Este lunes 13 de octubre se celebra el Día Mundial de los Fertilizantes, una fecha que conmemora el proceso Haber-Bosch, la innovación científica que permitió fijar el nitrógeno del aire para producir fertilizantes minerales a gran escala, una efeméride que las principales asociaciones sectoriales españolas han aprovechado para poner en valor el papel clave de los fertilizantes en la producción agrícola y el abastecimiento de alimentos a la población.
Tras años de inestabilidad, se prevé un equilibrio entre oferta y demanda en 2026. El reto de garantizar una producción europea de fertilizantes que reduzca la dependencia de la importación de estos insumos se presenta esencial en un escenario geopolítico mundial convulso y en un contexto interno marcado por costes elevados del gas y la electricidad y normativas ambientales cada vez más exigentes.
La Asociación Comercial Española de Fertilizantes (ACEFER), la asociación profesional constituida en 1984 y que agrupa a los principales operadores privados, que comercializan el 75% de los abonos que se consumen en España, ha analizado recientemente la situación actual y las perspectivas a corto plazo, destacando una previsible estabilización de los precios de los fertilizantes en 2026.
La fertilización del futuro será más precisa, baja en carbono y digital, pero también más exigente a nivel tecnológico y medioambiental
Bajo el título Fertilizantes, agricultura y geopolítica, el VII Congreso Nacional de Fertilizantes, organizado por ACEFER, se celebró en Madrid los días 25 y 26 de septiembre y reunió a cerca de 200 profesionales procedentes de más de 90 empresas del sector, consolidándose como el principal punto de encuentro técnico y estratégico de la industria de los fertilizantes en España.
Expertos de la administración, la investigación y la empresa analizaron los retos regulatorios, tecnológicos y de sostenibilidad que marcarán el futuro inmediato del sector y a lo largo de dos jornadas se abordaron temas clave como la política energética europea, el mercado mundial de fertilizantes, la innovación tecnológica, la regeneración de suelos, la descarbonización industrial y las novedades normativas que entrarán en vigor en 2026. Las ponencias mostraron que la fertilización del futuro será más precisa, baja en carbono y digital, pero también más exigente en conocimiento y cooperación entre empresas, administraciones y centros de investigación.
Recuperación de stocks y de la demanda agrícola en 2026
Oliver Hatfield, vicepresidente de Argus Media, con su conferencia sobre la Evolución del mercado mundial de fertilizantes, ofreció una visión global del mercado de fertilizantes y sus perspectivas a medio plazo. Detalló la evolución reciente de precios en los principales nutrientes (nitrógeno, fosfatos y potasa), marcada por la geopolítica, la energía y los flujos comerciales internacionales.
Este experto prevé una estabilización progresiva de precios en 2026, tras años de alta volatilidad, impulsada por la recuperación de inventarios y la demanda agrícola. Destacó que la asequibilidad del fertilizante sigue siendo un desafío global y que las políticas arancelarias y sanciones están reconfigurando el comercio mundial, afectando especialmente a Europa.
Las empresas importadoras tendrán que presentar una declaración anual de emisiones en virtud del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM)
Mar Guardiola, socia de Andersen, explicó los aspectos clave del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), diseñado para evitar la fuga de carbono y equilibrar los costes ambientales entre productores europeos y extracomunitarios. Detalló el marco regulatorio (Reglamento 2023/956 y normas de ejecución 2023-2025) y las simplificaciones del Paquete Ómnibus, que reducen la carga administrativa y amplían plazos. Desde 2026, solo los declarantes autorizados CBAM podrán importar productos afectados, incluidos los fertilizantes, presentando una declaración anual de emisiones y adquiriendo los certificados correspondientes. La implantación será gradual hasta 2034.
Bibiana Rodríguez, subdirectora adjunta de Medios de Producción Agrícola del Ministerio de Agricultura, habló sobre los cambios normativos más relevantes que se aplicarán a partir de 2026. Destacó la plena entrada en vigor del Real Decreto de Nutrición Sostenible de Suelos (RDNS) y del REGFER, que obligará a la inscripción de todos los agentes del sector antes del 1 de julio de 2026. Explicó la simplificación administrativa del RD 840/2024 y la adaptación del RD 506/2013 al marco europeo del Reglamento (UE) 2019/1009. Subrayó además el impulso a la digitalización del sector mediante el Cuaderno Digital de Explotación Agraria, clave para la trazabilidad y sostenibilidad de la fertilización.
El papel del hidrógeno en la fabricación de fertilizantes
Gonzalo Pardo, de Técnicas Reunidas, con su ponencia El hidrógeno como vector de descarbonización industrial, analizó el papel del hidrógeno en la descarbonización industrial y su repercusión sobre la agricultura y los fertilizantes. Explicó los diferentes tipos de hidrógeno (gris, azul y verde) y las nuevas regulaciones europeas (RED III, FuelEUMaritime, CBAM). Subrayó que el hidrógeno verde será clave para la producción de amoníaco y fertilizantes de bajas emisiones, y que Europa trabaja en la creación de una etiqueta “lowcarbon” para productos industriales. Destacó los retos de costes, infraestructuras y colaboración entre actores, recordando que la transición es irreversible, pero requiere equilibrar descarbonización y competitividad.
Los precios de la energía siguen lastrando la producción europea
Paula Ceballos, con su ponencia Política energética europea y transición climática, ofreció una panorámica de la política energética de la Unión Europea, articulada en torno a tres ejes: seguridad de suministro, sostenibilidad y mercado único. Subrayó la importancia de reducir la dependencia energética, diversificar fuentes y apostar por energías renovables en el marco del Pacto Verde Europeo. Analizó el impacto de la guerra en Ucrania y del plan REPowerEU, destacando el papel del hidrógeno verde, el almacenamiento y las redes inteligentes. Entre los retos mencionó la necesidad de grandes inversiones, estabilidad regulatoria y coordinación entre Estados miembros para mantener precios competitivos y garantizar la seguridad energética.
Luis Puchades, Presidente de AEBIG, la Asociación Española de Biogás, con su ponencia El papel del biogás y biometano en la economía circular, presentó la situación actual del biogás y biometano en España y Europa, destacando su conexión directa con el sector de fertilizantes. Con más de 260 plantas de biogás y 16 de biometano en operación, el sector avanza hacia un potencial estimado de 100 TWh anuales, lo que situaría a España entre los líderes europeos. Se puso de relieve el valor de los digeridos como biofertilizantes y su regulación bajo el RD 1051/2022 y el Reglamento UE 1009/2019. AEBIG defendió que el biogás es una tecnología madura, rentable y estratégica para la descarbonización de la agricultura, la ganadería y la industria, generando empleo rural y fomentando la economía circular.
Necesidad de fertilización orgánica para la regeneración de suelos
Carlos García Izquierdo (CEBAS-CSIC) impartió su ponencia Regeneración de suelos a través de la fertilización, en la que destacó el papel del suelo como recurso natural esencial y defendió la necesidad de avanzar hacia una fertilización regenerativa que combine fuentes orgánicas e inorgánicas bajo la regla de las 4R (fuente, dosis, momento y lugar correctos). Subrayó la importancia de las prácticas regenerativas (cubiertas vegetales, rotaciones, compost, biofertilizantes) para mejorar la estructura, la retención de agua y el secuestro de carbono. Planteó la fertilización órgano-mineral y las tecnologías digitales como pilares de una agricultura productiva, resiliente y respetuosa con el suelo y el medio ambiente.
Por su parte, el profesor Antonio Sánchez-Rodríguez (UCO-UM6P) defendió la combinación de la gestión 4R de nutrientes y la agricultura de conservación como modelo de sostenibilidad agraria. Mostró evidencias experimentales de que el no laboreo, la rotación y las cubiertas vegetales mejoran la materia orgánica, la biodiversidad y el secuestro de carbono, mientras las 4R aumentan la eficiencia en el uso de nutrientes. Su grupo valida el modelo en explotaciones comerciales con cultivos anuales y leñosos, demostrando beneficios en productividad, rentabilidad y mitigación del cambio climático.
«Los abonos químicos son indispensables para mantener el precio de los alimentos»

La Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes (ANFFE), que representa a los principales productores que operan en España, recuerda con motivo del Día Mundial de los Fertilizantes que los éstos son indispensables, no sólo para producir más, sino también para mantener el precio de los alimentos al alcance de los consumidores.
«La mitad de los alimentos del mundo dependen de los fertilizantes. Se calcula que cerca del 50% de los alimentos que hoy consumimos no existirían sin la fertilización mineral. Si los agricultores no pudieran contar con estos insumos, serían necesarias millones de hectáreas adicionales de tierra cultivable, lo que no sólo encarecería los alimentos, sino que también tendría un fuerte impacto ambiental, por la deforestación y la pérdida de biodiversidad», aseguran los fabricantes españoles de fertilizantes.
La mitad de los alimentos del mundo dependen de los fertilizantes minerales
La industria europea de fertilizantes está comprometida de manera activa con la descarbonización, la innovación y la reducción de la huella ambiental de sus productos, apostando por soluciones más eficientes y sostenibles para el futuro del sector agroalimentario, destacan.
De la fabricación de explosivos a la producción de abonos
El proceso Haber-Bosch es un proceso químico complejo basado en la reacción de nitrógeno e hidrógeno gaseosos para producir amoniaco mediante el cual se producen más de 100 millones de toneladas de fertilizante nitrogenado al año, destinándose a este proceso cerca del 10% del consumo total de energía mundial.
El amoniaco fue producido a un nivel industrial utilizando el proceso Haber durante la Primera Guerra Mundial para la fabricación de nitratos y la obtención a partir de ello de explosivos. De esta forma Alemania pudo prescindir del nitrato procedente de Chile, cuyo suministro estaba bloqueado por los británicos.
La aplicación posterior en agricultura permitió un aumento productivo y la aparición de la agricultura moderna. Fritz Haber y Carl Bosch, por sus estudios y desarrollos tecnológicos, recibieron el Premio Nóbel de Química en 1918 y 1931 respectivamente.
«Gracias a este avance, millones de personas pueden acceder hoy en día a alimentos abundantes y a precios mucho más bajos que si la agricultura dependiera únicamente de fuentes orgánicas», afirma ANFFE, que subraya que los fertilizantes no sólo alimentan al planeta, sino que también garantizan que los alimentos sean accesibles y asequibles para toda la población.
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