«El eucalipto contribuye mucho más a la lucha contra el cambio climático»

Hablamos con el recién elegido nuevo presidente de PEFC en Galicia, Enrique Valero, sobre este sistema de certificación forestal, así como de la situación actual del monte gallego y de los retos y oportunidades que se presentan para esta sector

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«El eucalipto contribuye mucho más a la lucha contra el cambio climático»

Enrique Valero es profesor en la Escuela de Ingeniería Forestal de Pontevedra.

La asociación gallega promotora de la certificación forestal, PEFC GALICIA, acaba de renovar su directiva. Hablamos con Enrique Valero Gutiérrez del Olmo, profesor de la Escuela de Ingeniería Forestal de Pontevedra, de la Universidad de Vigo, y que acaba de ser nombrado como nuevo presidente de la entidad.

-¿En qué líneas basará su presidencia?
– Una de mis prioridades es incrementar la superficie forestal certificada, ya que aunque Galicia tiene ya mucha, su potencial es mucho mayor. Es cierto que otras comunidades tienen una mayor superficie certificada, pero hay que tener en cuenta que la mayoría de la propiedad forestal gallega es privada, mientras que en comunidades como Castilla y León la mayoría es de titularidad pública y resulta mucho más fácil de certificar que hacerlo cuando hay muchos propietarios.

Otro de mis objetivos se centra en la parte complementaria, es decir, incrementar las certificaciones de muchos de los procesos de transformación de la materia prima de origen forestal, a pesar de que ya hay muchos en Galicia que cuentan con esta certificación. Se trata de actuar también en la cadena de custodia y no solo certificar la madera, sino todo el procedimiento industrial, que es amplísimo.

En tercer lugar, también quiero fomentar nuevas vías de certificación. No solo centrarse en la madera sino abarcar otros muchos frutos procedentes del bosque, incluso de bienes de tipo cultural que ofrecen los montes.

-Fue uno de los promotores de la creación del sistema de certificación PEFC, ¿qué evolución aprecia en estos 30 años de trayectoria?
-Ha sido una transformación enorme. A finales de los 80 comenzamos a trabajar en un sistema de certificación basado en los criterios de la Conferencia de Helsinki y con el que asegurar que el manejo que se realiza en masas forestales, que cumplen una serie de requisitos, acredita una gestión sostenible. Aquello que empezó entre 4 países (España, Austria, Alemania y Países Escandinavos) ha dejado de ser panaeuropeo (como indican sus siglas), para ser mundial, ya que ahora se ha adherido Rusia, Asia y Países Lationamericanos. Hay millones de hectáreas certificadas y procesos industriales o manufactureros ligados a la materia prima de origen forestal que han sido certificados.

-La certificación de una masa forestal con el sello PEFC acredita una gestión forestal sostenible, pero ¿qué implica? ¿A qué aspectos se le presta atención?
– La certificación PEFC se basa en esos 6 criterios acordados en la Conferencia de Helsinki y abarcan desde el tema medioambiental, que no solo se centra en la biodiversidad sino también tiene en cuenta el cambio climático, a aspectos como la resilencia de los bosques. Hay criterios específicos centrados en la protección del agua y el suelo. Otros requisitos atienden al bienestar de las poblaciones rurales que viven de los montes y a su economía. Cuando cumples todos esos criterios puedes certificar esa gestión forestal y así garantizar al consumidor que lo que está comprando con ese sello PEFC procede de bosques gestionados de forma sostenible.

«El eucalipto no deja de ser un árbol y la certificación de los eucaliptales se realiza si la gestión es correcta y si cumplen los criterios de sostenibilidad»

-Suele criticarse que puedan obtener esta certificación masas forestales de eucalipto en Galicia, por el impacto que puede suponer esta especie para el ecosistema en el que se asienta. ¿Cómo abordan esta problemática?
– Es una problemática ficticia. El debate del eucalipto es un debate de los años 60 y que se ha instalado en la sociedad. El eucalipto, no deja de ser un árbol, una bomba de agua que realiza la fotosíntesis de una forma mucho más efectiva que otros, por lo que fija más carbono; logra un mayor crecimiento que permite rescatar mayor carbono de la atmósfera, con lo que contribuye mucho más a la lucha contra el cambio climático. A su vez, el eucalipto genera economía en los residentes rurales, de manera que también contribuye a otro de los aspectos que se tiene en cuenta a la hora de evaluar la sostenibilidad, ya que favorece el bienestar y mantenimiento de las comunidades rurales. La certificación de las plantaciones de eucalipto corresponderá a si la gestión es correcta y si cumple o no los criterios de sostenibilidad.

-¿Qué diferencia la certificación PEFC con respeto de otros sellos?
-Es muy sencilla. La certificación PEFC se basa en los criterios de la Conferencia de Helsinki, un acuerdo internacional y reconocido y respaldado por los distintos países firmantes. Además, procede de la Conferencia Ministerial de la Protección de los Bosques en Europa, ambos organismos oficiales. En España, Aenor regula los procesos de certificación, con lo que todo se hace de forma transparente y clara. Hay otros sistemas, que incluso están respaldados por organizaciones ecologistas, pero que en mi opinión no cuentan con las mismas garantías y grado de transparencia, ya que no se conocen los criterios, ni quién los ha fijado. No corresponden a una norma publicada y oficial, puesto que se trata de criterios de entidades privadas.

-¿Qué le aporta a los propietarios forestales contar con esta certificación?
-Además de una garantía tanto ante la Administración como ante cualquier asociación, de manera que se acredita que la gestión se hace bien, sus productos tendrán un precio mayor.

-¿Y qué ventajas tiene para las industrias tanto de madera como de celulosa? ¿Están apostando por madera con el sello PEFC?
-Por supuesto. Las empresas están interesadas en lograr madera certificada para luego de un proceso de transformación, que también estará certificado, poder poner ese sello que ante el consumidor es ya una garantía.

«En Centroeuropa prácticamente todo lo que se produce tiene el sello de certificación y el consumidor si aprecia esta garantía»

-¿Valoran los consumidores esta certificación?
-Desde luego. Es cierto que aún no todo el mundo conoce el significado del sello PEFC, a veces se intuye que es una garantía más del producto sin conocer las especificaciones, pero cada vez se valora más que sea certificada por eso se están incrementando las cadenas de custodia. En Centroeuropa prácticamente todo lo que se produce tiene el sello de certificación y el consumidor si aprecia esta garantía.

-¿Qué implantación hay de este sello en la actualidad en Galicia? ¿Y en España?
-En España se ha avanzado mucho y, de hecho, cada vez que se hace un informe sobre la certificación es más amplia. En el caso de Galicia, hubo momentos en los que estuvo un poco estancada debido al tamaño de la superficie forestal. En Andalucía o Castilla León se pueden certificar 3.000 hectáreas con un sólo proceso, mientras que para certificar en Galicia esta superficie probablemente tengas que hablar con 8.000 propietarios por el tamaño de las parcelas. Aun así, hay ya 30.000 propietarios certificados. Estamos intentando impulsar el sistema de certificación de grupo, para trabajar con superficies forestales que no sean tan reducidas.

«En Galicia estamos intentando impulsar el sistema de certificación de grupo, para trabajar con superficies que no sean tan reducidas»

Por otro lado, la certificación ya no se centra sólo en la madera, sino que se amplió a todos los productos que estén vinculados con ese monte, por ejemplo, contamos incluso con jamón certificado, procedente de cerdos ibéricos que se alimentan a base de bellotas de robles de un bosque que fue certificado. Se amplió mucho el espectro de productos que pueden tener certificados.

-En el caso de Galicia, ¿en qué masas forestales hay más interés para contar con esta certificación?
– En todo tipo de masas. En algunos países como Austria, incluso se certifican los árboles de Navidad o la biomasa. Aquí se puede certificar todo tipo de bosques y también los productos que procedan de él. Cada sistema requiere un procedimiento establecido y lógico en función de la especie. Incluso, estamos trabajando para certificar partes del Camino de Santiago que transcurren por bosques certificados, lo que dará mayor información y garantías al peregrino sobre la gestión que se hace del monte que está atravesando.

-Precisamente en Galicia, en los últimos años se ha incrementado y puesto en valor otros aprovechamientos forestales al margen de la madera, como son el resinero, ¿también es relevante contar con la certificación para estos productos?
-Desde luego. De hecho, uno de mis objetivos es incrementar este tipo de certificaciones. Tanto el aprovechamiento de resina, que se está haciendo ahora en Galicia, como otros productos tales como la miel, en la que tengo especial interés en comenzar a trabajar, para poder certificar aquella que procede de abejas que han pecoreado en bosques que han sido certificados. Al igual que con la miel o la resina, puede acreditarse cualquier otro producto que proceda de ellos, como los frutos.

«Tengo especial interés por empezar a trabajar para certificar la miel de Galicia»

Es relevante contar con esta certificación de primer nivel porque el consumidor tiene la certeza de que el producto procede de un bosque que ha sido gestionado de una forma sostenible y se consigue disipar las dudas de la gestión que se hace del bosque. Por otro lado, se incrementa el valor de estos productos en el mercado, con lo cual el productor recibe un mayor beneficio. 

– La certificación forestal, tanto individual como grupal, ¿puede ser una herramienta para combatir el abandono del monte?
-Desde luego. Nos consta, ya que se expuso en el Consello Forestal de Galicia, que la actual Consellería de Medio Rural tiene entre sus prioridades buscar una fórmula de agrupacionismo forestal de tal manera que se pueda hacer una gestión forestal en parcelas técnicamente viables. Ha habido intentos anteriores que no han resultado satisfactorios y me consta que siguen trabajando en ello. En el momento que se logre esa herramienta y se consiga un agrupacionismo de superficie forestal, de la naturaleza que sea, y se pueda realizar una gestión acorde y luego certificar, va a producirse un incremento del aprovechamiento forestal. Es un objetivo a corto plazo. No hay otra salida para luchar no solo contra el abandono del monte sino del medio rural. Será también una vía de gestión para la biomasa y reducir el riesgo de incendios en los montes y la pérdida de biodiversidad, intentando crear superficies forestales gestionadas de manera racional.

«Se han gastado millones de euros en extinción, pero se ha descuidado la sensibilización y formación de la población contra los incendios»

-Pese a los esfuerzos y las promesas por la puesta en valor del monte, cada año en estas fechas los incendios forestales vuelven a ser noticia. ¿En qué se debe incidir para afrontar esta problemática?
-En los incendios forestales hay un problema de delincuencia. Los árboles no se incendian solos por la noche: hay gente que le prende fuego. Es una forma más de violencia y delincuencia y como tal debiera actuarse contra ella. En mi opinión, el enfoque que se hace de combatir la problemática de los fuegos forestales solo con costosísimos medios de extinción cuando alguien con una cerilla puedes incendiar el bosque, es una lucha perdida. Debe incidirse en frenar esa delincuencia y concienciar a la gente. Se han gastado millones de euros en extinción, pero se ha descuidado la sensibilización y formación de la población. No se ha incidido lo suficiente en hacer comprender que esta gestión con fuego no es la vía adecuada. Así, el problema no desaparece.

-¿En qué debe mejorarse en la producción forestal y en la gestión del monte gallego?
-En la silvicultura, ya que es un aspecto clave. Si tu quieres obtener productos de la tierra recurres a la agricultura, si quieres lograr miel a la apicultura y si quieres mejorar el rendimiento forestal hay que aplicar prácticas de silvicultura, una ciencia de origen alemán con más de 200 años de tradición. Cada especie, cada tipo de monte tiene sus pautas de silvicultura propias que son las que permiten gestionar de forma sostenible y permanente el monte.

«En los montes gallegos se están cortando cerca de 9 millones de toneladas de madera y con una silvicultura adecuada esta cifra puede duplicarse»

-¿Cuáles son las potencialidades del monte gallego?
-Son tremendas. Ahora mismo se están cortando cerca de los 9 millones de toneladas de madera y con una silvicultura adecuada esta cifra puede duplicarse. La crisis del Covid-19 también ha permitido tener presente que el sector forestal es esencial, al igual que la agricultura. Además, se ha visto que muchos de los productos de primera necesidad y que se consideraron imprescindibles están elaborados con productos forestales: desde el papel higiénico hasta las mascarillas, entre otros; todos ellos elaborados con celulosa. En mi opinión, aquellos países o regiones que tengan la materia prima tiene un sector estratégico de futuro, como se ha demostrado. En Galicia se puede incrementar la productividad de los bosques, incluso de las masas ya productivas y tenemos aún 800.000 abandonadas, un lujo que no creo que podamos permitirnos con las perspectivas económicas que se plantean. Es más, en la región contamos con todo un tejido de industrias asociadas que puede transformarla sin tener que exportar la materia prima como pasa, desgraciadamente, en la actualidad con la celulosa. En Galicia, se produce una de las mejores celulosas del mundo, la exportamos y luego volvemos a importarla ya transformada.

2 ideas sobre “«El eucalipto contribuye mucho más a la lucha contra el cambio climático»

  1. fernando

    Enrique, que intereses tendréis en decir esto?.. El eucalipto es una aberración. En Galicia y Cantabria especialmente están destrozando el bosque autóctono y desbrozando el manto bajo con buldozer para plantar este negocio que acidifica el suelo y lo mata sin vuelta atrás. Todos sabemos que es un arbol.. vaya argumento mas cientifico pones. Os faltan escrúpulos comerciales.. No tienes por donde justificarlo. Y no digamos cómo queda el paisaje.. Vosotros sois el problema!

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  2. Heriberto

    El eucalipto no está destrozando el bosque autóctono. Pues no se puede plantar eucalipto donde hay frondosas caducifolias, que en Galicia ocupan un tercio de la superficie arbolada. Mírate la Ley de Montes de Galicia y el inventario forestal. Pon aquí un ejemplo de UNA SOLA PARCELA de monte que tenga el suelo degradado por el eucalipto, que con mucho gusto iré a mirarla y a coger muestras de ese suelo.. Más ciencia y sentido común y menos ideología.

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