“El factor humano es el principal problema del sector lácteo gallego actualmente”

Responsables de recursos humanos de empresas y cooperativas, titulares de explotaciones y ONGs que acogen a inmigrantes demandan soluciones que permitan formar e incorporar a las granjas a trabajadores extranjeros con garantías de estabilidad ante la falta de mano de obra en el sector

Alberto Portuondo, responsable de Prospección Empresarial y formación laboral de la ONG rescate, durante su intervención en las jornadas celebradas en Vilalba

Alberto Portuondo, responsable de Prospección Empresarial y formación laboral de la ONG Rescate, durante su intervención en las jornadas celebradas en Vilalba

Harouna Sisoko, lleva un año y medio en Galicia y desde hace 4 meses trabaja en SAT A Vereda, en Castro de Rei. Originario de Mali, donde era taxista, nunca había trabajado en ganadería pero dice es un trabajo que le gusta.

“En Mali mi padre tiene 2 vacas pero solo para trabajar la tierra. Yo nunca había ordeñado, pero hoy ordeño, atiendo a los terneros y ando en el tractor; me da igual cualquiera de los trabajos que hay en la granja”, afirma.

Harouna vino desde Mali en patera para buscarse un futuro en Europa. En su país, sumido en un conflicto armado desde el año 2012, dejó a su mujer y a sus dos hijos. Quiere ganar dinero para enviar a su familia y en SAT A Vereda convive con otros trabajadores de Mali y de Marruecos.

Tras llegar a España, Harouna fue derivado a uno de los centros de acogida que la ONG Rescate gestiona en Galicia para personas en situación de protección internacional. Tras solicitar asilo y realizar un itinerario formativo, que incluye el aprendizaje de español, es uno de los inmigrantes beneficiarios del programa de empleo en granjas y empresas lácteas y el pasado jueves contó su experiencia en un acto organizado en Vilalba.

Está agradecido de la acogida que ha tenido en Galicia, tanto por parte de la ONG Rescate como en la actualidad, ya fuera del centro, en Castro de Rei. Vive en la granja, porque no dispone de homologación para su carnet de conducir, y para poder empezar su nueva vida en A Terra Chá explica que los socios de la granja le adelantaron dinero para las primeras necesidades básicas, como por ejemplo poder comprar comida. “El jefe es muy amable”, dice. Sólo discute con él por el fútbol, porque Harouna es del Barça y Manuel Sandamil del Madrid, explica entre bromas.

Falta de relevo y de mano de obra

Quico Ónega, David Seijas y Ángel Algora, en la mesa redonda sobre las necesidades de mano de obra en el sector lácteo gallego

Quico Ónega, David Seijas y Ángel Algora, en la mesa redonda sobre las necesidades de mano de obra en el sector lácteo

Harouna pone cara a una realidad cada vez más frecuente en las explotaciones lácteas gallegas: la de los trabajadores inmigrantes. A medida que las ganaderías crecen y la mano de obra familiar se hace insuficiente, los trabajadores extranjeros llenan un hueco imprescindible en las granjas.

Quico Ónega, investigador del Laboratorio del Territorio de la USC, afirma contundente que “el problema humano, tanto por la falta de relevo generacional como de mano de obra contratada, es el principal reto actual y de futuro del sector agrario gallego”.

Entender las dinámicas del rural gallego pasa por entender las dinámicas del sector lácteo

“El territorio son personas y durante muchos años nos hemos olvidado de eso, pensábamos que el territorio eran parcelas. Hay que centrarse ya, y vamos 25 años tarde, en las personas”, defiende.

“En 1950 el 65% de la población era población activa agraria. Muchos de ellos y sus descendientes emigraron y empezaron a trabajar en otros sectores. Hasta hace poco veíamos eso como normal e incluso como sinónimo de desarrollo. Es decir, se veía como algo bueno que los porcentajes de personas dedicadas a la agricultura descendieran. Ahora empezamos a verle las orejas al lobo, pero todavía tenemos las orejeras puestas y no vemos la dimensión real del problema”, alerta. 

El problema es un problemón, de dimensiones que todavía no vemos

“En los últimos 15 años los afiliados a la seguridad social en Galicia han descendido un 40%. Acabamos 2024 con 20.000 personas menos en el sector agrario gallego con respecto a 2010, cuando había 50.000, de las que ahora quedan 30.000.  Es una mentalidad que ha arraigado y darle la vuelta es muy complicado y no va a ser algo inmediato. Las soluciones son a 20 años vista”, asegura Quico.

“Estamos muy lejos de tener un diagnóstico; lo que tenemos son visiones parciales. El relevo generacional en el sector agrario en Galicia es mucho más que la integración de personas migrantes, sin restarle importancia a eso, pero es mucho más que eso. En 2020 la mitad de los titulares de explotación tenían 55 años, pero ahora ya tienen 60 años. Nos falta gente a varios niveles y en varios tipos de perfiles: nos faltan personas para ordeñar, pero nos faltan también titulares y gestores de explotaciones, veterinarios y técnicos análogos”, enumera. 

La media de edad de los jefes de explotación agraria se sitúa en Galicia en 63,6 años, con menos del 10% de los titulares de granjas por debajo de los 40 años

“Si el problema es vital, hay que dedicarle los recursos necesarios, porque si llega la dermatosis nodular contagiosa y hacen falta 3 millones de euros para desinfectar las cunetas, aparecen, pero no los hay para poner en marcha un programa serio y duradero que trate de dar respuesta a este problema. Si el problema es importante tenemos que dedicarle el dinero y la atención que requiere”, pide.

Soluciones públicas que llegan tarde

Proyección demográfica sobre pérdida de población en las distintas regiones de la UE en 2100 sin inmigración

Pérdida de población en las distintas regiones de la UE en 2100 sin inmigración

La falta de trabajadores es en la actualidad uno de los obstáculos más importantes para el crecimiento de las granjas lácteas gallegas. Sin embargo, este asunto no figura entre las prioridades de la Consellería do Medio Rural, más centrada en el reparto de ayudas en inversiones.

Las competencias en políticas activas de empleo recaen en la Consellería de Empleo, Comercio y Emigración. Su directora territorial en Lugo, Carmen José López, admite que es necesario “buscar soluciones para que el sector primario no esté cerrando por falta de gente”.

Las dificultades para encontrar mano de obra retrae inversiones e inviabiliza la ampliación de granjas

“Dado el problema demográfico que tenemos actualmente en Galicia no llegamos a tiempo ya con medidas de fomento de la natalidad”, admite. En la última década se ha producido un descenso de un 30% en el número de nacimientos en Galicia, pues si en el año 2016 nacían 19.000 niños y niñas al año en la comunidad, hoy esa cifra se ha reducido a 13.000.

Sin inmigrantes, Galicia perdería el 50% de su población actual en el año 2100, según las últimas proyecciones demográficas de la UE

Por eso, sin inmigración, las últimas proyecciones demográficas de la Unión Europea prevén un descenso de la población en Galicia del 50% en el año 2100, que se moderaría gracias a la llegada de inmigrantes hasta un descenso del 40% en las provincias de Lugo y Ourense y de un 30% en A Coruña y Pontevedra.

Carmen demanda medidas administrativas, como la agilización de la tramitación burocrática de permisos de trabajo, dependientes del Gobierno central, y propone formación a medida (cursos AFD a demanda de las empresas y asociaciones del sector) y apoyo al transporte dentro de las competencias de la Xunta de Galicia.

“Se podrían homogenizar horarios entre las granjas para poder desde la Administración poner solución de transporte para mover a los trabajadores a esas zonas donde hay granjas”, ofrece.

Homologación de títulos y vivienda

Ángel Algora, director de personal y acción social de la cooperativa Aira, que participa en el programa de la ONG Rescate, asegura que “el problema de captación de mano de obra se agrava cuando los centros de trabajo están en el rural, en zonas aisladas y mal comunicadas”.

Los ayuntamientos se tienen que mojar e implicar en facilitar viviendas

Por eso, pide la implicación de los Ayuntamientos a la hora de facilitar vivienda a los inmigrantes. “Aira tuvo que buscar un piso donde conviven los 3 inmigrantes que trabajan en la cooperativa, una ayuda imprescindible para ellos y que figura en la nómina como una remuneración en especie”, indica. 

Además, a través de la Asociación de Cooperativas Agroalimentarias de España, presionan en tres ámbitos: homologación del carnet de conducir, homologación de titulaciones y renovación de permisos de trabajo.

“No tiene sentido que una persona que lleva 1 año trabajando legalmente tenga que conseguir una cita imposible, porque están todas cogidas por las mafias, para demostrar que está trabajando y poder así renovar su permiso, cuando esa persona está dada de alta en la Seguridad Social y la Administración puede verlo”, relata.

Tenemos veterinarios de Colombia a los que tardan años en homologarles el título

Es una de las “muchísimas incongruencias” que Ángel ve en el sistema de legalización de trabajadores inmigrantes, tanto de baja cualificación como con formación universitaria. “Tenemos problemas para conseguir veterinarios clínicos, porque la mayoría de los que estudian Veterinaria lo hacen para trabajar con mascotas y no quieren trabajar con vacas. Pero tenemos veterinarios de Colombia a los que tardan años en homologarles el título”, describe.

Formación adaptada a las necesidades del sector

Un momento de las jornadas celebradas en Vilalba

Un momento de las jornadas celebradas en Vilalba

Ángel pone el foco también en el tipo de titulaciones de FP que se ofertan en comarcas rurales. “Hay que analizar los FP que tenemos en la provincia de Lugo y si casan con la demanda existente. No digo que no esté bien tener mecánicos de Fórmula 1 o pilotos de drones, pero formarlos aquí para que se vayan después a vivir y a trabajar a otros sitios me parece algo ilógico, cuando aquí tenemos una demanda enorme en el sector lácteo que está sin cubrir. Pero en ninguna de las empresas en las que he estado nadie de Educación ha venido a preguntarme qué perfil de gente necesitábamos”, relata.  

Hay que analizar qué titulaciones de FP se ofertan y cuáles son las que hacen falta en una provincia como Lugo

“A día de hoy no hacemos selección, cogemos lo que hay, pero eso no quiere decir que no queramos volver a hacer selección. La ganadería cada vez va a ser más industria y menos ganadería, porque tienen robots y tecnología que es necesario manejar”, indica.

David Seijas, presidente da asociación Capital Humano, que reúne a responsables de recursos humanos de empresas de la provincia de Lugo, asegura que “el capital humano es lo más importante para una empresa, porque un camión o una máquina lo puedes comprar, pero necesitas una persona que la maneje”.

Desde que hemos entrado en la UE hemos perdido 400.000 trabajadores en el sector lácteo; en 1990 había en Galicia 75.000 explotaciones lecheras y hoy quedan 5.000

“A nivel productivo Galicia es muy importante en el sector lácteo, somos la novena región productora de Europa, pero falta mano de obra, tanto cualificada como no”, insiste. Como responsable de recursos humanos en el laboratorio AMSLab, reconoce que “actualmente me cuesta más contratar a alguien de mantenimiento que a un doctor en Químicas”.

En la misma idea insiste Maikel Fernández Cuba, de la quesería Prestes: “El sector no es atractivo para la inmensa mayoría de la población y en 5 o 10 años el problema va a ser gravísimo, porque habrá muchos bioquímicos, pero ¿cuántos operarios?”, se pregunta.

Necesitamos mecanismos para estabilizar con garantías a los inmigrantes que quieren trabajar en las ganaderías

¿Qué sentido tiene que la gente de Vilalba haga un curso de 6 meses de Excell cuando ese trabajo lo va a hacer la inteligencia artificial y no de quesería?, añade Hugo Criado, de la consultora Medrar, organizadora del evento. Pablo González, de Agromuralla, demanda por su parte “mecanismos para estabilizar con garantías a los inmigrantes que quieren trabajar en las ganaderías”.

Cambio de mentalidad

El peso de la mano de obra asalariada en las explotaciones ha aumentado exponencialmente, ya que en muchas de ellas la mano de obra familiar ha dado paso a trabajadores contratados. “El servicio de sustitución que ofrece la cooperativa antes lo demandaba el socio para irse él de vacaciones; ahora lo demanda para que los empleados se vayan de vacaciones”, ejemplifica Ángel.

Modificar horarios y rutinas de trabajo en las granjas para ofrecer condiciones atractivas son las claves para fidelizar a los trabajadores

David expone algunos de los cambios de mentalidad a nivel laboral en los jóvenes que actualmente se incorporan al mercado laboral, a los que las empresas, incluidas las explotaciones lácteas, deben adaptarse. “Se va a jubilar la generación del baby boom y se van a incorporar nuevas generaciones que entran por la puerta preguntando por las vacaciones. Hay que cambiar el chip, no es que esa gente no vaya a trabajar, pero quiere saber cuándo puede disfrutar de su tiempo libre. Hoy, para escoger un trabajo primero sigue primando el salario, pero detrás está también el horario, la flexibilidad y la conciliación”, describe.

“Cuando vemos en el currículum de una persona joven que ha estado en 6 o 7 empresas el empleador piensa, este no para en ningún sitio, cuando no es así. Ya nadie va a trabajar 40 o 50 años en una empresa como hacían nuestros padres”, insiste.

“Los resultados de inserción laboral en Galicia son altísimos, porque aquí todos tenemos a alguien en la familia que ha sido emigrante”

Javier Otero, junto a dos de los inmigrantes acogidos por la ONG Rescate en la provincia de Lugo

Javier Otero, junto a dos de los inmigrantes acogidos por la ONG Rescate en la provincia de Lugo

Por su historia de emigración y su carácter hospitalario, Galicia lidera el ranking de inserción laboral de personas en situación de protección internacional en España. Sectores como la construcción, la hostelería o la ganadería ofrecen oportunidades para acoger trabajadores extranjeros solicitantes de asilo.

Javier Otero, responsable en Lugo da ONG Rescate, que lleva dos años trabajando en la inserción de personas en situación de protección internacional. “Los resultados de inserción laboral en Galicia son altísimos, porque es una tierra de acogida y en todas las familias hay alguien emigrante”, indica.

La construcción y la ganadería emergen como dos grandes nichos laborales. “En la construcción necesitan incorporar entre 2.000 e 3.000 personas al año para garantizar el relevo generacional en el sector y están incorporando entre 300 e 400 personas”, ejemplifica.

Sería interesante estructurar un programa de formación con el sector, igual que tenemos en la construcción

La ONG se está focalizando también en la inserción en explotaciones lácteas, muy demandantes de mano de obra. “En 2025 formamos a 100 personas inmigrantes en el sector agrario y en 2026 prevemos formar al doble. Es una formación corta porque necesitan comenzar a trabajar para sobrevivir y mandar dinero a sus familias”, explica.

Las personas en situación de protección internacional tienen todas un itinerario de formación y empleo pero Javier defiende que “sería interesante estructurar un programa de formación con el sector; todo o ecosistema está listo para iniciar esto”, asegura.

700 personas susceptibles de incorporarse al mercado laboral

Alberto Portuondo, responsable de Prospección Empresarial y formación laboral de la ONG rescate, durante su intervención en las jornadas celebradas en Vilalba

Alberto Portuondo, responsable de formación laboral de la ONG Rescate, durante su intervención

La ONG Rescate lleva año y medio trabajando en Galicia, donde cuenta en la actualidad con 6 centros de acogida: en Roxos (con 127 plazas), Valga (173), Padrón (65), Burela (114), Monterroso (130) y Becerrá (75). “Ahora mismo tenemos con nosotros a casi 700 personas susceptibles de incorporarse en el mercado de trabajo gallego”, destaca Alberto Portuondo, responsable de prospección empresarial y formación laboral de la ONG.

“Son todos hombres mayores de edad, de entre 18 y 35 anos, de varias nacionalidades pero sobre todo de África subsahariana, con un contingente muy importante procedente de Mali, porque si recibimos chicos subsaharianos es más fácil insertarlos en el mercado laboral gallego que so recibimos personas de Ucrania de entre 50 e 60 años”, indica.

En el Ministerio les cuesta entender el grado de inserción laboral que hay en Galicia, porque no es habitual

En los últimos dos años la ONG Rescate ha logrado insertar en el mercado laboral a 800 solicitantes de asilo y otras 1.500 personas han recibido formación. “Con esto se consigue tapar un hueco muy pequeño porque no se trata de un problema de relevo generacional en las explotaciones agrarias, es un problema de relevo demográfico. El Consello de Contas dice que el 70% de los ayuntamientos gallegos non son viables por falta de nacimientos”, evidencia Javier.

Procedimientos administrativos

Cuando un inmigrante llega a España y solicita asilo (un trámite para el que es difícil conseguir cita), recibe una carta blanca en la que aparecen sus datos y su fotografía. El permiso de trabajo se activa a los 6 meses de la fecha de solicitud de protección internacional y tiene que ser renovado 6 meses después.

En función del país de procedencia y su situación personal el solicitante de asilo puede recibir respuesta favorable o desfavorable a su petición de protección internacional. “Si recibe una respuesta favorable, va a la Policía y a partir de ahí tiene un permiso de trabajo por 5 años renovable. Si es negativa, hay un plazo de 30 días para presentar recurso, de manera que se paraliza la denegación, se activa de nuevo el permiso de trabajo y pueden seguir trabajando mientras no reciben contestación definitiva, que puede tardar años, ya que por ahora no hemos recibido ninguna contestación y esas personas que han recibido respuesta inicial negativa y han recurrido siguen todas trabajando”, asegura Javier.

El permiso de trabajo se activa a los 6 meses de solicitar asilo; en caso de no solicitarlo, tardaría 2 años

Esta fase inicial de documentación es bastante liosa, pero pidió “no discriminar a ninguna persona por su país de origen”, ya que de toda la tramitación se encarga la ONG y “siempre hay una solución”, tanto si se les concede la protección internacional como si no. “Incluso las personas que son rechazadas en esta figura de cobertura legal, podrían seguir trabajando en la granja en la que están”, afirma.

Durante los 6 meses que pasan desde la solicitud de asilo hasta que se activa su permiso de trabajo, los inmigrantes pueden formarse, pero no pueden trabajar. “Aprovechamos para aportarles una formación rápida en esos 6 meses que tenemos hasta que se activa el permiso de trabajo para que estén capacitados para trabajar ya al día siguiente de tener ese permiso de trabajo. Dentro de eses itinerarios de formación individualizados, conocemos su experiencia laboral previa y muchos tienen relación con el sector agrícola y con los animales en origen, aunque solo saben ordeñar a mano”, indica.

La barrera del idioma

Público asistente a las jornadas celebradas en Vilalba

Público asistente a las jornadas celebradas en Vilalba

Desde el mismo momento en que los inmigrantes llegan a los centros que la ONG Rescate tiene en Galicia, al día siguiente comienzan ya con clases de español, que son obligatorias. “La mayoría son políglotas y hablan varios idiomas. Además de sus lenguas nativas, el 80-85% manejan el francés y algunos también el árabe, por lo que en cuanto se incorporan a un puesto de trabajo se sueltan y aprenden rápido porque tienen una base muy buena de aprendizaje al hablar ya varias lenguas”, asegura Alberto.  

La Administración traslada al empleador la responsabilidad de cubrir las necesidades básicas iniciales de sus trabajadores inmigrantes

Otras barreras habituales para la inserción laboral son el transporte y la vivienda. “Tenemos que rechazar muchas ofertas de trabajo de empresarios por esta cuestión. Cuando están en el programa de acogida con nosotros además del alojamiento y la comida, los inmigrantes reciben 50 euros al mes, pero cuando abandonan el dispositivo dejan de recibir ese dinero, por lo que salen de nuestros centros sin dinero, sin vivienda y sin transporte. No tenemos mecanismos para resolver estos tres problemas. Es una responsabilidad que la Administración y la sociedad está trasladando a los empleadores», afirma Javier.

“El modelo más habitual es que el ganadero le facilita donde vivir y le anticipa algo de dinero para poder comer. Es un esfuerzo que no está visibilizado. El pequeño empresario gallego acoge y se implica, incluso hasta el punto de llevarle a su casa a cenar en Nochebuena con la familia como si fuese un miembro más”, ejemplifica.

Trabajo de integración en las granjas

“Contratar a un inmigrante recién llegado requiere un trabajo de integración extra que no hay que hacer con una persona de aquí y esa integración es más fácil en ganaderías o en negocios familiares que en grandes empresas”, asegura Javier.

En el caso de trabajadores inmigrantes en situación de protección internacional que salen de los centros de acogida para incorporarse al mercado laboral, es necesaria una labor de acompañamiento. “Hay que acompañarles a hacer trámites, por ejemplo, a empadronarse, para que les lleguen las comunicaciones oficiales, pero también hay que ir con ellos al supermercado o al banco, porque es algo que nunca antes han hecho”, relata.

Su vida transcurre en chanclas y a veces hay que insistirles en que tienen que ponerse las botas para trabajar

“Es un proceso de integración porque son personas que vienen con una cultura distinta. A veces hay que insistirles, por ejemplo, que hay que ponerse las botas para trabajar, porque su vida transcurre en chanclas. Pero es gente muy voluntariosa y con muchas ganas de trabajar”, destaca.

Proceso de regularización pendiente

En estos momentos se está tramitando una Iniciativa Legislativa Popular en el Parlamento para regularizar a las personas inmigrantes que leven 2 años trabajando en España, aunque desde la ONG Rescate no están seguros de que salga adelante, pese a considerar este proceso de regularización extraordinario como algo imprescindible.

“Son cientos de miles de personas que ya están trabajando y que están desamparados y en situación de vulnerabilidad, en una especie de limbo legal, sin asistencia sanitaria y sin posibilidad ni de abrir una cuenta bancaria. Es un problema que existe y que hay que resolver. Las ONGs y los empresarios planteamos esta cuestión continuamente”, explica Alberto.

Su regularización facilitaría el reagrupamiento familiar posterior y su arraigo en las zonas rurales. “Las personas refugiadas vienen huyendo de conflictos armados y dejan allí a su familia. Ellos no pueden volver a su país y el reagrupamiento familiar es algo que lleva años. Eso crea una situación difícil para ellos. Si pudieran traer a sus familias y mandar a sus hijos a nuestros colegios su arraigo aquí sería mucho mayor y el riesgo de que se marcharan sería mucho menor”, argumenta Javier.

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