«El monte hay que cuidarlo como se hace con una huerta si queremos que sea productivo»

Conocemos cómo trabaja la firma de aprovechamiento forestal Maderas Fernández, que lleva más de 40 años dedicada a la tala de madera. Con ellos ahondamos también en la situación del sector y en su evolución

«El monte hay que cuidarlo como se hace con una huerta si queremos que sea productivo»

Manuel Fernández Lorenzo, en una parcela en Lalín donde se encontraban cortando pino y eucalipto.

Manuel Fernández Lorenzo es la tercera generación dedicada a la tala de madera en el monte. Su padre, a punto de jubilarse, comenzó con la firma Maderas Fernández hace más de 40 años. Hablamos con esta empresa especializada en el aprovechamiento forestal con sede en la parroquia de Méixome (Lalín, Pontevedra) para conocer la situación del sector de la tala de madera.

-¿Qué zonas de Galicia abarcáis para la corta de la madera?
Nos centramos, sobre todo, en el interior de Galicia. Trabajamos en la zona del Deza y en la zona sur de la provincia de Lugo. Somos una empresa especializada en la tala de madera de pie. Prácticamente el 100% de la madera se la compramos a particulares, no solemos ir a subastas.

-¿Qué perfil tienen los propietarios forestales con los que trabajáis?
Por lo general, el perfil de los propietarios son herederos que acaban de hacerse con un terreno. En esta zona también es habitual encontrar ganaderos que quieren cortar la madera para dedicar esas tierras a producción agrícola. Se está comenzando a ver propietarios que hicieron plantaciones hace años, pero aun es muy escaso. Sin embargo, creo que estamos en un momento en el que se está plantando más que nunca, estamos viendo mucha gente que planta, después de cortar, cuando antes era más habitual que se dejara una regeneración natural del monte.

«Estamos en un momento en el que se está plantando más que nunca»

Aun sigue a funcionar mucho el boca a boca y la tradición. Si la gente quedó contenta con una tala que le hizo mi padre suele volver a llamar para que le valores cuando tengan más árboles. Al ser vecinos también intentas que los clientes queden contentos, porque aunque la extracción en el monte a veces es muy difícil, por las limitaciones de los accesos y el tamaño de las parcelas, nosotros intentamos causar los menores desperfectos o arreglarlos, si se producen, y eso la gente lo valora frente a grandes firmas que puedan ofrecer un precio más competitivo.

-¿Qué volumen de producción manejáis?
Tenemos una producción media de 3.000 toneladas mensuales. Varía bastante de unos meses a otros, ya que nos influye mucho la meteorología y también la zona en la que se esté trabajando, puesto que algunos sitios son muy accesibles y otros no lo son tanto, con lo que se ralentizan los trabajos. Precisamente, esa es una de las problemáticas que tiene la zona: hay mucho minifundio, de manera que comienzas por la mañana en una parcela y a la tarde ya te tienes que ir para otra.

«Podría sacársele mucho más rendimiento al monte si estuviese más ordenado y gestionado»

Los montes aquí son muy pequeños y están muy mal organizados, podría sacársele mucho más rendimiento al monte si estuviese más ordenado y gestionado. La mayoría de los propietarios ni siquiera saben localizar las parcelas. Cuando vas a tasar la madera escuchas muchas veces ‘mi monte es más o menos por aquí’. Pero claro, eso no nos valle. Así es que primero tienes que ayudarle a localizar bien la finca y luego ver la madera.

-¿En qué madera estáis especializados?
El 90% de la madera que cortamos es de pino y eucalipto. El restante es de frondosa, sobre todo de castaño y de roble. De las 3.000 toneladas que se cortan al mes, más de 2.500 son de pino y tienen como destino Finsa, con los que llevamos trabajando más de 40 años. Mi padre comenzó con ellos y siempre hubo muy buen entendimiento, tanto en las buenas épocas como en las malas. Cuando hace más de 20 años la madera valía mucho más, había aserraderos de la zona que nos decían que nos pagaban mejor la madera que no la lleváramos para Finsa, pero nosotros seguimos trabajando con ellos. Luego, en la época de la crisis cuando los precios cayeron mucho, continuaron a garantizándonos la entrega, aunque fuera con cuotas más reducidas, debido a la situación que se atravesaba.

El eucalipto suele ir para Ence y las frondosas las vendemos tanto a aserraderos, la madera de castaño, como directamente para leña, en el caso del roble. La madera de castaño la vendemos a aserraderos asturianos que al final de la temporada de corte se acercan a ver las piezas que tenemos y se hace la taxación. En Galicia ya solo quedan una decena de aserraderos que puedan comprar madera de castaño y no dan procesado toda la madera que tienen disponible.

La tala de frondosas la hacen de una manera manual y sólo durante los meses de invierno.

La tala de frondosas la hacen de una manera manual y sólo durante los meses de invierno.

¿Tenéis épocas de corte para las distintas especies con las que trabajáis?
En el caso del pino y el eucalipto se cortan todo el año, pero el castaño sólo se corta en invierno, mientras el árbol no brota. Antes se comenzaba ya en octubre pero ahora con el aumento de la temperatura hace años que hasta diciembre no se empieza a cortar y luego se llega hasta la primavera. La madera se puede cortar fuera de esa época, pero no es recomendable porque se estropea más y se mancha.

-¿Cómo está el tema de mano de obra en el sector? ¿Encontráis dificultades para encontrar gente que quiera trabajar en el monte?
En la empresa estamos trabajando 14 personas, somos 11 asalariados y 3 autónomos, todos de la comarca del Deza. Uno de los perfiles para el cual es muy difícil encontrar gente es como motoserrista. Últimamente es un sector muy mecanizado, pero aun así es muy complicado cubrir esos puestos. Es un oficio que la gente no quiere. Realmente es un trabajo duro y creo que con el tiempo puede llegar a extinguirse o antes de eso ser un perfil muy valorado y bien retribuído. En la empresa tenemos un gran motoserrista que lleva ya 30 años en el oficio, es un gran profesional y también le enseñó ya el oficio a otro compañero, un joven que provenía de otro sector y que ahora no quiere dejar el monte. Forman un gran equipo, pero cada vez queda menos gente con esa formación y hasta cuesta encontrar gente que quiera dedicarse a eso.

«La tala de madera en el monte sigue a ser un trabajo peligroso, donde hay que tener muy presentes los riesgos e intentar minimizarlos»

-A pesar de la evolución y la mecanización de la tala, ¿siguen siendo trabajos peligrosos?
Nosotros somos muy conscientes de que la tala de la madera en el monte sigue siendo un trabajo peligroso, donde hay que tener muy presentes los riesgos e intentar minimizarlos al máximo. Ya mi padre insistía mucho en garantizar al máximo la seguridad. Así, nuestros motoserristas están siempre con ropa de seguridad y con equipos de protección para evitar al máximo posible los cortes. Esperamos que siga siendo así, ya que llevamos muchos años sin que nuestros trabajadores se corten. Desgraciadamente, hace 2 años sufrimos un accidente mortal en unos trabajos subcontratados, donde un trabajador perdió la vida al caerle un árbol arriba.

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Las dos procesadoras con las que trabaja la empresa lalinense.

-Cada vez más en la tala de madera se emplean grandes procesadoras, ¿qué ventajas os ofrecen?
La principal ventaja es el volumen de trabajo que se consigue con ellas. Nosotros ahora mismo estamos trabajando con dos procesadoras. La primera de ellas hace casi 9 años que la compramos y la segunda hace los 3 ahora en marzo. En un monte que sea admisible para esa maquinaria la ventaja de producción puede ser muy considerable. En estas condiciones, mientras un equipo de dos personas puede cortar entre 1,5 y 2 camiones de madera diarios, con la procesadora con un talador delante puedes conseguir entre 6 o 7 camiones en el día. También tienes que añadir los gastos de combustible que tienes con la procesadora, pero la productividad es mucho más elevada.

-¿Es posible acceder con ellas a todo tipo de terrenos o aún hay zonas en las que trabajáis de una forma más tradicional?
Nosotros tenemos 3 cuadrillas, de tres personas, cortando en el monte. Dos de esas cuadrillas están formadas por un motoserrista, una procesadora y un equipo de extracción. La otra cuadrilla está formada por dos motoserristas y un equipo de extracción. Las procesadoras están siempre en el pino y en el eucalipto y la otra cuadrilla se dedica siempre al castaño y al roble, que es una madera, de mayor grosor, destinada para aserraderos y que no admite ese tipo de mecanización. Incluso la madera de eucalipto, cuando se trata de árboles de mucho grosor, cuando superan los 80 centímetros, ya no los cortamos con la procesadora, para evitar que se dañe con los rollos, ya que se destina a otros usos y se vende a aserraderos. En la madera que se destina a trituración o celulosa empleamos la procesadoras.

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Trabajos de tala de frondosas en la zona de Lalín realizados en días pasados. Esta cuadrilla lleva trabajando de manera ininterrumpido en la tala de castaño y roble desde el mes de noviembre.

-¿Cómo ha evolucionado el mercado de la madera en los últimos años?
Se ha notado una importante disminución de las llamadas maderas nobles. Antes llevabas para los aserraderos maderas de cerezo, de nogal y ahora, por ejemplo, en el caso de la madera de nogal no hay prácticamente ventas. Está aguantando la madera de castaño, aunque también disminuyó mucho el precio. A los aserraderos también les ha bajado mucho la demanda, ya que la gente opta por comprar muebles más baratos, como los que puede encontrar en Ikea, en vez de adquirir muebles de mayor calidad. Además, queda poca gente que sepa trabajar la madera de castaño. El consumidor que siga queriendo madera de castaño aún la tiene y de muy buena calidad, ya que en el centro de Galicia tenemos muy buena madera, pero cada vez quedan menos aserraderos.

«En caso de incendio, es más perjudicial un monte abandonado que una plantación, siempre que tenga una buena silvicultura»

-¿Hay transparencia sobre los precios de la madera?
Normalmente la compra que se hace es por estimación en la parcela. Tú compras, le das el precio y luego talas. También se hace algo de venta por peso, pero muy poco. La mayoría de la gente quiere tener el precio ya cerrado antes de que se corte la madera. En cuanto a la hora de fijar los precios, siempre encuentras propietarios, sobre todo los de más edad, que comparan los precios actuales con los que se pagaban antes, y los precios cayeron mucho. También hay quien pide cantidades desorbitadas. Es cierto que es un sector en el que aún hay mucha picaresca y gente que marca precios muy dispares, cuando el mercado es el que es. Luego, hay quien ve que Ence paga la tonelada a un cierto precio y piensa que le vas a poder dar ese dinero ya por la madera de pie. Muchos de esos precios que a veces se ven, son por madera en la fábrica o en cargadero y luego hay que descontar los costes de extracción y transporte.

-¿En qué precios se mueve la madera de pendiente y eucalipto en las zonas en las que trabajáis?
Hay distintos factores que determinan el precio de la madera. Por ejemplo, la madera descortezada se paga 6 o 7 euros más en tonelada, pero luego también quedan en la parcela más toneladas de cáscara. En el caso del eucalipto, a pie y con corteza, la tonelada puede situarse entre los 20 y los 22 euros. Como se destina en su mayoría para triturar y elaborar celulosa, el tamaño no influye. La gente a veces se equivoca esperando a que los árboles crezcan mucho. Una madera rentable y óptima para vender es la que se encuentra entre los 25 y los 30 centímetros, alrededor de 12 años, dependiendo de las condiciones del terreno. El eucalipto es como una cosecha, tiene un ciclo y dejarlo superar eso no es aconsejable. El precio del pino es bastante similar, aunque varía si es para serrar o para triturar. Así, puede andar entre los 16 y los 25 euros.

«Los costes de extracción y la cantidad es lo que más determina el precio de la madera en el monte»

-¿Qué es lo que más determina el precio de la madera en el monte?
Todo depende de los costes de extracción que haya y la cantidad. Si es una parcela al pie de la carretera, con buenos acceso, y buen tamaño apenas tiene costos, pero si es difícil acceder y además es un predio pequeño los precios son muy distintos. Ese es uno de los principales problemas que tiene esta zona, mientras en otros sitios de Galicia, como la zona de Arzúa, ya son parcelas de mayor tamaño y más ordenadas, puesto que hicieron la concentración parcelaria ya hace años.

También hay gente que quiere que la finca le quede plantada y eso se ajusta en el precio de la madera. Descontamos los costes que tendrá plantar con la especie que quiera y la finca le queda ya plantada. Aunque esto no es el más habitual. La mayoría sólo quiere que le saques la madera y luego o ya se encarga de volver a plantarla o queda sin nada durante muchos años. Ahora, con la nueva Ley de Montes, es obligatorio que la parcela quede sin restos de biomasa, una tarea que o bien asume el propietario o se acuerda con la empresa y cuyos gastos se descuentan del precio de la madera.

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Uno de los equipos de extracción de madera de la firma trabajando en la zona de Lalín.

-¿Cómo está actualmente el mercado de la madera en Galicia?
Uno de los cambios más significativos que hubo fue que con el aumento de la producción bajó mucho el precio. Ahora mismo estamos en un momento plano, después de épocas muy buenas, hace unos 20 años; cuando el margen de beneficio era mucho mayor y cortando menos madera se ganaba más. También hubo momentos muy malos, ya que la crisis y la caída de la construcción se notó mucho en este sector, incluso había restricciones en las fábricas, las empresas teníamos cuotas muy bajas. Después de eso no llegó a producirse una recuperación total de los precios pero, al menos, ha vuelto a haber movimiento, en gran medida por la exportación, ya que mucha madera de los montes de Galicia va para otros países. Ahora hay que mover mucho volumen y con ello también se incrementan los costes.

-¿Qué destinos tiene la madera?
El 98% del eucalipto se destina a elaboración de celulosa y el que no sirve para eso se destina a biomasa o para la fabricación de tableros. Puntualmente, las piezas con un grosor superior a 60 centímetros pueden destinarse a aserraderos, pero esos diámetros es muy difícil encontrarlos. En el caso del pino, se emplea tanto para la trituración de madera como para aserraderos. Mientras, el principal destino de la madera de las frondosas son los aserraderos.

La mayor parte de la madera que cortan es de pino y eucalipto.

La mayor parte de la madera que cortan es de pino y eucalipto.

-¿Cómo valoras la situación actual del monte?
El monte gallego es muy rico y está muy desaprovechado. Habrá zonas en las que están incidiendo en eso pero, por lo general, aún queda mucho por hacer para poder tener un monte productivo. En las zonas del interior hay un minifundismo extremo que propicia el abandono y que es muy poco rentable. Hay parcelas en las que sólo hay una hilera de árboles.

Aunque empiece a cambiar, la gente sigue a tener el monte abandonado, como algo que está ahí, que no hace falta atender, y a la vuelta de cierto tiempo va a mirar qué se le puede sacar. El monte hay que cuidarlo como haces con una huerta si quieres que sea productivo. Si la huerta la plantas y no vuelves a mirar por ella no vas a recoger mucha cosecha, y con el monte pasa lo mismo. Si el monte lo desbrozas, lo cuidas, lo podas, lo vas saneando si árboles enfermos… esa masa boscosa va a tener un rendimiento muy distinto de si no miras para él hasta el momento de ir a cortar la madera.

«Soy partidario de tener el monte aprovechado, de hecho mi abuelo ya lo decía: ‘los árboles crecen mientras duermes»

Yo soy partidario de tener el monte aprovechado, de hecho mi abuelo ya lo decía: ‘los árboles crecen mientras duermes’. Nosotros, como no tenemos otra actividad al margen de la forestal, en las fincas de la casa hemos plantado un poco de todo: tenemos parcelas de pino insigne, de eucalipto y también de castaño.

-En la actualidad, estamos en un momento en el que tanto las plantaciones de eucalipto como de pino tienen muchos detractores por las consecuencias que tienen los incendios forestales y por ser una alternativa menos diversa de lo que es el monte autóctono, ¿qué opinión tienes al respeto?
En mi opinión sería preciso hacer una ordenación de las tierras cuando se acometen los procesos de reestructuración parcelaria para evitar que haya zonas de aprovechamiento ganadero o agrícola colindantes con plantaciones, porque eso supone un perjuicio para ambas partes. Por una parte el propietario está limitado en su parcela al no poder poner la especie que quiere y los ganaderos o productores también tienen inconvenientes si se llegan a poner plantaciones al lado ya que las fincas rematan por ser menos productivas.

Claro está que tiene que haber ciertas limitaciones de las especies, en el caso del eucalipto es lógico que no se planten en zonas en las que puedan interferir en el abastecimiento de agua a núcleos, por ejemplo, pero tampoco debería de ser lógico que un propietario no pueda disponer de la su finca, esto no deja de provocar que se abandone ese terreno. En el caso de los incendios, creo que es bastante más perjudicial el abandono del monte de lo que pueden suponer las plantaciones, si realmente se hace una silvicultura y un cuidado adecuado de ellas.

«La mayor dificultad es encontrar gente que quiera trabajar en el monte»

-¿Qué perspectivas de futuro tenéis desde la empresa?
Las perspectivas en cuanto a volumen de trabajo son buenas. Ahora mismo se tuviéramos oportunidad de contratar más gente la cogíamos porque trabajo estamos teniendo mucho en esta zona. No tenemos intención, por ahora, de abarcar una zona más amplia ya que preferimos tener bien atendida la que trabajamos. Y en cuanto a ampliar volumen de producción, si conseguimos más mano de obra podríamos afrontarlo, pero la dificultad es esa: encontrar trabajadores.

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