El monte gallego se posiciona para atraer inversiones de compensación de emisiones de CO2

Una jornada organizada por Abanca analiza con expertos del sector forestal y el medio ambiente las posibilidades de los montes gallegos como secuestradores de carbono, una demanda actual para compensar las emisiones de gases de efecto invernadero

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El monte gallego se posiciona para atraer inversiones de compensación de emisiones de CO2

Participantes en la jornada organizada por Abanca sobre las oportunidades del sector forestal en la bioeconomía y la compensación de emisiones.

La bioeconomía y la compensación de emisiones de CO2 se presentan como nuevas oportunidades para los montes y el sector forestal gallego en los próximos años. Así lo pusieron de manifiesto diferentes expertos en un encuentro digital organizado este martes por la entidad financiera Abanca. Son dos ejes que están ya generando opciones de aprovechamiento con proyectos como el registro de proyectos de compensación de emisiones (Ministerio de Transición Ecológica).

Galicia quiere posicionarse como una alternativa viable para la compensación de las emisiones contaminantes mediante sus montes y el sector forestal, con herramientas específicas para canalizar estos esfuerzos. «La Fundación Arume pretende ser la ventanilla privilegiada para encauzar las inversiones de las empresas y marcas, sobre todo las gallegas, para compensar las emisiones que producen al planeta, mientras trabajan por reducirlas», explicó José Carballo, presidente de la Fundación Arume, entidad que integra a toda la cadena de valor de la madera.

«La Fundación Arume pretende ser la ventanilla privilegiada para encauzar las inversiones de las empresas para compensar las emisiones»: José Carballo, presidente de la entidad

Carballo también apostó en este foro especializado por convertir Galicia en la primera eurorregión descarbonizada.

Reducir la huella de carbono

El registro de la huella de carbono del Ministerio para la Transición Ecológica y los proyectos de absorción de emisiones asociados son un motor para todo esto. Desde que se puso en marcha hace 6 años, se han inscrito en este registro 1.347 organizaciones española de muy diverso tamaño y características, desde grandes grupos empresariales a pymes o entidades sociales. Galicia ocupa el décimo lugar en cuanto al numero de empresas incluidas en este registro, donde la industria manufacturera está a la cabeza, seguida del sector del transporte y las administraciones públicas.

Este mecanismo fue creado para cuantificar, reducir y compensar las emisiones de CO2. «Siempre que se calcula la huella de carbono va parejo un plan para reducir estas emisiones», explicó Marta Hernández, de la Oficina Española del Cambio Climático del Ministerio, durante su intervención en la jornada. La experta destacó el potencial del sector forestal como una herramienta para compensar las emisiones de carbono, bien sea mediante la creación de bosques propios o haciendo uso de terrenos de terceros.

En los últimos 6 años, los montes incluidos en los proyectos de mitigación de emisiones permitieron compensar más de 6.000 toneladas de CO2

En este marco, se impulsan proyectos de regeneración forestal en zonas afectadas por incendios forestales o en espacios sin masas boscosas en los últimos 30 años. Son plantaciones con una superficie mínima de una hectárea y donde debe haber un compromiso de al menos 30 años y una gestión activa del espacio. Mediante estos montes, que incluyen diversas especies, se han formalizado 128 compensaciones, lo que supuso unas 6.094 toneladas de CO2 compensadas.

Actualmente contabilizan 60 proyectos de absorción, que implican 175.000 toneladas de CO2 equivalente en el período de permanencia que establecieron estas iniciativas y que comprenden unas 818 hectáreas. «Cada vez estamos recibiendo proyectos de regeneración de mayor tamaño», concreta la experta. Galicia se encuentra como sexta comunidad autónoma, con 47 hectáreas de monte dentro de los 6 proyectos activos para la compensación de emisiones.

El esfuerzo por reducir la huella de carbono y la colaboración directa con el sector forestal también está siendo uno de los ejes de trabajo de entidades agrarias gallegas como la cooperativa Clun. «Pese a ser dos motores del rural, durante años estuvieron muy alejados, y hace falta poner en valor la ayuda que puede ofrecer el sector forestal a sectores como el de la leche», apunta Sabela Oca, responsable de Innovación, Calidad y Seguridad Alimentaria de Clun.

Los esfuerzos por reducir las emisiones en la cooperativa comenzaron ya en el 2016, cuando midieron su huella de carbono y pusieron en marcha el proyecto de control de la alimentación del ganado, con una ración que simula el pasto de primavera, con el que lograron una reducción del 22%, y con la que obtienen su leche Unicla.

La bioeconomía como motor

La bioeconomía se muestra como otro de los campos en los que el sector forestal debe centrarse. «Las inversiones en madera son imprescindibles para la sostenibilidad del planeta», apunta Carballo. En este ámbito, desde la Fundación Arume inciden en potenciar la producción de madera de coníferas de calidad y en cantidad, habida cuenta la reducción de la superficie forestal de estas especies que se muestra en los datos manejados por la Xunta y que buena parte de la industria de la madera gallega está orientada a esta producción. Para lograrlo, apuestan por incrementar el valor de las coníferas y las oportunidades de la madera sólida, así como disponer de material genético adecuado para lograr plantaciones competitivas y resistentes a las principales plagas, e incidir en la formación.

«La bioeconomía es posible y el sector forestal es clave para conseguirla»: Eduardo Rojas, presidente Colegio Oficial de Ingenieros de Montes

Eduardo Rojas, presidente decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, reivindica que «os bosques han pasado a tener una aportación sustancial o estratégica en políticas y planes europeos como los Objetivos de Desarrollos del Milenio». De este modo, la bioeconomía y la gestión de los montes se convierten en una «oportunidad de oro» para generar importantes beneficios económicos, medioambientales y sociales.

Rojas, que ejerce también como coordinador de la Plataforma Juntos por los Bosques, incide en la contribución de los bosques en la mitigación de emisiones contaminantes, tanto de manera permanente, mediante el stock forestal; como temporal, con el uso de la madera en sectores claves o con la sustitución de elementos más contaminantes ya iniciada en ámbitos como la construcción, el textil o la automoción. Retos como la obtención de energía y materias primas sostenibles, el reequilibrio territorial y demográfico o la lucha contra el cambio climático tienen en el sector forestal un aliado. «La bioeconomía es posible y el sector forestal es clave para conseguirla. En Galicia ya habeis comenzado este camino», apunta el experto.

Impulso a la prevención

La prevención de los fuegos forestales y la recuperación de los montes quemados son los dos ejes sobre los que el consejero de Medio Rural, José González, centra la apuesta de su consellería en el sector forestal. «En este 2020, sólo en los 4 días de incendios de septiembre, en los que se quemaron 11.000 hectáreas, se emitieron 148.000 toneladas de CO2 a la atmósfera, lo que supuso un coste de 11 millones de euros entre extinción y daños medioambientales», detalló González para justificar la importancia de sus líneas de actuación.

El sector forestal gallego será protagonista en las propuestas de Galicia dentro de los llamados fondos Next Generation. «Son iniciativas con las que buscamos adaptar nuestro monte a las nuevas exigencias, adelantándonos y potenciando la biodiversidad, la bioeconomía, la sostenibilidad y la circularidad», apunta. En este sentido, se encuadran los polígonos cortafuegos, que proponen una gestión del monte con criterios técnicos, y al amparo de los cuales la Xunta pretende la creación de la marca Cortalumes, para los productos que se elaboren en este contexto.

La Xunta centra esfuerzos en iniciativas como la creación de polígonos cortafuegos, con la creación de la marca Cortalumes, o la agrupación de gestión conjunta

González ve también una oportunidad para el sector forestal en la agrupación de gestión conjunta, una herramienta ya en funcionamiento, con experiencias sobre todo en la provincia de Lugo. Además, proyectos como el de la viscosa sostenible, con el que estiman una creación de 1.000 puestos de trabajo en su construcción y otros 7.000 empleos una vez esté en funcionamiento, es otra de las líneas en las que está trabajando la Consellería para el impulso del sector forestal.

Valoraciones de Abanca
Por su parte, desde la entidad financieira, organizadora del acto, también incidieron en el potencial del sector forestal gallego en los retos que se presentan en las nuevas normativas europeas. Francisco Botas, consejero delegado de Abanca, hizo un llamamiento a aprovechar «las oportunidades derivadas del giro hacia la economía verde, que nos encamina cara una reducción de las emisiones y el uso de recursos renovables, justo lo que la madera puede ofrecer».

El consejero delegado apuntó las cifras del sector forestal, con un volumen de negocio de 300 millones de euros. En lo que va de año, Abanca concedió financiación al sector forestal por importe de 62,7 millones de euros, un 36,9% más que en el 2019, en los que se incluyen 3.000 clientes, la mayoría en Galicia, vinculados a distintas actividades de la cadena de valor de la madera. El consejero delegado destacó la colaboración entre todos los integrantes de la cadena de valor para conseguir que el sector siga creciendo. En esta misma colaboración encuadró iniciativas como la participación en la Fundación Arume u otras iniciativas impulsadas desde áreas como la banca sectorial Abanca Campo.

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