El monte Galleiro, situado entre Pazos de Borbén, Redondela y Ponteareas (Pontevedra), vivió a comienzos de abril el primer gran incendio de la temporada en Galicia, con 750 hectáreas calcinadas, 550 de ellas arboladas y otras 200 de monte raso y pastizales, que en buena parte eran gestionados por la Ganadería GS.
Carlota Simón e Iván González montaron la ganadería GS tras los grandes incendios de 2017, con la idea de recuperar el monte Galleiro. Su trabajo sirvió para frenar el avance del fuego en el monte y defender las viviendas, en la parte baja, si bien también se vieron seriamente afectados por el incendio. Hablamos con Iván González sobre lo ocurrido y sobre lo que se puede hacer para mejorar la prevención de grandes incendios.
¿Puedes contarnos qué animales tenéis a día de hoy y qué manejo hacéis del ganado?
Contamos con aproximadamente 113 cabezas ahora mismo; tenemos ganado vacuno y caballar. Caballar serían algo más de 30 animales, que son de monte, y después en vacuno tenemos dos razas, Cachena y Asturiana de la Montaña (casinas).
Nosotros tenemos todo en extensivo. Tenemos una nave y en invierno algún animal que lo necesite, pues es cuando se guarda. También hacemos allí el acabado de los terneros y el resto lo tenemos todo en extensivo.
¿Qué superficie utilizáis y cómo se divide?
Nosotros tenemos un cierre, que fue el que más se vio afectado, en la comunidad vecinal de Padróns (Ponteareas), que son 135 hectáreas. Después tenemos aquí en Pazos de Borbén parcelas de pequeños pastizales de una o dos hectáreas y fincas particulares más pequeñas.

¿Cómo os afectó el incendio, qué superficie os quemó?
La totalidad… Salvo parcelas pequeñas donde las vacas pasan el invierno, que son a las que más les cuesta pasar inviernos duros como este. Las bajamos aquí, a las fincas, y son las parcelas que se salvaron, porque están recién limpias. El resto, prácticamente la totalidad ardió.
¿Hubo peligro para los animales o las casas?
Precisamente para nuestra casa. Contamos con un pequeño bar tapería y es donde tenemos también la nave y los bienes ganaderos. Estuvimos rodeados en algún momento… Y animales, pues perdimos cuatro cabezas, dos yeguas y dos terneros pequeños.
¿Qué impacto tiene para vosotros el incendio a nivel de la ganadería?
Total. Tanto yo como mi mujer teníamos otros trabajos, que dejamos en 2017 para incorporarnos, tanto ella como ganadera como yo con el tema del bar, y quedarnos aquí y apostamos por la recuperación de lo que era el Galleiro, porque en el incendio de 2017 quedó devastado. Apostamos todo y ver que otra vez el fuego fue algo parecido, cuesta muchísimo.
En el caso de este incendio, ¿crees que los pastizales contribuyeron a frenar el fuego, a evitar que fuese a más?
En 2017, esta parcela donde estamos ahora estaba toda llena de tojo y no se llegaba a las parcelas vecinas que hay más abajo, pues estaban también prácticamente abandonadas. Ahora le hicieron un frente al fuego importantísimo. De hecho, a vista de pájaro, en todo lo quemado se ve una franja verde de cincuenta metros de ancho por un kilómetro de largo que impresiona verla verde en medio de lo quemado, y fue gracias al ganado.
«Esta parcela en la que estamos en 2017 estaba llena de tojos y las fincas vecinas casi abandonadas. Ahora hicieron un frente importantísimo contra el fuego»
Fuera de los pequeños pastizales alrededor de la aldea, todos los pastos del monte se os quemaron. ¿Cómo vais a resolver en los próximos meses la alimentación del ganado?
Pues la verdad es que por parte de la Administración parece que se están implicando bastante. Nos van a servir unos camiones de hierba seca para intentar al menos que los animales tengan alimento durante este tiempo en que el monte no produce nada. Pero tenemos que buscar una solución.
También se nos quemaron los cierres y la manga ganadera, y tenemos que ver qué soluciones puede haber.

¿Cómo era la situación del monte? Háblanos un poco de cómo estaba.
Estamos en una zona que no es tradicionalmente ganadera y tanto para particulares como para las comunidades de montes cuesta tener esa visión de ganado. Aquí todo es más forestal, dirigido a plantaciones, y creo que se debería hacer más uso de la ganadería, es decir, combinar más las plantaciones con la ganadería porque de lo contrario queda todo muy abandonado.
¿Y cómo cambió el monte en las últimas décadas, esta situación viene de siempre?
Lo de 2017 fue uno de los peores incendios que hubo. Pasó algo muy parecido, pero fueron muchas más hectáreas. Fue en el mes de octubre y se arrastraba mucha sequía.
En este incendio, el factor que ayudó un poco fue que estamos en el mes de abril y aún hay una relativa humedad en el suelo. Y después que, si se ve el incendio, eucaliptos y pinos ardieron seguidos, pero en la parte de nuestra explotación, los pastizales ayudaron mucho a que el fuego fuera disminuyendo y se frenó. Volvió luego a tocar zonas de eucalipto y propiedades, y ya se sabe, se descontrola, pero los pastizales sí que sirvieron para frenar el fuego.
Las pavesas de los eucaliptos iban sembrando fuego a un kilómetro o más y eso dificultó muchísimo la extinción del incendio.
Ahora mismo, ¿hay más ganado en el monte, aparte del vuestro?
Solo estamos nosotros en los tres municipios de la zona. Hay gente con algún animal, pero no como ganaderos a título principal.
Antiguamente tampoco había ganaderías a título principal, pero sí que había muchos particulares que tenían sus cuatro o cinco vacas y caballos en el monte. Había otra implicación y la gente, al tener animales en casa, limpiaba y recogía tojo y el monte estaba mucho más limpio. Hoy en día está todo abandonado y no hay ningún tipo de gestión.
¿Cómo vivisteis este incendio, al comienzo de la primavera, esperabais un incendio con esta fuerza a principios de abril?
Nos cogió por sorpresa total. Nosotros teníamos programada para finales del mes de marzo una quema controlada y se suspendió porque ya llevábamos una semana de mucho viento de nordeste y con esas condiciones no se puede hacer la quema. Ni nos imaginábamos que a principios de abril podía haber un incendio de esta categoría y mucho menos con el viento que estaba haciendo, porque lo que propició que todo se complicase fue el viento.

¿Qué crees que se puede cambiar para mejorar la prevención de incendios como este?
Pienso que esto es un toque de atención tanto para particulares como para comunidades de montes. Tenemos que darnos cuenta de que el ganado siempre participó en el monte, siempre fue una pieza clave. Llevamos unos años reivindicando que hace falta ganado, pero siempre se están poniendo muchísimas trabas y no solo por la Administración. Hoy en día incluso la Administración es casi la que más está aportando en este tema…
«El ganado siempre fue una pieza clave en el monte. Hay que abrir los ojos y volver a usar el ganado como herramienta de prevención de incendios»
Lo que pasa es que ya de por sí la ganadería es complicada porque no es un trabajo normal de ocho horas que llegues a tu casa y te olvides del problema. Estás llevándola las 24 horas como para que encima haya tantas trabas. Vecinos, comunidades de montes y propietarios tenemos que empezar a abrir los ojos y darnos cuenta de que entre una plantación de pinos y eucaliptos, por medio tiene que haber un pequeño pastizal, un pasto o algo que haga de barrera contra el fuego, con la visión de que esto puede pasar en cualquier momento.
Entonces tenemos que hacer uso del ganado. No hay otra manera, ya que mecánicamente es inviable porque, por ejemplo, en la orografía que tenemos del territorio en este monte, es complicadísimo y muy costoso buscar otras vías. Tenemos que hacer uso del ganado, no queda otra.
Entrega de rollos de hierba seca para el ganado
El director general de Ganadería, Agricultura e Industrias Agroalimentarias, José Balseiros, asistió ayer a la recepción de alimentación para los animales de la explotación de Carlota Simón e Iván González (Pazos de Borbén), afectada por el incendio del monte Galleiro.
En este contexto, Medio Rural señala que está actuando para garantizar el suministro inmediato de alimento para los animales de esta ganadería, que cuenta con más de 100 ejemplares de vaca cachena en régimen extensivo. Concretamente, se trata de un primer cargamento de rollos de hierba, alpacas y pienso.
José Balseiros señaló que en los próximos días se les proporcionará más alimentación. Cabe señalar que la Xunta asume la totalidad de los costes derivados de esta medida. La Consellería pone de relieve su compromiso con el bienestar animal y con las explotaciones del medio rural en situaciones de emergencia.
Medio Rural recuerda que ya desarrolló actuaciones de este tipo durante la ola de incendios del pasado verano, llegando a repartir casi 100 toneladas de pienso o más de 1.560 toneladas de hierba seca a explotaciones ganaderas de 22 municipios gallegos.

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