legítima o el tinto serodio, a las que se fueron añadiendo otras variedades introducidas en la zona como godello, albariño, treixadura, torrontés, loureira, mencía, merenzao, brancellao o caíño.

Un motor económico para toda la zona

Cuando en 1995 Manuel Cancio decidió crear en Negueira de Muñiz la bodega Panchín puso la primera piedra para la dignificación y recuperación de la tradición vitivinícola en la zona. Fue la primera que comenzó a embotellar y comercializar vino producido en la cuenca del río Navia. Su llama prendió tiempo después en Paco Sanromán y en su hermana Rosa, de la bodega Sidrón, también de Negueira.

Son aún a día de hoy las dos únicas bodegas que se dedican de manera profesional a la producción de vino, pero su ejemplo sirvió para animar a otros vecinos río arriba, de lugares donde también había tradición de vino, como es el caso de Coea.

Vendima en Coea nos anos 30 do século pasado / Arquivo Ebeling

Vecinas y vecinos de Coea vendimiando en los años 30, cuando se recogían 90.000 kilos de uva / Archivo Ebeling

Fermín, Manuel o José María son de los que hace unos años, animados por el ejemplo de Cancio en Negueira, comenzaron a interesarse por recuperar castas propias como la blanca legítima, originaria de esta zona de la ribera del Navia pero que ya se cultiva hoy también en otras áreas vitivinícolas de Galicia. La decisión de Héctor y José de continuar supone garantizar un relevo generacional necesario pero nada abundante en muchas zonas de la montaña.

La aprobación de la IGP sería un reconocimiento oficial importante que ayudaría a la profesionalización del sector del vino en los ayuntamientos de Negueira, A Fonsagrada y Navia

Héctor, como muchos jóvenes de su edad, se marchó a buscarse la vida y acabó montando una carpintería de madera en A Fonsagrada. Pero su idea dice, «es poder volver a Coea y llegar a vivir de aquello». «De pequeño ya te inculcan que hay que marcharse porque de la tierra no se puede vivir y yo quiero darle la vuelta y demostrar que no es cierto, que sí que se puede», defiende.

La aprobación de una Indicación Geográfica Protegida para el vino de esta zona (IXP Terras del Navia), que se encuentra actualmente en tramitación después de que el pasado 22 de diciembre se publicara en el DOG su pliego de condiciones técnicas, supondría un reconocimiento oficial importante que sin duda podría ayudar a la profesionalización del sector del vino en los ayuntamientos de Negueira, A Fonsagrada y Navia, los tres amparados por el sello de calidad europeo.

Ribeira do Navia, producción de miel desde hace 6 años

Héctor comezou producindo mel fai seis anos e desde hai dous está a recuperar tamén viñedos en Coea

Héctor comenzó dividiendo algunas de las colmenas que tenía su tío y fue aumentando con la demanda

Las distintas parroquias de la cuenca del río Navia asociadas tradicionalmente a la viticultura comparten entre sí una climatología diferenciada de la zona de montaña en la que se encuentran. Y es que el río Navia forma aquí un cañón protegido con un microclima propio, propicio para la maduración de la uva, pero también para otras producciones, como la fruta o la miel.

Junto al vino, la miel era otro de los productos habituales en Coea que Héctor quiere potenciar. Aunque él está más centrado en la producción de miel y su hermano José en la recuperación de los viñedos, toda la familia colabora en las distintas tareas anuales, como siempre se hizo también tradicionalmente en las aldeas gallegas. «Cuando toca hacer la extracción nos juntamos toda la familia, tanto los de casa como mis tíos», cuenta.

El río Navia forma aquí un cañón protegido con un microclima propio, propicio para la maduración de la uva o la producción de miel

Al igual que en el caso de los viñedos, a Héctor lo de las abejas también le viene por tradición familiar. «En la apicultura comencé hace seis años. Mis tíos tenían abejas y fui poco a poco dividiendo y creciendo», cuenta. Hoy tiene ya un centenar de colmenas repartidas en varios apiarios situados en esta zona fonteriza entre A Fonsagrada, Navia y Asturias.

Clima de contrastes con floraciones cortas

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Las floraciones en esta zona norte de Os Ancares están sometidas a cambios estacionales bruscos de temperatura, lo que concentra la producción de miel en muy pocas semanas. «Aquí no da tiempo a diferenciar las floraciones, por eso toda nuestra miel es multifloral, pero castaño y uz es lo que más tiene», explica.

«Aquí pasamos de -5ºC en invierno a 40ºC en verano, son contrastes térmicos muy importantes que hacen que haya mucha diferenciación entre las distintas estaciones», explica Héctor. Cuando a comienzos de octubre las abejas se acercaban a las vides era una señal inequívoca de que las uvas estaban ya maduras para comenzar a vendimiar.

Aquí no da tiempo a diferenciar las floraciones, por eso toda nuestra miel es multifloral, pero castaño y uz es lo que más tiene

Ese contraste térmico que se da en la zona permite también mantener a raya algunas plagas. «A mí en esta zona la velutina me afecta poco de momento, tan sólo noté un año una presencia algo relevante, pero ahora llevo 3 o 4 sin ver nidos, supongo que será por los inviernos fríos que tenemos», razona.

La varroa es, pues, el principal problema al que se enfrentan las abejas de Héctor desde el punto de vista sanitario. «De locke en los seis años que llevo no tuve ningún caso. Procuro hacer bien los tratamientos contra la varroa y si controlas la varroa no tienes problemas de locke americano», dice.

Colmenas en plena naturaleza y libres de contaminación

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Las características orográficas de Coea y de los montes que la rodean permite a Héctor tener colmenas a solo 200 metros de altitud, al lado del río, y también a 800 metros sobre el nivel del mar. «Es una manera de asegurar la producción, porque a veces en alguna de las ubicaciones te quedas sin floración y siempre tienes más posibilidades de que en el otro lado haya», indica. Son, eso sí, todos los emplazamientos lugares en plena naturaleza libres de cualquier tipo de contaminación.

Héctor cuenta con ubicaciones estratégicas situadas tanto a 200 como a 800 metros de altitud

Al igual que con el vino, en Ribeira do Navia elaboran su miel siguiendo la tradición que sus antepasados comenzaron y perfeccionaron. Continúan con los mismos cuidados y ubicaciones estratégicas de las colmenas en las laderas del cañón natural que forma el río Navia en esta zona de su curso alto, lo que le confiere a la miel unas características diferenciales.

RIBEIRA DO NAVIA mel1

Sus abejas trabajan una amplia variedad de néctares y polen, consiguiendo así una miel concentrada y de extraordinarias propiedades alimenticias y medicinales. «Es una miel de bosque muy dulce y muy oscura, el que la prueba repite», asegura Héctor, que destaca que «cada vez tiene más demanda y por eso también estamos aumentando».

Las colmenas de madera a las que traslada los núcleos que hace cada primavera las hace él mismo aprovechando su profesión como carpintero, un ejemplo más de aprovechamiento de recursos, la verdadera clave de las producciones que siempre se dieron en esta zona de la montaña.

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