“El futuro de los pequeños productores pasa porque sepamos concienciar a los consumidores de la calidad de lo que cultivamos”

Néstor Liñares lleva 13 años al frente de Horta Da Lousa, un proyecto que mezcla ganadería y agricultura regenerativa a mediana escala. Hablamos con él para conocer la evolución de la empresa en estos años y los planes de futuro para seguir produciendo de forma sostenible en un entorno semi-urbano

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NESTOR LINHARES

La parroquia de As Encrobas, en Cerceda, es donde desarrolla su actividad productiva Horta da Lousa. Néstor Liñares dirige un proyecto que combina producción de huerta fresca, invernaderos, castaños y ganado vacuno de carne.

La proximidad con la ciudad de A Coruña supone una gran opción de mercado pero, señala Néstor, no es suficiente con que exista ese mercado, hay que saber llegar a él y conectar permanentemente con los consumidores.

– ¿Cuáles son las actividades en detalle de vuestra empresa?

Nuestra actividad principal es el vivero ecológico de plantas hortícolas, ornamentales, aromáticas y medicinales. Tenemos también producción de huerta ecológica en fresco, principalmente tomate, cebolla y calabaza. A mayores contamos con una ganadería de Ternera Gallega y vendemos los terneros en la categoría de suprema.

Solo contamos con seis cabezas de ganado, por lo que no es una actividad de alto rendimiento para la explotación, pero empleamos el estiércol compostado de los animales como un fertilizante de la mejor categoría. Y tenemos las fincas alrededor de las instalaciones en pasto y limpias de maleza gracias a las vacas.

Nuestro último proyecto es una plantación de 10 hectáreas de castaño orientadas a la producción de fruto. Llevamos cinco años trabajando en esta iniciativa con variedades que presentan buenas características de conservación y de transformación. En la empresa somos cuatro trabajadores, dos socios y dos empleados. Y tenemos dos personas que contratamos en los picos de trabajo de la temporada.

– ¿Cuál es el perfil de vuestra clientela?

Dado que la actividad de la empresa es muy diversa, también lo es la clientela. En el caso del vivero, los principales compradores son tiendas de suministros agrícolas. En huerta ecológica, los clientes son productores ecológicos profesionales y, en un pequeño porcentaje, particulares para autoconsumo.

La producción hortícola en fresco se destina a comedores de empresa y distribuidores de hostelería. Y los becerros se venden directamente a particulares. En cuanto a las castañas, aun no tenemos un volumen de producción como para definir nuestro mercado. Ya lo veremos.

La empresa trabaja en 7.500 m² de invernaderos para una clientela muy diversa

La empresa trabaja en 7.500 m² de invernaderos para una clientela muy diversa

En los inicios de la explotación sí que practicábamos la venta directa. Íbamos puerta por puerta a restaurantes, fruterías, ultramarinos… Cuando aumentamos superficie y la producción empezó a medirse por palés y no por cajas, decidimos dejar la venta directa y trabajar con distribuidores y mayoristas. Pero, si algún particular se toma la molestia de venir adonde nosotros, por supuesto que será atendido.

– Estar en el área metropolitana de A Coruña supone una ventaja. ¿Sería posible este modelo en una zona estrictamente rural?

Estoy convencido de que nuestro modelo funciona porque estamos en el área metropolitana de A Coruña. Tenemos la suerte de estar bien comunicados, en medio del Eje Atlántico, y en una zona de mucho consumo. En otras zonas de Galicia a lo mejor este sistema no sería viable.

A Coruña siempre atrajo gente de muy distintos puntos de la geografía. Por otro lado, su economía no se basa en una única actividad como puede suceder en otras. Está muy diversificada. Y la ciudad presenta un nicho de mercado de poder adquisitivo medio/alto en el que las producciones de más valor por su calidad y diferenciación pueden tener una salida comercial.

Nuestro modelo funciona porque estamos en el área metropolitana de A Coruña. En un entorno más rural tendríamos que trabajar de otra manera

En los últimos años, y especialmente a raíz de la pandemia, mucha gente de las ciudades sintió el deseo de emprender algún proyecto en el campo. Aunque no sea de modo profesional. Y, muchas veces, no encuentra en quién apoyarse o a quién recurrir para informarse y asesorarse.

Hay que tener en cuenta que mucha gente que vive en la ciudad sigue teniendo tierras en el rural. Y es habitual que no sepa qué hacer con ellas o incluso que le supongan un agobio. Entrando en contacto con los profesionales ven que se pueden hacer cosas sin romperse la cabeza.

– Cada vez es más habitual que empresas de huerta ofrezcan actividades formativas para las personas que desean adentrarse en el cultivo. ¿Es vuestro caso?

Intentamos mantener una agenda formativa en la medida de nuestra disponibilidad. Todos los años recibimos visitas de alumnos de centros de enseñanza. Principalmente de ciclos de Formación Profesional de paisajismo y producción agraria.

Pero, más allá de acoger esas visitas, no tenemos una agenda ni unas actividades preparadas. Ya hay quien se dedica a esa labor y nosotros no tenemos ni tiempo ni planificación. Otra cosa es dar algún consejo o recomendación si nos la piden, claro.

El cuidado regenerativo de los suelos es un parámetro constante en el trabajo de Horta da Lousa

El cuidado regenerativo de los suelos es un parámetro constante en el trabajo de Horta da Lousa

– La sostenibilidad y el cuidado de los suelos son señas de identidad de la empresa. ¿De qué manera los aplicáis?

Somos conscientes de la necesidad de cuidar los suelos. Cuando yo comencé, en 2013, ya se hacía un manejo ecológico integral. Por eso decidimos obtener la certificación ecológica. Ahora estamos implementando técnicas de agricultura regenerativa.

Vamos haciendo pruebas en las parcelas para poder reducir el laboreo al mínimo y que el suelo tenga un manejo regenerativo

En la explotación vamos haciendo pruebas parcela a parcela para ir reduciendo el laboreo. Son procesos muy complejos en los que hay que poner los cinco sentidos para que resulten eficaces. Hay que mantener el suelo vivo y que sus recursos propios se regeneren. Un ejemplo es el intercambio de variedades. El objetivo a medio plazo es que la explotación sea capaz de producir la mayor parte de los insumos.

El gran reto es conseguir mecanizar la producción con los criterios regenerativos y de respeto por el suelo. No es fácil pero los pasos que vamos dando comienzan a dar resultados. Cuando consigamos desarrollar un sistema de trabajo que combine los dos conceptos, seremos más eficientes. Creo que estamos en el buen camino.

– ¿Cuál es la superficie e instalaciones que utilizáis? ¿Tenéis dificultades para acceder a la tierra?

Trabajamos 7.500 m² de invernaderos, 2 hectáreas para cultivos de huerta al aire libre y 20 hectáreas para el ganado, 10 de las cuales están en un sistema de agroforestería con el ganado vacuno. En los invernaderos aplicamos sistemas de control de clima y de riego automatizados en los que empleamos Inteligencia Artificial.

El acceso a la tierra no es fácil porque en esta zona hay mucha demanda de monte para producción de eucalipto. Aun así, conseguimos establecer acuerdos con vecinos que no tienen interés en la producción forestal y ceden las fincas para que el proyecto pueda crecer.

– Posible acuerdo con el Mercosur, globalización, economías de escala… ¿realmente hay sitio para los pequeños productores como vosotros?

Creo firmemente que los pequeños proyectos de corte familiar tienen cabida y futuro. Pero es imprescindible que hagamos una inversión en política comunicativa. El consumidor tiene que saber cuáles son nuestros métodos de trabajo y por qué somos diferentes. Si lo sabemos hacer, seremos valorados.

Es fundamental que el consumidor conozca nuestros métodos de trabajo y los elementos que nos hacen diferentes

Yo siempre digo que el secreto es cultivar como antes, porque redescubrir sabores que se tenían en el olvido es posible. En eventos y mercados nos damos cuenta de que las personas concienciadas con la ecología y el cuidado del medio ambiente o la economía circular quieren conocer de primera mano nuestros proyectos.

También creemos ser útiles para que los más pequeños tengan un primero contacto con lo que nosotros hacemos y con lo que es la producción agroganadera. Interactuando con nosotros adquieren las primeras nociones de lo que —por qué no— puede ser su medio de vida el día de mañana.

– ¿Sería posible dar el salto a los mercados de fuera de Galicia, aunque sea en proyectos conjuntos?

Generalmente la imagen de Galicia va asociada al marisco y al albariño. Y, a lo mejor en menor medida, a la leche de vaca y a la carne. Pero la oferta agroalimentaria gallega es enorme, variada y singular. Los productores de huerta, los pequeños, tenemos un amplio margen de mejora para dar a conocer no solo nuestros productos sino también nuestros métodos de trabajo, que suponen un valor añadido. Y eso hay que buscar la forma de aprovecharlo.

Proyectos como el nuestro recuperan sabores y sensaciones tradicionales de Galicia que iban camino del olvido

Los productos gallegos son de los mejores del mundo en sus sectores y aportan unos sabores únicos. Pero tenemos que ser conscientes de que estamos en la sociedad de la información y que la divulgación y promoción de lo que hacemos tiene que ser constante. Cualquier actividad en la que participemos acaba aportando y siendo de utilidad.

Horta da Lousa lleva más de una década ofreciendo productos hortícolas con certificación ecológica

Horta da Lousa lleva más de una década ofreciendo productos hortícolas con certificación ecológica

– Hablabas de eventos, mercados y encuentros. Son actividades que requieren de tiempo o obligan a renunciar al tiempo libre. ¿Realmente vale la pena asistir?

La posibilidad de hablar con personas muy diversas es enriquecedora para las dos partes. Les explicamos lo que hacemos y también conocemos cuáles son sus inquietudes y en qué aspectos podemos mejorar. Porque son clientes y clientes potenciales de nuestros productos.

Los eventos sirven para que los consumidores tengan conocimiento de que hay oferta más allá de las grandes superficies e incluso de las tiendas especializadas. Que a pocos kilómetros de sus casas se está haciendo un trabajo que combina tradición y nueva tecnología para producir alimentos de alta calidad y asequibles.

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