El Gobierno central deniega a Galicia la autorización excepcional para utilizar drones en la aplicación de productos fitosanitarios contra el gusano soldado y en la Ribeira Sacra

El director general de Ganadería, Agricultura e Industrias Agroalimentarias y el director de la Agencia Gallega de la Calidad Alimentaria se reunieron hoy con representantes de UUAA y Asaga y de las denominaciones de origen vitivinícolas para abordar esta cuestión.

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El director general de Ganadería, Agricultura e Industrias Agroalimentarias, José Balseiros, y el director de la Agencia Gallega de la Calidad Alimentaria, Martín Alemparte, mantuvieron hoy una reunión con representantes de Unións Agrarias (UUAA), la Asociación Agraria de Galicia (Asaga) y de los consejos reguladores de las denominaciones de origen vitivinícolas para abordar la necesidad de seguir reclamando al Gobierno central que permita la aplicación de tratamientos fitosanitarios específicos con drones en el caso del gusano defoliador del maíz y las enfermedades fúngicas que afectan a la vid, especialmente en aquellas zonas de difícil acceso o condicionadas por la propia orografía, como es el caso de la Ribeira Sacra.

En esta reunión, los directores informaron de que las autorizaciones excepcionales para la aplicación de estos productos por vía aérea solicitadas por la Consellería do Medio Rural al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación fueron denegadas. También se dio cuenta de la normativa estatal que regula este tipo de procedimientos y que, tal y como expusieron los representantes del Gobierno autonómico, «está basada en la aplicación con aeronaves tripuladas y no con drones, que tienen un menor impacto ambiental y permiten suministrar los productos fitosanitarios con mayor precisión».

En este sentido, los directores aseguraron que «la Xunta seguirá defendiendo los intereses de los profesionales del sector agrario y volverá a insistir en la necesidad de que el Ministerio reclame ante la Unión Europea la adaptación de la normativa para permitir este tipo de aplicación en situaciones normales, sin necesidad de que se haya declarado una plaga; además de poder contar con tratamientos específicos para el gusano defoliador del maíz y las enfermedades de la vid que puedan suministrarse por vía aérea».

Siguiendo esta línea, recordaron que «el uso de estos aparatos reduce de forma considerable los costes de producción, aumenta la eficiencia y, a diferencia de los medios mecánicos, tiene un menor impacto sobre los cultivos».

Valoración de Unións Agrarias

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Unións Agrarias-UPA mantuvo hoy una reunión con la Consellería do Medio Rural para trasladarle sus demandas en relación con la posibilidad de aplicar tratamientos fitosanitarios con drones. La organización solicita la colaboración de la administración autonómica para defender ante el Ministerio de Agricultura una posición gallega clara que aporte soluciones viables ante casos de especial complicación, como la propagación de la plaga del gusano soldado o la viticultura heroica de la Ribeira Sacra.

Unións Agrarias entiende que, “en un territorio como el gallego, marcado por el minifundio, la dispersión y una orografía compleja, el empleo de drones constituye una alternativa útil y eficaz que puede y debe utilizarse, especialmente en casos de aparición de plagas emergentes o en cultivos en los que la aplicación convencional está mostrando límites evidentes”.

“No se está proponiendo emplear más productos fitosanitarios ni modificar los objetivos europeos de reducción de su uso, ni tampoco sustituir la lucha integrada contra las plagas. Lo que se propone es mejorar la forma de aplicación: conseguir con el mismo producto o menos una aplicación más eficaz, con menor deriva y mayor seguridad para los trabajadores, los cultivos y el medio ambiente”, explica Unións Agrarias.

Si bien a día de hoy la aplicación aérea está prohibida con carácter general, la normativa admite la autorización de excepciones en los casos en los que no exista una alternativa viable. Una vía que Unións Agrarias insta a utilizar para aportar soluciones de manera inmediata mientras no sea posible modificar el marco legal europeo que frena el uso de drones al equipararlos con la aviación convencional.

“Lo que solicitamos es que la estrategia inmediata se plantee no como una autorización general para los drones, sino como la tramitación de expedientes concretos con producto, cultivo, plaga, zona, plazo y condiciones técnicas claramente delimitadas”, explica la organización agraria y ganadera, que busca aportar seguridad jurídica y desbloquear las complicaciones a las que se enfrenta el sector.

Así, Unións Agrarias solicitó a la Xunta una posición común de Galicia ante el Ministerio de Agricultura basada en dos compromisos: defender en Bruselas una actualización normativa que diferencie los drones de la aviación agrícola convencional y reconozca su carácter de herramienta de precisión cuando se apliquen bajo condiciones técnicas estrictas; y, mientras ese cambio no llegue, utilizar con decisión y seguridad jurídica las excepciones que ya permite la normativa vigente.

Viticultura heroica y maíz forrajero

El primer ámbito prioritario en el que es necesario contar con la posibilidad del uso de drones es la Ribeira Sacra. Unións Agrarias recuerda que “la aplicación manual de tratamientos en viñedos de fuerte pendiente supone riesgos laborales evidentes, exposición directa de los trabajadores, dificultades de ejecución y pérdida de eficacia en los tratamientos. Además, la falta de mano de obra y el incremento de los episodios de calor hacen cada vez menos razonable mantener como solución ordinaria la aplicación manual en determinadas parcelas”.

“En este caso, el uso de drones permitiría mejorar la seguridad, reducir los tiempos de trabajo, disminuir el volumen de caldo empleado, actuar con mayor rapidez frente a enfermedades como el mildiu y dejar trazabilidad digital de las aplicaciones”, expone la organización.

En lo que respecta al maíz forrajero, Unións Agrarias recuerda que “la propagación de la plaga del gusano soldado supone un reto que no está siendo posible combatir con éxito con los medios actualmente disponibles”. La incidencia de esta plaga es particularmente problemática cuando el maíz ya ha alcanzado una altura que dificulta o impide la entrada de maquinaria sin causar daños en el cultivo, por lo que la alternativa se reduce a aplicaciones desde los bordes con cañones pulverizadores, con menor eficacia y mayor riesgo de deriva, o a la aplicación manual, que no puede considerarse una solución razonable para superficies agrarias reales. Además, si la plaga no se controla correctamente y quedan individuos reproductores de una campaña para otra, la presión de la plaga puede ir en aumento.

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