“El cemento y la maquinaria no es lo que deja beneficio en una ganadería”

Xosé García Freire es un joven ganadero de Pantón (Lugo) innovador en muchos aspectos: sus vacas no tienen establo, solo hace un ordeño al día con una sala portátil y transforma la leche en la propia explotación.

“El cemento y la maquinaria no es lo que deja beneficio en una ganadería”

Xosé García Freire con su ganado en Mañente (Pantón)

Los bajos precios de la leche, la falta de tiempo libre o las inversiones continuas en maquinaria e instalaciones que endeudan a las ganaderías son quejas recurrentes en las personas que trabajan en el sector. Sin embargo, tal y como dijo Albert Einstein en una de las frases que se le atribuyen: “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”.

Esta reflexión también la debió hacer Xosé García Freire, un joven ganadero de 34 años del ayuntamiento lucense de Pantón. Su ganadería, Casa da Fonte, no tiene establo, cuenta con tiempo libre y además con apenas 30 vacas en ordeño consigue generar 3 salarios. Y por si fuera poco, se le nota muy satisfecho con el trabajo que hace. Nos cuenta como lo consigue. Una pista: define sus vacas como “segadoras autopropulsadas que trabajan con el mínimo coste y con el máximo rendimiento”. Y algo muy importante, habla siempre de “nosotros”, incluyendo a sus dos trabajadores, a los que considera parte clave del éxito de su empresa.

¿De donde viene tu vinculación con el sector ganadero?
Mis padres tenían una pequeña granja de vacuno de leche y desde pequeño me crié en medio de animales y siempre me tiró esto. Por eso, fui a estudiar Ingeniería Agrónoma a Lugo, y no pensé ya en buscar trabajo en otra cosa al finalizar los estudios. En febrero de 2011 me incorporé y tomé el relevo a mis padres.

Por entonces era raro que un joven finalizara una carrera universitaria y decidiera volver a la granja familiar. Hoy es cierto que ya comienza a ser algo más habitual, pero en aquel momento las expectativas para los propios estudiantes y para los padres eran otras: ser un comercial o trabajar cómo técnico en una empresa, pero no ser ganadero.

¿Que produces en Casa da Fonte?
Lo principal es la explotación de leche que heredé de mi padre, y partir de la leche elaboramos y vendemos leche pasteurizada, yogures, quesos y mantequilla.

También hacemos avicultura artesanal, unas 90 gallinas, entre jóvenes y gallinas en producción, que alimentamos con la huerta que tenemos, con lo que picotean en la finca y con cereal ecológico. Vendemos los huevos y también pollos cebados.

Y también criamos cerdos al aire libre, unos 10, que se alimentan tanto de los productos de la huerta, como del suero de la quesería y de lo que cogen en el monte.

No es común ahora en Galicia este enfoque de hacienda agrícola multifuncional. ¿Por que optaste por este modelo?
La idea que tenemos es que haya diversidad, aunque algunas de las producciones están en fase de prueba. Creo que la diversificación debería ser fundamental en las granjas, y de hecho si viajas por otros países de Europa es habitual que una ganadería de vacuno de leche también produzca cereal y huerta, por ejemplo. Claro está que supone más trabajo, pero también es incuestionable que al diversificar estás más protegido frente a las crisis de precios.

 “Al diversificar estás más protegido frente a las crisis de precios”

En mi caso, este año mi intención es seguir diversificando introduciendo otras especies que mejoren el aprovechamiento de las praderas.

También tienes en mente que tus cerdos ayuden a regenerar praderas….
Estamos en fase de prueba y este año tuve 10 pero la idea es aumentar. El cerdo lo empleamos sobre todo para fincas con arbolado o sin aprovechamiento real para el ganado. Permite limpiar los montes y sacar rentabilidad. También queremos hacer uso de ellos para renovar fincas parcialmente para praderas, pues es un animal que deja la tierra removida y abonada, para posteriormente realizar la siembra y no tener que arar. De momento es una idea pero queremos probarlo.

Aprovechamos tanto el suero de los quesos, así como los yogures y la leche que pasan la fecha de consumo preferente para alimento para los cochinos, así como los restos de la huerta y cereal ecológico, más el pastoreo que hacen ellos en las fincas y las bellotas que cogen.

¿Y como comercializas tus productos?
Tenemos un puesto de venta en la propia granja y después vendemos en tiendas y restaurantes de los pueblos de alrededor, así como en Monforte y en la ciudad de Ourense. El producto va saliendo bastante bien, sobre todo porque en esos establecimientos el propietario sabe explicar al consumidor como es nuestro producto y como trabajamos.

Además, en este tipo de tiendas en casi todas cobras en el momento de dejar la mercancía, y eso es muy importante también.

Recibimos también visitas de colegios y de grupos, enseñándoles como trabajamos y les hacemos una visita guiada. Es una experiencia que tiene muy buena aceptación tanto por ellos como por nuestra parte.

Los excedentes de leche se los vendemos la Leche Celta, porque tenemos certificada la ganadería para la producción ecológica, aunque la parte de la industria aún está en fase de trámite en el Craega.

En el mercado hay muchas veces saturación de productos. ¿Cómo intentas diferenciar tu producción para atraer al consumidor?
Creo que la principal diferencia viene de la alimentación de los animales. Así, nuestras vacas están siempre en el exterior y habitualmente andan pastando todo el año. Además, nuestras fincas son de pradera natural, con lo cual tienen mucha diversidad de especies y eso le da muchos matices diferentes a la leche, de olor, sabor y color a lo largo del año porque las especies de las praderas van cambiando con cada estación.

 “Las vacas pacen en praderas naturales y eso hace que la leche cambie a lo largo del año”

A la gente le sorprende esos cambios porque el cliente ya se habituó a un producto estandarizado que es el mismo a lo largo del año. Hay que volver a acostumbrar al consumidor a los sabores naturales.

Sorprende que una ganadería pequeña sea capaz de generar 3 puestos de trabajo…¿Cuál es la clave?
En la granja somos tres trabajadores: yo, Tamar, que se encarga del taller, y Héctor, que me ayuda con el ordeño por la mañana y con los repartos por la tarde.

Es cierto que para una granja de nuestro tamaño sería impensable que en intensivo puedas dar trabajo a 3 personas. Pero al transformar le das más valor añadido y generas más puestos de trabajo.

En total, procesamos unos 1.500 litros de leche a la semana de promedio, de los que unos 800 van para para leche fresca y el resto para quesos, yogures y mantequilla.

La Unión Europea parece que se enteró ahora de que es urgente incorporar gente joven al campo porque no hay relevo generacional. En tu caso, ¿Con que obstáculos te encontraste?
Cada zona tendrá su problemática particular. Aquí, en la comarca de Lemos, el principal problema que tuve fue el suministro de energía eléctrica para la quesería. Las empresas, en este caso Fenosa, se lavan las manos si estás en una zona rural y no hay potencia eléctrica suficiente.

En mi caso, tuve que empezar con un generador de gasóleo, que entre alquiler y coste del gasóleo me supone un gasto muy elevado. Fenosa alega que el transformador del pueblo no tiene suficiente capacidad y que para cambiarlo tendría que poner yo de mi bolsillo la mitad, unos 10.000 euros. Esto para una empresa que está empezando es un obstáculo muy grande. Estamos ahora con estudios de energías renovables para ver si es viable y así ser autosuficientes en energía.

Otro tema son las deficiencias en las vías de comunicación, que hace que a veces a los camiones les sea complicado acceder a la granja

Y después hay zonas en el rural donde falla la conexión a internet, cuando es imprescindible para negocios como este en los que vendes también on line.

Casa da Fonte en imágenes:

Leite, queixo, iogures e manteiga de Casa da Fonte

En esta aldea los prados de alrededor están limpios, lo que no sucede en muchas en proceso de abandono. ¿Como es el manejo que hacéis de vuestra base territorial?
Estaremos utilizando unas 65 hectáreas, una buena parte fincas abandonadas que vamos cogiendo. En estos caso, primero hacemos un pase con las novillas y con las vacas secas, y después desbrozamos. A continuación, dejamos que se regenere para crear pasto natural y si es preciso hacemos alguna siembra superficial. Intentamos siempre no levantar los suelos.

En esta zona del sur de Lugo tenemos veranos bastante secos e inviernos más duros, por lo que disponemos de menos pasto. Esto lo solucionamos aumentando la base territorial y bajando la carga ganadera para ser autosuficientes en forrajes.

En tu ganadería haces un pastoreo intensivo día y noche. Se podría decir que eres ante todo un productor de hierba que luego se transforma en leche y carne. ¿Cómo manejas el pasto?
Empezamos a entrar con el ganado en el pasto a mediados de febrero y pastamos hasta comienzos de agosto, según venga el año. Tenemos algunas fincas que regamos con el regadío del Valle de Lemos, y eso nos permite tener algo de pasto que racionamos para los meses más secos del verano. Y en un año normal volvemos a arrancar en pastoreo a mediados de octubre y continuamos hasta mediados de diciembre. Estamos implantando nuevos métodos de manejo para prolongar esos tiempos de pastoreo.

Para mí lo más complicado en una granja como esta es precisamente el manejo del pasto. Sobre todo me preocupa hacer unos manejos que permitan regenerar el suelo y mantener el pasto en buenas condiciones para que cuando vuelva a rebrotar arranque bien.

En cuanto al abono de las praderas, solo es con la bosta y con las orinas que directamente excretan las vacas.

Por lo demás, hacemos algo de ensilado de hierba, pero poca porque no me convence por los olores y sabores que deja en la leche. Trabajamos sobre todo con hierba seca para las épocas de falta de pasto. Suplementamos los forrajes y el pasto con un promedio de 3 kilos de pienso ecológico por animal y día.

Y con esta ración atípica hoy en día en Galicia en vacuno de leche, incluso en ecológico, ¿Como son las medias de producción?
Tenemos un total de 64 cabezas de vacuno de las que 25 están ahora en ordeño, 14 secas, y el resto son becerras, novillas y el toro. Tenemos bastante recría hoy, alrededor de un 25%, porque estuvimos cambiando de la raza de la que partíamos, la Holstein, y porque queremos aumentar algo el rebaño. Estando estables en número, nuestro objetivo es tener un 10% de recría, entre 5 y 6 novillas al año.

Hacemos agrupamiento de partos: la mitad en primavera y la otra mitad en otoño, para garantizar el suministro de leche al cliente durante todo el año. En un mes y medio metemos el toro en el lote e intentamos que queden preñadas.

En cuanto a la producción, en esta época están en torno a los 15 litros por vaca y día en un solo ordeño y alimentado las crías con leche. Por el tipo de manejo son vacas de baja producción, y nuestra idea es tener animales que produzcan en torno a 4.000 litros. Es algo que queremos conseguir en base a buen manejo y mejora de pastos y no con concentrado.

“Estamos en un promedio de 15 litros al día por vaca en un solo ordeño y alimentando las becerras con leche”

Las calidades en las que nos movemos son 4,20 de grasa y 3,60 de proteína. Ordeñamos a las 8 de la mañana, con una sala de ordeño portátil que engancho al tractor y que llevo hasta las fincas. Este ordeño único permite que las vacas duren más, que aumenten las calidades y que nosotros también tengamos más calidad de vida, porque por ejemplo los fines de semana al que le toca el turno tiene la tarde libre.

Estáis siendo también pioneros en la utilización de cruces. ¿Cómo lo haces y que ventajas le ves a este sistema?
Intentamos hacer un cruce con 4 razas: Frisón, Montbeliarde, Jersey y Roja Sueca. Buscamos animales que se adapten muy bien a la producción en base a pastos, a vivir fuera, que tengan muy buena fertilidad, que duren muchos años y con buenas calidades de la leche. En definitiva, una vaca muy funcional que aproveche bien los pastos y que no dé problemas.

Los cruces F1 nos funcionaron muy bien y tenemos algún animal ya con las 4 razas produciendo y para nuestro tipo de explotación funcionan muy bien.

Utilizamos toro, para las adultas uno de Montbeliarde y para las novillas toros de Roja Sueca y de Jersey. Cuando toque volveremos a meter toro de Holstein.

Los toros la mayoría los criamos en la granja y a los 2,5 o 3 años los vendemos porque a partir de esa edad empiezan a dar problemas de agresividad.

Las vacas no tienen problema de parto, normalmente cuando llegas ya están paridas. El veterinario aquí prácticamente no viene a nada, excepto que haya algún problema con algún parto, que, como digo, tampoco es habitual.

Estás también haciendo la recría de una forma diferente. Cuéntanos cómo la haces…
De momento llevo un año y el objetivo es reducir al máximo los gastos de recría y que los animales estén saludables. Así, las becerras están con las madres hasta los 5 meses, alimentándose solo en base a leche de la madre y a pasto, y luego pasan al grupo de novillas, donde se alimentan solo en base a pastos y a hierba. El resultado provisional es que incluso en un año muy seco como este pasado, con poco pasto, se criaron sin ningún tipo de problema. Entran en celo a partir de los 15 meses y otras esperan hasta los 18 meses. El gasto es mínimo: solo pasto y hierba seca.

¿Y cuáles fueron las referencias que tomaste para montar tu ganadería?
Aquí en Galicia para mí una granja que fue referente, no solo como profesional sino sobre todo como persona, fue José Luis García, de Arqueixal, pero también he visto granjas en Navarra y en otras partes. Siempre recomiendo a la gente que visite granjas, tanto en Galicia como fuera, porque de todas ellas vas cogiendo ideas.

“Con este tipo de granja la idea era tener tiempo libre, controlar el precio de venta y respetar el medio”

El objetivo que me planteé con este tipo de granja era poder tener tiempo libre, porque el problema para los ganaderos es que no solemos tener el ritmo de vida normal de otros trabajos. Y también quería tener el control sobre mis productos, el precio al que los vendo y a quien se los vendo. Un tercer objetivo, y no por eso menos importante, era mantener las condiciones del medioambiente del entorno en buen estado, de forma que esto fuera sostenible.

Y el cuarto era endeudarme lo menos posible. Así, no tenemos establo y contamos con maquinaria de recogida de hierba porque en esta zona no hay empresas que den servicios de este tipo, sino igual no la tendríamos. El parque de maquinaria se completa con una sembradora de hierba, una desbrozadora y dos tractores viejos. Intentamos tener el mínimo hierro y cemento posibles porque lo único que te generan son amortizaciones y gastos y no es lo que te deja beneficios en la granja.

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