Dorfladen, un modelo de tienda autogestionada por productores locales para vender sin intermediarios

Lichtenegg es una localidad austríaca de 1.000 habitantes que cuenta con un espacio comunitario donde unos 20 productores comercializan directamente leche, huevos, carne, pan, verduras, dulces, quesos o artículos de artesanía. Nadie atiende el local, sino que el cliente entra, coge lo que necesita, paga y se marcha. Es un modelo cada vez más extendido por el país

Stefan, Thomas e Josef, xunto aos membros da delegación galega na tenda de produtores locais en Lichtenegg

Stefan, Thomas y Josef, junto a los miembros de la delegación gallega en la tienda de productores locales en Lichtenegg

La tienda del pueblo de la localidad de Lichtenegg es un ejemplo de colaboración. El espacio pertenece al municipio y en ella venden directamente sus productos dos docenas de productores locales. El modelo es simple y el nombre escogido también: Dorfladen (Dorf, que significa pueblo en alemán, y laden, tienda).

Josef Schrammel es el alcalde de este municipio de Baja Austria de unos 1.000 habitantes. Pero él antes tenía una granja de vacas y también hacía quesos, que vendía su mujer en el mercado local.

Por eso no fue difícil convencerlo para que se implicase en el proyecto de montar una tienda de productores locales en una vieja casa a punto de caerse en el centro del pueblo. El Ayuntamiento compró la casa y la arregló. Invirtió en total 150.000 euros. Después, se la alquiló a los productores, que constituyeron una cooperativa para gestionar entre todos el local, aunque cada uno vende y factura directamente a los clientes sus productos.

El municipio invirtió 150.000 euros en comprar una casa a punto de caerse en el centro del pueblo y arreglarla

El sistema está totalmente informatizado y automatizado y cada productor se encarga de reponer y mantener actualizado su espacio en la tienda, que se distribuye por estanterías para productos no perecederos y neveras para los que precisan frío.

“Llevamos dos años funcionando y estamos muy contentos. La tienda funciona bien porque cada miembro está implicado. Cada uno de nosotros decide qué productos pone a la venta y tiene la obligación de tener en orden su hueco en la tienda”, explica Stefan Waldherr, que es el presidente de la cooperativa de productores.

Cada productor se encarga de reponer los productos en el espacio de la tienda que tiene asignado

Él tiene una granja de vacas lecheras y hace quesos. Thomas Schwarz, el vicepresidente, produce huevos y patatas, uno de los grandes productos austríacos, junto con los lácteos, el vino, los cereales, las peras y manzanas o los productos de la huerta.

Buenos precios para productores y clientes

Son en total 56 miembros los que forman la cooperativa, aunque no todos son productores y artesanos que venden en la tienda. Cada socio paga una cuota de 25 euros al año por formar parte de la cooperativa y además un porcentaje del valor de venta de cada producto (10% en el caso de los productos no refrigerados y entre un 12 y un 14% en el caso de los refrigerados y congelados) revierte también en la cooperativa para hacer frente a los gastos del local. El resto, va directamente a los productores.

El precio que recibimos es muy bueno: de cada euro, 90 céntimos son para nosotros

“Como los gastos son bajos, lo que recibimos es muy buen precio, porque de cada euro, en mi caso 10 céntimos van para la cooperativa y los otros 90 céntimos los recibo yo directamente”, explica Thomas.

“Existían otras cooperativas de productores de este tipo que también vendían productos locales pero esas tiendas estaban atendidas por una persona y como los salarios subieron mucho en los últimos 3 años, y ese coste tiene que trasladarse al precio del producto, acaba encareciéndose mucho para el cliente final, por lo que las ventas caen y esas tiendas tuvieron que cerrar porque no eran viables”, indica.

Autoservicio

DORFLADEN (Austria) tienda 2 Lichtenegg

En su caso, el sistema de funcionamiento del local es el de autoservicio, sin ningún tipo de personal, de manera que los clientes entran, cogen lo que necesitan, pagan en la caja y se marchan. “La caja es un prototipo desarrollado por unos chicos jóvenes también de la zona. Cuando los productores traemos producto lo pasamos por el lector de código de barras de la caja y a medida que se van vendiendo, como el cliente los pasa también por el código de barras, sabemos el stock que hay de cada cosa y el propio sistema envía un mensaje al productor correspondiente de lo que tiene que reponer”, explica Stefan.

La zona está videovigilada y solo se permite el pago con tarjeta, de manera que no hay dinero en efectivo dentro de la tienda. La tienda abre los 7 días de la semana, algo que, por ley, no pueden hacer los establecimientos atendidos por personal. La puerta se abre de manera automática a las 6 de la mañana y se cierra a las 10 de la noche.

No tuvimos ningún caso de robo en los dos años que llevamos funcionando

Tienen una media de entre 50 y 60 clientes al día. La mayoría son del pueblo o de un radio de 20 km a la redonda, pero también reciben consumidores de Viena que ya venían antes al mercado de productores mensual. “Es algo que seguimos haciendo, porque es importante no perder el contacto directo con los clientes”, razona Thomas.

La edad de las personas que compran en la tienda va desde niños a personas de 80 años. “No tuvimos ningún caso de robo en los dos años que llevamos funcionando. En alguna ocasión alguna abuela se equivoca a la hora de escanear algún producto, pero esa pérdida no es significante, no es algo que nos haga daño. Ese riesgo lo asume cada productor”, indica Thomas.

Ahorro energético

Al no tener personal, los costes corrientes son muy bajos. Con el porcentaje con el que se queda la cooperativa se pagan gastos comunes como el de la luz o el de la limpieza general. Una persona contratada va 3 horas a la semana a limpiar y una vez al año se juntan todos los miembros de la cooperativa para hacer limpieza general.

Como la cooperativa es sin ánimo de lucro y no puede tener beneficios, con lo recaudado mediante las cuotas de los socios y el porcentaje sobre las ventas en los dos años que lleva en funcionamiento la tienda van a acometer una inversión para instalar placas solares y baterías para ser autosuficientes energéticamente. “Es el mayor gasto que tenemos, debido al consumo de las neveras”, explican.

Revitalización del pueblo

DORFLADEN (Austria) tienda 3 Lichtenegg

La apertura de la tienda sirvió también en cierta medida para dar vida a este pequeño pueblo del interior de Baja Austria. “La tienda se convirtió en un punto de encuentro donde se encuentran los vecinos”, reconoce el alcalde.

El banco que había en Lichtenegg cerró recientemente, pero negociaron con la entidad para que dejara al menos un cajero, que se instaló en el edificio de la tienda de productores, por lo que también presta este servicio a la población. “Para pagar en la tienda no se precisa dinero en efectivo, pero para el bar sí”, bromea Stefan.

El presidente de la cooperativa reconoce que sin la ayuda del Ayuntamiento la tienda quizá no habría sido una realidad. “Sin la implicación y la inversión del municipio los productores solos no seríamos capaces de acometer este proyecto”, dice.

El Ayuntamiento, que es el titular del edificio, corre también con los gastos de mantenimiento. Tienen preferencia para vender los productores del municipio y después abrieron esta posibilidad también a otros productores del entorno, en un radio de 40 km. “Ahora, si alguno más quiere entrar, tiene que ser un producto que haga falta, que no tengamos ya en la tienda”, cuenta Stefan. Cuando arrancaron con la iniciativa la cooperativa estaba formada por 25 personas y en la actualidad son ya 56. “Ni un solo productor de los que entró se marchó, todos siguen”, explica.

Diversidad de productos

En los 70 metros cuadrados que ocupa la tienda hay un poco de todo, pero los productos que más se venden son los lácteos, los huevos, los embutidos, el pan recién hecho y los pasteles. “El pan es nuestro producto reclamo. Hay 4 productores que hacen pan y lo traen fresco dos veces a la semana, esos son los dos días que más clientela hay”, indica Stefan. El pan negro de centeno es el típico de la zona, pero también tienen mucha demanda los panes especiales con semillas como la de amapola.

Los domingos (un día que ellos pueden abrir al ser productores que hacen venta directa y el resto de comercios y supermercados no) es otro de los días fuertes de la semana. “Tenemos pastelería fresca ese día, que es algo muy famoso en Austria”, indica Thomas.

“La tradición es que cuando alguien te invita a comer o a tomar algo en casa lleves algo de comida. Aquí tenemos unas cestas vacías para que la gente pueda coger una, llenarla de productos y llevarla como regalo”, añade. También disponen de tarjetas-regalo con distintos importes que permiten a quien las recibe hacer compras en la tienda.

Los productos envasados en vidrio, como por ejemplo los lácteos, tienen un sobreprecio que se devuelve en forma de vale al devolver el recipiente en la tienda. En cuanto a la carne, disponen de cordero, cerdo y ternera, procedente de distintos productores, y se vende congelada.

Página web y redes sociales

Ovos de Pascua, tradicionais en Austria pola Semana Santa

Huevos de Pascua, tradicionales en Austria en Semana Santa

Tienen una página web en la que presentan los productos y a los productores y una persona se encarga del marketing y las redes sociales. Forma parte del Consejo de la Cooperativa, en el que están 10 productores, entre ellos el presidente y el vicepresidente. Su trabajo es voluntario y se reparten las distintas tareas administrativas. Por ejemplo, una persona del Consejo se encarga de la contabilidad. Ninguno de ellos cobra por su trabajo, pero reciben un vale de 50 euros al mes para comprar productos en la tienda.

Dos años después de su puesta en marcha, la iniciativa está siendo un rotundo éxito, cumpliendo con el objetivo de facilitar a la población el acceso a los productos locales. “Teníamos algunos productores jóvenes y queríamos ayudarles a vender directamente. Ya teníamos el mercado de granjeros una vez al mes, que se sigue manteniendo, pero estábamos buscando la manera de que pudieran vender más días”, cuenta el alcalde.

Pese a la variedad de productos, en la tienda no hay de todo, por lo que su oferta se complementa con la del supermercado de la localidad

Cuando desde el Ayuntamiento decidieron arreglar el local en el centro del pueblo y alquilárselo a la cooperativa de productores tenían miedo de perjudicar al otro supermercado que hay en la villa. Pero fue al revés. “Incluso aumentó su clientela, porque la tienda de productores es también un reclamo para otro tipo de público, que busca productos más artesanos y que después también va al supermercado a acabar de hacer la compra de aquello que no hay en la tienda. El supermercado pensaba que caerían sus ventas al abrir la tienda, pero fue al revés, incluso le aumentaron”, dice.

Productos de proximidad de granjas familiares

Stefan e os membros da súa familia que traballan na queixería familiar

Stefan y los miembros de su familia que trabajan en la quesería familiar

Los productos que los consumidores encuentran en tiendas como Dorfladen Lichtenegg proceden de granjas familiares que hacen transformación y venta directa. Buena parte de ellas son explotaciones agrícolas y ganaderas certificadas en ecológico y el hecho de ofrecer productos de proximidad a los consumidores ofrece confianza a sus clientes.

La de Stefan, por ejemplo, es una granja familiar de vacas lecheras situada en Lichtenegg, la misma localidad de la región de Bucklige Welt donde está la tienda local de productores.

Se trata de una pequeña granja familiar con 18 vacas lecheras, 17 hectáreas agrícolas y 12 hectáreas de monte. Stefan se hizo cargo de la granja de sus padres en 2018 y construyó la quesería en el año 2020.

Parte de la leche que producen se procesa en queso semiduro, queso crema, queso a la plancha y yogur natural. Los productos están elaborados artesanalmente. Stefan, sus hermanas Bernadette y Julia, su primo Gabriel y su novia Silvia trabajan en la granja y en el obrador de queso, que comercializa sus productos bajo el nombre Hofkäserei Waldherr.

Diversificación productiva

Entre los compañeros de viaje de Stefan en Dorfladen hay otras granjas lecheras como las de la familia Fellner o Schrammel. La que ahora lleva Thomas Schwarz también producía leche hasta la entrada de Austria en la UE, pero en 1997 decidieron convertirla en una de las primeras granjas de gallinas ponedoras en ecológico.

Los animales están en libertad y son alimentados con cereales sin transgénicos de cosecha propia y sus huevos se venden en distintos supermercados y tiendas en un radio de 30 km. Además, también tienen servicio de reparto a domicilio.

En Austria, si eres productor, no necesitas nada para vender directamente a los consumidores

Como complemento, esta granja ubicada también en Lichtenegg cultiva también patatas en ecológico, sin uso de fertilizantes ni fitosanitarios de origen químico. “Es más difícil, pero de este modo es el clima y el suelo de la montaña lo que aporta el sabor único a nuestras patatas de montaña”, dice Thomas, que defiende el sistema de venta directa como el más rentable y justo para el productor y, antes de marcharse, deja un consejo a los ganaderos gallegos que los visitaron: “Hablad con vuestros alcaldes para que os den también esta oportunidad”.

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