
En los últimos cinco años el volumen de cortas de eucalipto ha descendido un 20% en el distrito forestal de Ferrol y un 14% en A Mariña Lucense, que pierden protagonismo en la producción gallega de eucalipto a favor de las comarcas del interior de la provincia de A Coruña.
En concreto, el distrito I Ferrol cortó en 2025 un total de 764.226 metros cúbicos de eucalipto y el distrito VI A Mariña Lucense 748.037, situándose como tercero y cuarto en el ranking gallego, por detrás del distrito III Santiago-Meseta Interior (1.206.691 metros cúbicos) y del distrito II Bergantiños-Mariñas Coruñesas (894.416 metros cúbicos).
Pero, ¿qué hay detrás de esta merma de producción en los distritos costeros de Lugo y A Coruña, que tradicionalmente eran líderes en la corta de eucalipto? El encarecimiento de las operaciones de corta y saca, que afecta especialmente a los montes pequeños y con pendiente, y los problemas de relevo generacional, vinculados en gran medida al abandono del medio rural por parte de las nuevas generaciones, están detrás de esta reducción de las cortas.
Hablamos con la asociación de propietarios forestales de Ortigueira, el municipio que más eucalipto corta de toda Galicia, para entender este fenómeno y analizar los retos a los que se enfrenta la producción maderera en estas zonas costeras de A Mariña y Ortegal.
En esta zona se están notando mucho las repercusiones del cambio climático; el futuro pasa por los híbridos
“Soy pesimista de cara al futuro; lo veo negro”. Así de clara se muestra Sara Vale, asesora de la asociación Costa Norte, una de las principales asociaciones de propietarios forestales del norte de Galicia, cuando se le pregunta por los motivos por los que las cortas de eucalipto pierden fuerza año tras año en el municipio de Ortigueira, que sigue siendo, con todo, con 158.185 metros cúbicos en 2025, el que más eucalipto corta en Galicia.
Sara está casada con un agente forestal, tiene un hijo ingeniero forestal y lleva 16 años agrupando a los propietarios, realizando contratos de venta conjunta con industrias como Ence y supervisando las cortas y aprovechamientos en los montes.
Desde ese conocimiento directo y en primera persona identifica algunos desafíos para la producción de eucalipto en las comarcas costeras del norte: propiedad fragmentada, orografía complicada, dificultades para la mecanización de los trabajos, envejecimiento de los propietarios y falta de relevo generacional, además de una pérdida de productividad debido a las enfermedades y al agotamiento del suelo.
Minifundio
“La propiedad sigue siendo como era, no hay manera de agruparla”, asegura. La Administración, dice, orienta su política forestal hacia las comunidades de montes vecinales en mano común y las agrupaciones forestales de gestión conjunta, pero “el pequeño propietario particular está abandonado a su suerte y somos la mayoría”, se queja.
“Ahora, con la Ley de Recuperación de Tierra Agraria de Galicia, para hacer una concentración parcelaria exigen que haya un 10% de abandono y en esta zona no lo hay. Basta con cortar un monte que aparentemente no se sabe de quién es para que inmediatamente aparezca el propietario”, ejemplifica.
Con la desaparición activa de las asociaciones que había en esta zona se ha retrocedido 20 años
Con la desaparición de las asociaciones de propietarios forestales creadas hace unos años para la venta conjunta de la madera, las conocidas como Promas, “se ha vuelto atrás otra vez 20 años”, afirma. “Esa unión fue desapareciendo”, reconoce.
“Hubo un boicot por parte de las empresas porque no les interesaba que el propietario se organizara. No puede ser que nos pague más la madera un intermediario que la industria destinataria final”, se queja.
Relevo generacional
Costa Norte cuenta con unos 200 socios, con una edad media de 75 años. “No tenemos relevo generacional, pero tampoco lo hay en la agricultura”, matiza Sara, que propone una medida práctica que, asegura, resulta efectiva para favorecer el relevo generacional en el ámbito forestal: “Cuando corta y cobra la madera, si el propietario entrega el cheque a los jóvenes, los hijos empiezan a interesarse por los montes y a cuidarlos”.
Pero en el monte, con respecto a una explotación ganadera, existe un factor añadido en contra, “porque no hay PAC”, compara. “El monte es una ayuda, una hucha, pero nadie tiene superficie suficiente como para vivir del monte”, asegura.
Si el propietario entrega el cheque a los jóvenes, los hijos empiezan a interesarse por los montes y a cuidarlos
Más allá del precio de la madera, que lleva años estancado, sin subir siquiera al ritmo de la inflación que encarece el resto de productos, resulta difícil para un pequeño propietario forestal obtener otros ingresos del monte. “No podemos cobrar los créditos de carbono ni los servicios ecosistémicos, por mucho que lo digan y que esté sobre el papel”, evidencia Sara. La certificación forestal de los montes también tiene cada vez menos valor en el precio final de venta de la madera, lamenta.
Pérdida de productividad
La asesora de Costa Norte reconoce en algunos casos una pérdida de productividad de los montes de la zona. En algunos casos, dice, tiene que ver con la falta de cuidados en las plantaciones y otras veces con el agotamiento de los nutrientes del suelo.
“Sobre todo donde hubo varias cortas de nitens, que se saca con corteza, hay degradación del suelo, porque llegas a extraer hasta 200 kilos de calcio por hectárea”, explica. Por eso, afirma, la práctica habitual de empacar y retirar la biomasa tras la corta es contraproducente. “Al propietario no le pagan nada, pero al intermediario sí. Nosotros recomendamos triturar la biomasa para cuidar el suelo, no llevárselo todo del monte”, indica.
Hay que regular por distritos, no vale lo mismo para toda Galicia
“El monte no puede estar como un salón. Nosotros nos negamos a mecanizar el monte con desbroces intensivos cada dos años, como proponen en sus convenios empresas como Ence o Navigator, porque eso perjudica el suelo. Es carísimo y daña el suelo”, asegura.
Por el contrario, de cara a las nuevas plantaciones, lo que recomienda es “limpiar alrededor de la planta nueva cada 15 días como mínimo, porque en esta zona enseguida crece el helecho”. “Hay que estar muy encima de la planta joven y no todo el mundo puede hacerlo, y las empresas que realizan las plantaciones no lo hacen, por eso algunas plantaciones no salen adelante”, afirma.
Pendientes del 50%
Pero a la hora de analizar los factores que están detrás de la pérdida de rentabilidad para el propietario forestal, Sara lo achaca sobre todo a la orografía de la zona, con pendientes que llegan al 50%. “No es tanto por los crecimientos como por la orografía y la actitud de las empresas forestales, que penalizan las zonas de difícil acceso y saca y casi se niegan a cortar en determinadas zonas donde hace años sí cortaban”, explica.
Con la mecanización de los trabajos, hoy las empresas forestales no quieren sacar madera en zonas donde hace años cortaban
Esta tendencia se ha visto favorecida a raíz de la mecanización de los trabajos de corta, con la sustitución de los motosierristas por procesadoras forestales. “En Galiforest vemos maquinaria muy buena, pero luego eso no se lleva a la realidad del monte gallego, porque las empresas forestales compran procesadoras cada vez más grandes, pero que no están adaptadas a la realidad de nuestros montes”, asegura.
El tamaño del lote, los accesos al monte y la facilidad de acopio condicionan cada vez más el precio final
El tamaño del lote, los accesos al monte, la dificultad de la saca y la distancia al cargadero siguen condicionando en gran medida el precio final, estando las empresas forestales dispuestas a pagar cada vez más en función de la cantidad de madera a cortar y de la facilidad del aprovechamiento.
Para un propietario forestal individual, alcanzar actualmente en A Mariña o Ortegal precios finales de 35 euros para el globulus y 30 para el nitens solo es posible con volúmenes elevados, de más de 500 toneladas (unos 20 tráileres), en montes accesibles en los que no sea necesario abrir pistas o vías de saca.
“Tenemos un problema grave con las enfermedades; ya tenemos al goníptero comiendo nitens”

Sara Vale, asesora de la asociación de propietarios Costa Norte
Pero por encima de todos estos condicionantes (tamaño de las parcelas, relevo generacional, orografía, carencia de puntos de acopio y vías de saca), el principal reto para la producción de eucalipto en el norte de Galicia que identifica Sara son las plagas y enfermedades.
“Tenemos un problema grave con las enfermedades, por las repercusiones que está teniendo el cambio climático sobre el eucalipto en esta zona. Pero A Terra Chá también lo tiene muy complicado. Ya veremos cómo le va al nitens como empiecen a venir muchos meses con 30 grados. Nosotros, por lo menos, todavía tenemos la opción del glóbulus”, razona la asesora de la asociación Costa Norte.
Para esquivar la incidencia inicial de la Mycosphaerella y el gorgojo del eucalipto sobre el glóbulus, en los últimos 20 años cada corta de glóbulus en los montes de A Mariña, Ortegal y Ferrolterra era sustituida por una nueva plantación de nitens, pero las plagas y enfermedades también se han ido adaptando a la nueva especie. “El nitens está enfermo, se plantó en zonas cálidas a nivel del mar y está enfermo. El nitens ya tiene Mycosphaerella y ya tenemos también al gorgojo comiendo en el nitens”, explica Sara.
El nitens se plantó en zonas cálidas a nivel del mar y está enfermo
En todo caso, las plantaciones de nitens que se hagan, afirma, no pueden ser de variedades de hoja ancha, procedentes de la zona australiana de Victoria, porque aunque tengan mejor crecimiento, también son las más sensibles a los hongos y enfermedades. “Tienen que ser variedades de hoja estrecha procedentes de Nueva Gales del Sur”, asegura.
Sin embargo, la esperanza de los propietarios forestales del norte de Galicia, al igual que la de los viveros forestales y las empresas de celulosa, está puesta en estos momentos en los híbridos forestales clonales de rápido crecimiento.
“El futuro pasa por los híbridos, por seguir investigando y cambiar de especies, igual que ocurre con el pino. Navigator tiene un E. rudis x E. saligna al que apenas ataca el gorgojo y Ence tiene un E. saligna x E. maidenis”, detalla Sara.
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