La vendimia viene adelantada este año en Galicia. Algunas denominaciones de origen, como Rías Baixas, comenzaron ya a recoger uva. Hablamos con Chema Ureta, director técnico de la bodega Santiago Ruiz, una de las más emblemáticas de la subzona de O Rosal y que trabaja con 5 variedades de uva blanca: albariño, treixadura, godello, caíño blanco y loureiro.
– Para comenzar, háblanos de cómo habéis adelantado este año la vendimia en comparación con un año normal. Y explícanos el nivel de calidad que veis en la uva, tras un verano que vino bastante seco y con calor.
– Efectivamente, este año hemos adelantado la vendimia a unas fechas récord, ya que históricamente no se recuerda aquí una vendimia tan temprana. El hecho de tener que vendimiar el 18 de agosto se debe a varios motivos. Lógicamente, el cambio climático ya lleva tiempo adelantando las vendimias, las vendimias a finales de agosto son cada vez más recurrentes y ya llevábamos varios años vendimiando a finales de agosto, pero nunca a mediados.
El cambio climático juega un papel muy claro en este caso, pero también el hecho de que tuvimos un invierno muy lluvioso. Había mucha agua en el viñedo y la viña brotó pronto, con temperaturas bastante cálidas que tuvimos en primavera y luego un verano seco con temperaturas bastante buenas, moderadamente cálidas. Lógicamente, el ciclo vino adelantado y llegamos hasta aquí, a vendimiar a mediados de agosto, que son fechas históricas de vendimia en la Denominación de Origen.
– Preséntanos brevemente la bodega Santiago Ruiz.
– La bodega Santiago Ruiz es una bodega emblemática, que forma parte de la historia de la Denominación de Origen. Santiago Ruiz fue uno de los padres del albariño y fue una persona que entendió el potencial que tenían estos vinos. Empezó a embotellar los primeros vinos con albariño y otras variedades típicas de esta zona, como loureiro y treixadura, y se dio cuenta de este potencial.
Entonces, él empezó ya a valorar la posibilidad de crear una denominación. Fue uno de los padres de la denominación Rías Baixas, con lo que hablamos de una bodega con una historia muy importante en la creación de esta D.O.

– Preséntanos también la subzona de O Rosal, en la que estáis ubicados.
– En la zona de O Rosal se ha cultivado el viñedo históricamente. Podemos remontarnos al monasterio de Oia, cuando empezaba ya a extenderse el cultivo de la vid. Y siempre fue típico en esta zona, por la climatología que tenemos en este valle privilegiado climáticamente,, cultivar otras variedades aparte del albariño, como loureiro, treixadura, el caíño blanco, que hoy en día es una variedad que cada vez se cultiva más y que es una variedad referente de cara al futuro y que nos puede ayudar a combatir el cambio climático.
Es decir, esta fue una zona donde se fomentó la plurivarietalidad, siempre con el albariño como base, pero siempre mezclado con otras variedades que potencian y mejoran estos caldos.
El caíño blanco es una variedad que cada vez se cultiva más y que nos puede ayudar a combatir el cambio climático
– Volviendo a la vendimia, explícanos las hectáreas que manejáis de viñedos y las variedades de uva que trabajáis.
– En estos momentos el viñedo que tiene nuestra bodega suma unas 52 hectáreas: 44 hectáreas productivas y 8 más que están a punto de producir para el año que viene.
Tenemos en este viñedo las cinco variedades más importantes de Galicia: el albariño, que es la variedad más importante en esta zona de Rías Baixas y una de las más importantes del mundo, como gran variedad que usamos como base, y siempre reforzada, potenciada y mejorada por otras 4 variedades que tienen también un gran potencial vitícola.
Estamos hablando del loureiro y el caíño blanco, que son variedades que están creciendo en esta zona y que son de un gran potencial vitícola. Y después, por supuesto, también el godello y la treixadura, cada una con sus peculiaridades, siempre aportando, mejorando y haciendo que Santiago Ruiz siga siendo un vino de la categoría que tiene.
– ¿Cómo fue este año a nivel sanitario?
– El nivel sanitario de la uva este año fue excelente. La verdad es que fue en ese sentido un año espectacular. La brotación fue muy buena y después hubo ahí una semana en mayo donde hubo cierta presión de mildiu, pero no fue complicado combatirlo y el resto del año fue perfecto. La verdad es que prácticamente no tuvimos problemas fitosanitarios de hongos, ya que fue un año excelente en ese sentido.
El nivel sanitario de la uva este año es excelente; tenemos una cosecha muy buena en calidad y cantidad
Y después a nivel meteorológico fue un año muy tranquilo: ni heladas, ni granizo ni fuertes vientos. La verdad es que los problemas meteorológicos y de plagas y hongos fueron casi inexistentes y, unido a una floración también muy buena y con buena temperatura, con ausencia de lluvia, contribuyó a que tengamos una cosecha muy buena en calidad y cantidad.
– En vuestra bodega trabajáis con un ensamblaje de 5 variedades de uva. Explícanos cómo os decidisteis por esta combinación tan compleja y qué os aporta cada uva.
– Lo más característico de esta bodega es trabajar con cinco variedades que son las más importantes y características de lo que es la viticultura en Galicia. Partimos de una zona donde históricamente se cultivaba ya esta mezcla con el loureiro y treixadura, porque se podía hacer por la climatología que tenía. Estas variedades se adaptaron bien a la climatología y luego después incrementamos otras variedades como el godello y el caíño blanco, que es una variedad que se cultiva poco porque es una variedad de ciclo muy largo.
Es una variedad que hace tiempo era difícil de cultivar, pero que hoy en día con el cambio climático y con el adelanto de las vendimias, es una variedad que nos puede aportar mucho de cara al futuro, porque tiene mucha acidez; es una variedad que es muy parecida al albariño, es pequeña y aromática, pero tiene una acidez muy importante que nos puede ayudar a combatir de cara al futuro problemas que podemos tener, como el de perder frescura.
El caíño blanco puede ayudarnos a combatir la pérdida de frescura de los vinos de Rías Baixas en el futuro
Entonces, el tener estas cinco variedades, para nosotros es una forma de entender el vino como una forma de tener complejidad y diferenciación. Para nosotros es el albariño como base, como variedad referente, con el poder que tiene el albariño para dar estructura y para ser una variedad aromática y afrutada, y después las otras cuatro, cada una aportando sus superpoderes, porque todas tienen sus peculiaridades.
Entonces hacemos un vino espectacular, de mucha calidad, porque es el albariño ayudado por otras cuatro variedades muy buenas.

– Háblanos de los vinos que sacáis al mercado y de sus principales características.
– En este momento estamos sacando tres vinos. Tenemos el Santiago Ruiz, que es un vino de año que es nuestro referente, que es un plurivarietal, con esas cinco variedades de uva típicas. Es un vino fresco, aromático, con buena estructura y muy gastronómico.
Luego hacemos un albariño 100% que se llama Rosa Ruiz, que es un albariño en el que buscamos ese poder del albariño, un vino estructurado, potente, con capacidad de guarda y evolución.
Y después estamos haciendo un proyecto que se llama jardín de variedades, porque consideramos que nuestro viñedo es un jardín con todas esas variedades que tenemos. Tenemos un viñedo muy cuidado, muy trabajado, con cada variedad y que es bonito de ver.
Tenemos ya un loureiro 100% en el mercado y lanzaremos monovarietales de cada variedad de uva que trabajamos
Dentro de este proyecto de jardín de variedades, en este momento ya tenemos un loureiro 100% en el mercado y en los próximos años sacaremos también monovarietales de cada una de estas variedades que son nuestra diferenciación en el viñedo.
– A nivel comercial, valora tanto la expansión de Rías Baixas a nivel internacional, como el posicionamiento vuestro y de las bodegas de O Rosal dentro de esa expansión.
– A nivel internacional, la verdad es que somos una bodega que exporta muy bien y tenemos unos niveles de explotación muy buenos, sobre todo a Latinoamérica. Estamos dentro de una D.O, Rías Baixas, que es una denominación muy exportadora. Dentro del mundo de la globalidad somos una zona pequeña, pero tenemos un vino de mucha calidad.
Los Rías Baixas son vinos frescos y afrutados que están dentro de lo que realmente el mercado reclama. Entonces tenemos muchas posibilidades de extendernos de cara al futuro. Esperamos que esto siga creciendo y que nuestros vinos sean más conocidos en el futuro para seguir extendiendo la línea de comercialización.
– Este año, hay cierta polémica en el contexto de la Denominación, más en la zona del Salnés, por una tendencia progresiva a aumentos de la cosecha total de la denominación. Hay temor tanto de viticultores como de bodegas a excedentes de uva y posibles excedentes de vino. ¿Cómo valoráis la situación?
– Este año tenemos una cosecha muy abundante. La verdad es que este año las condiciones que se dieron de nacimiento de uva y de ausencia de problemas en el ciclo vitícola estamos hablando de una cosecha, aparte de muy temprana, también muy importante en volumen y en cantidad. De hecho, hablamos de que podemos superar récords y llegar a los 50 millones de kilos.
Este año podemos superar récords de cosecha en la Denominación y llegar a los 50 millones de kilos
Esto, lógicamente, pues llevamos ya varias cosechas muy importantes en la denominación, y aunque Rías Baixas sí que va creciendo en ventas de una forma paulatina, la oferta va por encima de la demanda. Poco a poco ganamos mercados, vendemos más, pero estos excedentes van creando un stock en las bodegas.
El 20% de nuestra uva se la compramos a viticultores. Tenemos que defenderlos y mantenerles un buen precio por la uva porque para nosotros son muy importantes
Lógicamente, con el volumen de uva que viene, pues puede generar un problema. Nosotros somos resilientes con los viticultores de siempre, tenemos nuestros viticultores de toda la vida, que nos rodean. El 80% de nuestra uva es propia y el 20% restante de viticultores. Para nosotros son importantes y tenemos que defenderlos.
De hecho, este año vamos a pagar a 1,70 € más IVA el kilo de uva, que pienso que es un precio muy bueno y que tenemos que defender, porque para mí es importantísimo la defensa del viticultor de cara al futuro, porque tenemos que pensar no en hoy, sino de cara a los próximos años, porque siempre están ahí para ayudarnos cuando haga falta.
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