
La definición de hidroponía señala que “es un método de cultivo de plantas que prescinde de los suelos agrícolas y los sustituye por una solución acuosa rica en nutrientes esenciales o por un sustrato inerte (como fibra de coco, perlita, grava…)”. Manuel Campos, de Huerta del Agua (Vigo), explicó las ventajas de este método en una acción formativa organizada por la Asociación Galega de Cooperativas Agrarias (AGACA) y la Rede Eusumo.
Manuel estudió biología y tuvo contacto hace ocho años con la hidroponía gracias al kit de una empresa de muebles sueca, con el que hizo sus primeras experiencias. Lo que lleva analizado es que la mayoría de las plantas podrían ser cultivadas mediante hidroponía. Pero que el cultivo tenga sentido y viabilidad depende de tres factores principales: la adaptación a la técnica hidropónica, la morfología de la planta y los costes y rentabilidad.
Por ejemplo, hay plantas muy adaptadas a desarrollarse en medios con mucha humedad y otras que no, como pueden ser los cactus. O las leñosas tampoco serían muy indicadas porque las partes que se sirven de protección en el subsuelo, en las instalaciones hidropónicas no se adaptan y acaban pudriéndose.
La viabilidad de una planta en hidroponía depende de su adaptación técnica, su morfología y los recursos del agricultor (Manuel Campos, Huerta del Agua)
En lo tocante a la morfología, las plantas con bulbos o tubérculos comestibles como la zanahoria o el nabo no son las más indicadas. Porque requieren de añadir técnicas aeropónicas por el tamaño de los bulbos y raíces. Por el contrario, sí que interesan las plantas de hoja, de ciclo rápido y bajo porte.
En cuanto a los costes, Campos señala que los cultivos orientados a grandes producciones no tienen sentido en hidroponía. “Los cereales o los forrajes necesitan mucha superficie y la hidroponía está concebida para espacios reducidos. Además, su coste lleva a que tengamos que ser muy selectivos con las especies.” Campos está especializado en la hidroponía de invernadero, que es diferente de la que se realiza en naves industriales conocida como “de interior”.

La limpieza y organización en las instalaciones dificultan la entrada de patógenos en sistemas de invernadero hidropónico
Hortalizas de hoja verde como la lechuga, espinaca, col rizada (Kale), acelgas o apio; hierbas aromáticas como la albahaca, menta, cilantro, perejil, orégano o salvia; frutos y hortalizas de fruto como tomates cherry, pimientos, pepinos, o fresas son los cultivos que están teniendo más éxito en hidroponía.
Campos señaló los motivos por los que la hidroponía puede ser una buena opción en Galicia:
– Rentabilidad en minifundio: la técnica permite duplicar y hasta cuadruplicar la producción por metro cuadrado, consiguiendo obtener cosechas relativamente grandes en poco espacio.
– Reducción de la carga de trabajo: los métodos son ergonómicos y están diseñados para trabajar en vertical y sin hacer esfuerzos que sobrecarguen espalda y articulaciones. Además, se puede prescindir de la mano de obra tradicional en un contexto que ya es de escaseza de la misma.
– Ahorro de agua: La hidroponía supone un ahorro de un 90% de agua respecto a los cultivos tradicionales y, sobre todo, permite un almacenamiento y reutilización que evitan los problemas derivados de la sequía, cada vez más frecuente en Galicia.
-Temperaturas favorables: El calor es el peor enemigo de la hidroponía. Porque, si sube mucho el termómetro, el agua pierde oxígeno y las raíces del cultivo quedan dañadas. Y también hace aparecer patógenos. Los veranos suaves de Galicia evitan ese calentamiento. Por ejemplo, en Murcia, hay que parar la producción hidropónica buena parte del año por causa del calor. O enfriarla, con el consiguiente incremento de costes.
-Menor uso de fitosanitarios: Al separar las plantas de la tierra y criarlas en un entorno cerrado, la aparición de patógenos se reduce exponencialmente. Siguiendo los hábitos de limpieza y desinfección recomendados, las plagas aparecerán con muy poca frecuencia y una intensidad mínima, por lo que será fácil erradicarlas sin abusar de fitosanitarios.
– Control total: Al regular el uso del agua, de los nutrientes, de la luz, de la ventilación e incluso de la temperatura, se puede actuar de forma inmediata ante cualquier problema. Además, la gestión adecuada de esas variables hace que sea más fácil alcanzar los objetivos previstos.

El lúpulo es uno de los cultivos que está ofreciendo excelentes resultados mediante técnicas de hidroponía
A mayores de estas ventajas, Campos señala la desestacionalización y el valor añadido que suponen los cultivos hidropónicos. “Al controlar todos los parámetros dentro del invernadero, podemos tener un flujo de producción más rápido y durante la mayor parte del año. De ese modo, se puede cultivar a una cierta escala y mantener abastecidos a los compradores durante más tiempo.”, señaló.
Para que el cultivo sea rentable es preciso mantener una producción regular y homogénea a lo largo del año
Esa estabilidad productiva, asegura el horticultor, se traduce en un mayor valor añadido. “Porque se puede ofrecer un producto homogéneo durante meses y meses, y eso es algo que las cadenas de distribución valoran y recompensan. Sin olvidar que el consumidor muestra cada vez más interés en los cultivos hidropónicos.”
Retos en Galicia
Pese a los aspectos positivos que aporta la hidroponía de invernadero, Campos indicó facetas en las que es preciso mejorar para hacer más efectivo el modelo y que se pueda extender por territorio gallego como una alternativa viable.
Por ejemplo, sería preciso que hubiera más líneas de ayudas de las administraciones o más apoyo de las entidades de crédito. Porque la inversión para poner en marcha los invernaderos hidropónicos es muy elevada debido a la tecnología que emplean.
También supone un problema la humedad que hay en todo el territorio gallego. La aparición de hongos se dispara cuando se mezclan humedad y calor. Más aún en un sistema como el hidropónico basado en el agua. Para combatir los hongos, es imprescindible mantener las instalaciones limpias en todo momento.
Los cielos nublados y los inviernos largos suponen un problema de falta de luminosidad. La única posibilidad de suplir esa falta de luz natural es implementando sistemas de iluminación artificial. Si bien siguen suponiendo una alta inversión y pueden tener un elevado coste por consumo.
Por ahora, las instalaciones hidropónicas siguen teniendo un coste elevado. Hay que hacer muy bien los números antes de comenzar cualquier proyecto
La facilidad de propagación de las plagas es un inconveniente añadido. Por las propias características del modelo. “La reutilización del agua hace que pase por todas las plantas. Así, si entra un patógeno en el tanque -sobre todo si es por vía radicular- acaba dañando por contacto toda la cosecha”. Para evitarlo, la desinfección del agua por ozono o por luz ultravioleta son las técnicas que están resultando más eficaces.

La instalación de invernaderos con sistemas hidropónicos sigue teniendo un coste elevado pero ofrece altos rendimientos por metro cuadrado
La hidroponía en invernaderos conlleva una importante dependencia de la electricidad. Sistemas de riego, luz artificial, dispositivos de control… la corriente determina casi todo. Ante su falta, el medio más asequible es contar con un generador de gasóleo. O con dispositivos de acumulación que nos permitan tener reservas de energía en caso de caída de la red. “Estar dos horas sin luz en medio del verano puede hacer que se pierda toda una cosecha.”
Y la hidroponía hace necesarios una serie de conocimientos técnicos de cierta complejidad. Hay que tener formación en biología, química o física para que los cultivos salgan adelante y tener en cuenta que cada especie se va a desarrollar de distinta forma. Conviene formarse lo más adecuadamente posible. Con todo, las nuevas tecnologías reducen esa complejidad técnica.
Costes y rendimientos
Dependiendo del tamaño y los materiales que se vayan a emplear, los invernaderos tendrán diferentes costes pero siempre serán elevados. “Hay que partir de la base de que hay elementos como el inyector de abono o el controlador de riego que son imprescindibles y hay que invertir en ellos. El resto de los costes sí que son más variables.”
Campos tomó como referencia un espacio de media hectárea en el que se emplea el sistema Nutrient Film Technique (NFT), el más utilizado en invernaderos en el mundo. Y cifró en 110 €/m² el coste de la instalación, divididos en 50 € por la red hidropónica y 60 € por los plásticos y soportes.
A partir de media hectárea con el sistema NFT ya podemos pensar en producir a escala y mantener un flujo de cultivo rentable
De ese modo, la inversión inicial se va a 550.000 € para esa media hectárea. “Con el NFT ya se puede pensar en producir a una cierta escala y media hectárea es relativamente asequible para cualquier productor y con unos rendimientos óptimos.”
También hay que tener en cuenta que no toda la superficie es produtiva. Así, de esa media hectárea se calcula que la superficie útil es el 70%, es decir, unos 3.500 m². “En el caso de las lechugas, y con un marco de plantación de 20×25 centímetros, podemos obtener 20 lechugas por metro cuadrado con un peso medio de 300 gramos por pieza. En total, 70.000 lechugas en media hectárea y con 21.000 kilos de producto.”

La fertirrigación con sistemas de regado por goteo es una buena forma de calibrar las posibiliades de desarrollar un cultivo hidropónico
El NFT permite hasta 11 ciclos anuales de producción. 4 de 21 días en verano, 2 de 35 días en otoño, 2 de 45 días en invierno y 3 de 30 días en primavera. En un sistema altamente eficiente e, incluso contemplando un 10% de merma, se pueden llegar a las 700.000 lechugas anuales. Si no se emplean iluminaciones y se va a planteamientos más conservadores, quedaría en 8 ciclos productivos y 500.000 plantas por año.
Pasos y alternativas
Antes de dar el paso a la total hidroponía, hay situaciones intermedias en las que se puede seguir trabajando con la tierra. Es el caso de la fertirrigación, que emplea técnicas propias de la hidroponía pero aplicadas en los suelos. Con la fertirrigación se puede ir conociendo el cultivo hidropónico y aprovechando la fertilidad propia del suelo.
“Es el sistema más adecuado para quien desea pasarse a la hidroponía pero aún no lo ve claro. Con un sistema muy sencillo de bomba + dosificador + riego por goteo, se aumenta la aportación de nutrientes a los suelos, al tiempo que se incrementa la producción de los mismos y se corrigen defectos y carencias de la tierra.”, dijo Campos.
Finalmente, el horticultor recordó que no hay fórmulas de éxito garantizado y que ninguna planta va a dar todos los años el máximo rendimiento. “La clave está en analizar cuál es la planta que puede ser más rentable teniendo en cuenta las características de la plantación. Enfocarse en ella y potenciarla. En mi caso, la apuesta fue la lechuga viva con raíz, que también aporta un elemento diferenciador.”
La fertirrigación es el paso previo antes de introducirse en la hidroponía y nos puede dar las claves para los nuevos proyectos
Y es importante crear valor añadido sabiendo comunicar las características del producto. “En Huerta del Agua no empleamos pesticidas, producimos cultivos de kilómetro cero locales y frescos e íbamos a un cultivo limpio, sostenible y de reducida huella ambiental. Eso es algo que los consumidores y la distribución premian y valoran. Por eso creemos que es importante saberlo trasladar.”
La intervención de Campos se produjo en el marco de una jornada organizada por la Asociación Galega de Cooperativas Agroalimentarias (AGACA) y la Rede Eusumo, una red de colaboración impulsada por la Secretaria Xeral de Emprego e Relacións Laborais de la Consellería de Emprego, Comercio e Emigración para el fomento del cooperativismo y la economía social que cuenta con la financiación del Ministerio de Trabajo y Economía Social.
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