Día Mundial de las Abejas: ¡Poned una colmena en vuestra vida!

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Día Mundial de las Abejas: ¡Poned una colmena en vuestra vida!

Las abejas son claves para el equilbrio natural

Fue en octubre de 2017 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas, coincidiendo con la fecha del nacimiento de Anton Janša, quien en el siglo XVIII fue pionero en las técnicas modernas de la apicultura en su país natal, Eslovenia, y reconoció a estos insectos por su habilidad para trabajar duramente requiriendo a la vez muy poca atención.

Desde entonces cambió mucho la situación puesto que cada vez las Abejas requieren más atención de sus cuidadores/as, debido sobre todo a la mano del hombre: la globalización favorece el desplazamiento de las plagas, que se mueven de un sitio para otro sin ningún problema; el cambio climático repercute en la floración y en el clima de las distintas zonas; los monocultivos hacen que en ciertas zonas las Abejas tengan desequilibrios nutricionales, que como a nosotros les van a repercutir gravemente en su salud; el abuso, en ciertos sitios, de los pesticidas y herbicidas también pasan factura tanto a la biodiversidad, como a la salud de las abejas y demás ser vivos.

A pesar de todo esto, las Abejas siguen siendo esas trabajadoras incansables, que parece que les da igual que nosotros queramos poner todo este caos en el mundo. Ellas siguen a lo suyo… incluso en estos momentos de coronavirus, que nos obligó a hacer un parón en nuestra vida, e incluso nos llevó a reflexionar sobre cosas en las que ya había tiempo que no habíamos pensado… Ellas siguen a lo suyo, afanadas en recolectar néctar y polen, en colaborar desinteresadamente para que nuestra Galicia siga siendo tan verde, tan llena de flores, con tantos frutos y semillas que nos sirven de alimento tanto a los animales racionales como a los irracionales, ellas no hacen discriminación.

Las Abejas, la apicultura en sí, es una ganadería que cómo digo muchas veces ”engancha”, pero es una adicción sana. Por si no lo sabéis los apicultores mayores van a dormir la siesta al colmear en época de enjambres, acaso es para que no se les escapen, pero creo que también es porque así tienen otra excusa para ir a visitar a estos animalitos tan especiales y que si te paras un poco a observarlas ves que te pueden enseñar muchas cosas y que son fascinantes; puedes estar toda una tarde delante de las colmenas y no te vas a aburrir, viendo su ir y venir, como defienden la colmena, como la airean en los días de calor para bajar la temperatura, como se limpian las antenas y las patas (para los que nos las habéis visto hacerlo semejan gatos cuando se están aseando). Debe ser por todo esto que a mí también me “engancharon”, os cuento un poco mi historia con este mundo…

A mí desde pequeña siempre me gustaron mucho los animales y la naturaleza por eso decidí estudiar veterinaria. Durante la carrera también me llamó mucho la atención el campo de la higiene y tecnología de los alimentos, pero la verdad es que nunca pensé que me iba a dedicar a la apicultura y a la Miel de Galicia. Cuando se habla de veterinarios/as, casi nadie piensa en veterinarias apícolas, que es en lo que me especialicé.

“Se le atribuye a Einstein la frase de que si las abejas desaparecieran a la humanidad no nos quedarían más que cuatro años de vida”

Todo fue una casualidad, o algo que ya estaba predestinado y que me deparaba el destino, así emprendí este camino donde se juntan las tres cosas que más me apasionan:

1. Los animales: en este caso muy pequeñitos, pero muy organizadas y sobre todo muy trabajadoras. Las Abejas obreras son las más trabajadoras del mundo animal.

2. La naturaleza: la apicultura es la ganadería que está más ligada a la naturaleza, al igual que la Miel de Galicia, que es un producto íntimamente ligado al territorio.

3. La tecnología y higiene de los alimentos: puesto que las Abejas dan muchos productos, el más conocido es la miel, pero también están otros como: polen, jalea real, própolis. Y todos tienen propiedades beneficiosas para la salud.

Por todo esto que conté me gustaría que a partir de ahora no veáis a las abejas como unos simples insectos más, sino como esas preciadas “farmacéuticas aladas”, esas polinizadoras incansables. Se le atribuye a Einstein la frase de que “si las abejas desaparecieran a la humanidad no nos quedarían más que cuatro años de vida”. Yo no sé seguro si esto sería así, pero desde luego que tendríamos un mundo más gris, más apagado, sin flores, sin muchas frutas y semillas y por supuesto sin escuchar el encantador zumbido de las abejas cuando están afanadas en los árboles y flores de los campos.

Ya sabéis, ¡¡poned una colmena en vuestra vida!!!

#DiaMundialDasAbellas #DiaMundialDeLasAbejas #WorldBeeDay

Ester Ordóñez Dios, presidenta del Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida Miel de Galicia

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