
Galicia es una potencia láctea. Produce más del 40% de toda la leche de España, cuenta con algunas de las explotaciones más eficientes de Europa y dispone de un conocimiento acumulado durante generaciones que ha convertido al sector en uno de los principales motores económicos de la comunidad.
Pero el futuro del sector no dependerá únicamente de seguir produciendo más leche.
La verdadera pregunta es otra.
¿Quién transformará esa leche? ¿Dónde se tomarán las decisiones? ¿Y dónde permanecerá el valor que genera?
En un mercado cada vez más globalizado, donde la concentración empresarial avanza año tras año, mantener una industria transformadora fuerte, con capacidad de decisión en Galicia, se ha convertido en un factor estratégico para el futuro del rural.
Cuando una comunidad produce una materia prima, pero deja su capacidad industrial en manos de empresas de fuera, también deja en manos de empresas de fuera la capacidad para decidir su futuro
Porque cuando una comunidad produce una materia prima, pero deja su capacidad industrial en manos de empresas de fuera, también deja en manos de empresas de fuera la capacidad para decidir su futuro.
Más que leche: una cadena de valor
El sector lácteo no empieza en la fábrica. Empieza cada mañana en las explotaciones ganaderas. Continúa en el transporte, en la transformación industrial, en la innovación, en la logística, en la distribución y termina en la mesa de millones de consumidores.
Cada uno de esos eslabones genera empleo, conocimiento y riqueza.
La cuestión es cuántos de esos eslabones permanecen en Galicia.
El valor de una industria con raíces
En este contexto, Grupo Lence representa un modelo singular dentro del panorama lácteo español.
Es la única empresa láctea de capital 100% gallego entre las diez mayores industrias del país.
Una realidad que va mucho más allá del accionariado. Significa que las decisiones estratégicas se toman en Galicia. Que las inversiones se realizan pensando en Galicia. Y que el valor añadido generado por la transformación de la leche permanece también en Galicia.
A través de marcas como Leche Río de Galicia, Leyma y OptiMilk, la compañía trabaja exclusivamente con leche procedente de ganaderías gallegas que posteriormente se transforma íntegramente en sus plantas de Lugo y Arteixo.
La fortaleza del sector empieza en las ganaderías
Ninguna industria láctea existe sin ganaderos.
Por eso, uno de los grandes retos del sector no consiste únicamente en garantizar un precio competitivo, sino en construir relaciones estables que permitan a las explotaciones invertir, modernizarse y asegurar el relevo generacional.
El sector lácteo no empieza en la fábrica. Ninguna industria láctea existe sin ganaderos
Grupo Lence trabaja con más de 200 explotaciones ganaderas gallegas y mantiene con ellas una relación basada en el acompañamiento técnico continuo y la mejora permanente.
Como explica Begoña Ferreiro, responsable de Campo del grupo, «no se trata únicamente de recoger leche, sino de acompañar a cada ganadería en su evolución».
Ese trabajo diario, acompañado de la solvencia y reputación del Grupo LENCE, permite que muchas explotaciones puedan afrontar con mayor seguridad los retos de un sector cada vez más exigente.
Competir y generar confianza
La competitividad ya no se mide únicamente en litros producidos o cuota de mercado. También se mide en confianza. En reputación. Y en la capacidad de generar valor para toda la cadena.
En ese sentido, el reconocimiento de MERCO Empresas España 2026, que sitúa a Grupo Lence en el puesto 16 entre las empresas de alimentación con mejor reputación del país, refleja algo más que un buen resultado empresarial.
Además, convierte a Grupo Lence en la única empresa láctea gallega presente en este prestigioso ranking sectorial, un reconocimiento que pone en valor un modelo basado en la proximidad, la calidad, la innovación y el compromiso con el territorio.
Una empresa que entiende que crecer también es devolver
Las empresas familiares suelen tener una visión diferente del éxito. No solo aspiran a crecer y ser rentables. También quieren dejar una huella positiva allí donde desarrollan su actividad. Ese compromiso forma parte de la historia de Grupo Lence.
Además de su contribución al empleo, la industria y el desarrollo del rural, la compañía lleva décadas apoyando iniciativas sociales, culturales y deportivas que forman parte del tejido gallego.
La competitividad ya no se mide únicamente en litros producidos o cuota de mercado; se mide en confianza y reputación
Pocas empresas pueden presumir de una trayectoria de apoyo al deporte tan prolongada. Grupo Lence acompaña al Río Breogán desde 1986, en lo que probablemente constituye uno de los patrocinios más longevos de la historia del deporte gallego. A ello se suma el respaldo al Leyma Básquet Coruña desde 2005, además de numerosos clubes e iniciativas deportivas de toda Galicia.
Porque fortalecer una sociedad también significa invertir en aquello que une a las personas y genera orgullo de pertenencia.
El reto de la próxima década
El sector lácteo gallego afronta una década decisiva. Habrá que seguir ganando eficiencia. Incorporar innovación. Atraer talento. Favorecer el relevo generacional. Y competir en mercados cada vez más exigentes.
Pero también será necesario preservar algo que no aparece en los balances: la capacidad de Galicia para decidir sobre uno de sus sectores estratégicos.
Mantener empresas transformadoras con raíces en el territorio, comprometidas con los ganaderos, con la industria y con la sociedad, no es únicamente una cuestión empresarial. Es una apuesta por el futuro de Galicia.
Y ese es, precisamente, el modelo que Grupo Lence lleva defendiendo desde hace más de cincuenta años.
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