Visitamos el Monte Aloia, situado en el municipio de Tui, para hablar con Natalia Lago y Ricardo Álvarez, educadora y agente ambientales respectivamente, sobre la historia y situación actual de este Parque Natural.
¿Como nació el parque natural del Monte Aloia?
Natalia Lago: Hay que remarcar que es el primer Parque Natural de Galicia y que tiene una historia muy peculiar, porque nació de una reforestación. Hace más de un siglo este monte estaba totalmente pelado, principalmente por incendios, talas descontroladas y pastoreo. En 1910 se empezó una reforestación dirigida por el ingeniero de montes de Tui Rafael Areses Vidal, y también se asfaltaron las carreteras para que la gente subiera al monte más cómodamente y demás. En esta reforestación se usó mucho pino pero también mucha especie exótica, por ejemplo el eucalipto y la acacia, que vinieron de Australia, y ahora mismo están dando problemas porque son exóticas invasoras, pero estamos intentando erradicarlas y volver a lo autóctono, a los castaños, a los robles, a los alcornoques, etc.
En 1935 fue declarado Sitio Natural de Interés Nacional, y años más tarde, en 1978, fue declarado Parque Natural y a día de hoy es el más pequeño de Galicia, pero seguramente es el más variado a nivel de flora y fauna, porque en la época de la reforestación introdujeron muchas especies de otros países que aportaron mucha riqueza al parque. También hay restos arqueológicos, valores etnográficos y culturales, muchas leyendas, etc.
Ricardo Álvarez: Se declaró Parque Natural no solo por los valores naturales sino también por el tema etnográfico, pues tiene una capilla de comienzos del s. XVIII, una muralla ciclópea del s. V-VIII, un castro del s. I-III, mámoas, petroglifos, etc. Esto unido al parque forestal, y a que había muchísima tradición de venir aquí a celebrar romerías y comidas campestres, fue lo que hizo que se declarase.
¿Cuál es vuestra función en el centro de visitantes?
Natalia Lago: El centro de visitantes también fue diseñado por Rafael Areses y en los primeros años fue su residencia y también la casa del guarda forestal. Destaca por su integración en el paisaje.
La idea es acoger a la gente que viene a conocer el parque, y siempre recomendamos empezar aquí porque damos un mapa y mucha información, recomendamos senderos dependiendo del grupo y de la época del año, y por eso es importante empezar por el centro de interpretación. Así será una visita mucho más enriquecida, y también tenemos en el centro muchas fotografías y juegos. Recibimos muchos grupos, sobre todo de colegios y a veces de fuera de la provincia de Pontevedra. Se van encantados porque los niños lo pasan muy bien y desconocen muchos de los animales que tenemos.

¿Cómo fue el proceso de forestación del monte Aloia desde comienzos del siglo XX?
Ricardo Álvarez: El Monte Aloia no deja de ser un logo de la repoblación forestal, del esfuerzo de mucha gente, especialmente del ingeniero tudense Rafael Areses. Comenzó en el Vivero de Areas de Tui, a pocos kilómetros de este monte, y la reforestación del monte comenzó en 1910. Primero empezaron con siembra, sobre todo de pino laricio, que es una variedad austriaca, y otras especies. Es importante subrayar la lucha contra el pastoreo libre, que tuvieron que cerrar las repoblaciones para impedir que el ganado se comiera las plantas recién nacidas. Después también intentaron meter especies para probar cómo iban, y darle una belleza añadida al monte Aloia. También metieron el pino canario, o la acacia, que hoy por desgracia es un gran problema ambiental porque es muy invasiva y tiene nulo valor económico de su madera. Hubo otras especies introducidas como el pino silvestre, algún ejemplar de pino piñonero o cipreses, cupressus macrocarpa o cupressus lusitánica, cedros, cryptomeria japónica (cedro japonés), Pseudotsuga, abetos… Le dio un colorido muy paisajístico al monte.
¿Cuál fue el papel del ingeniero Rafael Areses en la forestación del Aloia y en el inicio de la forestación de Galicia?
Ricardo Álvarez: En 1906 se pone en marcha el vivero de Areas en Tui, pero hubo muchos viveros volantes, que eran de temporada, sin mucha infraestructura, y lo que hacían era tener la planta al pie del lugar de reforestación. Areses fue el jefe de montes de la provincia, tanto del distrito forestal de Pontevedra como del de A Coruña. Incluso organizó las directrices del plan de reforestación de la provincia, saltándose ya el tema municipal o comarcal. Mientras hubo recursos económicos se intentó llevar a cabo, y lo iba haciendo en función de los recursos. El vivero de Areas prácticamente suministró plantas a casi toda Galicia.
¿Qué especies fueron empleadas inicialmente en la forestación del monte Aloia?
Ricardo Álvarez: De lo que más hay ahora en el monte es el pino del país, el pino pinaster, y pino silvestre y radiata. El pino radiata tiene una regeneración peor que el del país, y por esto ya casi solo quedan los adultos y no hay masas nuevas. Areses ya tiene alguna publicación en la que habla de la importancia del pino radiata y menciona algún ejemplar de 1906 que existía en Baiona o Redondela. En aquella época apenas tenían enfermedades y es bien conocido el gran desarrollo que tiene, por eso intentaban emplearlos en sitios de mayor profundidad, pero incluso aquí en el monte, con sitios con mucha piedra y altura, el pino fue relativamente bien.

¿Qué herencia se conserva actualmente en el monte Aloia de todo aquel proceso de forestación inicial?
Ricardo Álvarez: Sigue habiendo ejemplares grandes de acacia o pino radiata, o cryptomeria japónica, cedros, cipreses, Pseudotsuga… Casi todo esto está en una de las entidades propietarias de los terrenos del Parque Natural que sería la Entidad Menor de Pazos de Reis. Aquí encontramos la mayor diversidad de especies y están pensando en solicitar la declaración de Formación Singular de las especies del Parque.
¿Cuál fue el criterio de gestión del parque natural a nivel forestal?
Ricardo Álvarez: En principio comienza casi como un tema paisajístico, pero después de la reforestación, hay grupos de especies y animales que se ven beneficiados, como los anfibios. Cuando se hace una reforestación lo primero que se regula es el régimen de las aguas, entonces los arroyos no son tan estacionales y tienen más durabilidad, lo que favorece a los anfibios. Las libélulas, o cualquier especie vinculada al agua, se benefician. El tema del territorio, del Parque Natural, son dos parroquias, una es Rebordáns, que es un monte vecinal mancomunado que tiene sobre 412 ha, y otra es la entidad menor de Pazos de Reis, que aportaría al parque unas 430 ha. Las dos comunidades tienen aprovechamiento forestal, todavía algo bajo, pero estamos hablando de unos 1500 m³ de madera de producción al año. Son montes ordenados, con proyecto de ordenación en vigor, y son montes certificados que van haciendo aprovechamientos anuales, intentando que no influyan en la reproducción de las especies, ni en los valores de fauna o flora endémica, buscando siempre la preservación.
¿Como es la propiedad del parque?
La relación de la Administración con las entidades propietarias en principio es buena, siempre hay una relación cordial. Ya llevan muchos años y son ellos los primeros interesados y agradecidos al parque. Siempre puede haber algún pequeño desajuste, ya que hay una gran diferencia entre las dos entidades, en superficie, y dado que una disfruta de un mayor uso público, porque la subida al monte y la carretera pertenecen a la entidad local menor de Pazos de Reis, y todo el mundo que quiere subir a lo alto del monte, donde está la gran cruz, tiene que pasar por ahí. Todos los años se hace una reunión del patronato del Parque Natural, y en esa reunión se habla de lo que se hizo y de lo que se va a hacer, y las comunidades pueden expresar todas las inquietudes que tengan, y tienen un teléfono disponible al que llamar, tanto de la parte técnica como de gestión.
¿Cómo es el uso social del Parque Natural a lo largo de todo el año?
Ricardo Álvarez: La mayoría de visitas son en los meses de verano, que curiosamente no es el mejor momento para la floración. La gente que más viene es la gente local, la gente de Tui y alrededores, algunos de Portugal también, y en verano tenemos gente de toda España, y gente que solo sube al mirador por las vistas desde lo alto de 631 metros. Tenemos una senda que viene desde la sierra do Galiñeiro, y no podemos olvidar que es la estribación sur de la sierra do Galiñeiro, entonces viene mucho senderista, con los perros, muchos ciclistas tanto en la carretera como en las pistas, etc. Una de las rutas más visitadas es la que compartimos con Randufe y que tiene molinos, y cuando la lluvia acompaña hay unas cascadas bastante populares.
Cualquier cuestión que quieras añadir…
Ricardo Álvarez: Es importante que la gente no piense que esto solo es un parque forestal donde se hacen meriendas o se ven vistas. Detrás de cualquier figura de protección, la gente debería tener cierta delicadeza, y la basura y el reciclaje debería ser una labor de todos. Aquí hay papeleras, pero sería interesante que todo el mundo se hiciera cargo de sus residuos, como latas o botellas. Es importante respetar las normas, el uso de los senderos por parte de los visitantes con sus mascotas está bien, pero los perros deben ir con correa y si son de raza peligrosa con bozal. Los ciclistas están habilitados para los senderos forestales pero no para ir monte a través o descensos no señalizados. La circulación a motor solo está permitida por las carreteras, y por supuesto la acampada no se permite desde hace años. Si cumplimos las normas todos vamos a tener más calidad de visita en el parque.

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