El gran reparto de la piñata de los fondos europeos ‘Next Generation’

El dinero destinado por Bruselas para la recuperación por la Covid se orienta en buena medida a impulsar una economía verde, lo que representa una oportunidad para el sector agroganadero y forestal de Galicia. La duda que surge es qué participación podrán tener en los fondos las cooperativas, los productores y las pequeñas empresas del rural

Publicidade
El gran reparto de la piñata de los fondos europeos ‘Next Generation’

La gestión de purines es una de las cuestiones para las que se esperan fondos Next Generation.

En el periodo 2021 – 2026, España va a recibir alrededor de 150.000 millones de euros adicionales de Europa en concepto de fondos de recuperación por la Covid, la mayoría encuadrados en el paquete «Next Generation». Es dinero que se orienta a impulsar el crecimiento del empleo y de la economía sobre dos ejes principales: la transición ecológica y la digitalización, con un criterio transversal de fomentar la lucha contra la despoblación. Se trata de enfoques todos ellos de los que puede beneficiarse el campo gallego, ¿pero qué va a pasar en la práctica?.

Hablamos con organizaciones agrarias y cooperativas para conocer su opinión sobre las posibilidades de los fondos Next Generation en Galicia.

Jacobo Feijoo. Unións Agrarias

“Nos preocupa que puedan quedar al margen las cooperativas, pequeñas empresas del rural e industria agroalimentaria»

El responsable de Desarrollo Rural de Unións Agrarias, Jacobo Feijoo, subraya el «desafío enorme» que representa la llegada a España de 150.000 millones de euros en fondos europeos, alrededor de la mitad en ayudas directas y otra mitad en créditos. «La mayor parte de este dinero se orientará a proyectos tractores público – privados, en los que participarán grandes empresas, y habrá también una pequeña parte que se destinará a reforzar los fondos estructurales», analiza.

«Desde el punto de vista del campo, hay dos cuestiones que nos tienen que preocupar. En primer lugar, que además de los megaproyectos que van a beneficiar a grandes empresas, se fomenten las iniciativas de cooperativas, pequeñas empresas del rural e industrias lácteas. Pueden ser proyectos modestos, de 2 – 3 millones de euros en algún caso, pero se trata de que estos fondos europeos sean capilares y lleguen al territorio», defiende Jacobo Feijoo.

La segunda cuestión sobre la que incide es la necesidad de impulsar «proyectos elegibles». «Será Bruselas la que, en concurrencia competitiva, apruebe o rechace los proyectos, por lo que hay que hacer un trabajo de diseño de buenos proyectos para captar los mayores fondos posibles» -valora-. «Una condición irrenunciable, sobre todo en el caso de megaproyectos, pasar por garantizar empleo de calidad en Galicia», defiende.

Recuperar tierras agrarias
Como ejemplo de proyectos bandera que podrían captar fondos, el responsable de Unións sitúa la recuperación de tierra agraria como una prioridad. «Estamos importando 3 millones de toneladas de alimentos animales cada año mientras tenemos los regadíos del valle de Lemos abandonados y lo mismo sucede con 32.000 hectáreas de concentraciones parcelarias. Recuperar esas tierras entroncaría con la filosofía de Bruselas de reducir la huella de carbono, crear empleo y mejorar el medioambiente, al reducir los riesgos de fuegos», concluye.

Higinio Mougán. Asociación Galega de Cooperativas Agroalimentarias (Agaca)

«Estamos ante una oportunidad para la industria láctea y para resolver la gestión de los purines»

El director de la Asociación Galega de Cooperativas Agroalimentarias (Agaca), Higinio Mougán, analiza los dos frentes principales por los que pueden llegar fondos Next Generation al campo, los denominados planes estratégicos (Perte), de colaboración público – privada, y las convocatorias de ayudas públicas.

«Sobre los Perte, nos preocupa que no percibimos ningún proyecto para la modernización agro-industrial del sector lácteo, que sería una cuestión trascendental para Galicia. Igual que a nivel de España, hay un claro movimiento de la industria cárnica para optar a los fondos Next Generation, en la industria láctea no percibimos ese interés. Pensamos que estamos ante una oportunidad que no se puede dejar pasar», valora.

Otra cuestión que Higinio considera que se debería resolver mediante un plan estratégico es la gestión de los purines del campo. «Ahora mismo, el campo está pasivo en este tema, a la espera de que haya una solución por parte de las Administraciones, pero si resulta que no hay solución y «pasa la romería», el día de mañana podremos vernos en un problema y sin fondos para buscar soluciones», cuestiona.

Líneas de ayuda del Ministerio
En la parte de los fondos Next Generation que gestionará directamente la Administración, este año ya aparecen en el presupuesto del Ministerio 307 millones de euros en ayudas directas, de los que 83 millones irán para gestión de residuos ganaderos y subprodutos, 68 millones para energías renovables y economía circular, 36 millones para agricultura de precisión (orientada a la maquinaria) y 120 millones para modernización de invernaderos.

«Estamos a la espera de que se concreten las convocatorias, que podrían salir a finales del verano, pero en principio el campo gallego podría optar claramente a estos fondos, sobre todo en lo tocante a la gestión de purines y maquinaria, y en menor medida en lo relacionado con invernaderos», señala.

Isabel Vilalba. Sindicato Labrego

«Es posible un modelo que atienda nuestras necesidades y que le aporte más a las comunidades locales»

La secretaria xeral del Sindicato Labrego, Isabel Vilalba, cuestiona la falta de transparencia pública y la complejidad que presentan los fondos Next Generation. «Más allá del anuncio de temas y megaproyectos por la Xunta, no hay ningún servicio público que pueda asesorar a pequeñas empresas o autónomos del rural sobre cómo presentar una candidatura para estos fondos», analiza Isabel Vilalba.

El modelo de megaproyectos que está diseñando la Xunta para optar a los fondos es cuestionado por Vilalba. «El objetivo no debería ser gastar unos fondos públicos que van a venir, sino atender nuestras necesidades y que esos fondos le aporten soluciones a las comunidades locales» -destaca-. «A día de hoy, hay cero información sobre estos fondos en las Oficinas Agrarias, en los Concellos o en los Grupos de Desarrollo Rural, que deberían actuar de dinamizadores», cuestiona.

«No hay información sobre los fondos ni en las Oficinas Agrarias ni en Concellos ni Grupos de Desarrollo Rural, organismos que tendrían que actuar de dinamizadores» (Isabel Vilalba, Sindicato Labrego)

El reciente anuncio hecho por la Xunta de un e-mail al que enviar candidaturas ligadas al campo para optar a los fondos es considerado una «anécdota» por la secretaria xeral del Sindicato Labrego. «Precisamos que se impulsen proyectos que atiendan a las necesidades de la sociedad. En todos los foros del campo en los que participamos, se habla de que hay que aumentar el valor añadido de las transformaciones de carne y de leche. Pues bien, este sería el momento. Tenemos además muchos otros desafíos, como la brecha digital, el cuidado de los mayores, la atención sanitaria en el rural, el aumento de la producción de cereales o el cambio del modelo energético», apunta.

Los «elefantes blancos»: ¿plantas de tratamiento de purín e hidrógeno verde?

En el «argot» de la cooperación internacional, le llaman «elefantes blancos» a grandes proyectos que con el tiempo se demuestra que no tuvieron ninguna utilidad ni generaron ningún beneficio. En Galicia, inquietan entre los colectivos sociales especialmente dos líneas de proyectos que optan a los fondos Next Generation Son las plantas de tratamiento de purín y los proyectos de hidrógeno verde, pues ambas líneas son percibidas como potenciales ‘elefantes blancos’.

A los países del Norte de Europa, que tradicionalmente aportan fondos de reequilibrio que benefician a los países del Sur, les preocupa que el destino del dinero que aportan sea útil. Este mismo viernes, el Tribunal Constitucional de Alemania paralizó cautelarmente la participación germana en los fondos de recuperación, una decisión que, más allá de tecnicismos administrativos, tiene como trasfondo un debate clave: limitar el gasto público «versus» endeudamiento y nuevos impuestos para buscar una salida solidaria a la crisis en toda Europa.

Con ese contexto, el destino que se le dé en España a los fondos ‘Next Generation’ estará más bajo la lupa que nunca. El sector agrario insiste en la necesidad de «proyectos que atiendan necesidades» y pone en tela de juicio algunas de las iniciativas que se barajan, como las macroplantas de gestión de purines o las iniciativas para la obtención de hidrógeno verde, de las que hay alrededor de una decena de proyectos en Galicia.

Plantas de gestión de purín. La Consellería de Medio Rural había proyectado inicialmente cuatro plantas de tratamiento, en las principales comarcas ganaderas de cada provincia (A Limia, Deza, Mazaricos y A Pastoriza). Posteriormente la Xunta habló de una gran macroplanta, que aparte de tratar purines, gestionaría otros residuos.

«Hace 7 años cerraron todas las plantas de tratamiento de purín de España porque non son viables sin ayudas. Otro problema es la huella de carbono y el gasto que generaría en las granjas» (Isabel Vilalba)

La secretaria general del Sindicato Labrego, Isabel Vilalba, considera que se trata de apuestas que nacerían fracasadas. «Hace alrededor de 7 años vimos como tuvieron que cerrar todas las plantas de tratamiento de purín que había en España, que producían electricidad a partir del biogás obtenido, pero que eran sólo competitivas por las ayudas públicas. Cuando esas ayudas se redujeron, cerraron, incluida una en Galicia», señala en alusión a la planta de Coren en Sarreaus (Ourense).

Otro problema adicional que ve Vilalba es el continuo transporte de purines hacia un único punto central, con la huella de carbono y los gastos que esa gestión llevaría consigo. «En Galicia, el camino es apoyar la vinculación de la ganadería de vacas con la tierra, aumentando su base territorial, de forma que los purines se continúen gestionando sin que supongan un problema ambiental. Otra cuestión son los problemas de la ganadería sin tierra, porcino y aves principalmente, que habrá que abordar», concluye.

También Jacobo Feijoo, de Unións, es contrario a la idea de macroplantas: «Se está apostando por una Sogama 2, con el agravante de que los ganaderos tendrían que pagar por llevar allí los purines. Es un modelo que carece de sentido», despacha Jacobo Feijoo.

«Tenemos que ser constructivos y resolver la cuestión de los purines. Si es un con un modelo que sale del sector, mejor que mejor, pero lo importante es hacer algo y que sea válido» (Higinio Mougán, Agaca)

Desde Agaca, sin entrar a valorar el modelo de macroplantas de tratamiento -con el que no simpatizan-, sí precisan que es necesario buscar soluciones para la gestión de los purines, de forma que se pueda cumplir con las exigencias de Bruselas en lo relativo a la reducción de la contaminación y a la protección del medio. «Tenemos que ser constructivos y resolver la cuestión. Si se hace con un modelo a partir de propuestas del sector, mejor que mejor; pero lo importante es que se haga algo y que sea válido», concluye Higinio.

Plantas de hidrógeno verde. El hidrógeno es un gas que permite el almacenamiento de energía para su posterior consumo, bien en la industria o en medios de transporte. Es un gas que se puede obtener del agua mediante electrólisis, un proceso que exige el consumo de energía eléctrica. Si esa energía es de fuentes renovables, como la eólica, el hidrógeno recibe el calificativo de verde.

Otro proceso distinto que permite la obtención de hidrógeno parte del gas natural, aunque entonces se trata del llamado «hidrógeno gris», con una importante huella de carbono tras si.

«La obtención de hidrógeno verde es cinco veces más cara que la producción de hidrógeno a partir de gas natural. Es un modelo sólo viable con subvenciones» (Jacobo Feijoo, Unións Agrarias)

En Galicia, hay en la actualidad alrededor de una decena de proyectos para obtener hidrógeno verde, la mayoría de compañías energéticas. Todos estos proyectos son potenciales beneficiarios de fondos Next Generation.

«El problema es que la obtención de hidrógeno verde es 5 veces más cara por metro cúbico que la obtención de hidrógeno a partir de la rectificación de gas» -explica Jacobo Feijoo-. «Son proyectos que -concluye- sólo tienen sentido si hay una ingeniería de subvenciones y beneficios fiscales detrás».

Ese es uno de los riesgos que el sector ve para los fondos Next Generation, que terminen por convertirse en un reparto de la piñata para proyectos fallidos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información