
El Sindicato Labrego Galego-Comisións Labregas remodeló a finales de noviembre parte de su dirección, eligiendo a María Ferreiro, hasta ahora responsable de la Secretaría de las Mujeres de la organización, como nueva secretaria general en sustitución de Isabel Vilalba, que había ostentado el cargo durante los últimos 13 años.
María Ferreiro es titular de una explotación de vacuno de carne en Teixeiro, en el municipio coruñés de Curtis, y lleva vinculada al SLG más de 20 años, con responsabilidades internas desde el año 2012.
Ahora afronta esta nueva etapa convencida de la necesidad de la autoorganización de los productores y productoras ante amenazas para el sector como la firma del acuerdo de la Unión Europea con los países del Mercosur, la reducción de los fondos de la PAC o el cierre de granjas en Galicia por falta de relevo generacional.
– Accedes a la secretaría general de una organización con más de medio siglo de vida. ¿Supone esto una responsabilidad añadida?
– En cierta medida sí. El Sindicato Labrego nace en 1973 en una época todavía de clandestinidad, por lo que cumplió 50 años en 2023, medio siglo de vida e historia. Ocupar este cargo avalada por una organización de tantos años supone un respaldo fundamental, pero también una responsabilidad.
El Sindicato Labrego nace en aquel momento por la necesidad de autoorganización de las personas labradoras y esa autoorganización, reivindicación y defensa sigue siendo una de las tareas 52 años después.
– En los últimos años, en distintos sectores, como el lácteo o el cárnico, han aparecido organizaciones con una mentalidad de productores quizá más empresarial y que cuestionan el papel de los sindicatos tradicionales. ¿Están en crisis?
– Es un discurso muy fácil intentar desprestigiar a los sindicatos e introducir en la sociedad la idea de que están en crisis. Con ello se introduce un discurso muy claro del sistema, porque cuanto más individualizada esté la gente, o menos organizada, más fácil es después aplicar políticas que no tienen nada que ver con una gran parte del sector y que benefician a grandes grupos comerciales y transnacionales.
Los sindicatos no están en crisis, pero tenemos que ver nuevas formas de organizarnos para seguir construyendo camino
Los sindicatos no están en crisis y creo que de lo que podemos hablar es de cómo seguimos construyendo camino. No tiene mucho que ver la situación de 1973 con la de 1980 o 1990 y mucho menos con la actual. Por eso tenemos que ver cómo afrontamos nuevas formas de organizarnos.
– En el espectro nacionalista, el SLG convive con A Fruga. ¿Ves factible en algún momento una reunificación?
– El Sindicato Labrego tiene una trayectoria y todo un bagaje durante estos 50 años, en los cuales, en determinados momentos, ha realizado actividades y tejido alianzas con diversidad de colectivos. Nosotros, como organización soberana y autónoma que somos, iremos viendo y evaluando lo que vaya ocurriendo en el futuro. No es algo que ahora mismo esté sobre la mesa como una necesidad o una demanda, pero habrá que ir viendo los tiempos y los momentos.
– Los productores de Ourense iniciaron movilizaciones contra el Mercosur de las que los sindicatos y otras organizaciones os mantuvísteis al margen en un principio.¿Por qué?
– El SLG plantea su propia hoja de ruta, pero se irán viendo todos los contactos o alianzas que puedan surgir en función de cómo evolucione la situación. En una reunión urgente el miércoles 7 de enero por la tarde, la Dirección Nacional del Sindicato Labrego, ante la premura y los rumores de firma del acuerdo del Mercosur el lunes 12, decidió plantear un acto en A Coruña ese mismo día. Por una parte, por estar allí la Delegación del Gobierno y estar el Gobierno español y el ministro Luis Planas avalando y apostando por que este acuerdo se firme. Por otra, también por estar al lado del puerto de A Coruña, después de que el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ofreciese los puertos gallegos para la entrada de las mercancías procedentes del Mercosur tras este acuerdo.
– Dices que tratados como el del Mercosur son una amenaza para la soberanía alimentaria de Europa. ¿Cuáles serían sus consecuencias?
– Sería muy negativo. No es un acuerdo que aparezca ahora de la nada, sino que viene ya del año 1999, pero que por diferentes motivos se fue aplazando y no salió adelante. Ahora lo han vuelto a poner sobre la mesa de negociación y en la agenda política. En ese acuerdo entran muchos otros intereses estructurales y geopolíticos y la alimentación siempre se pone como moneda de cambio.
En el acuerdo con Mercosur entran muchos otros intereses estructurales y geopolíticos y la alimentación siempre se pone como moneda de cambio
Sería un acuerdo nefasto para el sector. Para la agricultura y la ganadería gallegas no aporta nada positivo, sino todo lo contrario. Lo que haría sería inundar nuestro sector con producciones de otros países con nulos o muy bajos aranceles para su entrada y con importaciones obligatorias. Como consecuencia, tendríamos una bajada importante de los precios que obtenemos por lo que producimos.
Sería perjudicial para los labradores y labradoras gallegas y también para los productores a nivel europeo. Permitiría la entrada masiva de productos de otros territorios que tienen capacidad productiva, con grandes producciones industriales ya orientadas a la exportación, que no es la realidad gallega ni la de muchos otros territorios de la UE. No estaríamos compitiendo en igualdad de condiciones en normativas medioambientales, sanitarias, de uso de plaguicidas, condiciones sociales, etc.
– En cuanto a la nueva PAC 2028-2034, ¿deberían seguir cobrando ayudas las personas jubiladas?
– Nuestro primer análisis de la propuesta de la PAC y de los anuncios hechos por la Comisión Europea es negativo. El marco financiero disminuye en global entre un 20 y un 22%; después habrá que ver cómo se reparte, pero que baje el presupuesto global ya es algo negativo. La Política Agraria era una política europea consolidada, pero la próxima PAC pierde en parte ese marco y ese concepto.
En la próxima PAC la política agraria pierde el carácter de política estratégica para Europa
Lo que producimos son alimentos y entendemos la alimentación como un derecho básico y universal que todas y todos deberíamos tener garantizado, por lo que un retroceso en este camino nos preocupa.
Sobre el tema concreto de los jubilados, para nosotros las ayudas siempre deben ir ligadas a las personas que están produciendo, por lo tanto, al mantenimiento de una actividad y al cuidado del medio. Tanto que se habla de mantener un medio rural vivo, eso solo se logra con proyectos agrarios, ganaderos y de personas. Es decir, las ayudas, tanto de la PAC como de otro tipo, siempre deben ir ligadas a que se mantenga una actividad productiva.
Las ayudas de la PAC deberían ir ligadas a las personas que están produciendo, al mantenimiento de una actividad y al cuidado del medio
– La producción agraria gallega sigue muy centrada en el vacuno de leche y de carne, mientras somos deficitarios en hortalizas, por ejemplo. ¿Habría que diversificar para no ser tan dependientes de los alimentos que vienen de fuera?
– En líneas generales, y por las características del territorio, se dan condiciones para tener casi todo tipo de producciones y tenemos que ir avanzando hacia modelos más diversificados.
Pero hay una dificultad: muchas veces los programas de ayudas te obligan a escoger una orientación productiva principal, donde tienes que centrar todos tus esfuerzos y tu apuesta al incorporarte.
Deberíamos avanzar hacia otro modelo: diversificación, transformación y venta en mercados directos a los consumidores
¿Por qué no podemos caminar hacia la diversificación y la implantación de otros modelos, por ejemplo la transformación para dar valor a lo que producimos o el acceso a mercados más directos con los consumidores? ¿Por qué no podemos avanzar hacia la compra pública, si tenemos escuelas, centros de mayores u hospitales donde todo o parte de lo que se consuma pueda proceder directamente de productores locales?
– ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrentan las granjas gallegas en este momento?
– El Mercosur aún lo podemos ver como algo lejano, pero de salir adelante supondría la entrada masiva de alimentos, y que la producción deje de considerarse una política central de la UE en la nueva PAC también es muy preocupante. Pero a nivel general, el cierre de granjas es quizá el principal reto actual en Galicia. Afecta a todos los sectores: vacuno de leche, vacuno de carne, horticultura, vino, etc.
Las granjas de leche bajaron este año de las 5.000. Son datos que deberían hacernos pensar y actuar, porque las perspectivas de futuro son aún peores. De cada 10 personas que se jubilan solo 3 acceden al sector y zonas que pierden población pueden no tener ya un posible retorno.
– En cuanto al relevo generacional, ¿están bien enfocadas las medidas o están siendo poco efectivas para atraer a jóvenes al sector?
– Los trámites, los plazos y la burocracia no ayudan, sino que son un obstáculo. Hay una cuestión que sería simplemente de voluntad: las ayudas a la incorporación deberían estar abiertas todo el año o, al menos, durante más tiempo. En otros territorios ya lo hacen.
En Galicia el plazo de solicitud es solo de un mes y nunca se sabe muy bien cuándo van a salir. El año pasado salieron en pleno verano. Son ayudas de cierta complejidad y el plazo es muy escaso, porque estás elaborando un proyecto productivo pero también un proyecto de vida. Luego casi un año para saber si tienes la aprobación o no y durante ese tiempo no puedes iniciar el proyecto.
Los trámites, los plazos y la burocracia no ayudan a la incorporación de jóvenes
Después está la cuestión de los cumplimientos. Es cierto que debe haber control, porque son fondos públicos y hay que saber a dónde van, pero tiene que existir cierta flexibilidad a la hora de cumplir los requisitos, porque en un plazo de dos años alcanzar todos los criterios de viabilidad exigidos empezando de cero a veces es complicado.
– ¿Crees que las ayudas a la incorporación y los Planes de Mejora deberían orientarse hacia las granjas más pequeñas para lograr su redimensionamiento frente a las grandes explotaciones?
– Para nosotros esa es una de las problemáticas importantes. En la convocatoria de hace dos años muchísimos expedientes quedaron fuera porque solo 30 se llevaron casi todo el presupuesto y quedaron fuera muchas explotaciones más pequeñas. Creemos que quien va a una inversión de un millón de euros debe tener capacidad de inversión propia, sin recurrir a fondos públicos.
Los criterios de reparto de los Planes de Mejora deberían buscar llegar al mayor número de beneficiarios y no concentrar las ayudas en unas pocas granjas muy grandes
Muchas veces esa inversión se pide para pasar de 500 a 800 vacas. Estaríamos de acuerdo si fuera para adaptarse a cuestiones medioambientales, pero no para seguir creciendo indefinidamente. ¿Cuánta población va a fijar ese tipo de inversión en ese entorno rural? ¿Uno o dos empleados más?
Los criterios y el reparto deberían ser distintos y buscar siempre llegar al mayor número de personas, no concentrar las ayudas en pocos beneficiarios.
– Antes de ser secretaria general del SLG, durante los últimos 13 años fuiste responsable de la Secretaría de las Mujeres. El peso femenino siempre fue fundamental en las explotaciones agrarias gallegas, pero en parte invisibilizado. ¿Ha habido avances?
– Avances hubo, pero por desgracia no todos los necesarios y aún queda camino por recorrer. El propio Plan Estratégico de la PAC actual habla de más de 50.000 mujeres que trabajan en explotaciones agroganaderas en España que podrían ser beneficiarias de la titularidad compartida.
El dato habla por sí solo: solo 1.500 mujeres, 56 de ellas gallegas, accedieron a la titularidad compartida desde 2012 de las 50.000 posibles
La ley, cuando se aprobó en 2011, hablaba de 60.000 mujeres trabajando en explotaciones, de las cuales 30.000 podrían ser gallegas. Desde entonces solo accedieron a la titularidad compartida 1.500 a nivel estatal, 56 en Galicia. El dato habla por sí mismo. La ley entró en vigor el 1 de enero de 2012, han pasado ya 14 años. ¿Por qué no se aplican medidas para revertir esta situación, visto que la ley no funcionó como debía?
Necesitamos visibilizar y garantizar que todas esas mujeres tengan derechos, estén dadas de alta en las cotizaciones y participen en la toma de decisiones. Cuando se pide algo tan justo como que todas y todos tengamos los mismos derechos y la misma consideración, no debería ser necesario estar reclamándolo todos los años. Nos queda un camino por recorrer de consolidación de todos esos derechos.
“Cuando se aprobó la ley en 2021 se fijaba el objetivo de que un tercio de la superficie total de Galicia fuese tierra agraria pero estamos muy lejos de eso”

María Ferreiro, en su granja de vacuno de carne en Teixeiro (Curtis)
– La dermatosis nodular contagiosa supone un riesgo evidente para la cabaña ganadera de vacuno, tanto de leche como de carne. ¿Son suficientes las medidas establecidas hasta el momento?
– Para nosotros este es otro de los temas preocupantes para el sector en este momento. Cuando asumí la responsabilidad de la secretaría general fue justo la semana en la que estalló la peste porcina. Cuando aparece una nueva enfermedad surgen todos los miedos y preocupaciones: primero a que llegue a tu territorio y después también el miedo a la influencia que pueda tener en el mercado y en los precios.
Lo que pedimos en su momento con respecto a la dermatosis fue que, dada la complejidad de la enfermedad y las consecuencias de que llegase a nuestro territorio, se reuniera al sector con urgencia. Desde la Xunta se tardó más de un mes en reunir al sector y darle directrices.
No pasa nada, o puede ser un mal menor, que se cierren determinados mercados o que se prohíba el movimiento de animales en determinadas zonas. Con los movimientos de ganado y la globalización, hoy una enfermedad está en Francia y al día siguiente está aquí.
Valoramos de manera negativa la gestión de la conselleira porque siempre demandamos que exista un canal directo de información con el sector
Somos partidarios de paralizar los movimientos y no permitirlos durante un tiempo hasta que haya seguridad y un menor nivel de riesgo, aunque el riesgo cero no existe. Si por la falta de medidas llegara a producirse un contagio aquí, entonces sí que tendríamos un problema mayor.
– La nueva conselleira de Medio Rural lleva ya año y medio en el cargo. ¿Cómo valoras su gestión?
– La valoramos como bastante negativa. Por una parte, denunciamos a principios del mes de noviembre que en todo el año no se había reunido el Consello Agrario Galego, cuando es un órgano oficial legislado por una norma del año 2006 que debería reunirse de manera ordinaria cuatro veces al año. Con esta conselleira no se había reunido ni una sola vez y, a raíz de nuestra queja, lo convocó un día a la una de la tarde como un mero trámite, sabiendo que a las dos y media tenía que abandonar la reunión porque se iba a una inauguración. Con dos temas muy importantes sobre la mesa, como la PAC o las enfermedades. Nos reunió, pero no escuchó al sector.
Demandamos una conselleira que se ponga al servicio de la gente y en contacto directo con el sector y sus problemáticas. Se acordó crear un grupo de trabajo de la PAC y aún estamos esperando a que se cree y a que nos convoquen.
– Recientemente se produjeron cambios en la Consellería en el ámbito de la gestión forestal y de los incendios. ¿A qué crees que se deben?
– A la crisis de los incendios de este verano. Podríamos decir muchas cosas en cuanto a la gestión y a la ocultación de datos de fuegos y hectáreas quemadas que hubo. Pienso que por ahí pueden venir derivados algunos de los cambios. Pero más allá de los nombres concretos, lo que se demanda es un cambio de políticas agrarias y forestales. Si el camino es el mismo, de poco vale el cambio de nombres.
Si el camino es el mismo, de poco vale el cambio de nombres que se acaba de producir en la gestión forestal de la Consellería
– Citabas la falta de tierra como uno de los problemas actuales. ¿Qué opinas de las condiciones de la prórroga de la moratoria al eucalipto?
– Aunque la movilidad de tierras es un tema complejo que no se puede achacar a una sola cuestión, la proliferación del eucalipto está directamente relacionada con el acceso a la tierra de muchas granjas.
Vemos que la superficie agraria útil de Galicia disminuye y que no estamos ni mucho menos en la media de otros países con los que a veces nos comparamos, como Francia, donde la tierra está protegida.
Cuando se aprobó la Ley de Recuperación de la Tierra Agraria se fijó el objetivo de que un tercio de la superficie gallega fuese tierra agraria, pero estamos muy lejos de eso. Para que haya un medio rural vivo tiene que haber acceso a la tierra y que no exista tierra abandonada.
Cuando la tierra queda abandonada, inmediatamente aparecen proyectos mineros, eólicos o de plantaciones de eucaliptos
En esas zonas aparecen de inmediato proyectos mineros y eólicos. Parece una consecuencia directa. Primero la gente va abandonando y poco después, como el territorio queda abandonado, aparece uno de estos proyectos.
Y con el tema de los eucaliptos pasa algo parecido. Existiendo una ley que prohíbe específicamente la forestación de tierras agrarias, vemos que se consiente y se tolera. Lo mínimo es que las leyes se cumplan.
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